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SI NO TE CONOCIERA

 

AUTORA: Reyes de Miguel

EDITORIAL: Versátil

PUBLICACIÓN: 03/06/2024

 

Si no te conociera, es el tercer libro de los Westfield. Helen, la tercera de tres hermanos, es la protagonista que pone broche final a la trilogía.

Hay libros, o como en este caso trilogías, cuyas historias no deberían terminar. Cuesta deshacerse de unos personajes con los que has compartido momentos buenos y malos, entrando en sus vidas y siendo testigos de todo lo ocurrido.

Tenía ganas de conocer a Helen más a fondo. En Un perfecto desconocido y Te conozco desde siempre, sus intervenciones siempre tan directas, ya anticipaban su carácter y el malestar de lady Harwick, su madre.

Ahora tiene el protagonismo que se merece y, como era de esperar, ha mostrado su empecinamiento, fuerza ante la adversidad y resistencia. También lo demostraron Alice, Elise, y Emma en las historias anteriores.

El libro se inicia con una carta de Helen publicada en el diario The Sun. Quiere venganza, y la llevará a cabo haciéndola pública. En ella acusa a Derek de haberla engañado y estafado. Y antes de ella a otras mujeres. 

Me ha recordado al inicio de Un perfecto desconocido, cuando Alice, en nombre de Elise, escribe la carta  dirigida a Liam, conde de Harwick. Un comienzo explosivo que anticipa una guerra entre demandante y demandada.

En ese empeño de conseguir lo que se propone y defender aquello en lo que cree, Helen no se amedrenta ante nada; siempre mirando hacia adelante. No va a renunciar a poner a Derek Aldrich donde le corresponde. Él la ha engañado, amenazado a su familia y no se irá de rositas.

Así quedaron en Te conozco desde siempre, el segundo libro de la trilogía. Ella bien cabreada y él sin tener idea de con quien se la había jugado.

La respuesta de su contrincante es una denuncia por difamación, y Helen se verá envuelta en la empresa de buscar pruebas para demostrar que ella tiene razón.

Tarea difícil para una mujer que vive en una sociedad donde a lo más que puede aspirar es a que le busquen marido. En su camino se interpondrá el señor Mulligan, abogado de Derek. -¿Os acordáis de él? -Es el abogado que aparece en Un perfecto desconocido, el que ayudó a Alice a resolver el caso de sus padres.

No sé que impresión causó a los lectores en el primer libro. En este libro es un personaje fabuloso. La personalidad arrolladora de Helen parece que lo anula, pero Mulligan sabe lo que tiene que hacer.

Reyes de Miguel, sabe cómo hacer que te sientas cercana a los protagonistas de sus historias por la destreza que tiene cuando escribe.

Ha sabido plasmar muy bien a cada uno de ellos, tanto que la cercanía que hemos mantenido durante tres años la echaremos de menos.

Resaltar dos cosas:

-Que su familia apareciera justo cuando Helen más los necesitaba en demostración de apoyo. En este punto, y el tiempo que duran los diálogos una podía estar leyendo cualquiera de los tres libros. Como si Reyes de Miguel hubiera querido reunirlos a todos para decirles adiós.

-De cómo se resuelve la batalla que Helen empezó. Es lo que parece, pero resuelto de forma inteligente. El abogado poco valorado hará la jugada maestra.

Quedamos a la espera de que, más pronto que tarde, nos deleite con otra obra.

 

 CITAS:

 ~-Puedo perdonar muchos agravios, de todo tipo, pero que me traten como si fuera idiota no es uno de ellos. Soy demasiado orgullosa, y si le soy sincera, me pesa más el bochorno que el corazón roto.

  ~Esa es la esencia del derecho a la defensa, Helen. Todo el mundo puede tenerla, sin importar lo que haya hecho.

~Tu opinión no cuenta... Tú estás predispuesto a suponer lo mejor de todo el mundo porque tu trabajo es salvarles la vida.

 ~ ¿Eres consciente de la diferencia que hay entre un médico y un abogado? Porque a menos que tengas previsto apuñalar a ese tipo, no te voy a servir de mucho.

~Pues mantente atento, porque no prometo nada.




LAS CATILINARIAS

 

AUTORA: Amélie Nothomb

EDITORIAL: Circe

PUBLICACIÓN: 2026


Las Catilinarias, es una novela breve de Amélie Nothomb que narra un episodio de la vida de Émile y Juliette, un matrimonio de jubilados que compran una casa en el campo y realizar el sueño de vivir, por fin, con paz y tranquilidad. 

En familia y entre amigos tenemos por norma contestar a quien dice: «qué a gustico estoy», con un «no lo digas en voz alta; que no te escuche nadie», por eso de que puede traer mal presagio.

Eso parece ocurrirle a este matrimonio de sesenta y cinco años: son tan felices que lo manifiestan a diario. Sin embargo, esa sensación de felicidad se ve perturbada por la llegada de su único vecino cercano, que comienza a visitarlos cada tarde a la misma hora.

Lo que en principio parece una visita cordial, que se prolonga dos horas, Émile y Juliette, quedan desconcertados por el comportamiento de su vecino. El siguiente día ocurre lo mismo, y al tercero deciden ausentarse a la hora habitual, pero al regresar descubren que el vecino ha vuelto de nuevo. La situación se repite hasta que las circunstancias caminan hacia un final que no imaginamos. ¿O sí?

La forma en que el vecino invade la intimidad del matrimonio les provoca una situación absurda, grotesca y cada vez más inquietante. El humor negro que recorre la novela hace sonreír, pero con cierta incomodidad, y poco a poco se percibe que hay algo más profundo.

La autora abre la historia con una frase que recomiendo no olvidar porque cobra sentido al final de la novela: «No sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos».

Nothomb construye una historia «singular» que, a priori, parece sencilla por lo que cuenta, pero al mismo tiempo se aparta de lo común por cómo lo cuenta y el efecto que produce en el matrimonio y en el lector.

¿En qué me baso para decir que es singular?:

En que la autora parte de una situación cotidiana, el vecino que los visita, que se acaba convirtiendo en insoportable.

Estas visitas inoportunas se van transformando en un acontecimiento bastante molesto en la pareja que los acaba descolocando. Se mezclan diferentes tonos: a veces te hacen reír, otras generan incomodidad y otras lleva juzgar lo que está pasando. El vecino pesado se convierte además en un intruso; su comportamiento es exigente e irreal que pone a prueba la capacidad del matrimonio  para establecer límites.

El final lo veo irreal, pero tiene su intención. La transformación de Émile es extrema. Ya no es el hombre civilizado, y se convierte en alguien que ha cruzado una línea y lo reconoce. Este desenlace revela aspectos que en la vida cotidiana están ocultos, y es probable que nunca aflorasen si no es en una situación límite o extrema.

 

CITAS:

—No sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos.

—Por primera vez en mi vida, comprendí que era viejo. Y la causa de mi descubrimiento fue la mirada de una muchacha afectuosa: la revelación era aún más terrible.

EL ALEPH

 AUTOR: Jorge Luis Borges

PUBLICACIÓN: 1998

EDITORIAL: Alianza

 

Decidí enfocar esta reseña buscando qué tienen en común estos cuentos, lo que pueden significar o intentar interpretar lo que el autor nos quiere decir. En cualquier caso, no ha sido una lectura fácil.

El estilo narrativo me ha resultado complicado y no he logrado adentrarme en todos los mundos que Borges crea en El Aleph. Unos me han resultado más comprensibles que otros, pero la impresión general es que en cada relato me ha ocurrido lo mismo, empezaba bien y mientras avanzaba no sé en qué momento me perdía.

Me he sentido abrumada, y atrapada, en unos cuentos abiertos a la reflexión y a abordar temas absurdos, pero realistas.  

Es un libro breve, pero intenso que no se debe tomar a la ligera. Me he enfrentado a unos personajes que encuentran o buscan situaciones complicadas, por no decir imposibles de realizar.

Entre mitología, espiritualidad, simbolismos, la idea del infinito, tiempo, inmortalidad, muerte, Borges se interpreta a sí mismo expresando sus pensamientos en estos relatos.

Lo hace de distintas maneras: Como un hombre obsesionado con la literatura donde crea un enfrentamiento entre sí mimo y el personaje de Carlos Argentino; como un escéptico en Los Teólogos quedándome con la impresión de que, aunque desmonta la existencia de Dios, mantiene cierta atracción hacia lo inexplicable; como un nostálgico recordando a Buenos Aires; como un obsesivo con el Zahir, donde refleja lo que puede suponer para el ser humano cuando una idea le obsesiona y olvida lo demás.

Del cuento El Aleph, me quedo con la idea de Borges, cuando afirma que querer comprenderlo todo es imposible porque nuestra perspectiva es limitada e influida por el olvido. Otra idea que me ha parecido buena es al final, cuando habla de Beatriz y plantea que «la felicidad es el olvido»

No sé si los escribió como otra forma de ver el mundo; tal vez la etapa que atravesaba le llevo a crear un mundo de fantasía, pero si algo he encontrado en estos relatos es un aprendizaje. Es el caso de El Inmortal, al que yo le he aplicado el refrán de «La curiosidad mata al hombre»; creo que no hace falta decir más.

«Sin embargo, algo recogeré», es la frase del final del cuento que me aplico para terminar esta reseña. Lo hago con una actitud positiva, porque sé que, ante tanta perplejidad, he aprendido un poco y he conseguido darme cuenta de lo bonitos que pueden resultar estos cuentos si se han comprendido bien.

 

CITAS:

—Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.

—El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemplé la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí, de nuevo me parezco a todos los hombres.

— Oscuramente creyó intuir que el pasado es la sustancia que el tiempo está hecho; por ello es que éste se vuelve pasado en seguida.

— Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

 



CINCO HORAS CON MARIO

AUTOR: Miguel Delibes

PUBLICACIÓN: 1981

EDITORIAL: Destino


 RESEÑA:

«No hay duelo sin risa, ni boda sin llanto»

Es un refrán que me vino a la cabeza nada más empezar el libro. Desde niña, cada vez que había un muerto en mi pueblo, siempre había alguien que lo recitaba. Yo misma lo viví cuando murió mi abuela paterna. Tenía solo diez años y me llevaron a pasar la noche en casa de unas primas. Reímos hasta no poder más, mientras nos recordábamos que la abuela estaba muerta y que aquello no estaba bien.

Con Carmen, la viuda, me ha pasado algo parecido. No solo he disfrutado de la prosa de Delibes, magnífica en todos los sentidos, sino también de unas horas de duelo muy amenas por la forma en que Carmen le habla a su difunto marido.

El comienzo del libro lo he interpretado como el velatorio, el punto de partida que da paso a la obra. Estas primeras páginas me llevaron a confusión, porque tenía la sensación de que Carmen no estaba sola.

No hizo falta avanzar mucho para entender por qué el pobre Mario se quería morir, dicho metafóricamente.

El monólogo de Carmen hacia Mario ―que en paz descanse― es el de una mujer que expresa un profundo resentimiento porque él no ha cumplido con sus expectativas. Se define como una mujer de mentalidad conservadora, demasiado tradicional, con unos valores religiosos, familiares y sociales que chocan con los ideales progresistas de su marido.

Pero quizá, si Mario hubiera sido distinto, si el estatus social, las apariencias y el materialismo hubieran estado cubiertos, su mentalidad habría quedado más apaciguada. Sin embargo, Carmen es manipuladora, llena de contradicciones, y siempre justifica sus faltas culpando a Mario. Hasta el final.

El monólogo fluye de forma natural, aunque con frecuencia se repiten episodios, como su trauma por no tener un Seiscientos. No obstante, sus frustraciones van ganando intensidad hasta que acaba confesándolo todo. Al pobre Mario no le cae nada bueno.

Cinco horas con Mario resume la vida de una mujer acostumbrada a la comodidad hasta que se casa con Mario. Su hipocresía y su conformismo chocan con la visión crítica y comprometida de su marido, haciendo de su matrimonio un desencuentro constante. Tal vez este monólogo sea su manera de justificarse ante Mario y ante sí misma.

Las frases que inician cada capítulo pertenecen a la Biblia, el libro de cabecera de Mario, y estaban subrayadas por él. Me ha llamado la atención porque es ahí donde se hace más evidente la contradicción de Menchu. Esas frases lo definen, y es justo ahí donde ella ataca.

De Mario sabemos lo que Carmen nos deja ver: es catedrático y escritor, pero no ambicioso. Es idealista, se preocupa por los demás y le gusta montar en bici. No es su tipo de hombre y, sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué se casó con él?

Mi impresión es que Carmen nunca amó realmente a Mario. No lo acepta como es, y ahora, frente a su cadáver, se despacha a gusto con lo que en vida no se atrevió a decirle. Se casó porque era su deber y porque las apariencias debían mantenerse.

Con esta obra maestra, Delibes, hace de este monólogo un retrato de la época. Es una obra brillante, irónica y cargada de reproches, que nos hace reflexionar sobre el verdadero drama de su vida y la de todos en general.

 

CITAS:

...porque la raíz de todos los males es la avaricia, y por eso mismo me será muy difícil perdonarte, cariño, por mil años que viva, el que me quitases el capricho de un coche.

..., porque tú escribes bien, todo el mundo lo dice, pero de unas cosas que no entiende nadie y cuando se entiende, peor, ...




EL GRANDE ORIENTE

AURTOR: Benito Pérez Galdós

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 1985


El Grande Oriente es la cuarta novela de la segunda serie de los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós. El título hace alusión a una logia masónica, una organización secreta con tintes políticos que defendía las ideas de cambio, el progreso y la reforma social frente a los que trataban de mantener las tradiciones conservadoras de España en esa época.

Históricamente las logias masónicas tuvieron un papel importante en la difusión de las ideas liberales, de ahí que Galdós tome esta realidad como símbolo para expresar el conflicto político. La historia transcurre en 1821, año incluido en el conocido Trienio Liberal (1820 – 1823).

Aunque el tema recurrente de Galdós es la política, también muestra la humanidad de sus personajes, con sus debilidades y fortalezas. Con esta combinación da al lector una imagen compleja de la realidad que vivió España en el siglo XIX.

He observado a lo largo de la novela que en esta lucha de ideologías, Galdós no defiende explícitamente los privilegios de la monarquía absoluta o de quienes buscaban aplicar las ideas liberales. Más bien explora la complejidad de la realidad política y social en lugar de adoptar una postura explícita a favor de uno u otro bando.

Se habla de absolutismo en boca de personajes que defienden las ideas conservadoras y utiliza El Grande Oriente como representación de la causa liberal. Los miembros de la logia en la novela son intelectuales, políticos y reformistas comprometidos con los ideales de progreso.

Es una etapa muy caótica, plagada de ideas políticas que en realidad no son del todo radicales. Los personajes de Galdós en esta novela discuten mucho, solucionan poco y no se definen como liberales o conservadores puros.

Galdós no pretende defender un sistema político concreto, sino resaltar los problemas que plantean ambos bandos tanto a nivel político como personal y resaltar que la moralidad está por encima de las ideas políticas.

El fanatismo y la intolerancia lleva a los personajes de los dos bandos al enfrentamiento, a dejarse llevar por la ambición más que por principios. El pueblo, que aparenta luchar por la ideología, en realidad es víctima de las manipulaciones de sus líderes.

Tiene como personaje principal de la trama a Salvador Monsalud, sustituto de Gabriel de Araceli, personaje principal de la primera serie de los mencionados episodios.

Este personaje central, al no posicionarse hacia ningún bando, entra en conflicto con absolutistas y liberales, quienes, en su afán por defender sus respectivas causas, a menudo descuidan esos intereses humanos.

Salvador se preocupa más por las personas que por las ideas. Expresa la parte humana de la novela. Antepone sus principios morales a sus deseos. Es un personaje que demuestra integridad. Su sentido del deber le crea un conflicto interno en el momento que tiene que renunciar incluso a su felicidad. Se crea un contraste entre este y la ambición, el egoísmo y los intereses de partido de los otros personajes.

Queda muy heroico en el personaje de Salvador Monsalud ese rechazo rotundo al amor de Andrea, que lo es todo para él. ¿Es posible que haya algún paralelismo entre Galdós y Salvador? Esta reflexión me ha venido a la mente al pensar en cómo vivió el amor un autor que nunca se casó y sus relaciones amorosas, aunque intensas en algunos casos (como la que tuvo con Emilia Pardo Bazán), no fueron el eje central de su vida.

El final es abierto, tanto en la renuncia de Salvador hacia Andrea como en la trama política.

En cualquier caso, El Grande Oriente es una novela que recomiendo leer, por la calidad literaria de Galdós y porque refleja muy bien uno de los periodos más convulsos en la historia de España. 


CITAS:

—Ya estoy aburrido, desengañado de la mala fe de todos, convencido de que tan pícaro es Juan como Pedro, y de que no es posible tomar parte activa en la cosa pública sin meterse en fango hasta la coronilla

 —Atacas el justo medio, que es el arte político por excelencia, bribón, dijo Campos riendo. ¿Tú qué entiendes de eso? Sin este tira y afloja; sin esa gracia de Dios que consiste en no hacer las cosas por temor de hacerlas a disgusto de Juan o de Pedro, no hay Gobierno posible.





ORLANDO

AUTORA: Virginia Woolf

EDITORIAL: Lumen

PUBLICACIÓN: 11 de octubre de 1928



Aunque Orlando no ha sido una lectura fácil para mí, la he leído con interés. El estilo narrativo de Virginia Woolf, lleno de metáforas, fantasías y simbolismos, me hizo cuestionar si estaba preparada para enfrentar una obra de este tipo. Sin embargo, la profundidad de los temas que aborda, como las limitaciones sociales impuestas a las mujeres y las normas de género, me mantuvo expectante. En varios momentos estuve tentada a abandonar, pero documentarme sobre la obra me ayudó a captar mejor lo que Woolf intenta transmitir.

Orlando es un personaje atemporal y fluido, y a través de su transformación refleja su capacidad para evolucionar, adaptarse y trascender a las normas sociales y culturales que nos definen como personas, de cómo se espera que vivamos, actuemos y nos identifiquemos en género, clase social, etc.

Me ha parecido muy alegórica la transformación de Orlando, aunque me ha sorprendido que la autora utilice la pureza, la castidad y la modestia para convertirla en mujer. El hecho de que la autora no fuera creyente me lleva a pensar que estas ideas reflejan los valores y convenciones de su época.

Woolf afirma que este cambio de género no afecta a la identidad de Orlando, pero a su comportamiento es evidente que sí, y la sociedad, y su círculo de conocidos aceptan con normalidad ese nuevo cambio.

Esta aparente normalidad podría ser también una crítica a la sociedad, para demostrar una vez más que los roles de género son más superficiales de lo que aparentan y que la sociedad está más preocupada por mantener las apariencias que por cuestionar sus propias normas.

Tal vez ahí está lo fabuloso de la novela, que no hay que verla o interpretarla como algo realista, sino como el recurso que permite a Woolf explorar cuestiones más profundas sin las limitaciones de la lógica convencional.

Inspirarse en alguien tan cercano como Vita, tiene más peso emocional. Es el vivo reflejo de la personalidad de la mujer que amó y la transformación que tuvo la propia autora.

En la página 239 de la novela hay una reflexión sobre «el amor» que me parece la más poderosa de toda la obra. Creo que encaja perfectamente en la vida de Orlando.

Orlando abre un abanico de posibilidades para reflexionar sobre el género, la identidad, la ambigüedad y la sociedad. La forma en que las representa invita a cuestionar muchas de nuestras propias concepciones sobre lo que significa ser hombre o mujer.

No he disfrutado esta novela en su plenitud, pero que me haya generado dudas, reflexiones, y profundizar en temas tan importantes, hace que me dé por satisfecha.

Recomiendo esta novela a los lectores que estén dispuestos a explorar una narrativa diferente que desafía nuestras ideas sobre el género, la identidad y la sociedad.


CITAS:

—Pero todos sabemos lo que es el amor. ¿Hizo eso Orlando? La verdad nos compele a decir que no, que no lo hizo. Por consiguiente, si la heroína de nuestra biografía no se resuelve ni a matar, ni a querer, sino a pensar e imaginar, podemos deducir que no es otra cosa que un cuerpo muerto y abandonarla...

—No es el amor de la verdad sino el deseo de prevalecer el que opone un barrio a otro barrio y hace que una parroquia premedite la ruina de otra parroquia.

— Nadie, desde que el mundo comenzó, ha sido más hermoso. Sus formas combinaban la fuerza del hombre, y la gracia de la mujer.

—Un apuesto caballero como él, decían, no necesitaba libros. Que dejara los libros, decían, a los tullidos y a los moribundos. Pero algo peor venía. Pues una vez que el mal de leer se apodera del organismo, lo debilita y lo convierte en una fácil presa de ese otro azote que hace su habitación en el tintero y que supura en la pluma.




EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO

 

AUTOR: José Saramago

EDITORIAL: Punto de lectura

PUBLICACIÓN: 2001




El Evangelio según Jesucristo es una novela en la que el autor da una versión de cómo podría haber sido la vida de Jesús, desde el anuncio de su concepción hasta el momento de ser crucificado.

Intenta llenar, al menos en parte, las interrogantes que puedan haber surgido sobre esa parte de su vida para todos desconocida.

Puede que a determinados lectores incomode la versión que da Saramago. Sobre todo, en las adaptaciones que hace de los pasajes que están escritos en el Antiguo Testamento. No la veo como una provocación, como he leído en otras opiniones, pero todo depende de cómo lo interprete cada lector.

Esta vida inventada no es pretensión de nada. Hay que tomar la novela como una invención del autor y plantearnos, de forma aventurada, dicha vida basada en lo ya escrito. No se trata de juzgar lo que narra, sino de lo que nos pueda suscitar a cada uno de nosotros.

Se recrea, sobre todo, en esa juventud de Jesús que desconocemos, en la búsqueda de sí mismo, en descubrir de quién es hijo realmente y cuál es su cometido. Dicho encuentro entre Padre e Hijo es reseñable y ocurre ya avanzada la novela. El Diablo estará presente como mero observador; al final hará una intervención interesante.

De esta escena, también he de decir que me pareció un poco cómica por la forma en que construye los diálogos entre ellos.

Se lee entre muchas comas y pocos puntos, al estilo Saramago; no se lee mal, pero me gusta mencionarlo. Lo importante es el contenido de lo que se dice, que bien podría titularse «El Evangelio según Saramago», al fin y al cabo, nos da su versión documentada, claro está.

Me ha llamado la atención el «trato especial» que da Jesús a María de Magdala con respecto a las demás mujeres, incluida su madre, María. La relación de pareja que el autor plantea puede chocar.

Hay un final para José, de quien no sabemos cómo transcurrieron sus días desde que él y María fueron a buscar a Jesús al Templo.

El Diablo está presente en la novela, en diferentes etapas de la vida de Jesús. No aparece como tal, sino que adopta identidades diferentes. Lo reconoceremos con facilidad por su forma de actuar.

Resaltar que el Padre que se expresa en el del Antiguo Testamento, difiere del que aparece en el Nuevo Testamento. Saramago lo señala de forma clara. Conociendo las dos versiones, el Señor del Antiguo Testamento es Omnipotente y el Señor del Nuevo Testamento es Misericordioso. Esto ha sido una mera observación ya que la novela solo comprende el Antiguo Testamento.

Hay un final curioso, llamativo e interesante que da al lector la oportunidad de reflexionar y llegar a conclusiones diferentes.

Saramago se atreve con un tema que suele crear discordia entre quienes lo debaten. A veces pienso que debido al desconocimiento hacia lo que está escrito e investigado provoca estas situaciones.

Por eso, quiero terminar esta reseña con preguntas que me han surgido durante la lectura:

—¿Por qué esa diferencia en la personalidad el Señor del Antiguo y Nuevo Testamento?

—El Diablo siempre ha sido el personaje malo, ¿en realidad lo era?

—¿Tienen que existir ambos, Padre y Diablo para que haya bien y mal?

En fin, estas son algunas de las interrogantes que me han surgido, no para ser respondidas, más bien para dejar constancia por si otros lectores también las han tenido.

 

CITAS:

..., el tiempo no es una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie oblicua y ondulante que sólo la memoria es capaz de hacer que se mueva y aproxime.




FORTUNATA Y JACINTA

 AUTOR: Benito Pérez Galdós

EDITORIAL: Reino de Cordelia

PUBLICACIÓN: 13/01/2020

 

Fortunata y Jacinta es una novela extensa que se devora con rapidez y soltura.

En ella se retrata el amor, alguno más tremendo que otro; la sociedad de la época y los conflictos en los que se ven envueltos todos los personajes que participan en ella.

Con Fortunata y con Jacinta, se muestran las dos caras de la sociedad madrileña, la pobreza y la riqueza, respectivamente. Dos mujeres que nada tienen en común, salvo el hombre al que aman. Y como en la vida no se puede tener todo, Jacinta carece de algo que tiene Fortunata.

Durante la soltería de Juanito Santa Cruz, con futura esposa en proyecto por decisiones familiares, conoce a Fortunata. Esta será una aventura pasajera para él que dejará huella en la joven.

Una vez casado Juanito con Jacinta, esta no deja de instigar a su marido para que le cuente su pasado. Satisfecha dicha inquietud, la esposa pasa a convertirse en un personaje plano. Solo vuelve a destacar cuando descubre su desgracia y trata de ponerle remedio.

La «pobre» Fortunata, no solo de palabra y dada su situación, se dejará influenciar por los que saben más que ella.  La casarán con Maximiliano, no sin antes someterla a una «cura» en un convento apto para enderezar a las descarriadas como ella.

Es un personaje fuerte y con carácter. Puede que sacara algo positivo de ese retiro espiritual, pero sus sentimientos en el amor se mantuvieron intactos.

Estas dos mujeres son el hilo conductor de la novela. Sobre ellas, se van tejiendo las vidas de los demás personajes, con gran trasiego y poca tregua, con un narrador omnisciente que narra la idiosincrasia de cada uno de ellos.

Las más dominantes, las que lo gobiernan todo y a todos, son Guillermina y doña Lupe. ¡Ojo a estas dos! No hay quien pueda con ellas.

El trasfondo político, en segundo plano, revela los diferentes estados de gobierno que se dieron en la época. Es algo que Galdós no podía evitar reflejar en sus novelas.

Madrid es la ciudad por excelencia que el autor utiliza como escenario. Plazas y calles son protagonistas, como los de los cafés de la época, en los que tenían lugar las tertulias literarias y de otras índoles. 

La religión es otro tema presente. Todos los personajes son creyentes, los de buena y mala vida; unos practican más que otros. Galdós trata este tema con ironía y critica, en especial, a los que la representan.

No es del género dramático, solo al final se deja ver. ¿Es un final razonable tal y como se presenta la situación en el momento de dar concluida la novela? Seguro que se podrían haber planteado otras, pero esta es la que se escribió.

Es una obra para disfrutar con los diálogos de los personajes, las comparaciones que hace de ellos don Benito con personajes históricos, los apodos que les asigna según el aspecto físico haciendo una caricatura de ellos. 

Con una prosa que es para deleitarse, nos enfrentamos a una trama muy revuelta; dicho en el sentido de los numerosos personajes y acontecimientos que tienen lugar. Pero no hay que alarmarse, todo transcurre de forma ininterrumpida. Los capítulos tienen continuidad. El lector no se confunde porque todo está descrito de manera impecable.

Son historias de la vida, y contadas por don Benito suenan mucho mejor. Predomina el buen humor y una palabrería que se podría decir típica de la época. Sin embargo, después de haber leído otras obras de este maestro creo que son más de su cosecha.

Lectura muy recomendada.

 

CITAS:

—Aquella gran mujer, heroína y mártir del deber, autora de diecisiete españoles, se embriagó de felicidad solo con el olor de ella, y sucumbió a su primera embriaguez. (95)

—Pero aunque non sepa apreciar bien la sucesión de los días, el amor aspira a dominar en el tiempo como en todo, y cuando se siente victorioso en lo presente, anhela hacerse dueño de lo pasado, indagando los sucesos para ver si le son favorables, ya que no puede destruirlos y hacerlos mentira.

—«No se premite tender rropa, ni clavar clabos», decía en una pared y don José exclamó:

—¡Vaya una barbaridad!...¡Ignorantes!...¡Emplear dos conjunciones copulativas! Pero pedazos de animales, ¿no veis que la primera, naturalmente, junta las voces o cláusulas en concepto afirmativo y la segunda en concepto negativo?...Y que no tenga qué comer un hombre que podría enseñar la Gramática a todo Madrid y corregir estos delitos del lenguaje!...

—Bien decía doña Lupe que, así como el primogénito se llevaba todos los talentos de la familia, Nicolás se había adjudicado todos los pelos de ella. Se afeitaba hoy, y mañana tenía toda la cara negra. Recién afeitado, sus mandíbulas eran de color pizarra. El vello le crecía en las manos y brazos como la yerba en un fértil campo, y por la oreja y narices le asomaban espesos mechones. Diríase que eran las ideas, que cansadas de la oscuridad del cerebro se asomaban por los balcones de la nariz y de las orejas a ver lo que pasaba en el mundo.

—Es que de tanto pensar me ha entrado talento, como a Maximiliano le entró de tanto quererme, y ese talento es el que me dice que me debo casar, que seré tonta de remate si no me caso.

—La mujer soltera es una esclava; no puede ni menearse. La que tiene un peine de marido tiene bula para todo.

—«La moral política es como una capa con tantos remiendos que no se sabe ya cuál es el paño primitivo».

—Ya está en pie la rata eclesiástica. Ahora se va a escuchar siete misas lo menos... y a tratar de tú a la Santísima Trinidad. ¡Pobrecilla qué sacará de todo eso!

—...la continuidad de los sufrimientos había destruido en Jacinta la estimación a su marido, y la ruina de la estimación arrastró consigo parte del amor, hallándose por fin este reducido a tan míseras proporciones que casi no se le echaba de ver.




LOLITA

AUTOR: Vladimir Nabokov

EDITORIAL: Anagrama

PUBLICACIÓN: 11/10/2017

 

Lolita, es una novela que me salió al encuentro leyendo el libro titulado La librería, de Penélope Fitzgerald, y el de Hombres fatales, de Elisenda Julibert.

En el primer libro, Florence monta una librería en el pueblo de Hardborough. Alguien de entre todos los habitantes que tiene interés en que no tenga éxito le recomienda poner dicha novela a la venta, a sabiendas de que Lolita es una historia conflictiva por la polémica que se creó cuando fue publicada.

Se la calificó de pornográfica, y aunque se describen escenas en las que Humbert babea imaginando cómo le gustaría poseer a Lolita, o cuando al final consuman, estas escenas están adornadas con matices que las estilizan evitando ser consideradas de sexo explícito.

Otra cuestión diferente es H.H. Este es un personaje enfermo y depravado, está en prisión y desde allí, dirigiéndose a un jurado ficticio y a nosotros los lectores, narra su historia con Lolita. 

Ella es su obsesión, es la reencarnación de Annabel Leigh, su primer amor. Se podría pensar que esa enfermedad ya estaba gestada en el personaje. Es consciente de su problema, pero ello no le impide seguir adelante en su empeño de poseer a Lo.

Se justifica reconociendo que no está bien, que tiene miedo a las consecuencias que le pueda ocasionar abusar de una menor; aun así sigue adelante. Actúa de forma premeditada, y en sus confesiones hacia el público ficticio quiere hacernos ver que es víctima de su enfermad para que no le condenemos.

No veo a Lolita como personaje principal, sino como el objeto de deseo de H.H. Es por ello que menciono el libro de Elisenda Julibert, Hombres fatales y su visión de cómo la mujer ha sido utilizada en la literatura como «mujer fatal».

Humbert nos dice que sus expectativas de ser amantes aún tendrían que esperar. Ese preludio que comienza en el momento en que se acomoda en la casa de Charlotte Haze para estar junto a Lo, bien vale esperar. Y tras maquinar un plan para conseguirla, que incluye darle narcóticos para manejarla mejor, sale con la frase:  —«Y voy a decirles algo que les sorprenderá: ella me sedujo». Esta creación del autor y no del personaje, puede llevar a pensar que Lolita es el origen del mal y Humbert pierde la cabeza por ella.

Lolita es un personaje casi pasivo en esta historia. Sus intervenciones son breves diálogos. No hace reflexiones, todo son preguntas, afirmaciones o negaciones. Es una chica de doce años creada por la mente enferma de su padrastro para manejarla a su antojo y conseguir su objetivo.

La edad de Lolita es factor llamativo. Aún así, H.H. piensa que ella está adelantada, sexualmente, para su edad y por tanto está preparada. Así es más fácil tranquilizar su conciencia. 

A excepción de que a veces Nabokov se extiende en descripciones que sobran, es una novela con prosa poética que merece la pena ser leída.

CITAS:

-Hay que ser un artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una gota de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad encendida en su sutil espinazo…, para reconocer de inmediato, por signos inefables, …, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; …

-Si procuro describir esas cosas, no es para revivirlas en mi infinita desdicha social, sino para discernir la parte infernal de la celestial en ese mundo extraño, terrible, enloquecedor, que es el amor que inspira una nínfula.

-Lo bestial y lo hermoso se juntaban en un punto, y es esa frontera la que desearía precisar. Pero siento que no puedo hacerlo por completo. ¿Por qué?

A la busca del tiempo perdido II. DEL LADO DE GUERMANTES

AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Del lado de Guermantes, del que solo conozco el nombre del camino hasta llegar a este punto de la obra, y tan plasmado por el Narrador en Combray, quedó anclado en su infancia el día que Mme. de Guermantes apareció ante sus ojos en una boda aristocrática en Combray.

Entonces, estando en Combray, el Narrador escribía así:

«De los dos caminos que salían de Combray y que se diferenciaban tan completamente uno del otro, el de Swann y el de Guermantes, no podía ir por los dos el mismo día».

Guermantes, al otro lado del río Vivone, es un nombre en la imaginación del Narrador que asocia a la belleza y al misterio. Ha escuchado que la duquesa pasa veranos allí y la convierte en el alma de un lugar al que no puede llegar, pero alimenta su imaginación. De lo inaccesible nace el deseo, y el camino de Guermantes nunca recorrido quedará grabado en su memoria.

Este volumen recoge la transición de lo imaginario a la realidad. El nombre de Guermantes es algo más que un camino y un nombre, es el que representa a la alta sociedad parisina. No es casual este encuentro que propone Proust sino la consecuencia de su búsqueda interior, el deseo de alcanzar aquello que en la infancia solo existía en el sueño.

Así entra de lleno en la alta sociedad, en la que irá descubriendo que no todo es elegancia en los salones; detrás de estas fachadas se refleja ese afán por mantener las apariencias y lo frágiles que estas pueden ser.

A través de estos personajes tan aristocráticos, Proust desnuda sus fachadas y revela sus carencias. El Narrador hace una inmersión en un mundo que en el fondo tampoco le interesa demasiado, pero le sirve para compararlo con su riqueza interior. Y no es que Proust necesite descubrir algo, no, sino que hace uso de esta sociedad, aún sin saberlo, para recuperar ese tiempo que tanto le obsesiona. Cada uno de ellos viene a reflejar una parte de sí mismo.

En el salón de Mme. de Villeparisis, tía de Saint-Loup y pariente de Mme. de Guermantes, Proust convierte ese salón en el escenario donde se revela el declive de una sociedad que subsiste gracias a las formas sociales, y que le permitirá acceder al mundo de los Guermantes.

Hacer referencia al caso Dreyfus que tanto dio que hablar en su momento para reflejar cómo la sociedad francesa estaba dividida y ciega moralmente; a su mejor amigo, Saint-Loup, juzgado en el salón por su relación sentimental; M. de Charlus insinuando sus deseos sexuales al Narrador son unas cuantas de las variadas distracciones que tienen lugar en dichos salones.

La referencia a la homosexualidad empieza a ser más evidente en este volumen de la obra. Aunque era un tema tabú para la época, Proust lo aborda de manera sutil con Charlus. Convierte a este personaje en el centro de atención para retratar la homosexualidad que la sociedad obliga a ocultar y muestra sus propias luchas internas y conflictos emocionales.

Entre tanto ocurre la muerte de la abuela, que la presiente y la va anticipando de una forma muy poética y estremecedora. Estaba yo tan a la expectativa de saber qué sentiría el Narrador con su muerte que me alarmé al comprobar que no exterioriza ningún sentimiento. En apariencia todo sigue igual, lo que me hizo pensar que vive el duelo de la abuela en su interior. Y es tal vez ese silencio, ese no hablar de ella, esa ausencia, lo que en realidad le causa el dolor.

Y sí, hay un cambio en él y un punto de inflexión en la obra. A partir de aquí comienza su decepción con los Guermantes y la vida en general. Se puede comparar con lo que consideramos «entrar en la madurez», etapa en la que se pierde la ingenuidad, el mundo defrauda y, como consecuencia, viene la decepción. Pero el Narrador no ve negatividad en esa decepción, profundiza más, porque comprende que madurar no es perder la esperanza sino ver dónde hay que depositarla.

Es en la recta final de la obra donde los Guermantes y el resto de sus habituales cobran mayor protagonismo. Aquí, el Narrador utiliza la ironía de quien ha comprendido el mecanismo de ese mundo de la alta sociedad que antes lo había fascinado.

Esto ocurre cuando descubre que la brillantez es puro artificio; el ingenio sustituye a la inteligencia hasta el punto de que las jerarquías sociales están expuestas a descender un peldaño por carecer de este. Así, quienes parecían extraordinarios resultan ordinarios.

El mundo que el Narrador había soñado termina revelándose como un gran teatro social; y solo cuando esa ilusión que tanto había imaginado se desvanece, comienza el camino hacia la verdadera revelación: comprender que la vida solo adquiere sentido cuando puede ser transformada en memoria y en obra.

 

 CITAS:

—A medida que nos acercamos al nombre, el encanto se disipa. Lo que antes evocaba el misterio de los bosques, los reflejos del río y las antiguas leyendas, se reduce al rostro de una mujer que pasa ante nosotros por la calle.

—Pero como el viajero que, defraudado por el primer aspecto de una ciudad, se dice que quizá penetre su encanto visitando los museos, trabando conocimiento con el pueblo, …, yo me decía que, si hubiese sido recibido en casa de Mme. de Guermantes, si fuera uno de sus amigos, si penetrase en su existencia, conocería lo que, bajo su envoltura anaranjada y brillante, encerraría su nombre realmente, …

—Sentimos en un mundo, pensamos, nombramos en otro, podemos establecer entre ambos una concordancia, pero no colmar su intervalo.

—Cada uno es el hombre de su propia idea; hay muchas menos ideas que hombres, y por eso todos los hombres que tienen una misma idea se parecen. Como una idea no tiene nada de material, los hombres que sólo están materialmente alrededor del hombre de una idea no la modifican lo más mínimo.

—Después de todo, en una sociedad igualitaria la cortesía no sería un milagro más sensacional que el éxito de los ferrocarriles y la utilización militar del aeroplano. Además, aun cuando la cortesía desapareciese, nada prueba que sería una desgracia. En última instancia, una sociedad ¿no se iría jerarquizando en secreto a medida que fuese, de hecho, más democrática?

—Su espíritu, de una formación tan anterior al mío, era para mí el equivalente de lo que me habían ofrecido los pasos de las muchachas a orillas del mar.

—Solo que la duquesa era incapaz de comprender lo que yo había buscado en ella, el hechizo del nombre de Guermantes, y lo poco que había encontrado: un residuo provinciano de Guermantes.




LAS BARBAS DEL PROFETA

AUTOR: Eduardo Mendoza

PUBLICACIÓN: 15/10/2020

EDITORIAL: Seix Barral

 

Este libro no es otra cosa que una comparación del autor entre la Historia Sagrada que estudió siendo niño en el colegio, y la opinión que de adulto le merece.

No me ha parecido un gran libro, pero tampoco es malo; me ha parecido diferente.

Afirma que quedó fascinado cuando lo leyó entonces; fue para él "la primera fuente de literatura a la que se vio expuesto". Este libro contenía pasajes concretos de la Biblia, seleccionados para la enseñanza en clase de religión.

Teniendo en cuenta que recibió una educación religiosa muy estricta, ahora reconoce que su aprendizaje, en mentes de niños pequeños, lo llevó a crearse sus propias fantasías con respecto a los pasajes que se narran en la Historia Sagrada.

Hay que reconocer que consigue sacar una sonrisa al lector y, por supuesto no hay que darle más importancia de la que tiene ni extrapolarla a donde no corresponde.

Es más, encuentro ingenuo este ensayo si lo miramos con los ojos inocentes de un niño que no para de hacerse preguntas sobre algo que no conoce ni entiende.

No profundiza en los pasajes que repasa. Es posible que sea intencionado. Mezcla las impresiones que quedaron en su memoria que, unidas a la información que recibida a medida que llegamos a la vida adulta, nos vemos capaces de desarrollarlas con los conocimientos adquiridos.

A estas conclusiones llega  en el ensayo utilizando el humor y la ironía que son típicos en el autor.

En fin, es un libro entretenido y curioso que nunca está demás leer. De todo se aprende.

 

CITAS:

-No codiciarás la casa de tu prójimo, la mujer de tu prójimo,, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

 

 

 

VIDAS CIPOTUDAS - Momentos estelares del empecinamiento español

 

AUTOR: Jorge Bustos

EDITORIAL: La esfera de los libros

PUBLICACIÓN: 2018

 

Sin ánimo de quitar protagonismo al homenaje que hace Jorge Bustos a los treinta y cinco hombres y mujeres empecinados, o cojonudos, como los hubiera llamado Miguel de Unamuno, este libro no fue elegido por su contenido sino por el título.

La curiosidad que vino después fue saber qué contenía y si merecía la pena. Nunca se me ocurrió pensar que los personajes a los que se refiere el autor, y a los que no, también, pudieran tomar el nombre de «cipotudos»

También me entusiasmó la palabra «empecinado», que en mi opinión es una palabra poco utilizada y de la que yo intento hacer uso.

La palabra cipotudo o cipotuda puede llevar a pensar en el término cipote, pero no hay que confundirse porque sus significados son antagónicos.

Con este adjetivo, Bustos, se refiere a las acciones que llevaron a cabo ciertos personajes de los cuales algunos aún están en el mundo.

Los llama empecinados y vivieron épocas distintas. Desde Viriato, quien da comienzo a esta lista, hasta Amancio Ortega, unos han sido más recordados que otros, bien porque la historia sigue hablando de ellos, bien porque la literatura también los ha mencionado o tal vez porque la hazaña de uno captó más la atención del público que la de otro.

No hace falta decir que todos son españoles pero sí que sus procedencias son de diferentes ciudades españolas. Hay castellanos y extremeños, gallegos y aragoneses, valencianos y andaluces, vascos y catalanes.

Sobre sus profesiones, todas fueron válidas: un guerrero como Viriato, una santa como Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, la escritora María Moliner, una princesa como Juana, apodada "la loca", una enfermara de apellido Zendal, Tarradellas como político, Dominguín como el torero que domó al pueblo, y al empresario Amancio Ortega.

A los mencionados y hasta treinta y cinco, lo único que los une es que son españoles y empecinados en su lucha.

No sabría con cuál de estos con sus hazañas correspondientes me quedaría. Todas me han parecido fantásticas, y escritas de la mano de este periodista solo puedo decir que este libro, además de entretenido, nos da culturilla, sobre todo, porque aunque la mayoría recordemos a los de siempre, los más ausentes también es justo que los tengamos en cuenta.

Pero puestos a elegir me quedaría con dos capítulos: el dedicado a la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna llevada a cabo por el doctor Balmis. En este caso, Bustos, dedica el capítulo a la enfermera Isabel Zendal. A ella, en 1950, la Organización Mundial de la Salud la reconoció como la primera enfermera de la historia que participó en una misión internacional.

Y el capítulo dedicado a Clara Campoamor en su lucha por el voto de la mujer.

Quede claro que estos hombres y mujeres, en sus hazañas no todos fueron empecinados en su heroicidad, también lo fueron en su inteligencia, valentía, mezquindad, locura,...en definitiva tuvieron unas vidas cipotudas.

Si conocéis a Jorge Bustos como personaje público que trabaja en medios de comunicación, os haréis una idea de cómo puede haber descrito a sus personajes y sus vidas. Si no es así os animo a que lo leáis porque este libro está impregnado de humor, frases irónicas y cierto toque periodístico.