PUBLICACIÓN: 2024
EDITORIAL: Acantilado
Esta
obra tan escueta puede sonar a leyenda, pero, sobre todo, es una historia que
encierra algo de verdad, algo inexplicable o, tal vez, sea cosa de la
providencia.
Es
una obra que me ha llevado a diferentes interpretaciones.
Andreas
es un indigente a quien una noche, como aparecido de la nada, le sale al
encuentro un señor que le ofrece una cantidad de dinero a cambio de una
condición: deberá devolverlo en la iglesia de Sainte-Marie des Batignolles
cuando el vagabundo lo considere a bien.
En
ningún momento de la historia olvida cumplir la promesa que tiene pendiente, y
aunque el nuevo estatus que adquiere le proporciona una mejoría, con frecuencia
se ve obstaculizado por una serie de encuentros fortuitos que, unidos a su
condición de alcohólico, le impiden cumplir con la palabra que dio.
Desde
el punto de vista humano, pensé que este señor, trajeado y con dinero, siente
compasión por Andreas y decide ayudarle. Pero también puede ser el remordimiento
de alguien que utiliza al mendigo para tranquilizar su conciencia en el momento
que le pide que entregue el dinero en una iglesia.
Entonces me voy al sentido religioso,
y pienso que es un enviado de la providencia que le ofrece a Andreas la oportunidad de cambiar su
vida. Por un momento pensé que Andreas
la aprovecharía para convertirse en un hombre nuevo, pero su voluntad no es tan
fuerte.
Por
eso, lo más lógico quizá sea pensar que se trata de una figura imaginaria. Está
escrito de forma que cada lector pueda interpretar libremente qué ha producido
el «golpe de suerte» que Andreas tiene esa noche.
A
partir de ese momento, la suerte, o el milagro, se convierten en una sucesión
de hechos que lo sacan del umbral de la pobreza. Andreas sabrá aprovechar cada
ocasión y llega a saborear esa vida que podría haber tenido.
Con
las preguntas que me han surgido en esta leyenda del santo bebedor y habiendo
husmeado en la historia del autor, me inclino a pensar que por la condición de
judío de Roch la gracia divina tiene bastante peso.
En
la obra, a través de Andreas, se alternan la tentación, la voluntad de
redención y su degradación. Se convierte en una lucha entre la gracia y la
debilidad humana para terminar con un mensaje de esperanza.
Joseph
Roth terminó de escribir La leyenda del santo bebedor poco antes
de morir, alcoholizado y apátrida, viviendo como refugiado en París.
Esta
obra es el reflejo de la caída de un hombre cuyos días finales estuvieron
marcados por la suerte o la providencia. Quizá sea precisamente esa
incertidumbre la que convierte a Andreas en un «santo bebedor».