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EL ENCAJE ROTO: Antología de cuentos de violencia contra las mujeres

 

AUTORA: Emilia Pardo Bazán

PUBLICACIÓN: 06/05/2019

EDITORIAL: Contraseña


El encaje roto: Antología de cuentos de violencia contra las mujeres es una colección de cuentos de Emilia Pardo Bazán en los que se aborda, de forma muy visible, la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres. Una antología en la que muchas de las actitudes y comportamientos que aparecen  siguen vigentes en la actualidad.

Esta escritora española fue una gran precursora del feminismo, aunque a mí me gusta más decir que fue una defensora de la educación y los derechos de las mujeres.

Reúne treinta y cinco cuentos que narran historias de mujeres que se enfrentan al maltrato en sus diferentes formas, y de algunas, las menos, que toman medidas para protegerse al darse cuenta de la relación que tienen con el marido o el novio.

La edición incluye un extenso prólogo de Cristina Patiño Eirín que me ha parecido interesante porque me ha ayudado a introducirme en su obra teniendo en cuenta es mi primera lectura de esta escritora.

Ayuda a entender mejor el contexto en el que escribió estos cuentos y hasta qué punto la autora fue una mujer adelantada a su tiempo; cómo a través de sus relatos muestra situaciones de desigualdad, sometimiento y violencia hacia las mujeres.

Me ha gustado el lenguaje cuidado y elaborado que utiliza alternando frases y  diálogos más cultos con otros más vivos; en cualquiera de sus formas resulta impecable.

Es fácil situarse en los escenarios donde tienen lugar las historias. Las escenas cobran fuerza según se narran, y lo mismo ocurre con las emociones de los personajes.

En la mayoría de los cuentos, las mujeres son las víctimas, aunque no siempre de una violencia física. A veces es el matrimonio, la dependencia, las normas sociales de la época o el poder de los hombres lo que las mantiene atrapadas.

En algunos, son las propias mujeres quienes, con su intuición, inteligencia o astucia se adelantan al marido o al novio y zanjan el asunto antes de que llegue a mayores.

El hecho de convertir en literatura estas historias es una forma de no estar de acuerdo con esos comportamientos hacia la mujer. No hace de ellos una simple denuncia o crítica, y el sentido humano que reflejan los personajes, con sus sufrimientos y consecuencias les da realidad y los hace creíbles.

Hay en estos cuentos un narrador omnisciente que conoce lo que piensan y sienten los personajes y domina los hechos de la historia.

Las narraciones son cortas. En pocas páginas plantea una situación de contrastes en la que aparece la belleza, la crueldad, la inocencia, la violencia, la riqueza y la pobreza, y en tan poco espacio desarrolla un conflicto y lo conduce a un desenlace. Produce un efecto intenso.

Todos los cuentos me han parecido de diez, pero si tuviera que quedarme con algunos serían: De Navidad y El encaje roto.

En De Navidad, el tono es distinto al resto de los otros cuentos. Tiene un sentido religioso, por un lado, y moral por otro. Narra la crueldad de un rey y padre, ocasionando el sacrificio de su hija Lucía, aunque esta lo elige libremente. A través de Dios, el amor y la fe se produce la redención del padre y, al mismo tiempo, en un segundo plano, Lucía, una mujer inocente, termina pagando las culpas de un hombre.

En el caso de El encaje roto, es la intuición de Micaelita la que prevalece, y lo hace de forma elegante. En un instante percibe algo en el comportamiento de su prometido y decide no casarse con él. No hay más explicación que la que ella da al final del cuento. Solo ella, el narrador omnisciente y el lector saben qué ha ocurrido. Es uno de los cuentos en los que la autora da a una mujer el derecho a confiar en ella misma y no convertirse en víctima.

Me ha encantado leer a Pardo Bazán porque he encontrado a una escritora con una gran capacidad de crear situaciones y conflictos y terminar el cuento con una reflexión que permanece.

 

CITAS:

—¿Era ella quien había sacudido así? ¿Era ella la que todavía apretaba la vara hecha astillas…?

—Con un asonantamiento y todo, la frasecilla acusadora se clavó como bala bien dirigida dentro del espíritu de la muchacha, allí quedó, engendrando un convencimiento profundo.

—Libre eres, como el aire libre. Pero el día que yo note algo que me hiera el alma…, ese día (¡por mi madre te lo juro!) sin quejas, sin escenas, sin la  menor señal de que estoy disgustado (¡a eso no!) me levanto de noche calladamente, cojo el arma, te la aplico a la sien y te despiertas en la eternidad. Ya estás avisada…





EL BARCO DE TESEO

 

AUTORES: J.J. Abrams  y Doug Dorst

EDITORIAL: Duomo Ediciones

PUBLICACIÓN: 2023


El barco de Teseo  es una novela que se apoya en la leyenda mitológica de Teseo y el barco en el que regresó de la isla de Creta tras vencer al Minotauro. Los atenienses conservaron aquel barco durante generaciones y, con el paso del tiempo, fueron sustituyendo todas las piezas que exigían ser reemplazadas.

Esta leyenda mitológica plantea el dilema de si un objeto sigue siendo el mismo después de haber reemplazado todas sus partes; de si el barco de Teseo continuaba siendo el mismo tras ser reparado o era otro distinto. Es una cuestión que siempre dará lugar a opiniones enfrentadas; yo creo que lo importante es aquello que trasciende.

El lector se enfrenta a una historia de ficción de principio a fin. Straka es un autor inventado del que nada se sabe y F. X. Caldeira, también ficticio, es un prologuista y estudioso de la obra.

La novela gira en torno a un personaje que sale del mar, como si lo escupiera, y deambula por un puerto sin saber quién es, dónde está y porqué ha llegado hasta allí. Todo comienza con un desconocimiento absoluto, incluso de sí mismo. Pero, según avanza en sus pasos y recorre lugares que sin duda son una aventura, van apareciendo pistas que sirven al lector y al propio personaje para llegar al final de su historia.

Hay una frase que aparece con cierta frecuencia: «lo que es del mar vuelve al mar». Esta idea cobra sentido a medida que vamos conociendo el orden de la vida de S: un hombre que sale del mar sin identidad y para quien el puerto es un espacio del que siempre empieza y siempre regresa.

La primera sensación que me invadió nada más empezar fue la de estar inmersa en un comic, un género que no leo y que, sin embargo, ha sido gratificante.

Me pregunté también hasta donde puede llevar la imaginación a partir de aquello que percibimos durante la lectura. Asociarla con el comic me llevó a imaginar un escenario oscuro y sombrío, escuchando mentalmente la voz que caracteriza a los narradores del género.

La historia transcurre deprisa en la vida de unos personajes definidos, sobre todo, por gestos y acciones, mientras el relato avanza. No hay descripciones largas, y en este caso, creo que innecesarias, porque en todo momento el lector se siente ubicado dentro de la escena.

La novela hace un guiño al barco de Teseo en frases como: «El barco es el barco en el que está» y «El barco es el barco que es». Estas y otras expresiones repartidas a lo largo de la novela no solo insisten en la presencia del barco, sino que también plantean la cuestión de la identidad. Es el lugar desde donde S. parte y al que regresa tras haber cumplido una misión, y cada vez que vuelve percibe que algo ha cambiado.

La impresión que me ha dejado la lectura de El barco de Teseo no ha sido especialmente intensa. Ni entusiasmo ni rechazo; cabría decir que ha sido una lectura más bien plana.

¿Qué tiene de bueno? Que mantiene todo el tiempo al lector con la intriga de saber quién es S. Es, en realidad, el hilo que mueve la historia creada para esa búsqueda de identidad y de si algo permanece cuando todas sus piezas han sido sustituidas.

Y aquí no termina la lectura. Aún quedan las anotaciones de Eric y Jen, dos voces que acompañan el texto y que han modificado mi opinión.

En esta parte era donde más esperanzas había puesto. Quizá me formé una idea equivocada o supuse que las anotaciones iban a desentrañar la historia de El barco de Teseo. Sin embargo, me he encontrado con una investigación acerca del autor del libro, Straka, basada en la búsqueda de información para intentar demostrar quién es. Además, la situación se complica cuando Jen y Eric descubren que alguien sabe que están investigando y quiere impedir que continúen.

He seguido indicaciones para hacer las cuatro lecturas en este orden: azul-negro, naranja-verde, morado-rojo y negro con caligrafía posterior. Esto significa empezar cada una desde el principio, y entonces descubro que tengo que leer las anteriores porque guardan relación unas con otras.

Ya casi en el final, llegué al punto en el que dije: bueno ya lo termino. Confieso que he sacado pocas cosas en claro. Cuanto más me acercaba al final más me he aburría, y me queda la duda de si no habré prestado la atención suficiente y esto ha contribuido a no sacarle todo el jugo al libro.

Mi conclusión es poco satisfactoria:

Hay diferencia entre lo que me ha aportado El barco de Teseo y las anotaciones de Eric y Jen.

Las conversaciones fragmentadas de ambos personajes están llenas de nombres, referencias y pistas que a veces llevan a repetir tramos de lectura sintiendo que no avanzaba.

Creo que hubiera disfrutado más las anotaciones si hubieran seguido un solo hilo, centrando la conversación entre Jen y Eric acerca del libro; en no mezclar colores, personajes, referencias, códigos, fechas, historias ajenas al libro que lo convierten en un laberinto.

Se supone que el libro cambia con cada capa, pero a mí no me lo ha parecido y no le he encontrado un significado. Quizá sea precisamente eso lo que más me ha decepcionado.

Me encantaría conocer la opinión de quienes lo han leído y han terminado satisfechos con la experiencia, porque quizá hayan encontrado en esas capas algo que yo no he sabido ver.

 

CITAS:

—…creamos historias para dar forma a un mundo caótico, para superar las desigualdades del poder, para aceptar nuestra falta de control sobre la naturaleza, sobre los demás, sobre nosotros mismos.




CHARLOTTE

AUTOR: David Foenkinos

PUBLICACIÓN: 26/03/2015

EDITORIAL: Alfaguara


Charlotte Salomon pintando el jardín alrededor de 1939


Charlotte, es una novela basada en la vida de Charlotte Salomon, una pintora alemana de origen judío cuya obra más conocida se titula «¿Vida? o ¿Teatro?» Está formada por una serie autobiográfica de 769 gouaches (pintura al agua) creados entre 1940 y 1942. La obra mezcla realidad, recuerdos, ficción y representación teatral de las personas que pasaron por su vida. Los que sobrevivieron a la guerra y contemplaron su obra, se vieron reflejados en ella.

La imagen de la portada, en la edición de Alfaguara, es una reproducción de una de las obras realizadas por Charlotte que pertenece a la serie que he mencionado antes.

La escena representa a la joven sentada de rodillas sobre la cama. La expresión corporal y del rostro, y los corazones que van saliendo de su cabeza reflejan un momento importante en su juventud: el primer amor que permanecerá en su memoria para siempre.

Foenkinos narra la vida de una mujer que amaba la vida y el arte. Charlotte estudió en Alemania con ciertas dificultades por su condición de judía y con un nazismo cada vez más amenazador. 

Para protegerla fue enviada a Francia a vivir con sus abuelos. Las circunstancias de la guerra la llevaron a refugiarse en el sur de Francia donde pasó un periodo casi en soledad que le permitió crear la obra que cuenta la historia de su vida.

Charlotte con sus abuelos

Charlotte murió a los veintiséis años, embarazada, en la cámara de gas de Auschwitz. Pero antes de ser deportada, como quien tiene un presentimiento, confió su obra a su mejor amiga que la mantuvo a salvo hasta tiempos de paz. 

Es una novela narrada en tercera persona por el autor, que reconstruye la vida de la artista y, al mismo tiempo, participa en el relato contando cómo surgió su interés por ella y como llevó a cabo la búsqueda.

Parece estar escrita en verso, pero solo es un efecto poético, como si las frases breves fueran pinceladas de la obra que Charlotte va creando mientras el autor escribe. Él mismo explica que tuvo un bloqueo que no le permitía escribir la historia en una prosa convencional y esta estructura de frases cortas le permitió continuar.

Charlotte es un personaje invadido por la tristeza, incluso antes de su nacimiento. Todo empezó a romperse con una serie de suicidios en la familia, como si la genética se cebara con buena parte de los miembros, que la hace sentir diferente desde el instante que toma consciencia de sí misma.

Demasiado joven para todo, Charlotte es sensible, introvertida y muy solitaria, pero con capacidad de resistencia. Con la muerte de su madre se genera en ella un sentimiento doloroso que más tarde termina en desengaño cuando descubre que la realidad no es la que esta le había contado.

El secreto familiar que le guardan con tanto recelo contribuye a convertirla en una persona solitaria. Tiene tiempo de vivir el amor y el rechazo, y mantener la esperanza de reencontrarse. También siente el miedo cuando, por su condición de judía, la guerra complica su existencia.

La soledad que la invadía la llevó, en parte, a refugiarse en su obra. Pero también pudo ser la necesidad de dar sentido a una vida que parecía no tenerlo. Poco a poco, la pintura se irá convirtiendo en una forma de expresión y de organizar todo lo que le sucede.

He tenido la sensación de que, en Charlotte, David Foenkinos escribió esta novela con emoción, y con la intención de hacer homenaje a la vida y el arte de la protagonista.

Y al contar esta historia Foenkinos consigue que no solo Veamos a Charlotte como una víctima, también a una mujer que quiso vivir y amar el arte de crear.

He tenido la sensación de que en Charlotte, David Foenkinos escribió esta novela con emoción y con la intención de rendir homenaje a la vida y al arte de su protagonista. Y quizá lo más hermoso sea que, al contar su historia, consigue que Charlotte deje de ser solamente una víctima de la historia y podamos conocerla, sobre todo, como una mujer que quiso vivir, amar y crear.

 

CITAS:

—Charlotte entiende que por fin no va a recibir noticias.

Le guarda a su madre muchísimo rencor.

—Ahora hay que aprender la soledad.

Charlotte no comparte con nadie lo que siente.

—Ojalá no se te olvide nunca que creo en ti.
























LA LEYENDA DEL SANTO BEBEDOR

AUTOR: Joseph Roch

PUBLICACIÓN: 2024

EDITORIAL: Acantilado



Esta obra tan escueta puede sonar a leyenda, pero, sobre todo, es una historia que encierra algo de verdad, algo inexplicable o, tal vez, sea cosa de la providencia.

Es una obra que me ha llevado a diferentes interpretaciones.

Andreas es un indigente a quien una noche, como aparecido de la nada, le sale al encuentro un señor que le ofrece una cantidad de dinero a cambio de una condición: deberá devolverlo en la iglesia de Sainte-Marie des Batignolles cuando el vagabundo lo considere a bien.

En ningún momento de la historia olvida cumplir la promesa que tiene pendiente, y aunque el nuevo estatus que adquiere le proporciona una mejoría, con frecuencia se ve obstaculizado por una serie de encuentros fortuitos que, unidos a su condición de alcohólico, le impiden cumplir con la palabra que dio.

Desde el punto de vista humano, pensé que este señor, trajeado y con dinero, siente compasión por Andreas y decide ayudarle. Pero también puede ser el remordimiento de alguien que utiliza al mendigo para tranquilizar su conciencia en el momento que le pide que entregue el dinero en una iglesia.

Entonces me voy al sentido religioso, y pienso que es un enviado de la providencia que le ofrece a Andreas la oportunidad de cambiar su vida.   Por un momento pensé que Andreas la aprovecharía para convertirse en un hombre nuevo, pero su voluntad no es tan fuerte.

Por eso, lo más lógico quizá sea pensar que se trata de una figura imaginaria. Está escrito de forma que cada lector pueda interpretar libremente qué ha producido el «golpe de suerte» que Andreas tiene esa noche.

A partir de ese momento, la suerte, o el milagro, se convierten en una sucesión de hechos que lo sacan del umbral de la pobreza. Andreas sabrá aprovechar cada ocasión y llega a saborear esa vida que podría haber tenido.

Con las preguntas que me han surgido en esta leyenda del santo bebedor y habiendo husmeado en la historia del autor, me inclino a pensar que por la condición de judío de Roch la gracia divina tiene bastante peso.

En la obra, a través de Andreas, se alternan la tentación, la voluntad de redención y su degradación. Se convierte en una lucha entre la gracia y la debilidad humana para terminar con un mensaje de esperanza.

Joseph Roth terminó de escribir La leyenda del santo bebedor poco antes de morir, alcoholizado y apátrida, viviendo como refugiado en París.

Esta obra es el reflejo de la caída de un hombre cuyos días finales estuvieron marcados por la suerte o la providencia. Quizá sea precisamente esa incertidumbre la que convierte a Andreas en un «santo bebedor».





LA LLAMA VEHEMENTE. Historia de Stephen Scott.


AUTOR: Ludwing Lewisohn

PUBLICACIÓN: 1930

EDITORIAL: Hermida Editores


Me ha llamado la atención el nombre de Scott, escrito así en la portada del libro, y en la traducción del texto aparece escrito como Escott. ¿Es un error de traducción de la obra? También he percibido algún error en la composición de alguna la frase que me ha llevado a confusión, y no sé si considerarlo un error de traducción. Solo mencionarlo por si otro lector lo percibe también.

La novela aborda temas como la identidad, las convicciones y los conflictos interiores que tiene el protagonista. Indaga sobre el amor, el sexo, la amistad, la hipocresía y la justicia.

Todo lo anterior queda reflejado en tres matrimonios americanos, unidos por una amistad que empezó, entre los chicos, cuando estaban en la universidad y que decidieron mantener.

Los Clayton son ricos; los Sampson son judíos y luego están Stephen y Dorhoty, los Scott.

La novela se divide en cuatro libros:

—Un destino estadounidense

—Sampson y Escott

—Sobre el tiempo y los cambios

—Que trata del amor y de la muerte

La aparente armonía social que se percibe en las tres parejas es solo superficial. Debajo de cada una de ellas hay una serie de diferencias que no afectan necesariamente a sus convivencias. Estas apenas son perceptibles, más bien se reflejan en pequeños gestos, silencios, comparaciones o sentimientos que no se expresan de forma directa.

Y lo curioso es que tampoco parece haber fragilidad. Se podría decir que las tres parejas guardan las apariencias, pero tampoco es del todo cierto.

Los Sampson, el matrimonio judío, me ha parecido la pareja más sencilla; actúa con más naturalidad y no necesitan demostrar nada. Son lo que son; su condición de judíos forma parte de su identidad, y no ven problema en expresar aquello que piensan y sienten. Esto es posible a que se cumple el perfecto rol de marido que ha prosperado porque su mujer se ha amoldado a sus necesidades. Además, lo reconoce muy satisfecho.

Sin embargo, los Clayton, son el matrimonio rico que se ha construido una identidad basada en la apariencia, en concreto Oliver Clayton; hablo solo de él porque su mujer participa poco.

Desde que lo conocemos en la universidad, su riqueza le ha protegido: las puertas se le abren; los demás le atribuyen cualidades que él sabe que no posee. Y precisamente porque conoce sus debilidades, necesita dar una imagen de seguridad, capacidad y fortaleza.

Mi impresión es que el autor se vale de estos dos matrimonios para hacer contraste con Stephen y Dorothy, los Scott, y reflejar a través de ellos otro tema importante en esta obra: el puritanismo estadounidense.

Dorothy es quien mejor lo encarna y tampoco sale bien parada: es una mujer inamovible en sus principios y no evoluciona en ningún sentido;  la forma en que juzga a los demás y sus prejuicios hacia Ruth y David por ser judíos, la convierte en una esposa incómoda para Stephen.

Stephen es más complejo. Aunque ha recibido la misma educación que su mujer, reconoce que el comportamiento de ella es incómodo y le impide avanzar en la búsqueda de sí mismo que ha emprendido.

Pero Dorothy muere, y se produce un alivio en Stephen que lo lleva hasta Beatrice en un intento de buscar un terreno distinto sin lograr la liberación que tanto ansía. Beatrice también sale perjudicada porque su comportamiento es el de una mujer feminista que no consiente depender de ningún hombre; más bien los utiliza y esto no le gusta a Stephen.

Hasta aquí quedan resumidos los tres primeros libros, y es en el cuarto titulado «Que trata del amor y de la muerte», donde la novela da un giro que me parece relevante, sobre todo en el concepto que se tiene de la mujer.

De forma progresiva, ese puritanismo basado en las convicciones de Stephen y los demás personajes se convierte en algo más personal: no se trata ya solo de las normas que impone la sociedad, sino de lo que cada individuo considera justo y hasta donde le puede llevar su propia conciencia.

Paul es un personaje que al comienzo parece secundario ya que el autor lo reserva para la última parte. Comete un asesinato, cuyo móvil es el amor basado en los celos y la posesión. No ve lo ocurrido como una simple infidelidad porque además siente que le han arrebatado a Janet, algo que le pertenecía. Harris es el amante, y desde su perspectiva, ambos son los responsables de la traición, pero es Harris quien acaba pagando con su vida.

Lo interesante es que Paul construye un argumento moral para justificar el asesinato. Hace de su conciencia una ley propia y se atribuye la capacidad de decidir lo que es justo y lo que no.  Consigue librarse de la cárcel con la ayuda de David Sampson y Stephen. Es sorprendente cómo estos liman el argumento a Paul para que no sea condenado.

Como abogados están justificando, igual que Paul, el asesinato que ha cometido este.

Por eso, al terminar la novela, no estoy tan segura de que su sentido último sea únicamente una crítica del puritanismo estadounidense. Creo que Lewisohn parte de ese mundo de convenciones, prejuicios y normas sociales para llegar a algo más íntimo: la búsqueda de una verdad propia, la de Stephen, y los límites de la conciencia individual, la de Paul.

Según esto, veo un contraste interesante entre Stephen y Paul. Stephen convierte su existencia en una búsqueda que es subjetiva, porque ¿cuándo podemos estar seguros de haber encontrado aquello que buscamos?

Paul, sin embargo, está convencido de lo que considera justo y actúa conforme a su conciencia y la convierte en una ley absoluta para terminar justificando aquello que sería injustificable.

Quizá esté ahí el sentido de la novela: si nos liberamos de las normas sociales en las que hemos sido educados, ¿qué nos garantiza haber resuelto la búsqueda? Y de ser así y haber encontrado nuestra verdad propia, ¿puede llevarnos a convertir la conciencia en una ley para los demás?

Una lectura interesante que sin duda da que pensar. 


CITAS:

—Se ha descubierto que en el corazón de las más tiernas y más estrechas relaciones humanas se esconde el germen de la enemistad y la discordia, que el amor más grande está contaminado en parte por el odio.

—Gritan: ¡La vida es triste! cuando son ellos los que están tristes, quieren que la vida les aporte todo, pero ellos no le aportan nada a la vida.






MALENTENDIDO EN MOSCÚ

AUTORA: Simone de Beauvoir

PUBLICACIÓN: 23/03/2020

EDITORIAL: Navona


Envejecer conlleva cambios. Pensar en la muerte y sentir pánico van asociados, pero cuando los años empiezan a dar señales de que el momento de envejecer está cercano, este parece tener prioridad. Porque, aunque cueste creerlo, poco a poco van saltando las alarmas que nos van preparando.

Malentendido en Moscú es una novela que muestra el desencanto cotidiano de Nicole y André, una pareja de profesores jubilados que viajan a Moscú.

Contiene una dosis autobiográfica relacionada con uno de los viajes que Beauvoir y Sartre realizaron a Moscú. Ambos escritores mantuvieron una larga relación abierta de muchos años, propuesta por Sartre y basada en no casarse, no vivir juntos y no exigirse fidelidad sexual.

Se prometieron algo más: no mentirse y contarse lo que ocurriera con sus otros amantes. Pero esta libertad que cada uno deseaba para sí mismo no eliminó los celos en la escritora.

Esta forma de construir una relación, donde cada uno podía tener su propia existencia sin quedar atrapados en las convenciones sociales, no tiene por qué resultar extraña, y menos aún con los cánones actuales.

Beauvoir podía aceptar que Sartre fuera libre para amar a otras mujeres y, por lo que he leído, sufría con la situación. Ella no quería tenerlo en propiedad, pero sí ocupar el lugar más importante en su vida.

Creo que esta situación encaja bien en el papel de los personajes de Nicole y André.  Aunque están casados en el sentido convencional, ya en Moscú, ambos miran al pasado analizando lo que han tenido, lo que han hecho y hasta donde han llegado.

La edad los lleva a replantearse la vida que eligieron llevando caminos diferentes, y ambos se muestran decepcionados.

Esta evolución de desencanto amoroso y personal hace que la novela parezca más deprimente. Pero tengo que aclararlo.

La actitud de Nicole es la de una mujer celosa en parte, asustada por la vejez a los sesenta años, y siente que su marido no le presta la atención que ella espera. Su conciencia es fuerte, pero siente que el tiempo se le acaba y esto juega en su contra; parece haber perdido la ilusión. Cuando era joven las posibilidades parecían infinitas, pero a su edad siente que se le están cerrando.

André parece un hombre más inseguro y, al encontrarse con su hija en Moscú, está convencido de que no está a la altura de lo que ella esperaba de él. Hace promesas de futuros proyectos que no llegarán a nada. Lo vive de otra manera. Parece más despreocupado, incluso más satisfecho consigo mismo. Pero también tiene su propia decepción.

Lo que Beauvoir pretende expresar aquí, así lo interpreto, es la llegada a ese punto de la vida en que se percibe el comienzo del declive y surgen preguntas sobre la propia existencia y, al mismo tiempo, es difícil no relacionarlo con situaciones que Beauvoir y Sartre afrontaron al llegar a esa etapa.

Los dos están decepcionados, pero no por las mismas razones: Nicole mira hacia atrás y piensa en lo que no hizo, y André tiende más a pensar en lo que todavía puede hacer. Ella es más consciente de la pérdida; él intenta mantener abierta la posibilidad de seguir viviendo como antes.

Chocan porque, después de tantos años juntos, no encuentran en el otro el apoyo que necesitan. Han compartido gran parte de sus vidas y, sin embargo, cada uno tiene su mundo interior al que el otro no puede acceder completamente.

Quizá lo más preocupante sea descubrir que se ha podido desperdiciar esa vida que has compartido.

Todos tenemos al final aquello que un día decidimos construir libremente, no exento de condicionamientos sociales o de las barreras y puentes que encontramos en el camino. Y parece que, al llegar a una edad avanzada, es inevitable preguntarse si estamos satisfechos con el camino andado.

André y Nicole han llegado a ese punto final que se puede interpretar como un malentendido.

 

CITAS:

—Mantener la vitalidad, la alegría, la agilidad mental, eso es permanecer joven. luego el sino de la vejez es la rutina, la tristeza, la decrepitud.

—Sería hermoso, pensaba a menudo, si el pasado fuese un paisaje en el cual uno pudiera pasear a su antojo, descubriendo poco a poco sus meandros y recovecos.

—La quería mucho y ella se lo devolvía con creces: pero veían el mundo de forma tan diferente; y ninguno de los dos tenía verdaderamente su lugar en la vida del otro.




LA RELIGIOSA

 

AUTOR: Denis Diderot

PUBLICACIÓN: 1976

EDITORIAL: Grijalbo


La religiosa es una novela francesa del siglo XVIII escrita por Denis Diderot. La terminó alrededor de 1780 y no se publicó hasta 1796, tras la muerte del autor.

Diderot no escribió La religiosa como una obra literaria. Inventó la historia de una joven monja, Suzanne Simonin, que había sido encerrada contra su voluntad en un convento. La intención era gastar una broma a su amigo, el marqués de Croismare, que se había retirado a Normandía y a quien sus amigos querían que volviera a París.

Elegir al marqués no fue casual. Tiempo atrás, este había intentado ayudar en la vida real a una religiosa, a Marguerite Delamarre, que tuvo una situación similar. Diderot y sus amigos escritores, Friedrich Melchior Grimm y Madame d'Épinay ambos, le ayudaron a construir el engaño.

Diderot empezó a escribirle cartas a Croismare haciéndose pasar por Suzanne y pidiéndole protección. El marqués se creyó la historia y decidió ayudar a la pobre religiosa.

Para recibir las cartas de Croismare utilizaron como intermediaria a una mujer real, Mme Madin, que vivía en Versalles. Ella se limitaba a recibir la correspondencia y entregarla a Diderot, pero desconocía lo que estos amigos estaban tramando.

La broma llegó a tener tales exigencias que Diderot y sus amigos tuvieron que seguir escribiendo sobre sobre la historia para mantener la ficción, y así es como nació La religiosa.

¿La broma fue descubierta al final?

Pues sí. El marqués de Croismare se tomó tan en serio el asunto que quiso ayudar a Suzanne, y los autores de la treta tuvieron que fingir la muerte de esta para poner fin a la correspondencia y zanjar el asunto.

Pero años después, el marqués tuvo un encuentro casual con Mme. Madin. Al primero le habían hecho creer que la segunda era la protectora de la joven monja y fue a interesarse por ella.

Mme. Madin no supo contestar porque desconocía lo que había sucedido y así se descubrió todo. Por supuesto, los responsables tuvieron que confesar que se trataba de una mentira.

En cuanto a la novela, es un claro llamamiento de Suzanne Simonin al marqués de Croismare para que le ayude a anular los votos que había tomado en contra de su voluntad.

Suzanne no tuvo la misma suerte que sus dos hermanas que, según costumbre de la época, contrajeron matrimonio y salieron del seno familiar. Tampoco había reclamado este estado, pero cuando tuvo que aceptar la entrada en un convento, hubiera preferido la suerte que corrieron sus hermanas.

Le dieron una explicación de la decisión que se tomaba sobre ella, pero no le contaron la verdad que luego descubrió en el convento.

La vida que la joven le describe al marqués tras ingresar en el primer convento es insufrible: sufre humillaciones, acoso mental y físico casi hasta la muerte, y violencia física por negarse a tomar los votos que la comunidad religiosa quería imponerle.

En el segundo convento se convierte en víctima inocente de la madre superiora que se descubre como lesbiana, dicho en términos de hoy, y abusa de ella. Intenta seducirla, pero la inocencia de Suzanne y la castidad que le exige llevar un hábito conducen a la madre superiora a la locura y a la muerte.

De todo ello puede interpretarse que Diderot no utiliza esta novela simplemente para condenar el cristianismo. Yo lo entiendo más bien como una protesta contra la corrupción y los abusos que pueden producirse dentro de las instituciones religiosas.

Pero lo que más quiero destacar en esta novela es el final ambiguo que deja Diderot.

Conociendo de antemano la mentira de la que nace esta obra me esperaba un final cerrado para Suzanne, teniendo en cuenta que el autor y sus amigos habían hecho morir a la protagonista para que el marqués no siga adelante con protegerla y poner fin al engaño.

Sin embargo, en la creación literaria que leemos, el final de Suzanne no es la muerte. Su destino queda abierto.

 Y cabe plantearse si es realmente libre como ella creía si salía del convento. Ella entra siendo una niña y, cuando cree que puede saborear la libertad, descubre la situación de la mujer en aquella época.

No es el final que esperaba, pero teniendo en cuenta la mentira en la que se basa puede ocurrir cualquier cosa. Y Diderot nos deja sin saber qué será finalmente de ella.

 

CITAS:

—...me dijeron que habían encargado plaza para mí en un convento y fui conducida a él al día siguiente. Estaba tan mal en casa, que este suceso no me entristeció en absoluto...

—Allí, sola, abandonada a mis reflexiones, comencé a reafirmarme en mí misma, volví a considerar mi decisión y no me arrepentí en absoluto de ella.