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RAYUELA

 

AUTOR: Julio Cortázar

PUBLICACIÓN: 07/06/2013

EDITORIAL: Alfaguara



Leer a Cortázar en Rayuela ha sido una experiencia nueva. Su prosa es poética: unas veces elegante; en ocasiones vulgar; otras irónica, inteligente, incluso tierna.

No es una novela en la que haya que preguntarse qué pasa después. Mi impresión ha sido la de una lectura que hay que atravesar y en ese recorrido hay que pensar, comprender, y no esperar un final que se resuelve.

Me sentí incómoda en el comienzo, advertida ya por todas las opiniones y críticas que había leído antes de meterme en este “fregao” de novela. Pensé en conformarme con la lectura lineal, hasta el capítulo 56, que es donde termina la obra. Pero al término de esta sentí ganas de seguir leyendo. Es cierto que se puede prescindir de «Los Prescindibles» pero la incertidumbre me ha llevado a continuar.

La lectura lineal presenta dos lados:

El lado de allá ocurre en París, donde las discusiones existenciales entre Horacio Oliveira y sus amigos del club de La Serpiente son elevadas a lo máximo, al mismo tiempo que se apoderaba de mí una sensación de lejanía. Cuando esto ocurre, una puede volver a releer el párrafo no comprendido, y lo hice. Entender ese clima existencial que Oliveira y sus amigos plantean es clave en esta obra, pero me ha costado enfrentarme a sus búsquedas, dudas y contradicciones.

Horacio es un personaje complicado y pasivo, que no se conforma con el sentido convencional de la vida. Aunque las conversaciones con sus amigos parecen un mero intercambio de ideas, él siempre está buscando una clave para su existencia. Para ellos la vida intelectual es una parte más de la vida, para Oliveira es su forma de vida.

La voz narrativa me ha hecho pensar en un narrador omnisciente llevándome a confusión. Me ha resultado difícil de clasificar y, por tanto, me quedo con la idea de una voz que acompaña ayudando a que la novela se expanda. Son los personajes, en sus diálogos, los que dan profundidad a la obra llevándola a una dimensión que, a mí, como lectora, me ha costado llegar a veces.

No hay personajes extraños en El lado de allá, y sí poco convencionales. Horacio y sus amigos del club, llenan el ambiente de melancolía con su vida bohemia, con sus críticas inconformistas ante la idea de encontrar algo más auténtico que la vida ordinaria.

El escenario que dibuja Cortázar es gris, sucio y desordenado, pero a ellos no parece importarles. Es Horacio, sobre todo, quien no tiene una vida plena; busca algo, no sabe qué, ni cómo encontrarlo. Las vidas de todos ellos me han transmitido incomodidad, desasosiego, más irritación que pena por vivir en una continua deliberación mental. Es algo agotador que termina por saturarte, porque sientes que la vida de Horacio está paralizada.

La Maga es un personaje aislado, pero imprescindible para Horacio. Tiene los pies en la tierra; actúa de forma serena, pero no es ingenua; es su forma de ser inteligente, y aunque su pasado está marcado por la tragedia parece no hacerle sombra. Ella tiene esa vida que Horacio no puede alcanzar: lo imprevisible, lo emocional, enfrentarse a sus límites y por eso lo descoloca. Ninguna mujer ha sido capaz de ponerlo en el lugar que ella, por eso, cuando la pierde, no puede evitar compararla con Pola o confundirla con Talita. La Maga siempre estará en su existencia porque no cierra «eso» que no ha entendido y no puede empezar de nuevo.

En El lado de acá, Horacio regresa a Argentina, al reencuentro de sus amigos. París ha quedado atrás, pero solo geográficamente. En este lado, el clima y los comportamientos de los protagonistas son diferentes. Hay un cambio evidente en el escenario y los personajes; los diálogos cobran entusiasmo, energía y dinamismo.

Los amigos de acá viven de forma más directa y menos intelectual. Traveler y Talita tienen una relación y no convierten la vida en un problema. Pero Horacio es una persona que sufre y no sabe ni deja vivir a los demás. Crea otro problema cuando ve a Traveler como alguien que él nunca será, cuando ve en Talita a la Maga.

Horacio cambia la vida bohemia por otra más cotidiana; las discusiones intelectuales no surgen con la misma frecuencia y tiene más contacto con la realidad.  Quizá porque parece estar más en la tierra, empieza a tener ciertas fisuras sobre sí mismo.

Y estas quedan al descubierto cuando afloran en él la debilidad, la inseguridad y el miedo; es alguien dominado por la obsesión hacia una búsqueda sin sentido que no llega a nada, pero sí acaba mostrándose.

Termino esta primera lectura creyendo que he conseguido introducirme en la mente de Oliveira y compruebo que me deja más incertidumbre: ¿Cuál es su decisión final?... No hay decisión final; no sé qué ocurre en realidad.

Llegado a este punto decido leer «Los prescindibles». Contemplo la idea de tomarme un descanso y retomar la lectura pasados unos días según el tablero de dirección, pero he pensado que las ideas están frescas ahora y es el momento de seguir.

Estos capítulos son un complemento que dan consistencia a la obra. Son más existenciales, más enrevesados, pero en ellos hay más de su esencia:

En Los prescindibles, siguiendo el tablero de dirección, percibo que la idea de verdad que ya conozco y que Oliveira detesta está ahí, desde el principio. Él no la ve como algo definitivo, por eso comienzan sus dudas. Estas son fugaces intuiciones que parecen dar sentido a su búsqueda; por segundos cree sentirse en el cielo, en el cuadrado de arriba de la rayuela que en Argentina llaman «cielo», pero enseguida tiende a analizarlas y se hacen efímeras.

Cortázar menciona el futuro de Orwell en «1984» y de Huxley en «Un mundo feliz», dos mundos que no entran en los patrones de Oliveira porque en ellos hay control, vigilancia y pérdida de la libertad; comodidad y ausencia de conflicto. Aunque ambos mundos difieren él no los acepta. Atravesarlos sería encontrar el mundo que busca, pero Cortázar no parece dispuesto a que esto ocurra.

Afinando en los detalles, la Maga y Oliveira se comparan entre ellos con dos artistas: él con Piet Mondrian, un pintor, y ella con Vieira de Silva, una pintora. Busqué sus obras y comprobé que son dos artistas con estilos abstractos pero diferentes. Esta simple comparación me ha hecho pensar que tienen algo en común: ambos buscan algo que va más allá de lo convencional con la diferencia de que Oliveira necesita entenderlo antes de alcanzarlo y la Maga no, lo vive.

La metaliteratura está presente en Rayuela a través de Morelli, un escritor que forma parte de la novela. Este, en sus notas, a las que llama Morellianas, plantea la forma en que está estructurada la novela y cómo el lector tiene que enfrentarse a ella.

Rayuela es una novela incómoda que rompe las normas convencionales.  La actitud de Horacio ante la vida y su búsqueda existencial remueve e inquieta, y deja al lector con la incertidumbre de conocer su decisión final. Me ha quedado claro que su búsqueda es en vano, que lo más lejos que llega es a tener dudas; esto ya es bastante.

Esta novela, con nombre de juego, es el juego existencial de Oliveira cuyo objetivo es llegar al «cielo», último cuadro de la rayuela. Pero Cortázar no resuelve nada y deja al lector planteándose cual ha sido la decisión final de Oliveira. De manera que la novela no concluye con un destino, sino con la certidumbre de que no sabemos qué será de Oliveira, pero sí quién es él. Y quizá eso sea más definitivo que cualquier final.

CITAS:

—No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo.

Pero esa unidad, la suma de los actos que define la vida misma se acabara como un mate lavado, es decir que solo los demás, los biógrafos, verían la unidad, y eso realmente no tenía la menor importancia.

—La joroba está en que la naturalidad y la realidad se vuelven no se sabe por qué enemigos, hay una hora en que lo natural suena espantosamente a falso, en que la realidad de los veinte años se codea con la realidad de los cuarenta y en cada codo hay una gillete tajándonos el saco.

—La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un solo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde el afuera, desde el otro.





NOCHES BLANCAS

 

AUTOR: Fiódor Dostoievski

EDITORIAL: Nórdica

PUBLICACIÓN: 2026


Noches Blancas es una obra impregnada de soledad, tristeza y búsqueda que habitan en el mundo interior del soñador, de quien no se revela su nombre. La novela trata la historia de un joven solitario que parece estar entre dos mundos, el suyo interno y la realidad.

El título, al que siempre me gusta encontrar una relación, tiene que ver con las noches del solsticio de verano en San Petersburgo. Se les llama blancas porque el sol no llega a ponerse del todo, y la ciudad permanece en un atardecer que se prolonga hasta el amanecer. Este fenómeno tiene lugar entre finales de mayo y mediados de julio, época en la que se realizan numerosas actividades culturales invitando el tiempo a salir y disfrutar del aire libre.

Sin embargo, el soñador, que también es el narrador, no se contagia de ese estado de ánimo que comparte el resto de la gente. Él no es como los demás, vive sumergido en un mundo que le resulta más cómodo y que contrasta con la dura realidad (la que él ve).

Vive en una dualidad constante que le hace infeliz y vivir sumido en una soledad y tristeza desmesurada. Su carácter sensible y soñador le llevan a aceptar la situación en la que vive al mismo tiempo que busca un ideal que quizá nunca llegue.

El relato del joven transmite desde el comienzo una soledad absoluta. Puede ver y tener impresiones de todo lo que observa, pero permanece al margen. Sus oídos tampoco escuchan, dando la impresión de querer vivir aislado del mundo.

Es alguien que se conoce a sí mismo, piensa mucho y siente de forma intensa, pero no vive la realidad. No se siente muy desgraciado en el sentido dramático, sino como alguien que vive en una especie de dulce melancolía. Aunque hay tristeza, su vida interior, llena de ensoñaciones, parece complacerle.

El encuentro casual con Nástenka, al escuchar su llanto, lo saca de su vida monótona. Encuentra en ella una esperanza de tener, por fin, alguien con quien compartir sentimientos, salir de sí mismo, y lo vive como un acontecimiento extraordinario. Aquí es donde ocurre la transformación y entra en el mundo real.

 Nástenka es su posibilidad de entrar en la realidad. Ella le cuenta su infortunio de amor, y en el tiempo que comparten este lo vive plenamente, cada gesto o palabra que viene de ella parece un descubrimiento, que todo nace de nuevo. En su estado de emoción de vivir la realidad deseada, construye una historia de amor que va más allá de lo abarcable. Vive entonces una felicidad auténtica porque cree posible que ella le ame también. Se siente parte de la vida.

Pero no olvidemos que ha sido necesario este encuentro para que su deseo se realice; Nástenka es lo único que tiene en la realidad.

De alguna manera su mundo interior lo traiciona porque le hace creer lo que no es y entonces viene la desilusión. La historia que había creado se rompe y todo vuelve a ser como antes, pero algo ha cambiado. En su descubrimiento encuentra algo importante que convierte su amargura en algo bonito.

Puede que en nuestras conciencias esto que le ocurre al soñador nos pueda parecer insuficiente, pero es su manera de procesar lo que ha vivido sin destruirse más si cabe. Ese pequeño refugio de felicidad no lo ha transformado en alguien distinto, pero decide quedarse con ese instante que antes no tenía y dispone de una realidad que guardar en su memoria.

Cuando comencé esta lectura me compadecí del soñador, sin embargo, al terminar, he pensado que «ese instante» es tan valioso para él que quizá ya no se siente del todo desgraciado.

Pero me ha hecho plantearme esta pregunta:

¿Dependemos entonces de los demás para ser felices o podríamos encontrarla sin necesidad del otro?

Yo creo tener una respuesta y os la dejo por si queréis responderos a vosotros mismos.

 

CITAS:

—Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con su bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento.

—Decirle que perezco en soledad para que ella no se aparte de mí, que no tengo métodos para conocer siquiera a una sola mujer, sugerirle que incluso es su obligación como mujer no rechazar una súplica tan tímida de alguien tan desgraciado como yo.




LAS CATILINARIAS

 

AUTORA: Amélie Nothomb

EDITORIAL: Circe

PUBLICACIÓN: 2026


Las Catilinarias, es una novela breve de Amélie Nothomb que narra un episodio de la vida de Émile y Juliette, un matrimonio de jubilados que compran una casa en el campo y realizar el sueño de vivir, por fin, con paz y tranquilidad. 

En familia y entre amigos tenemos por norma contestar a quien dice: «qué a gustico estoy», con un «no lo digas en voz alta; que no te escuche nadie», por eso de que puede traer mal presagio.

Eso parece ocurrirle a este matrimonio de sesenta y cinco años: son tan felices que lo manifiestan a diario. Sin embargo, esa sensación de felicidad se ve perturbada por la llegada de su único vecino cercano, que comienza a visitarlos cada tarde a la misma hora.

Lo que en principio parece una visita cordial, que se prolonga dos horas, Émile y Juliette, quedan desconcertados por el comportamiento de su vecino. El siguiente día ocurre lo mismo, y al tercero deciden ausentarse a la hora habitual, pero al regresar descubren que el vecino ha vuelto de nuevo. La situación se repite hasta que las circunstancias caminan hacia un final que no imaginamos. ¿O sí?

La forma en que el vecino invade la intimidad del matrimonio les provoca una situación absurda, grotesca y cada vez más inquietante. El humor negro que recorre la novela hace sonreír, pero con cierta incomodidad, y poco a poco se percibe que hay algo más profundo.

La autora abre la historia con una frase que recomiendo no olvidar porque cobra sentido al final de la novela: «No sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos».

Nothomb construye una historia «singular» que, a priori, parece sencilla por lo que cuenta, pero al mismo tiempo se aparta de lo común por cómo lo cuenta y el efecto que produce en el matrimonio y en el lector.

¿En qué me baso para decir que es singular?:

En que la autora parte de una situación cotidiana, el vecino que los visita, que se acaba convirtiendo en insoportable.

Estas visitas inoportunas se van transformando en un acontecimiento bastante molesto en la pareja que los acaba descolocando. Se mezclan diferentes tonos: a veces te hacen reír, otras generan incomodidad y otras lleva juzgar lo que está pasando. El vecino pesado se convierte además en un intruso; su comportamiento es exigente e irreal que pone a prueba la capacidad del matrimonio  para establecer límites.

El final lo veo irreal, pero tiene su intención. La transformación de Émile es extrema. Ya no es el hombre civilizado, y se convierte en alguien que ha cruzado una línea y lo reconoce. Este desenlace revela aspectos que en la vida cotidiana están ocultos, y es probable que nunca aflorasen si no es en una situación límite o extrema.

 

CITAS:

—No sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos.

—Por primera vez en mi vida, comprendí que era viejo. Y la causa de mi descubrimiento fue la mirada de una muchacha afectuosa: la revelación era aún más terrible.

LA MUERTE EN VENECIA

 

AUTOR: Thomas Mann

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 1971


Es una historia breve, en apariencia sencilla si se lee de forma superficial, centrándose únicamente en lo que le ocurre al personaje. Sin embargo, en La muerte en Venecia, Mann construye una novela que invita a desnudarla, a que el lector mire en el interior del personaje y observe su evolución de principio a fin.

Antes de entrar en la historia y conocer al personaje en cuestión, el lector tiene el placer de leer el magnífico prólogo, a modo de ensayo, de Vargas Llosa, en la edición de Biblioteca de Plata publicada por Círculo de Lectores. En él se anticipa cómo la vida de un hombre que siempre ha vivido en la rectitud puede llegar a degradarse por culpa de una obsesión.

Gustav Aschenbach es un escritor consagrado, prestigioso y admirado públicamente. Sin embargo, en su presentación, mi percepción ha sido la de alguien con cierta rigidez y disciplina, con limitaciones a la hora de crear una obra y una inspiración que no surge con naturalidad.

Vive en Munich y, paseando un día cerca de un cementerio, sus ojos tropiezan con la figura de un extraño. Este breve encuentro lo deja pensativo de regreso a casa, al tiempo que le despierta el deseo de viajar. Ese instante termina ahí; Mann no lo desarrolla; parece algo simbólico; como una premonición de lo que va a suceder después.

Aunque es en Venecia donde todo parece comenzar y a derrumbarse, Aschenbach ya trae desde Munich una fisura apenas perceptible, pero no caí en ello hasta saber lo que le ocurre en Venecia. Instalado en el hotel, dispuesto a disfrutar de su estancia en esta ciudad, asistiremos al declive de un personaje que se enamora y obsesiona con un chico adolescente que intuyo muy joven.

La riqueza de esta historia está en la vida interior de Gustav. Todo lo que ocurre en su mente no llega a hacerse realidad. Solo él es testigo de las sensaciones que se le despiertan desde que conoce a Tadzio. Todo es una contemplación diaria que hace de su enamorado como figura idealizada de la juventud ante la madurez, de la inocencia ante la experiencia, y la belleza en su estado más puro haciendo alusión a figuras clásicas de la cultura griega.  

Tadzio, el chico adolescente que se aloja con su familia en el mismo hotel que Aschenbach y el objetivo de su obsesión, nunca llegará a saber nada de lo que ocurre.

Gustav es la imagen perfecta de un señor que pertenece a la alta burguesía, intelectual, respetado y reconocido como escritor. No es un personaje conflictivo en ningún sentido; nadie a su alrededor detecta nada; solo él es consciente de lo que Tadzio ha provocado en él.

¿Qué puede removerse entonces en su interior para llegar a tal degeneración? Quizá el encuentro de algo tan esencial en la vida como los sentimientos de deseo, emoción, sensibilidad, estuvieron reprimidos y olvidados e irrumpen de forma imprevista causando en Aschenbach sorpresa y una mala gestión.

Dos hechos destacan en la novela por su aparente brusquedad: la epidemia de cólera que inunda a Venecia y el final del protagonista. Ninguna es casual. La enfermedad se va insinuando no como foco de atención sino para advertir a Aschenbach a la hora de tomar la decisión de si debe continuar en Venecia.

La forma en que Mann resuelve el final de Gustav me ha parecido aún más repentina. Pero observando el deterioro progresivo en el que: evoluciona para mal, se centra en esa entrega interior, le provoca un abandono de sí mismo, y la decisión de quedarse en Venecia pese al cólera es definitiva, entonces es creíble su final.

Es una novela preciosa en la que destaco el estilo de Mann: discreto, contenido, elegante y respetuoso con el personaje por el tema que aborda y dotada con un vocabulario sibarita por el lenguaje refinado, culto y lleno de bellos matices.


CITAS:

—«Se le ve muy delicado y enfermizo, pensó Aschenbach. Es probable que no llegue a viejo» Y renunció a justificar ante sí mismo el sentimiento de satisfacción o de apaciguamiento que acompañaba esa idea.

—Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, …, a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna.

—Pues quien está fuera de sí nada aborrece tanto como volver a sí mismo.





ELOGIO DEL AMOR: De Platón a El Principito, una mirada única a la importancia de los afectos, los vínculos y los cuidados

 

AUTOR: Rafael Narbona

EDITORIAL: Rocaeditorial

PUBLICACIÓN: abril de 2009


Rafael Narbona, reconocido por su erudición, en este nuevo ensayo titulado Elogio del amor, pone de manifiesto la importancia del amor no como una emoción pasajera, sino como una forma de conocimiento y de compromiso. 

Parte de una sólida base filosófica y utiliza muchas referencias culturales a escritores, filósofos, actores y a su etapa como profesor. En cada una de ellas el amor se muestra distinto, según las personas, el tipo de relación que tengan estas o las situaciones límite en las que se vean inmersas.

Rafael Narbona hace un elogio del amor desde el dolor de la pérdida, el desgaste, la enfermedad, la renuncia, la fidelidad cuando ya no es fácil, desde todos esos miedos que nos inundan cuando llegan las desgracias.

Se trata de si estamos preparados para no fallar en el amor cuando de verdad importa; de no abandonar cuando todo se complica; de seguir estando, incluso cuando el amor ya no tiene respuesta inmediata. Él lo establece así, pero evidentemente son decisiones muy personales.

No tiene que ser fácil empezar desde muy niño a saborear los infortunios que trae la vida dejándote el alma destruida. Esto ocurre en «Maestros de la felicidad», donde resalta la importancia del conocimiento y su capacidad para transformar el presente cuando solo hay dolor; de buscar esa felicidad que tanto necesitó. Y ahora que la vida lo sigue poniendo a prueba, siente el amor desde dentro, y lo transmite en Elogio del amor reflexionando sobre la importancia de tener amor y poder darlo.

La principal inspiración nace de su experiencia personal con la enfermedad de su mujer, Piedad, como punto de partida y ejemplo principal para demostrar que el amor es un sentimiento que puede ayudar en estas situaciones.

No se dilata con su propia experiencia, más bien esta atraviesa la narración para hacer de ella una reflexión sobre como sostener el amor, incluso cuando desaparece lo idealizado y se vuelve vulnerable.

Cuando  Piedad y él entraron «dentro del fuselaje», así se refiere en el libro a una forma de estar dentro, encerrados, listos para realizar un viaje sin control que no saben cómo terminará, es cuando el amor se tambalea y puede derrumbarse.

Hay sinceridad emocional y una gran dosis de sencillez en lo que cuenta al mismo tiempo que transmite confianza. Estoy segura de que es así como lo siente. Es también un trabajo de reflexión, por parte del autor, para lograr el equilibrio entre lo que se siente y como aplicarlo en la vida real.

El autor plantea si en la sociedad actual estamos preparados para no fallar, para permanecer cuando todo invita a retirarse. El amor requiere un compromiso profundo hacia la pareja, los amigos, los hijos, …, que podría extenderse incluso más allá de las relaciones humanas.

Cuando en el caso de Rafael y Piedad, la enfermedad da la cara, es cuando también hay que darla en el amor. Mientras se está luchando todo se concentra en el esfuerzo de ganar esa guerra y si hay una victoria nos creemos que todo se ha solucionado.  

En realidad, solo hemos ganado la primera batalla. En la segunda entra en acción el amor. La diabólica enfermedad ha actuado también en la forma de ver, oír y sentir la vida, y es posible que llegue a destrozarlo todo.

Si sentimos eso, si se cae en la cuenta de que hay que empezar a luchar de nuevo, es el momento de preguntarse si estamos preparados para permanecer o rendirnos.

Concluyo con la reflexión de que el amor no debería medirse en los momentos felices sino cuando la situación se vuelve difícil, y preguntarnos si estamos preparados para sostener ese tipo de amor, o si se trata más bien de una aspiración ética que pocos logran alcanzar.

 

CITAS:

—El amor no es un simple efecto, sino la fuerza que nos arraiga a la vida y el cauce que nos comunica con todo lo existente.

—El amor está en el interior de cada ser humano, pero a veces se marchita o, simplemente, se esconde como un niño tímido. En estos casos todos morimos un poco, pues necesitamos el amor para vivir.

—Estamos acercándonos a la vejez, un tramo de la vida que exige una laboriosa adaptación, y nosotros no hemos logrado aclimatarnos del todo.




LOS MILAGROS DE PRATO

AUTORAS: Laurie Lico Albanese y Laura A. Morowitz

EDITORIAL: EDICIONES B, S.A

PUBLICACIÓN: abril de 2009


Los Milagros de Prato es una novela de ficción histórica que tiene lugar en el siglo XV, hacia los años 1439-1450. Es el trabajo de la escritora y periodista estadounidense Laurie Lico Albanese y en sus obras destacan figuras femeninas de la historia y del arte a lo largo del tiempo. Ha colaborado con ella en este libro la también estadounidense Laura A. Morowitz, como historiadora del arte y especializada en el arte europeo.

No fue un libro buscado ni recomendado. Fue su portada la que llamó mi atención y tras comprobar de qué trataba decidí leerlo. Esta representa una obra del pintor italiano Fra Filippo Lippi: «La Virgen con el Niño y dos Ángeles» expuesta en la Galeria de Los Uffizi, en Florencia.

El porqué de esta obra en la portada del libro es debido a la creencia de que el retrato de la Virgen podría ser el de Lucrecia Buti, una novicia que ingresó en el convento de Santa Margarita, en Prato, Italia. 

La novela se centra en el episodio más conocido de la vida de Fra Filippo Lippi, la etapa del pintor que más se presta a ser novelada: su relación con una novicia que ingresa en el convento de Santa Margarita.

Es una novela atractiva desde el gusto por la historia del arte y el Renacimiento italiano, y la  curiosidad de conocer más de cerca la vida ambos protagonistas: Fra Filippo Lippi y Lucrecia Buti, dos personajes reales que el destino quiso que se encontraran.

Lippi quedó huérfano a los ocho años y fue acogido en el convento carmelita de Florencia, el Convento del Carmine. No ingresó por vocación, sino que las circunstancias lo llevaron allí. La precocidad de su ingreso en el convento no significó para él llevar una vida estrictamente monástica, aunque llegó a convertirse en monje, allí también despertó su vocación artística. En este ambiente, fue formado en la disciplina del arte para convertirse en el creador de las obras que hoy le conocemos.

No estaba siempre recluido en el convento. Disponía de un taller que también usaba como alojamiento y le permitía vivir entre lo espiritual y lo mundano. Trabajó encargos de tema religioso, sobre todo procedentes de familias tan importantes y grandes mecenas del arte como los Medici.

La época en que se desarrolla la historia se ha relacionado con el entorno de los Medici, grandes mecenas del pintor, y a Cosme de Medici el que pudo encargar la conocida obra de «La Virgen con el Niño y dos ángeles». Sin embargo, la autora se toma la libertad literaria de atribuir el encargo a los Valenti, poniendo como excusa el nacimiento de un nuevo hijo.

Era habitual en esta época encargar imágenes de la Madonna con el Niño durante el embarazo o tras el nacimiento, y estaban muy vinculadas al mundo de la maternidad y la infancia. A veces era un mero regalo, pero sobre todo se solicitaban como una protección espiritual de la Virgen hacia las madres.

Fue precisamente mientras Fra Filippo pintaba este cuadro cuando conoció a Lucrecia. Fue en el convento de Santa Margarita, donde el monje estaba asignado a decir misa y dar confesión a las religiosas, y de donde tomaba algunos de los ingredientes que necesitaba para preparar las pinturas de sus obras.

Lucrecia y su hermana Spinetta llegaron al convento de Santa Margarita al morir su padre con los destinos ya decididos: convertirse en hermanas de la orden. Un destino que Lucrecia rechazó desde el principio ya que significaba pasar de la vida que anhelaba, despojada de todo lo que le pertenecía, a la clausura del convento.

Históricamente, Lippi se enamoró de Lucrezia Buti en el convento siendo esta novicia. Con una belleza deslumbrante y virginal, el pintor supo ver en su rostro la que sería la imagen de sus madonas. Solicitó el monje a la priora del convento el permiso para que Lucrecia pudiera salir y acudir a su taller para hacer de modelo.

De estos encuentros artísticos, vigilados según las normas religiosas, surgirá una inevitable atracción física entre ambos pese a sus luchas internas como condición de religiosos.

En este contexto histórico la autora pone el foco de atención en las relaciones de poder dentro de la Iglesia. Filippo Lippi y Lucrezia Buti viven en un mundo en el que la iglesia regula la vida cotidiana. Él tambien lo sufre, pero en especial Lucrecia, como todas las mujeres de la época que apenas disponían de autonomía. El abuso sexual, emocional o de autoridad queda plasmado en la novela, si no en forma de reivindicación, si para que el lector perciba esa incomodidad.

La parte más floja está en las pocas ocasiones en que los personajes transmiten sentimientos que puedan conmover, pese a los numerosos infortunios por los que pasaron. Esto puede ser debido a que la autora lo escribió más en calidad de periodista y, aunque no desmerece la novela, sí creo que podría haber profundizado más en los personajes y la historia en general.

Es, en conclusión, una novela interesante desde el punto de vista artístico y de investigación por parte de la autora y se nota la colaboración de Laura A. Morowitz especializada en arte.

En cualquier caso, es una lectura que recomiendo y de la que siempre se puede extraer una mirada más rica sobre el arte y su contexto.




La Virgen con el Niño y dos Ángeles

La dulzura y elegancia con la que está representada, los detalles de sus prendas de vestir y el peinado será un modelo de elegancia para pintores como Botticelli. La Virgen María está representada de perfil, rezando delante del niño sostenido por dos ángeles.

Obra expuesta en la Galería de los Ufizzi, Florencia, Italia.



CITAS:

—Si el sufrimiento nos acerca a Dios, ¿cómo es posible que la belleza tenga el mismo efecto? No hay duda de que algo procede de Satanás, hermana Pureza. ¿Es el sufrimiento o la belleza?

—Cuando era joven, la pintura era todo lo que tenía, dijo con voz queda. Era todo lo que tenía, así que se convirtió en lo más importante.

En el monasterio me salvó la desesperación. En la cárcel, cuando temía por mi vida, imaginaba todos los cuadros que crearía a mayor gloria del Señor, si Él me dejaba vivir.

Durante años he pintado como si rezara; he rezado como si pintara. Con el tiempo dejó de haber diferencia entre lo uno y lo otro.

 

 

 

EL AMOR DE ERIKA EWALD Y OTROS RELATOS DE JUVENTUD

 

AUTOR: Stefan Zweig

EDITORIAL: Hermida Editores

PUBLICACIÓN:  2 de marzo de 2026


El amor de Erika Ewald y otros relatos de juventud es un libro que reúne algunos de los primeros relatos de Stefan Zweig cuando apenas contaba veintitrés años. Son textos de juventud publicados por primera vez en 1904. Era el comienzo de su carrera como escritor, pero ya mostraba una gran sensibilidad en sus obras.

El amor, el deseo, la frustración, la desilusión, la idealización o la soledad son parte de los temas que Zweig aborda en sus relatos.

Los personajes son silenciosos porque están trabajados a través de sus conciencias. Sienten, imaginan y recuerdan más de lo que viven. Todo ello dotado de una gran intensidad emocional provocando en ellos reacciones dramáticas. 

La juventud del autor se refleja en ellos como jóvenes inexpertos ante la vida; otros no han despertado y al hacerlo quedan desconcertados; sienten el fracaso; sus vidas pierden sentido, pero lo llamativo es que parecen madurar mientras ocurre la historia.

Estas vidas, al final, quedan envueltas en la melancolía, quizá porque esa es la forma en que Zweig miró la vida; quizá tambien porque son instantes perecederos y por tanto más valorados.

Aunque los relatos narran historias diferentes comparten el momento en que un sentimiento despierta y transforma la conciencia de una persona. Entonces aparece la obsesión emocional, exagerada, buena o mala, pero la cuestión es que sus vidas cambian.

Sin apenas escenario, poca acción ocurre en el exterior. Todo parece transcurrir en el interior de estas vidas, algunas incluso con finales dramáticos. Se idealiza a la otra persona, como le ocurre a Erika; o al camarero del segundo relato; o la idea, como es el caso del peregrino.

Estas obsesiones, imposibles de mantener, llegado el momento chocan con la realidad, y provocan una crisis interior seguida del instante en que el personaje comprende qué ha ocurrido, pero no siempre se resuelve el conflicto.

Dicho de forma muy resumida: el sentimiento nace, se apodera del personaje, y al chocar con la realidad, la conciencia es más lúcida, pero también más triste.

Gracias al concurso de Masa Crítica de Babelio y a la editorial Hermida editores he podido disfrutar de tan magnífica obra.


CITAS:

—Se habían despertado en ella dulces y secretos sentimientos de amor, pero no pensaba en él, que iba a su lado, sino en todo lo que la rodeaba y vivía, …

—Es el bonito sueño de lo que quedó a medias, que solo desea y no se atreve a exigir nada, que solo promete y no da nada.




FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

 

AUTORA: Mary Shelley

EDITORIAL: Random House

PUBLICACIÓN: 22/10/2015


Esta obra me ha traído a la mente la película clásica de Frankenstein, que vi hace no sé cuántos años y que recuerdo con cierto horror. Debe ser que en aquel momento no tenía criterio para entender el significado de aquella historia y que la calidad cinematográfica tampoco acompañaba.

Más tarde he visto la adaptación de Guillermo del Toro que, con bastante semejanza a la original, me ha resultado una experiencia más agradable. El libro lo he dejado para el final porque así lo ha querido el destino, y he de decir que el orden no ha alterado mi opinión sobre esta historia, de la que he disfrutado por su riqueza narrativa.

El nombre de Frankenstein hace pensar en ese ser creado por su creador, y ambas películas ponen el centro de atención en el proceso de cómo es creado ese nuevo ser. Sin embargo, lo que la autora refleja en su libro es sobre todo una reflexión moral acerca de dicha creación y sobre lo que se despierta en la conciencia del creador.

Mary Shelley no fue creyente en el sentido tradicional y su relación con la religión estuvo marcada por el ambiente intelectual en el que creció, donde se valoraba más la filosofía que la fe. Sin embargo, en esta obra se reflejan ideas que tienen mucho que ver con el pensamiento religioso.

El proceso de la creación de Frankenstein ocurre bastante rápido en la narración, en apenas unas páginas. Sabemos que Víctor se prepara en conocimientos para llevar a cabo su ambicioso proyecto, pero la autora no explica cómo tiene lugar el procedimiento ni de qué manera cobra vida el nuevo ser. Solo menciona la noche final del experimento y el instante en que la criatura abre los ojos.

Ante la dificultad de expresar con imágenes la reacción moral del creador y la del ser creado, el cine encuentra su mejor recurso en representar el proceso de la creación. En mi opinión, cine y narración literaria se complementan en este punto.

El foco de atención de la novela está en la reacción que se produce en el creador en el preciso instante en que su obra cobra vida y aparece ante sus ojos. El horror y la repulsión al ver lo que ha creado provocan el caos en su interior.

Ese proyecto de ambición del doctor, de ser reconocido ante el mundo como creador, nada le auguraba la condena que le aguardaba.

¿Qué pudo ocurrir en el interior de Víctor para pasar de la emoción al horror? La autora no da una respuesta clara ante tal reacción; más bien deja abierta la reflexión al lector, al tratarse de una cuestión moral.

Porque algo que Víctor no contempló para su proyecto fueron las consecuencias de esta creación. Su fantasía, tan obsesionada con el experimento, no le permitió pensar en el resultado. O quizá no esperaba la realidad que tuvo lugar.

Es a partir de aquí cuando las preguntas empiezan a surgir: ¿En realidad Frankenstein era malvado cuando despertó? ¿Actuó de la forma en que lo hizo por el rechazo que recibió? ¿Debía ser tratado como un monstruo únicamente por su fealdad?

La fantasía de Víctor traspasó límites que ni él mismo esperaba, y el choque entre lo que había imaginado y la realidad lo dejó colapsado.

¿Era responsabilidad de Víctor preparar a este nuevo ser para la vida que comenzaba? La criatura lo busca porque se siente abandonada; está sola ante el mundo; necesita aprender.

Está bien que el ser humano quiera y necesite superarse; que en la fantasía todo parezca posible y que los avances sirvan para mejorar nuestra vida. Pero la naturaleza humana también está dotada de una ambición que, si no se acompaña de responsabilidad, puede originar el caos.

Quizá ahí reside la verdadera fuerza de esta novela: no tanto en el acto de crear vida como en lo que ocurre después, cuando el creador debe enfrentarse a las consecuencias de su propia obra.

 

CITAS:

Una nueva especie me bendeciría como a su creador y su origen. Esas magníficas y felices criaturas naturales estarían en deuda conmigo por haberles concedido el ser.




LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR

AUTOR: Mario Vargas Llosa

EDITORIAL: Punto de Lectura

PUBLICACIÓN: 2006


La tía Julia y el escribidor ha sido mi primera novela de Vargas Llosa y me ha quedado una impresión bastante satisfactoria. Es en parte autobiográfica y narra una etapa real de la vida del autor: su relación y posterior matrimonio, cuando tenía diecinueve años, con Julia Urquidi, que era mayor que él y además su tía política.

En la novela se alternan los capítulos impares, que cuentan la historia real de Mario y su tía Julia, con los capítulos pares, que narran las radionovelas de Pedro Camacho. Unos y otros se van alternando para dar forma a la obra.

La lectura es ligera, ágil y cargada de humor. Está escrita de forma muy sencilla, y aunque la prosa cuenta con un extenso vocabulario en el que abundan términos típicos del lugar, la novela resulta una lectura fascinante.

Esta forma de estructurar la novela me ha parecido interesante, y no sabría decir qué capítulos son más atrayentes, curiosos y divertidos. Creo que se complementan ya que, de no ser así, de haber sido escritos por separado, no le hubieran dado el mismo sentido a la novela.  

La historia de Mario se desarrolla en Lima, en los años cincuenta. Mario, Marito, Varguitas, son las distintas formas en que es llamado en la novela. Es un joven aspirante a escritor que trabaja en una radio de Lima y se enamora de su tía política, Julia, divorciada, y unos cuantos años mayor que él.

Aunque su historia se podría tratar de un melodrama, me lo he tomado más como una comedia por el tono irónico y deliberado con que el autor trata este episodio de su vida. Cuando Mario Vargas Llosa escribe La tía Julia y el escribidor ya no es el joven enamorado de diecinueve años, sino un novelista consagrado que mira hacia atrás con la distancia que le ha dado la madurez.

Lo que en su momento fue una secuencia de inconvenientes para poder casarse, y el gran conflicto ocasionado en su familia que no lo aceptaba, en especial su padre, no es para menos que una tragedia familiar.

Pero Mario no se rindió en ningún momento, se aprecia con gusto por como lo narra, y consigue ablandar a todos los miembros de la familia. A su padre al final, también.

En la distancia, marcada por el paso del tiempo, la memoria permite suavizar los momentos trágicos y lo que en su momento fue un conflicto, una angustia, una pasión intensa, Vargas Llosa lo narra desde la nostalgia y la ternura, y lo convierte en literatura.

Además, esta forma de enfocar los referidos capítulos encaja muy bien con los relatos cada vez más exagerados de Pedro Camacho, el «escribidor». Este personaje es una creación literaria, es posible que basado en algún conocido compañero de trabajo. Encarna a un guionista boliviano que escribe sin descanso unas historias que le darán el éxito. Disciplinado y productivo, se toma su trabajo tan al pie de la letra que no se le conoce otra vida.

Para mí, Pedro Camacho, ha sido un personaje muy relevante en esta novela. Como ya dije al principio, sin este complemento de relatos todo  hubiera quedado en una historia de amor y pasión.

Por como termina la historia de Varguitas, el toque final que le da Vargas Llosa me llevó a una conclusión muy agradable sobre este personaje no olvidándose de él.

La locura de Pedro Camacho por ser tan riguroso en su trabajo, al final, se hace realidad y la historia hace creer al lector que Camacho ya ha cumplido su función. Ese creador tan desbordado, cuyos relatos tenían una audiencia masiva no podía terminar sin más.

Cuando la historia parece haber concluido, el autor vuelve a mirar hacia Camacho, algo que he considerado como un pequeño homenaje. Y sí, es un poco triste comprobar que su éxito invisible no le sirvió para mucho, aunque a sí mismo tal vez sí. Durante un tiempo fue exactamente lo que quería ser: un creador absoluto de historias.

 

CITAS:

Qué poca cosa debían sentirse, qué miserias debían ganar, para que yo les pareciera importante.

La cárcel dorada lo está atontando. Amas y dómines deben ser despedidos y el niño matriculado en un colegio para que alterne con gente de su edad. ¡Será normal el día que un compañero le rompa la nariz!