Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

EL HALCÓN PEREGRINO

 

AUTOR: Glenway Wescott

EDITORIAL: Lumen

PUBLICACIÓN: 2004



El halcón peregrino es de esas historias que, a simple vista, parecen normales y cotidianas, una superficie donde no ocurre nada extraordinario, pero en todo momento se siente una tensión que hace pensar que algo se enconde detrás.

Los Cullen son un matrimonio que viaja desde Irlanda hasta Budapest y decide hacer un alto en el camino para visitar a Alex, una antigua conocida que vive en la campiña francesa con su compatriota americano Alwyn.  Con la solemnidad de quienes se saben económicamente seguros, los Cullen bajan del coche en el que viajan y entran en casa de Alex acompañados de Lucy, el halcón de la señora Cullen.

Es Alwyn quien abre la puerta y se convierte en el narrador de la historia. La sutileza con la que Wescott construye este personaje resulta acogedora. Entre conversaciones sencillas y gestos amables, Alwyn se siente con la confianza de ejercer también de anfitrión y no pierde el tiempo. Mientras observa con atención y escucha con cuidado, crea un monólogo interior que va desvelando lo que ocurre esa tarde en casa de Alex. Es el único que no conoce a los visitantes, y eso le permite juzgarlos sin prejuicios.

Pero quizá lo más intrigante, y desconcertante, sean las descripciones que Alwyn hace del halcón. Aunque se trate de un animal, cumple una función esencial en el relato. Lucy no está ahí por casualidad, ni como simple mascota de la señora Cullen; el narrador convierte sus palabras en forma de metáfora que permite intuir lo que el matrimonio oculta y no quiere mostrar.

Cuando Alwyn se refiere al animal, sus palabras lo humanizan y, en su transparencia natural, no se oculta nada. En cambio, los Cullen, tan refinados, educados y civilizados, quedan envueltos en cierta oscuridad.  A ello se suman los diálogos entre marido y mujer, como si se tratara de dos actores que se lanzan pullas con la intención de humillarse o herirse, y que constituyen la parte más viva y tensa de la tarde.

Lo que Wescott parece mostrar al lector, cuando los Cullen confiesan amarse y sentirse correspondidos, es que bajo esa afirmación hay amargura y una decisión de consentimiento. El señor Cullen sufre porque no puede poseer del todo a su mujer: ama algo que siempre se le escapa. Ella, por su parte, acepta este vínculo que no la anula, pero tampoco la colma.

No hay pasión sino un pacto que incluye reconocimiento y lealtad de un amor que existe porque ambos han decido sostenerlo, no porque brote del impulso. Es un acuerdo respetable y triste al mismo tiempo.

 

CITAS:

La juventud persiste hasta mucho después que uno ha dejado de ser joven. El amor por la vida permanece indefinidamente, con menos probabilidad de ser amado, menos habilidad de amar, y con el aguijón de la pasión tan acuciante como siempre.

Pero existen circunstancias en las que un ser humano reclama de forma inconfundible su derecho a la libertad, y es algo que uno lamenta con amargura porque lo que necesita es mantener al otro cautivo.

Quizá los amantes dignos de compasión son aquellos a quien no tienen a quien odiar: aquellos que concentran el objeto y la razón de esas ansias de matar en una misma persona, el ser amado, cuyo asesinato solo puede tener lugar en la imaginación, y, por tanto, nunca les concede el descanso que proporciona ver cumplido el sueño.




PROHIBIDO MORIR AQUÍ

AUTORA: Elizabeth Taylor

EDITORIAL: Libros del Asteroide

PUBLICACIÓN: 2025


Me ha parecido una novela exquisita, discreta, poética y elegante, con cierto toque de humor en la forma de tratar la vejez y la soledad que la acompaña.

Exquisita porque las escenas están escritas con sensibilidad. La forma en que se describen es minuciosa, sencilla, sin brusquedad, parecen personajes planos y, sin embargo, tienen un mundo interior muy vivo.

Discreta porque, aunque en los personajes se percibe la fragilidad de la vejez, no los he notado asustados, apesadumbrados, con miedo. Nada es dramático, al contrario, sus ansias de aventura los mantiene vivos.

Poética porque la autora no recurre a metáforas: sus descripciones son suaves, lo que hace la lectura más relajada y permite contemplar cada escena con nitidez.

Poética porque la autora no usa metáforas en la narrativa, las descripciones son suaves haciendo la lectura más relajada y permitiendo al lector contemplar la escena con nitidez.

Elegante por la naturalidad con que la autora muestra a los personajes sin juzgarlos. Los diálogos son sencillos, pero dejan entrever que callan más de lo que dicen. Es ese tipo de elegancia que no se impone, nace en la obra.

La decisión de la señora Palfrey de instalarse en el hotel junto a otros mayores en su misma situación es quizá la única opción que le queda para combatir una soledad que no desaparece, pero es un lugar que le permite compartir el día a día.

Con estos inquilinos fijos en el hotel Claremont, la novela explora las limitaciones de la vejez y la soledad que los envuelve. Tal vez por eso le dan tanta importancia a recibir visitas, les ayuda a salir de la rutina y a sentirse necesarios.

Estos personajes, inspirados en el Londres de los años sesenta del pasado siglo, con sus vidas ociosas, son creíbles y reflejan la etapa final de la vida desde el humor y la ironía.

Parte de la energía que les queda la dedican a controlar la vida de los otros. Entre ellos se observan, comentan, interpretan, incluso inventan historias sobre sobre ellos mismos. Podemos pensar que no tienen otra cosa mejor que hacer, pero lo podemos entender como un ejercicio que los mantiene vivos.

Sin embargo, aunque parezca una vida entretenida, creo que el mensaje principal de la novela radica en las reflexiones de estos personajes. Tenemos que escuchar sus mundos interiores para ver la verdadera realidad que tienen. Entonces nos damos cuenta de lo solos que están, aunque la autora les otorgue la relación de amistad y el sentido de la esperanza que es el aliciente de sus días.

No me esperaba el final que da la autora a esta novela, pero en una reflexión posterior llegué a la conclusión de que es un final justo y que da sentido a la obra.

 

CITAS:

Antes caminar era como respirar, algo a lo que no prestaba la menor atención. La catástrofe de la vejez residía en no atreverse a ir a cualquier parte, en resignarse a perder la libertad.

—Todo el mundo desea de vez en cuando huir de todo eso, aunque en realidad no deberíamos desearlo… y ahora he comprendido que solo podemos ser libres cuando nadie nos necesita.

A medida que envejecemos, nos dedicamos a recibir y dejamos de dar. Dependemos de los demás para que nuestros placeres y para todo lo demás. Es como si volviéramos a ser niños.