AUTOR: Horton Foote
EDITORIAL: Círculo de Lectores
PUBLICIÓN: 1996
Incluso el vínculo materno puede quedar paralizado por el
miedo y la presión. El amor materno no desaparece, pero se ve atrapado entre el
instinto de proteger y el terror a la comunidad.
La jauría humana se narra despacio, en capítulos cortos, contando la vida
cotidiana de un territorio donde sus habitantes conviven con aparente tranquilidad.
Sabremos lo que guardan en su interior cuando reciben la noticia de que Bubber Reeves
ha huido de la cárcel donde cumple condena.
Los Reeves forman parte de esta vecindad y el hijo de ambos es
el fugitivo. También en ellos se crea la alarma y preocupación al pensar que
Bubber se dirige al pueblo donde creció con un objetivo que no puedo desvelar.
El comienzo de la lectura induce a pensar que Bubber es el
personaje central, para descubrir después que Foote lo utiliza como detonante
para revelar la degradación de toda una comunidad.
Esa inquietud general que se crea es indicador de que algo
empieza a fraguarse entre los vecinos: el verdadero drama de que el pueblo
empieza a devorarse a sí mismo. Y esto es quizá lo más perturbador. No hay nada
peor que una jauría.
Es llamativo sentir cierto
sosiego durante la lectura y al mismo tiempo notar como va creciendo la tensión
entre la comunidad.
Se trata de una madre que quiere,
por encima de todo, salvar la vida de su hijo; de un sheriff hastiado de su
trabajo que pone en marcha a su equipo para encontrar al fugitivo y cumplir la
ley. Y luego están los que convierten la búsqueda en una persecución: son la
verdadera jauría, que no solo desean la muerte de Bubber, también se ponen en
contra de la ley y desean hacer su justicia.
Este acontecimiento saca a la luz
los peores aspectos de una comunidad de vecinos trastornada que ve en Bubber el
objetivo ideal para expiar sus culpas. Ya sean frustraciones personales, sensaciones
de impotencia, resentimientos sociales, incluso aburrimiento moral, lo convierten
en el blanco ideal.
Es una novela excelente por su narrativa
y, sobre todo, por la reflexión que plantea sobre la capacidad del ser humano para
llevar a cabo tales acciones. La fuerza de la novela no reside en el final, sino en como Foote retrata el
declive de una comunidad.