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EL AMOR DE ERIKA EWALD Y OTROS RELATOS DE JUVENTUD

 

AUTOR: Stefan Zweig

EDITORIAL: Hermida Editores

PUBLICACIÓN:  2 de marzo de 2026


El amor de Erika Ewald y otros relatos de juventud es un libro que reúne algunos de los primeros relatos de Stefan Zweig cuando apenas contaba veintitrés años. Son textos de juventud publicados por primera vez en 1904. Era el comienzo de su carrera como escritor, pero ya mostraba una gran sensibilidad en sus obras.

El amor, el deseo, la frustración, la desilusión, la idealización o la soledad son parte de los temas que Zweig aborda en sus relatos.

Los personajes son silenciosos porque están trabajados a través de sus conciencias. Sienten, imaginan y recuerdan más de lo que viven. Todo ello dotado de una gran intensidad emocional provocando en ellos reacciones dramáticas. 

La juventud del autor se refleja en ellos como jóvenes inexpertos ante la vida; otros no han despertado y al hacerlo quedan desconcertados; sienten el fracaso; sus vidas pierden sentido, pero lo llamativo es que parecen madurar mientras ocurre la historia.

Estas vidas, al final, quedan envueltas en la melancolía, quizá porque esa es la forma en que Zweig miró la vida; quizá tambien porque son instantes perecederos y por tanto más valorados.

Aunque los relatos narran historias diferentes comparten el momento en que un sentimiento despierta y transforma la conciencia de una persona. Entonces aparece la obsesión emocional, exagerada, buena o mala, pero la cuestión es que sus vidas cambian.

Sin apenas escenario, poca acción ocurre en el exterior. Todo parece transcurrir en el interior de estas vidas, algunas incluso con finales dramáticos. Se idealiza a la otra persona, como le ocurre a Erika; o al camarero del segundo relato; o la idea, como es el caso del peregrino.

Estas obsesiones, imposibles de mantener, llegado el momento chocan con la realidad, y provocan una crisis interior seguida del instante en que el personaje comprende qué ha ocurrido, pero no siempre se resuelve el conflicto.

Dicho de forma muy resumida: el sentimiento nace, se apodera del personaje, y al chocar con la realidad, la conciencia es más lúcida, pero también más triste.

Gracias al concurso de Masa Crítica de Babelio y a la editorial Hermida editores he podido disfrutar de tan magnífica obra.


CITAS:

—Se habían despertado en ella dulces y secretos sentimientos de amor, pero no pensaba en él, que iba a su lado, sino en todo lo que la rodeaba y vivía, …

—Es el bonito sueño de lo que quedó a medias, que solo desea y no se atreve a exigir nada, que solo promete y no da nada.




FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

 

AUTORA: Mary Shelley

EDITORIAL: Random House

PUBLICACIÓN: 22/10/2015


Esta obra me ha traído a la mente la película clásica de Frankenstein, que vi hace no sé cuántos años y que recuerdo con cierto horror. Debe ser que en aquel momento no tenía criterio para entender el significado de aquella historia y que la calidad cinematográfica tampoco acompañaba.

Más tarde he visto la adaptación de Guillermo del Toro que, con bastante semejanza a la original, me ha resultado una experiencia más agradable. El libro lo he dejado para el final porque así lo ha querido el destino, y he de decir que el orden no ha alterado mi opinión sobre esta historia, de la que he disfrutado por su riqueza narrativa.

El nombre de Frankenstein hace pensar en ese ser creado por su creador, y ambas películas ponen el centro de atención en el proceso de cómo es creado ese nuevo ser. Sin embargo, lo que la autora refleja en su libro es sobre todo una reflexión moral acerca de dicha creación y sobre lo que se despierta en la conciencia del creador.

Mary Shelley no fue creyente en el sentido tradicional y su relación con la religión estuvo marcada por el ambiente intelectual en el que creció, donde se valoraba más la filosofía que la fe. Sin embargo, en esta obra se reflejan ideas que tienen mucho que ver con el pensamiento religioso.

El proceso de la creación de Frankenstein ocurre bastante rápido en la narración, en apenas unas páginas. Sabemos que Víctor se prepara en conocimientos para llevar a cabo su ambicioso proyecto, pero la autora no explica cómo tiene lugar el procedimiento ni de qué manera cobra vida el nuevo ser. Solo menciona la noche final del experimento y el instante en que la criatura abre los ojos.

Ante la dificultad de expresar con imágenes la reacción moral del creador y la del ser creado, el cine encuentra su mejor recurso en representar el proceso de la creación. En mi opinión, cine y narración literaria se complementan en este punto.

El foco de atención de la novela está en la reacción que se produce en el creador en el preciso instante en que su obra cobra vida y aparece ante sus ojos. El horror y la repulsión al ver lo que ha creado provocan el caos en su interior.

Ese proyecto de ambición del doctor, de ser reconocido ante el mundo como creador, nada le auguraba la condena que le aguardaba.

¿Qué pudo ocurrir en el interior de Víctor para pasar de la emoción al horror? La autora no da una respuesta clara ante tal reacción; más bien deja abierta la reflexión al lector, al tratarse de una cuestión moral.

Porque algo que Víctor no contempló para su proyecto fueron las consecuencias de esta creación. Su fantasía, tan obsesionada con el experimento, no le permitió pensar en el resultado. O quizá no esperaba la realidad que tuvo lugar.

Es a partir de aquí cuando las preguntas empiezan a surgir: ¿En realidad Frankenstein era malvado cuando despertó? ¿Actuó de la forma en que lo hizo por el rechazo que recibió? ¿Debía ser tratado como un monstruo únicamente por su fealdad?

La fantasía de Víctor traspasó límites que ni él mismo esperaba, y el choque entre lo que había imaginado y la realidad lo dejó colapsado.

¿Era responsabilidad de Víctor preparar a este nuevo ser para la vida que comenzaba? La criatura lo busca porque se siente abandonada; está sola ante el mundo; necesita aprender.

Está bien que el ser humano quiera y necesite superarse; que en la fantasía todo parezca posible y que los avances sirvan para mejorar nuestra vida. Pero la naturaleza humana también está dotada de una ambición que, si no se acompaña de responsabilidad, puede originar el caos.

Quizá ahí reside la verdadera fuerza de esta novela: no tanto en el acto de crear vida como en lo que ocurre después, cuando el creador debe enfrentarse a las consecuencias de su propia obra.

 

CITAS:

Una nueva especie me bendeciría como a su creador y su origen. Esas magníficas y felices criaturas naturales estarían en deuda conmigo por haberles concedido el ser.




LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR

AUTOR: Mario Vargas Llosa

EDITORIAL: Punto de Lectura

PUBLICACIÓN: 2006


La tía Julia y el escribidor ha sido mi primera novela de Vargas Llosa y me ha quedado una impresión bastante satisfactoria. Es en parte autobiográfica y narra una etapa real de la vida del autor: su relación y posterior matrimonio, cuando tenía diecinueve años, con Julia Urquidi, que era mayor que él y además su tía política.

En la novela se alternan los capítulos impares, que cuentan la historia real de Mario y su tía Julia, con los capítulos pares, que narran las radionovelas de Pedro Camacho. Unos y otros se van alternando para dar forma a la obra.

La lectura es ligera, ágil y cargada de humor. Está escrita de forma muy sencilla, y aunque la prosa cuenta con un extenso vocabulario en el que abundan términos típicos del lugar, la novela resulta una lectura fascinante.

Esta forma de estructurar la novela me ha parecido interesante, y no sabría decir qué capítulos son más atrayentes, curiosos y divertidos. Creo que se complementan ya que, de no ser así, de haber sido escritos por separado, no le hubieran dado el mismo sentido a la novela.  

La historia de Mario se desarrolla en Lima, en los años cincuenta. Mario, Marito, Varguitas, son las distintas formas en que es llamado en la novela. Es un joven aspirante a escritor que trabaja en una radio de Lima y se enamora de su tía política, Julia, divorciada, y unos cuantos años mayor que él.

Aunque su historia se podría tratar de un melodrama, me lo he tomado más como una comedia por el tono irónico y deliberado con que el autor trata este episodio de su vida. Cuando Mario Vargas Llosa escribe La tía Julia y el escribidor ya no es el joven enamorado de diecinueve años, sino un novelista consagrado que mira hacia atrás con la distancia que le ha dado la madurez.

Lo que en su momento fue una secuencia de inconvenientes para poder casarse, y el gran conflicto ocasionado en su familia que no lo aceptaba, en especial su padre, no es para menos que una tragedia familiar.

Pero Mario no se rindió en ningún momento, se aprecia con gusto por como lo narra, y consigue ablandar a todos los miembros de la familia. A su padre al final, también.

En la distancia, marcada por el paso del tiempo, la memoria permite suavizar los momentos trágicos y lo que en su momento fue un conflicto, una angustia, una pasión intensa, Vargas Llosa lo narra desde la nostalgia y la ternura, y lo convierte en literatura.

Además, esta forma de enfocar los referidos capítulos encaja muy bien con los relatos cada vez más exagerados de Pedro Camacho, el «escribidor». Este personaje es una creación literaria, es posible que basado en algún conocido compañero de trabajo. Encarna a un guionista boliviano que escribe sin descanso unas historias que le darán el éxito. Disciplinado y productivo, se toma su trabajo tan al pie de la letra que no se le conoce otra vida.

Para mí, Pedro Camacho, ha sido un personaje muy relevante en esta novela. Como ya dije al principio, sin este complemento de relatos todo  hubiera quedado en una historia de amor y pasión.

Por como termina la historia de Varguitas, el toque final que le da Vargas Llosa me llevó a una conclusión muy agradable sobre este personaje no olvidándose de él.

La locura de Pedro Camacho por ser tan riguroso en su trabajo, al final, se hace realidad y la historia hace creer al lector que Camacho ya ha cumplido su función. Ese creador tan desbordado, cuyos relatos tenían una audiencia masiva no podía terminar sin más.

Cuando la historia parece haber concluido, el autor vuelve a mirar hacia Camacho, algo que he considerado como un pequeño homenaje. Y sí, es un poco triste comprobar que su éxito invisible no le sirvió para mucho, aunque a sí mismo tal vez sí. Durante un tiempo fue exactamente lo que quería ser: un creador absoluto de historias.

 

CITAS:

Qué poca cosa debían sentirse, qué miserias debían ganar, para que yo les pareciera importante.

La cárcel dorada lo está atontando. Amas y dómines deben ser despedidos y el niño matriculado en un colegio para que alterne con gente de su edad. ¡Será normal el día que un compañero le rompa la nariz!