Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta juventud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juventud. Mostrar todas las entradas

NOCHES BLANCAS

 

AUTOR: Fiódor Dostoievski

EDITORIAL: Nórdica

PUBLICACIÓN: 2026


Noches Blancas es una obra impregnada de soledad, tristeza y búsqueda que habitan en el mundo interior del soñador, de quien no se revela su nombre. La novela trata la historia de un joven solitario que parece estar entre dos mundos, el suyo interno y la realidad.

El título, al que siempre me gusta encontrar una relación, tiene que ver con las noches del solsticio de verano en San Petersburgo. Se les llama blancas porque el sol no llega a ponerse del todo, y la ciudad permanece en un atardecer que se prolonga hasta el amanecer. Este fenómeno tiene lugar entre finales de mayo y mediados de julio, época en la que se realizan numerosas actividades culturales invitando el tiempo a salir y disfrutar del aire libre.

Sin embargo, el soñador, que también es el narrador, no se contagia de ese estado de ánimo que comparte el resto de la gente. Él no es como los demás, vive sumergido en un mundo que le resulta más cómodo y que contrasta con la dura realidad (la que él ve).

Vive en una dualidad constante que le hace infeliz y vivir sumido en una soledad y tristeza desmesurada. Su carácter sensible y soñador le llevan a aceptar la situación en la que vive al mismo tiempo que busca un ideal que quizá nunca llegue.

El relato del joven transmite desde el comienzo una soledad absoluta. Puede ver y tener impresiones de todo lo que observa, pero permanece al margen. Sus oídos tampoco escuchan, dando la impresión de querer vivir aislado del mundo.

Es alguien que se conoce a sí mismo, piensa mucho y siente de forma intensa, pero no vive la realidad. No se siente muy desgraciado en el sentido dramático, sino como alguien que vive en una especie de dulce melancolía. Aunque hay tristeza, su vida interior, llena de ensoñaciones, parece complacerle.

El encuentro casual con Nástenka, al escuchar su llanto, lo saca de su vida monótona. Encuentra en ella una esperanza de tener, por fin, alguien con quien compartir sentimientos, salir de sí mismo, y lo vive como un acontecimiento extraordinario. Aquí es donde ocurre la transformación y entra en el mundo real.

 Nástenka es su posibilidad de entrar en la realidad. Ella le cuenta su infortunio de amor, y en el tiempo que comparten este lo vive plenamente, cada gesto o palabra que viene de ella parece un descubrimiento, que todo nace de nuevo. En su estado de emoción de vivir la realidad deseada, construye una historia de amor que va más allá de lo abarcable. Vive entonces una felicidad auténtica porque cree posible que ella le ame también. Se siente parte de la vida.

Pero no olvidemos que ha sido necesario este encuentro para que su deseo se realice; Nástenka es lo único que tiene en la realidad.

De alguna manera su mundo interior lo traiciona porque le hace creer lo que no es y entonces viene la desilusión. La historia que había creado se rompe y todo vuelve a ser como antes, pero algo ha cambiado. En su descubrimiento encuentra algo importante que convierte su amargura en algo bonito.

Puede que en nuestras conciencias esto que le ocurre al soñador nos pueda parecer insuficiente, pero es su manera de procesar lo que ha vivido sin destruirse más si cabe. Ese pequeño refugio de felicidad no lo ha transformado en alguien distinto, pero decide quedarse con ese instante que antes no tenía y dispone de una realidad que guardar en su memoria.

Cuando comencé esta lectura me compadecí del soñador, sin embargo, al terminar, he pensado que «ese instante» es tan valioso para él que quizá ya no se siente del todo desgraciado.

Pero me ha hecho plantearme esta pregunta:

¿Dependemos entonces de los demás para ser felices o podríamos encontrarla sin necesidad del otro?

Yo creo tener una respuesta y os la dejo por si queréis responderos a vosotros mismos.

 

CITAS:

—Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con su bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento.

—Decirle que perezco en soledad para que ella no se aparte de mí, que no tengo métodos para conocer siquiera a una sola mujer, sugerirle que incluso es su obligación como mujer no rechazar una súplica tan tímida de alguien tan desgraciado como yo.




EL AMOR DE ERIKA EWALD Y OTROS RELATOS DE JUVENTUD

 

AUTOR: Stefan Zweig

EDITORIAL: Hermida Editores

PUBLICACIÓN:  2 de marzo de 2026


El amor de Erika Ewald y otros relatos de juventud es un libro que reúne algunos de los primeros relatos de Stefan Zweig cuando apenas contaba veintitrés años. Son textos de juventud publicados por primera vez en 1904. Era el comienzo de su carrera como escritor, pero ya mostraba una gran sensibilidad en sus obras.

El amor, el deseo, la frustración, la desilusión, la idealización o la soledad son parte de los temas que Zweig aborda en sus relatos.

Los personajes son silenciosos porque están trabajados a través de sus conciencias. Sienten, imaginan y recuerdan más de lo que viven. Todo ello dotado de una gran intensidad emocional provocando en ellos reacciones dramáticas. 

La juventud del autor se refleja en ellos como jóvenes inexpertos ante la vida; otros no han despertado y al hacerlo quedan desconcertados; sienten el fracaso; sus vidas pierden sentido, pero lo llamativo es que parecen madurar mientras ocurre la historia.

Estas vidas, al final, quedan envueltas en la melancolía, quizá porque esa es la forma en que Zweig miró la vida; quizá tambien porque son instantes perecederos y por tanto más valorados.

Aunque los relatos narran historias diferentes comparten el momento en que un sentimiento despierta y transforma la conciencia de una persona. Entonces aparece la obsesión emocional, exagerada, buena o mala, pero la cuestión es que sus vidas cambian.

Sin apenas escenario, poca acción ocurre en el exterior. Todo parece transcurrir en el interior de estas vidas, algunas incluso con finales dramáticos. Se idealiza a la otra persona, como le ocurre a Erika; o al camarero del segundo relato; o la idea, como es el caso del peregrino.

Estas obsesiones, imposibles de mantener, llegado el momento chocan con la realidad, y provocan una crisis interior seguida del instante en que el personaje comprende qué ha ocurrido, pero no siempre se resuelve el conflicto.

Dicho de forma muy resumida: el sentimiento nace, se apodera del personaje, y al chocar con la realidad, la conciencia es más lúcida, pero también más triste.

Gracias al concurso de Masa Crítica de Babelio y a la editorial Hermida editores he podido disfrutar de tan magnífica obra.


CITAS:

—Se habían despertado en ella dulces y secretos sentimientos de amor, pero no pensaba en él, que iba a su lado, sino en todo lo que la rodeaba y vivía, …

—Es el bonito sueño de lo que quedó a medias, que solo desea y no se atreve a exigir nada, que solo promete y no da nada.




MEMORIA DE CHICA

AUTORA: Annie Ernaux

EDITORIAL: Cabaret Voltaire

PUBLICACIÓN: 21/10/2021



Memoria de chica es un título ambiguo, que puede aludir tanto a la edad como al género, quizá porque Annie estaba empezando su juventud, a pocos días de cumplir los dieciocho años. Aunque «chica» también puede sugerir el recuerdo, entenderlo desde la distancia en la memoria.

Escribir sobre un hecho ocurrido durante la juventud, desde la madurez, puede ser por nostalgia o porque hay una necesidad de volver a un momento que no quedó cerrado, y aunque hayan pasado los años sigue estando latente.

En el caso de Annie fue lo segundo, y quizá lo que pretende la autora con esta escritura, más que una reconciliación plena entre el pasado y presente es comprender sin juzgar.

Porque el paso de los años no le ha dado una respuesta definitiva sobre lo que ocurrió. Es más, sigue sin comprenderlo, pero retomarlo en la madurez y profundizar en ello es una forma de asumir y superar aquella época.

Educada en una moral estricta y controlada por sus padres, a punto de cumplir la mayoría de edad, Annie pasa un verano en libertad como monitora en unas colonias.

Aquí tendrá su despertar sexual fuera de ese control familiar y además descubrirá que hay otro mundo fuera que ella desconoce.

El poder hacer uso de esa libertad sin saber cómo, debido a esa educación, esto no lo expresa la autora de forma explícita, se verá reflejado en Annie sin que ella misma lo sepa.

La Annie madura sabe que el paso del tiempo pide explicaciones, intenta justificar lo que pasó y no establece vínculo entre el yo de entonces y el yo de ahora.

Por eso habla de «ella» en tercera persona, como si fueran dos personas diferentes. El paso del tiempo no ha cambiado su opinión porque no puede juzgar algo que no comprendió mientras lo vivía, y nunca llega a tener una opinión definitiva.

Es como si no consiguiera identificarse con ella porque algo se perdió en el camino.  Hay un momento en el que la autora afirma que la chica dejó de existir para siempre. Hacer esta afirmación puede deberse a que su experiencia de juventud causó en ella un gran desconcierto, y porque visto desde la madurez la vida la ha convertido en otra persona.

Querer reconocerse en ella y no poder; no comprender como pudo ser esa chica, pero al mismo tiempo sentir que esa desconocida habita en ella; que el resto de su vida está vinculada a lo que vivió allí, le llega a crear tensión.

De ahí la necesidad de escribir y recuperar a esa chica que tanto le cuesta reconocer. No siempre es fácil recuperar el pasado, pero intentarlo con la escritura es una forma de aceptarlo.

 

 CITAS:

—Más que la realidad de su felicidad es la conciencia de la realidad de su felicidad la que es para mí una certeza, la misma cuya necesidad figura copiada en la agenda roja...





PORQUE ÉRAMOS JOVENES

AUTORA: Josefina Aldecoa

EDITORIAL: Anagrama

PUBLICACIÓN: 1986


Porque éramos jóvenes es una de las primeras novelas de Josefina Aldecoa. Se ambienta en la posguerra española, en los años cincuenta, época arrastrada por la Guerra Civil y una generación marcada por la represión y la falta de horizontes, pero también con la ilusión y la necesidad de abrirse camino en un país cerrado.

Al parecer la obra tiene cierto carácter autobiográfico en algunos aspectos: Aldecoa recoge las vivencias de su propia juventud y las de quienes compartieron con ella la experiencia de crecer en un tiempo difícil, y vuelca en esta obra sus recuerdos de estudiante.

Es una novela íntima que invita a reflexionar sobre los personajes: jóvenes con vidas fragmentadas que, pese a sus diferencias, se ven obligados a elegir un único camino.

Toda gira en torno a la figura ausente de David, cuya vida y desaparición marca profundamente a los demás personajes.  David quiso vivir en un mundo que no le correspondía, pero en realidad no hizo nada por alcanzarlo.

Los sueños que no se persiguen pueden pesar tanto como las derrotas.  Creo que este es uno de los mensajes más importantes de la novela

Entre quienes lo rodearon, hubo alguien que sufrió por las decisiones de David. Su enfado, su rebeldía y la herida que arrastra son la prueba de que la pasividad de este tuvo consecuencias reales.

En cambio, otra mentalidad, en otro de los personajes, encontró horizontes nuevos; supo tomar distancia y reinventarse.

A otros los marcó el miedo, no tanto por la resignación, sino por la posibilidad de rendir cuentas no deseadas.

La novela, es un ejercicio de memoria compartida entre los personajes. A través de recuerdos, conversaciones y silencios, Aldecoa dibuja un retrato íntimo de una juventud que quiso más de lo que se atrevió a vivir.

La lectura nos devuelve a una España cerrada y gris, aunque lo más revelador es comprobar cómo las tensiones entre lo que deseamos y lo que hacemos siguen siendo parte de cualquier juventud.

 

CITAS:

—Su guerra fue muy corta y muy lejos. Nadie les ha pedido privaciones ni austeridades cuando terminó.

—Los padres viven obsesionados con la libertad de su hijos. No quieren reprimir nada en su conducta, en su forma espontánea de comportarse. No quieren castrar a sus hijos.




A la busca del tiempo perdido II. DEL LADO DE GUERMANTES

AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Del lado de Guermantes, del que solo conozco el nombre del camino hasta llegar a este punto de la obra, y tan plasmado por el Narrador en Combray, quedó anclado en su infancia el día que Mme. de Guermantes apareció ante sus ojos en una boda aristocrática en Combray.

Entonces, estando en Combray, el Narrador escribía así:

«De los dos caminos que salían de Combray y que se diferenciaban tan completamente uno del otro, el de Swann y el de Guermantes, no podía ir por los dos el mismo día».

Guermantes, al otro lado del río Vivone, es un nombre en la imaginación del Narrador que asocia a la belleza y al misterio. Ha escuchado que la duquesa pasa veranos allí y la convierte en el alma de un lugar al que no puede llegar, pero alimenta su imaginación. De lo inaccesible nace el deseo, y el camino de Guermantes nunca recorrido quedará grabado en su memoria.

Este volumen recoge la transición de lo imaginario a la realidad. El nombre de Guermantes es algo más que un camino y un nombre, es el que representa a la alta sociedad parisina. No es casual este encuentro que propone Proust sino la consecuencia de su búsqueda interior, el deseo de alcanzar aquello que en la infancia solo existía en el sueño.

Así entra de lleno en la alta sociedad, en la que irá descubriendo que no todo es elegancia en los salones; detrás de estas fachadas se refleja ese afán por mantener las apariencias y lo frágiles que estas pueden ser.

A través de estos personajes tan aristocráticos, Proust desnuda sus fachadas y revela sus carencias. El Narrador hace una inmersión en un mundo que en el fondo tampoco le interesa demasiado, pero le sirve para compararlo con su riqueza interior. Y no es que Proust necesite descubrir algo, no, sino que hace uso de esta sociedad, aún sin saberlo, para recuperar ese tiempo que tanto le obsesiona. Cada uno de ellos viene a reflejar una parte de sí mismo.

En el salón de Mme. de Villeparisis, tía de Saint-Loup y pariente de Mme. de Guermantes, Proust convierte ese salón en el escenario donde se revela el declive de una sociedad que subsiste gracias a las formas sociales, y que le permitirá acceder al mundo de los Guermantes.

Hacer referencia al caso Dreyfus que tanto dio que hablar en su momento para reflejar cómo la sociedad francesa estaba dividida y ciega moralmente; a su mejor amigo, Saint-Loup, juzgado en el salón por su relación sentimental; M. de Charlus insinuando sus deseos sexuales al Narrador son unas cuantas de las variadas distracciones que tienen lugar en dichos salones.

La referencia a la homosexualidad empieza a ser más evidente en este volumen de la obra. Aunque era un tema tabú para la época, Proust lo aborda de manera sutil con Charlus. Convierte a este personaje en el centro de atención para retratar la homosexualidad que la sociedad obliga a ocultar y muestra sus propias luchas internas y conflictos emocionales.

Entre tanto ocurre la muerte de la abuela, que la presiente y la va anticipando de una forma muy poética y estremecedora. Estaba yo tan a la expectativa de saber qué sentiría el Narrador con su muerte que me alarmé al comprobar que no exterioriza ningún sentimiento. En apariencia todo sigue igual, lo que me hizo pensar que vive el duelo de la abuela en su interior. Y es tal vez ese silencio, ese no hablar de ella, esa ausencia, lo que en realidad le causa el dolor.

Y sí, hay un cambio en él y un punto de inflexión en la obra. A partir de aquí comienza su decepción con los Guermantes y la vida en general. Se puede comparar con lo que consideramos «entrar en la madurez», etapa en la que se pierde la ingenuidad, el mundo defrauda y, como consecuencia, viene la decepción. Pero el Narrador no ve negatividad en esa decepción, profundiza más, porque comprende que madurar no es perder la esperanza sino ver dónde hay que depositarla.

Es en la recta final de la obra donde los Guermantes y el resto de sus habituales cobran mayor protagonismo. Aquí, el Narrador utiliza la ironía de quien ha comprendido el mecanismo de ese mundo de la alta sociedad que antes lo había fascinado.

Esto ocurre cuando descubre que la brillantez es puro artificio; el ingenio sustituye a la inteligencia hasta el punto de que las jerarquías sociales están expuestas a descender un peldaño por carecer de este. Así, quienes parecían extraordinarios resultan ordinarios.

El mundo que el Narrador había soñado termina revelándose como un gran teatro social; y solo cuando esa ilusión que tanto había imaginado se desvanece, comienza el camino hacia la verdadera revelación: comprender que la vida solo adquiere sentido cuando puede ser transformada en memoria y en obra.

 

 CITAS:

—A medida que nos acercamos al nombre, el encanto se disipa. Lo que antes evocaba el misterio de los bosques, los reflejos del río y las antiguas leyendas, se reduce al rostro de una mujer que pasa ante nosotros por la calle.

—Pero como el viajero que, defraudado por el primer aspecto de una ciudad, se dice que quizá penetre su encanto visitando los museos, trabando conocimiento con el pueblo, …, yo me decía que, si hubiese sido recibido en casa de Mme. de Guermantes, si fuera uno de sus amigos, si penetrase en su existencia, conocería lo que, bajo su envoltura anaranjada y brillante, encerraría su nombre realmente, …

—Sentimos en un mundo, pensamos, nombramos en otro, podemos establecer entre ambos una concordancia, pero no colmar su intervalo.

—Cada uno es el hombre de su propia idea; hay muchas menos ideas que hombres, y por eso todos los hombres que tienen una misma idea se parecen. Como una idea no tiene nada de material, los hombres que sólo están materialmente alrededor del hombre de una idea no la modifican lo más mínimo.

—Después de todo, en una sociedad igualitaria la cortesía no sería un milagro más sensacional que el éxito de los ferrocarriles y la utilización militar del aeroplano. Además, aun cuando la cortesía desapareciese, nada prueba que sería una desgracia. En última instancia, una sociedad ¿no se iría jerarquizando en secreto a medida que fuese, de hecho, más democrática?

—Su espíritu, de una formación tan anterior al mío, era para mí el equivalente de lo que me habían ofrecido los pasos de las muchachas a orillas del mar.

—Solo que la duquesa era incapaz de comprender lo que yo había buscado en ella, el hechizo del nombre de Guermantes, y lo poco que había encontrado: un residuo provinciano de Guermantes.