Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta literatura francesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura francesa. Mostrar todas las entradas

MALENTENDIDO EN MOSCÚ

AUTORA: Simone de Beauvoir

PUBLICACIÓN: 23/03/2020

EDITORIAL: Navona


Envejecer conlleva cambios. Pensar en la muerte y sentir pánico van asociados, pero cuando los años empiezan a dar señales de que el momento de envejecer está cercano, este parece tener prioridad. Porque, aunque cueste creerlo, poco a poco van saltando las alarmas que nos van preparando.

Malentendido en Moscú es una novela que muestra el desencanto cotidiano de Nicole y André, una pareja de profesores jubilados que viajan a Moscú.

Contiene una dosis autobiográfica relacionada con uno de los viajes que Beauvoir y Sartre realizaron a Moscú. Ambos escritores mantuvieron una larga relación abierta de muchos años, propuesta por Sartre y basada en no casarse, no vivir juntos y no exigirse fidelidad sexual.

Se prometieron algo más: no mentirse y contarse lo que ocurriera con sus otros amantes. Pero esta libertad que cada uno deseaba para sí mismo no eliminó los celos en la escritora.

Esta forma de construir una relación, donde cada uno podía tener su propia existencia sin quedar atrapados en las convenciones sociales, no tiene por qué resultar extraña, y menos aún con los cánones actuales.

Beauvoir podía aceptar que Sartre fuera libre para amar a otras mujeres y, por lo que he leído, sufría con la situación. Ella no quería tenerlo en propiedad, pero sí ocupar el lugar más importante en su vida.

Creo que esta situación encaja bien en el papel de los personajes de Nicole y André.  Aunque están casados en el sentido convencional, ya en Moscú, ambos miran al pasado analizando lo que han tenido, lo que han hecho y hasta donde han llegado.

La edad los lleva a replantearse la vida que eligieron llevando caminos diferentes, y ambos se muestran decepcionados.

Esta evolución de desencanto amoroso y personal hace que la novela parezca más deprimente. Pero tengo que aclararlo.

La actitud de Nicole es la de una mujer celosa en parte, asustada por la vejez a los sesenta años, y siente que su marido no le presta la atención que ella espera. Su conciencia es fuerte, pero siente que el tiempo se le acaba y esto juega en su contra; parece haber perdido la ilusión. Cuando era joven las posibilidades parecían infinitas, pero a su edad siente que se le están cerrando.

André parece un hombre más inseguro y, al encontrarse con su hija en Moscú, está convencido de que no está a la altura de lo que ella esperaba de él. Hace promesas de futuros proyectos que no llegarán a nada. Lo vive de otra manera. Parece más despreocupado, incluso más satisfecho consigo mismo. Pero también tiene su propia decepción.

Lo que Beauvoir pretende expresar aquí, así lo interpreto, es la llegada a ese punto de la vida en que se percibe el comienzo del declive y surgen preguntas sobre la propia existencia y, al mismo tiempo, es difícil no relacionarlo con situaciones que Beauvoir y Sartre afrontaron al llegar a esa etapa.

Los dos están decepcionados, pero no por las mismas razones: Nicole mira hacia atrás y piensa en lo que no hizo, y André tiende más a pensar en lo que todavía puede hacer. Ella es más consciente de la pérdida; él intenta mantener abierta la posibilidad de seguir viviendo como antes.

Chocan porque, después de tantos años juntos, no encuentran en el otro el apoyo que necesitan. Han compartido gran parte de sus vidas y, sin embargo, cada uno tiene su mundo interior al que el otro no puede acceder completamente.

Quizá lo más preocupante sea descubrir que se ha podido desperdiciar esa vida que has compartido.

Todos tenemos al final aquello que un día decidimos construir libremente, no exento de condicionamientos sociales o de las barreras y puentes que encontramos en el camino. Y parece que, al llegar a una edad avanzada, es inevitable preguntarse si estamos satisfechos con el camino andado.

André y Nicole han llegado a ese punto final que se puede interpretar como un malentendido.

 

CITAS:

Mantener la vitalidad, la alegría, la agilidad mental, eso es permanecer joven. luego el sino de la vejez es la rutina, la tristeza, la decrepitud.

Sería hermoso, pensaba a menudo, si el pasado fuese un paisaje en el cual uno pudiera pasear a su antojo, descubriendo poco a poco sus meandros y recovecos.

La quería mucho y ella se lo devolvía con creces: pero veían el mundo de forma tan diferente; y ninguno de los dos tenía verdaderamente su lugar en la vida del otro.




LA RELIGIOSA

 

AUTOR: Denis Diderot

PUBLICACIÓN: 1976

EDITORIAL: Grijalbo


La religiosa es una novela francesa del siglo XVIII escrita por Denis Diderot. La terminó alrededor de 1780 y no se publicó hasta 1796, tras la muerte del autor.

Diderot no escribió La religiosa como una obra literaria. Inventó la historia de una joven monja, Suzanne Simonin, que había sido encerrada contra su voluntad en un convento. La intención era gastar una broma a su amigo, el marqués de Croismare, que se había retirado a Normandía y a quien sus amigos querían que volviera a París.

Elegir al marqués no fue casual. Tiempo atrás, este había intentado ayudar en la vida real a una religiosa, a Marguerite Delamarre, que tuvo una situación similar. Diderot y sus amigos escritores, Friedrich Melchior Grimm y Madame d'Épinay ambos, le ayudaron a construir el engaño.

Diderot empezó a escribirle cartas a Croismare haciéndose pasar por Suzanne y pidiéndole protección. El marqués se creyó la historia y decidió ayudar a la pobre religiosa.

Para recibir las cartas de Croismare utilizaron como intermediaria a una mujer real, Mme Madin, que vivía en Versalles. Ella se limitaba a recibir la correspondencia y entregarla a Diderot, pero desconocía lo que estos amigos estaban tramando.

La broma llegó a tener tales exigencias que Diderot y sus amigos tuvieron que seguir escribiendo sobre sobre la historia para mantener la ficción, y así es como nació La religiosa.

¿La broma fue descubierta al final?

Pues sí. El marqués de Croismare se tomó tan en serio el asunto que quiso ayudar a Suzanne, y los autores de la treta tuvieron que fingir la muerte de esta para poner fin a la correspondencia y zanjar el asunto.

Pero años después, el marqués tuvo un encuentro casual con Mme. Madin. Al primero le habían hecho creer que la segunda era la protectora de la joven monja y fue a interesarse por ella.

Mme. Madin no supo contestar porque desconocía lo que había sucedido y así se descubrió todo. Por supuesto, los responsables tuvieron que confesar que se trataba de una mentira.

En cuanto a la novela, es un claro llamamiento de Suzanne Simonin al marqués de Croismare para que le ayude a anular los votos que había tomado en contra de su voluntad.

Suzanne no tuvo la misma suerte que sus dos hermanas que, según costumbre de la época, contrajeron matrimonio y salieron del seno familiar. Tampoco había reclamado este estado, pero cuando tuvo que aceptar la entrada en un convento, hubiera preferido la suerte que corrieron sus hermanas.

Le dieron una explicación de la decisión que se tomaba sobre ella, pero no le contaron la verdad que luego descubrió en el convento.

La vida que la joven le describe al marqués tras ingresar en el primer convento es insufrible: sufre humillaciones, acoso mental y físico casi hasta la muerte, y violencia física por negarse a tomar los votos que la comunidad religiosa quería imponerle.

En el segundo convento se convierte en víctima inocente de la madre superiora que se descubre como lesbiana, dicho en términos de hoy, y abusa de ella. Intenta seducirla, pero la inocencia de Suzanne y la castidad que le exige llevar un hábito conducen a la madre superiora a la locura y a la muerte.

De todo ello puede interpretarse que Diderot no utiliza esta novela simplemente para condenar el cristianismo. Yo lo entiendo más bien como una protesta contra la corrupción y los abusos que pueden producirse dentro de las instituciones religiosas.

Pero lo que más quiero destacar en esta novela es el final ambiguo que deja Diderot.

Conociendo de antemano la mentira de la que nace esta obra me esperaba un final cerrado para Suzanne, teniendo en cuenta que el autor y sus amigos habían hecho morir a la protagonista para que el marqués no siga adelante con protegerla y poner fin al engaño.

Sin embargo, en la creación literaria que leemos, el final de Suzanne no es la muerte. Su destino queda abierto.

 Y cabe plantearse si es realmente libre como ella creía si salía del convento. Ella entra siendo una niña y, cuando cree que puede saborear la libertad, descubre la situación de la mujer en aquella época.

No es el final que esperaba, pero teniendo en cuenta la mentira en la que se basa puede ocurrir cualquier cosa. Y Diderot nos deja sin saber qué será finalmente de ella.

 

CITAS:

—...me dijeron que habían encargado plaza para mí en un convento y fui conducida a él al día siguiente. Estaba tan mal en casa, que este suceso no me entristeció en absoluto...

Allí, sola, abandonada a mis reflexiones, comencé a reafirmarme en mí misma, volví a considerar mi decisión y no me arrepentí en absoluto de ella.





EL ÁNGEL Y LOS PERVERSOS

AUTORA: Lucie Delarue-Mardrus

PUBLICACIÓN: 04/03/2026

EDITORIAL: Alba Editorial


El ángel y los perversos, es un título que me sugirió una historia protagonizada por el bien y el mal. En realidad, no es tan literal, aunque al principio es inevitable pensar que estos dos conceptos están presentes en la novela. Es una idea que cobra fuerza al principio, sin embargo, al final llegué a preguntarme hasta qué punto a los perversos se les puede adjudicar ese calificativo.

El libro fue escrito en 1930. El tema que narra es delicado, y mucho más en una época en que el poder de las convenciones sociales hacía cuestionarse todo lo que no entrara dentro de la normalidad establecida.

La compasión que sentí por Mario al principio fue dejando paso a la percepción de una ironía cada vez más presente, y de un leve cinismo con el que el personaje parece protegerse de un mundo que nunca terminó de aceptarlo.

El elemento más importante en la novela es la identidad de Mario, y de Marion; es, ante todo, una condición física: su cuerpo no encaja en la clasificación sexual binaria de la época. Hoy se conoce como intersexualidad y en la época en que se sitúa la novela se definía con hermafrodita.

La autora presenta dos realidades: el conflicto que origina en los demás, y la que ella vive al margen de todo lo que le rodea. No es una cuestión de cómo quería sentirse; no es algo que nace de sí misma. Su tristeza se produce ante una verdad dolorosa que no ha causado. Él solo ha nacido, pero en sus padres solo ve desilusión. 

Hay un salto en el tiempo entre la infancia de Mario y la juventud. Puede ser una decisión deliberada de la autora para dejar constancia en la mente del lector el origen de la herida. Desde su nacimiento, Mario, ha sido definido antes de que él pueda hacerlo por sí mismo, como si le hubieran robado su identidad.

Por eso, cuando empieza a vivir como Marion, el nombre de Mario sigue formando parte de su historia. Marion no borra a Mario; representa la forma en que decide presentarse al mundo.

¿Esto la hace vulnerable? Durante la novela no lo he percibido, pero al final ocurre algo muy bonito y emotivo que desvela cómo se ha sentido siempre y de qué forma encuentra, por fin, una posibilidad de reconciliación con esa herida.

Creo que la riqueza de la novela está en la sensación que esta lectura pueda producir en quien la lee. Contiene una prosa elegante, que sugiere más que demuestra, y al mismo tiempo conmueve mientras transmite la evolución emocional de Marion. Todo transcurre de forma apacible y sin dramas.

El dolor se percibe a través del comportamiento de los demás; es tan sutil que nadie lo nota. Ella sufre, en silencio, incapaz de hacer daño.

Los demás abusan de su confianza, pero sin maldad para satisfacer sus propios deseos. No hay personajes perversos en el sentido de malvados, pero es cierto que se muestra a una sociedad incapaz de salir de sí misma.

A pesar de la infancia que ha tenido Marion, y aunque descubre que el mundo no funciona con la lógica de la entrega, sino con del deseo individual, su comportamiento la hace seguir confiando. Podría decirse que espera encontrar comprensión, pero por como termina esta historia me inclino más a pensar que se trata de cubrir esa carencia familiar que tuvo de niño.

He visto en esta novela no solo una cuestión de identidad; es también una reflexión sobre la naturaleza de las relaciones humanas. No es la historia de un personaje convertido en excepcional por ser considerado diferente. Es la historia de alguien que nunca deja de buscar la aceptación que le fue negada desde el comienzo de su vida.

La novela muestra cómo una sociedad puede convertir a una persona en alguien que siempre tiene que justificarse o esconder una parte de sí.

 

CITAS:

—Amén. Todos los padres son estirados y desconfiados, todos los clérigos, desdentados y adustos, todos los niños, tratados como prisioneros culpables.

—El horror sin nombre de mi infancia era, pues, una historia aún más negra que su recuerdo en mi alma, veneno eterno.

—Puesto que no soy un ser humano como los demás, ¿no es ya, desde mi nacimiento, como si todo el mundo estuviera muerto? No amo a nadie, nunca he amado a nadie, probablemente nunca amaré a nadie. Nada podrá hacerme creer que tengo derecho a amar siquiera a un animal. Cuando muera, mi muerte solo será una catástrofe para mí misma, suponiendo que morir lo sea. Si alguien me amara, me sentiría indispensable para un corazón que late, y entonces sería, a mis propios ojos, un ser valioso, y me defendería de la muerte.

—Se descubren milagros en el refrán más banal cuando se experimenta personalmente su verdad.




LAS AMISTADES PELIGROSAS

 

AUTOR: Pierre Ambroise Choderlos de Laclos

EDITORIAL: Penguin Clásicos

PUBLICACIÓN: 18/05/2023


Las amistades peligrosas, es una novela epistolar escrita con las numerosas cartas que diferentes personajes se envían entre sí. En ausencia de un narrador, las plumas de estos aristocráticos personajes pueden hacer creer que fueron ellos quienes las escribieron y se las enviaron.

Las cartas están organizadas de forma lineal y progresiva y los acontecimientos que se van narrando avanzan en el tiempo; cada carta responde a otra para comentar los hechos recientes y así evoluciona la historia. Desde el principio, el lector puede tener conciencia del plan que se crea, cómo se desarrolla este, y las posibles consecuencias que traerá después.

Ilustración de la carta X de Las amistades peligrosas, 1796. «O mon ami, lui dis-je… Pardonne-moi mes torts, je veux les expier à force d’amour»

Laclos, de profesión militar, empezó a escribir estas cartas, conocidas tambien con el título de Las relaciones peligrosas en 1778, y fueron publicadas en 1782. Un año más tarde fue ascendido a capitán de artillería, y no sintiéndose muy integrado en los menesteres que esta profesión exige, solicitó una baja de seis meses durante la cual, en París, puso en práctica su vocación literaria. 

En ellas retrata una aristocracia francesa centrada en las relaciones sociales; una élite que vivía buena parte de su tiempo en salones donde compartían tertulias, cotilleos, pero, sobre todo, ser visto, reconocido y mantener una imagen.

Todo se teje en un lenguaje muy cuidado y formal: es elegante, elaborado y de vocabulario extenso y poético. Esta entretenida forma de comunicarse, muy habitual en la época, era tan frecuente que da la impresión de que la comunicación era en tiempo real.

Hay que destacar en estas cartas los diferentes estilos de lenguaje que utiliza Laclos para expresar, seducir, manipular, convencer, justificarse, insinuarse, ironizar y ser hipócritas, buscando de forma sutil y casi nunca directa producir un efecto. 

Ilustración de la carta XLIV de Liaisons Dangereuses, 1796.

Muy pronto una se percata de que en este círculo de apariencias y engaños la marquesa y el vizconde, amantes, amigos y rivales, hacen homenaje al título de la novela. Se consideran como iguales y se nota que el juego de la manipulación les causa placer y alimenta sus orgullos.

Con las maquinaciones de ella se inicia una trama intencionada: la de vengarse de cierto hombre que le ha hecho sentirse despreciada, y decide herirle en su honor ahora que va a casarse con otra mujer más joven.

La marquesa es quien dirige la empresa de corromper a la joven antes del matrimonio, y para ello le propone al vizconde que le ayude. Este, se opone en principio porque anda atareado en otra conquista en la que ha de poner más empeño; considera que la proposición de la marquesa para seducir a una jovencita es demasiado fácil y la victoria obtenida no sería tan interesante.

Según esto, la novela empieza con dos objetivos que se llevan a cabo por separado: el de la marquesa y el del vizconde. Sin embargo, en la relación personal que mantienen a través de sus cartas es inevitable que uno invada el juego del otro quedando ambas tramas entrelazadas.

Cuando el plan de la marquesa parece solucionarse; cuando cree haber alcanzado su objetivo, y segura de que la inocencia de la joven ya no es tal y su futuro matrimonio se verá alterado, esta se relaja y se centra más en el asunto del vizconde que parece no ir según lo previsto. Y aquí es donde hay que prestar atención.

Ilustración de la carta XCVI de Liaisons Dangereuses, 1796.

Lo que detecta la marquesa son señales que empiezan a inquietarla: ambos, que siempre se habían considerado por encima de las emociones, el vizconde parece estar cayendo en su propia trampa y eso la altera porque ya no lo considera su igual. La consecuencia de esto son los celos que ella empieza a sentir, luego entonces la marquesa también podría estar sucumbiendo.

Es algo que acontece de forma sutil, por lo que aconsejo prestar atención a lo que se dicen entre ellos en sus misivas, ya que lenguaje tan elaborado puede llevar a la dispersión del lector.

Los personajes implicados de forma involuntaria, por supuesto desconocedores de lo que se cuece, en realidad son meros objetos puestos a disposición del vizconde y la marquesa para llevar a cabo el plan. 

Aunque estas cartas lleven a centrarnos en las pasiones que acontecen en los personajes, es inevitable preguntarse si la marquesa y el vizconde saldrán airosos de ese plan que iniciaron.  

Porque cuando se intenta elaborar una estrategia que depende solo de una persona, esta lo mantiene todo bajo su control y, si, por el contrario, se decide compartirlo con alguien más, como es el caso del que hablo, es posible que las cosas se tuerzan.

Ambos utilizan la confianza y la intimidad de sus víctimas, con la diferencia de que el vizconde actúa emocionalmente y la marquesa, controlando sus emociones, es más fría y calculadora.

Ilustración de la carta LXXI de Liaisons Dangereuses, 1796.

La amistad era parte del juego y al comprender sus víctimas que quienes fingían ayudarles habían estado manipulando y ocupando secretamente sus lugares, el ritmo, al final de la novela abandona su lentitud deliberada y se acelera de forma vertiginosa.

En cuanto a sus víctimas están los que quedan destruidos porque las apariencias dejan de serlo y el honor se resiente; otros regresan voluntariamente al origen tras lo aprendido una vez perdida la inocencia, y otros pierden definitivamente la ingenuidad sentimental con el desengaño amoroso.

Lo cierto es que tanto la marquesa como el vizconde, seguros de su invulnerabilidad y convencidos de que sus pasiones estaban dominadas, no hay que descartar que puedan terminar atrapados en ellas. ¿Han recibido lo que han cultivado?

El desenlace termina en un drama para algunos personajes, y para los que la situación fue más llevadera no es necesario extenderlo más. Esta novela epistolar de Choderlos de Laclos puede interpretarse como una lección moral sobre la amistad traicionada en la que nadie sale ganando. 

 

CITAS:

—No es raro ver que la melancolía y el fastidio del mundo sean síntomas precursores de alguna grave enfermedad; los males del cuerpo, así como los del alma, hacen desear la soledad; y a menudo echamos en cara el mal humor a aquél de cuyos males deberíamos tener lástima.

—Si he de dar crédito a lo que tantas veces me han dicho, los hombres no aman tanto a sus mujeres cuando las han querido antes de serlo.

—¡A donde nos arrastra el orgullo! El sabio tiene razón, cuando dice que es el enemigo de la felicidad. ¿Dónde estaría usted ahora, si yo no hubiera querido más que burlarme?






ROJO Y NEGRO

 AUTOR: Stendhal

EDITORIAL: Orbis

PUBLICACIÓN: 2 de enero de 1985


Rojo y Negro se publicó en 1830 con un título que ha sido objeto de numerosas interpretaciones. La más aceptada es que el Rojo representa el sueño frustrado de Julien de seguir los pasos de Napoleón, mientras que el Negro simboliza la iglesia, una vía más realista en la que también se ve atrapado. 

Otra interpretación del Rojo puede referirse al amor y el Negro, a la muerte. Mi impresión me lleva a poner el Rojo en la ambición y el orgullo de Julien en prosperar, y el Negro en una sombra que siempre le acompaña y le impide olvidar de donde procede.

La novela está ambientada en la época de la Restauración francesa, después de la abdicación de Napoleón. Con una prosa estimulante que incita a seguir leyendo, Stendhal narra el ascenso social de Julien Sorel, un joven ambicioso, inteligente, orgulloso, y con una excelente memoria que le vale para ejercer como preceptor de los hijos del señor de Rênal, alcalde de Verrières.

Así empieza la historia de un chico que no procede de la miseria, pero que vive en ella. Su padre y hermanos lo desprecian porque no ven con buenos ojos su intención de aprender. Ellos valoran la fuerza física y la rudeza y Julien representa lo contrario: lee y piensa demasiado. Por eso se convierte en el hijo fallido y queda privado no solo del afecto y del reconocimiento sino también en el aspecto económico.

Lo interesante y bello de esta novela es apreciar cómo evoluciona Julien en su interior. Cuáles son los motivos, circunstancias y acciones que se van desarrollando en él a partir de todo lo que ocurre a su alrededor.

Hay que partir de la base de que Julien es un muchacho que todo lo ha aprendido en los libros, y cuando toca enfrentarse al mundo no le queda otra que valerse de sus conocimientos. Él se rige por lo que sabe, pero en la práctica, en la sociedad que se mueve, con las personas que trata, surge la fricción entre el saber teórico y la vida real. Dicho de otra manera: Julien no aprende viviendo; primero aprende leyendo y luego ensaya en la vida. Toda la teoría que conoce la empieza a experimentar. Sus aciertos muestran su inteligencia; sus errores revelan hasta qué punto la realidad es más compleja que todo lo aprendido.

La vida de Julien transcurre en tres etapas:

La primera, tiene lugar en Verrières como tutor de los hijos del alcalde. El cambio de estatus que le proporciona este trabajo es para él todo un descubrimiento. Le sorprende el lujo que inunda la casa del alcalde; la esposa de este, una mujer bien vestida y desprendiendo aromas que nunca ha percibido, se le antoja como una visión. Esta salida al mundo produce en Julien unas expectativas que sabrá administrar, pero tendrán un precio.

Los libros no le han preparado para recibir a una sociedad que está por encima de sus posibilidades; que sus condiciones son inferiores y la posibilidad de un ascenso a este nivel está descartada. Sin embargo, el reconocimiento de ser un joven brillante por parte del alcalde y bien parecido por su esposa, serán dos armas que Julien utilizará para llevar a cabo sus progresos.

La segunda tiene lugar en Besançon, donde está ubicado el seminario. Julien está contento con sus avances, pero dos causas le llevan a ingresar en la carrera eclesiástica: una social, más fuerte e indispensable por carecer de fortuna. Ya no tiene a Napoleón para aspirar a la vida militar y solo le queda la iglesia. La otra es romántica, aunque pasa más desapercibida, no por ser menos importante sino porque la situación lo requiere.

El mundo del seminario se le presenta más crudo y siente que el mundo se le viene encima. El edificio lúgubre que tiene ante sus ojos le produce más miedo que otra cosa. Aquí encuentra una realidad que no había contemplado: el mérito no basta, ser inteligente le puede perjudicar, y  no siempre conviene mostrarte tal como eres.  

Gracias a una buena suerte, del seminario se traslada a París donde trabajará para el marqués de La Mole. Este entorno no difiere mucho de su estancia en Verrières: es un poco más aristocrático y coincide también en que Julien es reconocido por el marqués y de nuevo se ve involucrado en asuntos amorosos. Su comportamiento hace pensar que se está transformando, pero en realidad se trata de una adaptación que lleva a cabo para ser considerado digno de estar en el círculo social en que se encuentra. Es más, se da cuenta de que ese mundo, aunque le repugna, también le atrae.

Para no ser una novela romántica tiene bastantes tintes. A lo largo de la novela, Julien, vive dos historias de amor: en Verrières con la señora de Rênal y en París con Matilde. La primera es la esposa del alcalde y la segunda la hija del marqués de La Mole. Esto es lo que parece por cómo se desarrollan las dos historias, pero observando la forma de amar de Julien advertí que no se enamora de forma convencional; no hay que olvidar que su afirmación personal es igual o más importante que el hecho de amar.

El final es ambiguo y me ha planteado esta reflexión: ¿hasta qué punto somos dueños de nuestro destino o prisioneros de nuestra propia naturaleza? El orgullo que impulsa a Julien a ascender es el mismo que lo conduce a su final, pero con significado distinto.

 

Dos CURIOSIDADES:

La novela está inspirada en un caso real ocurrido en Francia, en 1827. El protagonista histórico fue Antoine Berthet, hijo de un artesano, brillante intelectualmente, educado en un seminario y preceptor en casa de una familia acomodada. Tuvo un romance con la señora de la casa y cuando la relación terminó disparó contra ella en la iglesia durante la misa. La víctima no murió, pero el acto se consideró tan macabro que el juicio del seminarista se hizo mediático. Este fue condenado y guillotinado en 1828.

El apellido del protagonista, Sorel, es el inverso de la palabra Eros. En francés se escribe l’Eros, que traducido sería el amor físico. Julián se comporta de acuerdo a la palabra invertida: en su vida amorosa el amor y la afirmación personal van unidos.

 

CITAS:

Después de tanta coacción y tanta política hábil, al verse solo, lejos de las miradas de los hombres y, por instinto, sin temor de la señora de Rênal, se entregaba al placer de existir, tan fuerte a esa edad, en medio de las montañas más hermosas del mundo.

La idea de un deber que cumplir o, más bien, del sentimiento de inferioridad que le proporcionaría el no conseguirlo, anularon inmediatamente todo el placer de su corazón.

Lo más corriente en el siglo XIX suele ser que, cuando algún noble poderoso tropieza con un hombre de valía, lo mata, lo exilia, lo mete en la cárcel o bien lo humilla de tal forma que el otro comete la tontería de morir de dolor.




LOS SALONES Y LA VIDA DE PARÍS

 

AUTOR: Marcel Proust

EDITORIAL: Espuela de Plata

PUBLICACIÓN: 29/11/2011


Los salones y la vida de París son un conjunto de artículos en los que Proust ya anticipa la que luego será su obra. En total son once: seis están dedicados a la vida mundana en los salones de París, cuatro a su vida en Combray, y el último es un texto aparte, y de naturaleza distinta, que no está relacionado con su obra. Se titula La muerte de las catedrales.

Este último es un ensayo publicado en 1904, a propósito de una polémica que se originó sobre la separación entre la Iglesia y el Estado en Francia, y el peligro de que las catedrales quedaran privadas de su función. Proust lo escribe como crítico cultural.

En cuanto a los artículos dedicados a los salones todos llevan nombre de mujer, y en el caso del salón de la princesa Mathilde, de apellido Bonaparte porque era sobrina del Emperador, es una figura histórica real y gran animadora de tales eventos. Es la única que después reaparece evocada en A la busca del tiempo perdido.

Los personajes que intervienen en los demás salones son reconocibles para el París mundano de fin de siglo, personas que circulaban en los salones, cuyos nombres tenían valor social en su momento, aunque hoy nos digan poco o nada.

Proust ya desarrolla aquí el sentido crítico que proviene de su sensibilidad, y aunque su narrativa todavía es un poco verde si la comparamos con la Obra, ya anticipa a esa sociedad de la que fue partícipe y luego lo desencantó. Se podría decir también que ya estaba alimentando el mundo de Guermantes.

Los relatos de Combray me han refrescado la memoria de ese tiempo en el que aún era un niño. Porque habiendo ya leído parte de la obra puedo saber cuánto iba a descubrir.

Me han hecho sentir la fragilidad de la inocencia, la intimidad de su conciencia, la soledad que siempre he percibido en torno a él, aunque estuviera rodeado de familia. Es como si este Combray inicial fuera más puro que el que incluye su obra porque es un Combray vivido sin haber sido aún comprendido; porque sus recuerdos no han despertado; porque no ha sido salvado por el arte.

 

CITAS:

Sus palabras, como las abejas del Himeto natal, tienen rápidas las alas, destilan una miel deliciosa y no carecen, a pesar de eso, de un aguijón.

A partir de ese instante, ya no tenía que dar un solo paso, pues el suelo caminaba por mí en ese jardín en el que después de mucho tiempo mis actos habían cesado de acompañarse de una atención voluntaria: la costumbre me tomaba en sus brazos y me llevaba hasta mi lecho como a un niño.

—…las catedrales no son únicamente los más hermosos ornamentos de nuestro arte, sino los únicos que viven todavía su vida integral, y han permanecido en relación estrecha con el objeto para el cual fueron construidos.




LAS INSEPARABLES

AUTORA: Simone de Beauvoir

EDITORIAL: Lumen

PUBLICACIÓN: 15/10/2020


Las Inseparables es la historia de dos mujeres, Zaza y Simone de Beauvoir, interpretadas en la novela por Andrée y Sylvie, respectivamente.

La narradora es Sylvie y la protagonista es Andrée, a quien está dedicada la novela. Esta permaneció inédita hasta después de la muerte de la autora, y fue su hija adoptiva quien decidió publicarla al convertirse en la albacea literaria.

Basada en sus vidas reales, la novela narra la amistad apasionada que hubo entre ellas desde que se conocieron en la escuela con tan solo nueve años. Una relación influenciada por las convenciones sociales y la religión, aunque esto no fue impedimento para que la amistad creciera.

Sus diferencias eran evidentes desde el principio, pero entre ellas surgió una gran conexión y un vínculo, tan intenso por parte de Sylvie, que puede llevar a pensar que estaba enamorada de su amiga.

Cuando se conocen en el colegio lo primero que surge es la admiración de Sylvie hacia Andrée, que la ve como una niña vital y alegre. Andrée representa lo que ella quisiera ser. Sylvie, más retraída y formal, percibe en Andrée una fuerza que más adelante dejará al descubierto una profunda fragilidad interior.

Lo que Beauvoir narra es una historia delicada y conmovedora de dos niñas de familias bien acomodadas, con estrictas normas sociales y unas expectativas de futuro que les ocasionaron angustia y desasosiego dando a la novela cierto matiz trágico.

A través de la amistad dieron sentido a sus vidas; crecieron desde la inocencia propia de la edad, y a medida que esta avanzaba descubrían que sus destinos no se correspondían con sus formas de pensar.  Ambas buscaban libertad para llevar a cabo sus ideales en un mundo lleno de prejuicios y restricciones y romper los límites de los roles impuestos.

La novela provoca en el lector la reflexión sobre la concepción del amor de ambas jóvenes y la soledad que las rodea, sobre todo en Andrée, a quien al principio de la novela muestra una personalidad arrolladora para comprobar después que en su interior habitaba otra persona y eso le pasará factura.

El estilo de Simone de Beauvoir es un lenguaje sencillo y con una sensibilidad que plasma en los sentimientos de las protagonistas. Es fácil entrar en sus interiores y observar la fragilidad de su amistad.

En el ambiente general de la novela se percibe también cierta melancolía, tal vez debido a que la autora no pudo evitar lo ocurrido, motivo por el cual existe esta novela, y porque en su conciencia siempre llevó la sombra de Zaza.




LA MUJER HELADA

AUTORA: Annie Ernaux

EDITORIAL: Cabaret Voltaire

PUBLICACIÓN: 2015


La mujer helada es una narración contundente por la forma en que se narra el proceso de la vida de cualquier mujer y, estoy segura, de que si todas las mujeres del mundo leyeran este libro se sentirían identificadas; si no en todo sí en buena parte.

Todo comienza en la infancia, pasando por una adolescencia y juventud llena de sueños y posibilidades; los estudios, el matrimonio y la maternidad, donde la protagonista se enfrenta al peso de las expectativas sociales y de género.

El título, alude a la sensación de convertirse en esa mujer helada, a la sensación final de quedar atrapada en todo aquello que nunca había deseado y tenía claro que no sucumbiría, a los roles tradicionales sin espacio para desplegar su deseo de ambición profesional.

El libro, es una crítica dolorosa, en primera persona, donde la protagonista reconstruye la vida de una mujer plagada de desigualdad en la vida cotidiana desde el momento en que nacemos mujeres.

Puede leerse en clave feminista, como denuncia de las estructuras de dominación y de las trampas del rol doméstico, pero en mi opinión Ernaux va más allá de una simple radiografía social.

Creo, tambien, que este libro expresa una experiencia universal y atemporal. La autora no habla solo de una generación ni de un país concreto, sino de un patrón que se repite hasta nuestros días.

La mujer helada no es solo la protagonista, sino la condición latente que yace en la mujer y atraviesa épocas.

Nuestra parte biológica, la capacidad de gestar, ha sido un justificante para encasillar a la mujer en un rol, como si esa condición natural implicara la obligación de dedicación exclusiva al hogar, al marido o a los hijos. Afortunadamente esto ha cambiado.

Para la protagonista, lo biológico se convierte en una barrera que le impide avanzar en el terreno profesional. La mujer debe ser madre, debe cuidar y posponer lo propio. Lo que en teoría debería ser una elección, en ella se vuelve una imposición cultural.

Y esta es la parte amarga de la historia. La narradora empieza siendo rebelde, con estudios, sueños de independencia y cae de cabeza en todo lo que había rechazado.

La única duda que me ha quedado al terminar el libro es precisamente lo que acabo de escribir: ¡Cómo acaba sucumbiendo justo a lo que siempre se había negado!

No hay un momento explícito en el que tome una decisión, sino que todo ha sido una acumulación de presiones que la han ido atrapando. No he percibido una elección consciente, sino un dejarme llevar.

La mujer helada es un drama en el que la protagonista no se rinde en ningún momento del papel que desempeña. No lucha; se enfada, critica, raja de su marido, no le basta tener un hijo, sino que tiene un segundo.

Metafóricamente se va congelando, se convierte en algo que no quería ser. ¿Se ha dejado llevar o la han ido llevando?

He llegado a la conclusión de que esa es la ambigüedad que deja Ernaux en este libro.

Por un lado, se deja llevar: acepta pequeñas concesiones cotidianas, renuncias mínimas que, acumuladas, van moldeando su vida en torno al marido, los hijos y la casa. Va perdiendo poco a poco su autonomía.

Por otro lado, la presión social, las expectativas familiares y las normas culturales la van llevando y empujando hacia el rol doméstico, incluso cuando ella se resiste.

La fuerza de esta confesión está en mostrar que no es solo una elección individual ni tampoco una imposición absoluta, sino una mezcla de ambas cosas.

 

CITAS:

Mujeres frágiles y vaporosas, hadas de manos suaves, pequeñas auras de sus casas a cuyo paso quedo surgen el orden y la belleza, mujeres sin voz, sumisas, por mucho que busque, no veo tantas así en el paisaje de mi infancia.