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EL ENCAJE ROTO: Antología de cuentos de violencia contra las mujeres

 

AUTORA: Emilia Pardo Bazán

PUBLICACIÓN: 06/05/2019

EDITORIAL: Contraseña


El encaje roto: Antología de cuentos de violencia contra las mujeres es una colección de cuentos de Emilia Pardo Bazán en los que se aborda, de forma muy visible, la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres. Una antología en la que muchas de las actitudes y comportamientos que aparecen  siguen vigentes en la actualidad.

Esta escritora española fue una gran precursora del feminismo, aunque a mí me gusta más decir que fue una defensora de la educación y los derechos de las mujeres.

Reúne treinta y cinco cuentos que narran historias de mujeres que se enfrentan al maltrato en sus diferentes formas, y de algunas, las menos, que toman medidas para protegerse al darse cuenta de la relación que tienen con el marido o el novio.

La edición incluye un extenso prólogo de Cristina Patiño Eirín que me ha parecido interesante porque me ha ayudado a introducirme en su obra teniendo en cuenta es mi primera lectura de esta escritora.

Ayuda a entender mejor el contexto en el que escribió estos cuentos y hasta qué punto la autora fue una mujer adelantada a su tiempo; cómo a través de sus relatos muestra situaciones de desigualdad, sometimiento y violencia hacia las mujeres.

Me ha gustado el lenguaje cuidado y elaborado que utiliza alternando frases y  diálogos más cultos con otros más vivos; en cualquiera de sus formas resulta impecable.

Es fácil situarse en los escenarios donde tienen lugar las historias. Las escenas cobran fuerza según se narran, y lo mismo ocurre con las emociones de los personajes.

En la mayoría de los cuentos, las mujeres son las víctimas, aunque no siempre de una violencia física. A veces es el matrimonio, la dependencia, las normas sociales de la época o el poder de los hombres lo que las mantiene atrapadas.

En algunos, son las propias mujeres quienes, con su intuición, inteligencia o astucia se adelantan al marido o al novio y zanjan el asunto antes de que llegue a mayores.

El hecho de convertir en literatura estas historias es una forma de no estar de acuerdo con esos comportamientos hacia la mujer. No hace de ellos una simple denuncia o crítica, y el sentido humano que reflejan los personajes, con sus sufrimientos y consecuencias les da realidad y los hace creíbles.

Hay en estos cuentos un narrador omnisciente que conoce lo que piensan y sienten los personajes y domina los hechos de la historia.

Las narraciones son cortas. En pocas páginas plantea una situación de contrastes en la que aparece la belleza, la crueldad, la inocencia, la violencia, la riqueza y la pobreza, y en tan poco espacio desarrolla un conflicto y lo conduce a un desenlace. Produce un efecto intenso.

Todos los cuentos me han parecido de diez, pero si tuviera que quedarme con algunos serían: De Navidad y El encaje roto.

En De Navidad, el tono es distinto al resto de los otros cuentos. Tiene un sentido religioso, por un lado, y moral por otro. Narra la crueldad de un rey y padre, ocasionando el sacrificio de su hija Lucía, aunque esta lo elige libremente. A través de Dios, el amor y la fe se produce la redención del padre y, al mismo tiempo, en un segundo plano, Lucía, una mujer inocente, termina pagando las culpas de un hombre.

En el caso de El encaje roto, es la intuición de Micaelita la que prevalece, y lo hace de forma elegante. En un instante percibe algo en el comportamiento de su prometido y decide no casarse con él. No hay más explicación que la que ella da al final del cuento. Solo ella, el narrador omnisciente y el lector saben qué ha ocurrido. Es uno de los cuentos en los que la autora da a una mujer el derecho a confiar en ella misma y no convertirse en víctima.

Me ha encantado leer a Pardo Bazán porque he encontrado a una escritora con una gran capacidad de crear situaciones y conflictos y terminar el cuento con una reflexión que permanece.

 

CITAS:

—¿Era ella quien había sacudido así? ¿Era ella la que todavía apretaba la vara hecha astillas…?

—Con un asonantamiento y todo, la frasecilla acusadora se clavó como bala bien dirigida dentro del espíritu de la muchacha, allí quedó, engendrando un convencimiento profundo.

—Libre eres, como el aire libre. Pero el día que yo note algo que me hiera el alma…, ese día (¡por mi madre te lo juro!) sin quejas, sin escenas, sin la  menor señal de que estoy disgustado (¡a eso no!) me levanto de noche calladamente, cojo el arma, te la aplico a la sien y te despiertas en la eternidad. Ya estás avisada…





CORAZÓN TAN BLANCO

 

AUTOR: Javier Marías

EDITORIAL: Debolsillo

PUBLICACIÓN: 06/10/2006


Corazón tan blanco es un título escogido de Macbeth, obra de Shakespeare. Hace referencia a Lady Macbeth cuando dice: «Mis manos son de tu color, pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco».

Recién empezada la novela ya se crea el desconcierto con un suicidio inesperado, y como único dato, una mujer recién casada, y recién llegada de su viaje de novios. Y ahí queda todo, resumido en apenas unas páginas. Un acto cometido, supuse yo, por un sentimiento de culpa o un secreto guardado y revelado.

Lejos de parecer un caso a resolver, por eso de que ha muerto alguien, el libro resume con palabras sencillas algo de lo que no estamos libres: la curiosidad de conocer un pasado que nos escama, pero tambien de contarlo porque ayuda a superarlo.

El narrador en primera persona es Juan Ranz, hijo de Juan Ranz padre, y para no confundir al uno con el otro al padre solo se le llama Ranz.

La historia que cuenta Juan se mueve entre el pasado y el presente, pero no de forma cronológica. Su vida presente se podría decir que transcurre como otra cualquiera, pero su trasiego mental, salido en cualquier momento de cualquier día, despiertan en él recuerdos pasados: la curiosidad, la incertidumbre y las preguntas sin respuesta que irán encadenando y sacando a la luz ese pasado oscuro.

La vida de Juan gira en torno al matrimonio, y por la forma en que lo plantea, en como reflexiona sobre el cambio que va a tener su vida, da una impresión resignada porque no se expresan los sentimientos que se esperan en unos recién casados. Y la explicación está en la incomodidad, que no sé si llamarlo inseguridad, de la quemazón que se produce en el interior de Juan sobre lo que implica el matrimonio.

Desde el principio se percibe la inquietud progresiva que se produce en Juan. A medida que recuerda el pasado, sus reflexiones, interpretadas desde su presente como hombre casado, van cobrando sentido y da la casualidad de que esos secretos se acercan a su padre.

Muchas preguntas me he hecho mientras leía esta novela para atar cabos, pero todas quedaban siempre en las mismas suposiciones pues nada está claro hasta el final.

Ese análisis que se hace Juan acerca del matrimonio, cuando ya pasa la treintena, me pareció algo absurdo teniendo en cuente que si ha esperado es para tener las cosas más claras. Pero los tiros no van por ahí, aunque es el factor desencadenante que lleva a dar con el sentido de la novela.

Al mismo tiempo, son igual de importantes los recuerdos de infancia y juventud que van desgranando la figura de su padre y esos secretos familiares que guarda la novela. La figura de Ranz y los secretos irán saliendo a través de sus intuiciones, frases que recuerda, lo que no se dice, reacciones extrañas, casualidades, y escenas a las que se le encuentra sentido más tarde.

Es posible que Juan creciera en un ambiente marcado por algo no resuelto, pero del que no ha sido consciente hasta hacerse adulto, hasta que un acontecimiento como el hecho de contraer matrimonio le ha llevado a hacerse preguntas.

Por eso intuye; por eso es mejor no saber; por eso lo que no se dice no existe. Son frases que Juan se dice a si mismo a lo largo de la novela que desembocan en el pasado que desconoce.

Se puede tener miedo a conocer lo desconocido, a lo que nunca se ha contado, y eso asusta, por eso Juan no quiere saber, pero la final decide escuchar. En el caso de Ranz, que nunca ha contado su secreto, termina por contar lo sucedido y a partir de ese momento «se hace viejo».

Este matiz me ha llamado la atención. Es una observación que hace Juan hacia su padre: cada vez que lo ve piensa que no ha envejecido. Sin embargo, después de tener la confesión de su padre, Ranz parece haber envejecido a los ojos de su hijo. Es una forma sutil de sugerir que Ranz se ha desprendido al fin del peso que llevaba décadas soportando.

Luego está Juan y lo que ha provocado en él: el sentido de la culpa ya ha sido transmitido y conocer el secreto puede cambiarle en ciertos aspectos. De ahí preguntarnos si queremos mantener el corazón blanco o mancharlo y si siempre tenemos opción de elegir.

La narrativa de Marías, durante muchos capítulos, me ha llevado a reflexionar, y sin darme cuenta yo solita me lo hacía complicado, pero cuando las piezas empiezan a encajar he comprendido que el significado de la historia está en lo humano y cotidiano. Lo inquietante es precisamente que detrás de toda esa complejidad esas situaciones son posibles en la vida real.

Un Corazón tan blanco es el que no sabe nada, que no conoce el secreto. Es un corazón blanco, no en el sentido puro, ni inocente, sino en el sentido de que no conoce.

No se trata de aprender: Ranz no siente arrepentimiento por lo que hizo; creo es otra muerte la que le duele más, la que tenía el corazón blanco porque no sabía nada, no conocía el secreto y él se lo contó.

 «¿Y ahora qué?» Es una pregunta sin respuesta que surge al principio de la novela. Creo que también sería interesante hacerla al final porque es donde se puede encontrar algo parecido a una respuesta. Como el final de la novela, esta pregunta deja al lector en la ambigüedad: Ranz confiesa su secreto y esto es irreversible. Lo que estaba callado ya existe.

¿Cambia esto las cosas en los personajes que saben del secreto?

¿Sus vidas van a seguir siendo las mismas?

¿Qué queda después de conocer la verdad?

El mensaje de la novela es si esas verdades que se cuentan, además de revivirlas, cambian ciertos aspectos en las vidas de las personas, si terminan por transformar sus conciencias.

Me ha gustado la reflexión final de Juan: «Poco importa, todo es pasado y no ha sucedido y además no se sabe. Lo que oí aquella noche de los labios de Ranz no me pareció venial ni me pareció ingenuo ni me provocó sonrisas, pero si me pareció pasado. Todo lo es, hasta lo que está ocurriendo»

Al final, Juan parece afectado por lo que ya sabe y, al mismo tiempo, es consciente de que hay cosas que no se pueden cambiar. Cabe suponer que dejar este conocimiento de la verdad en el pasado es una forma de aceptar lo ocurrido para seguir viviendo, pero sin el corazón tan blanco.

Por último, si después de terminada la novela, se relee la frase citada de Macbeth, la palabra «avergüenzo» parece oponerse al significado que Marías le da al corazón tan blanco. Lady Macbeth desprecia ese corazón tan blanco; Marías nos lleva a preguntarnos si perderlo no es una tragedia, como de hecho ocurre. Lo dejo como reflexión final.

 

CITAS:

—La verdad nunca resplandece, como dice la fórmula, porque la única verdad es la que no se conoce ni se transmite, la que no se traduce a palabras ni a imágenes, la encubierta y no averiguada, …

—Pude callar y callar para siempre, pero uno cree que quiere más porque cuenta secretos, contar parece tantas veces un obsequio, el mayor obsequio que puede hacerse, la mayor lealtad, la mayor prueba de amor y entrega.

—Mancharse las manos con la sangre del muerto es un juego, un fingimiento, un falso maridaje suyo con el que mata, porque no se puede matar dos veces, y ya está hecho el hecho.




LOS GIRASOLES CIEGOS

AUTOR: Alberto Méndez

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 2006


El título Los girasoles ciegos lo interpreto como una metáfora de los cuatro relatos que en este libro se narran. Sus connotaciones políticas son bastante evidentes, pero mi lectura, y ahora esta reseña, se centran en el sentido moral y emocional de cada historia.

Aunque son relatos independientes, comparten una misma situación: los años de la posguerra, desde 1939 a 1942.

¿Pudieron evitar la muerte el capitán Alegría, el poeta, Juan Senra y Ricardo? Ciertamente sí. Tuvieron la oportunidad y casi llegaron hasta el final, pero las circunstancias agotaron su capacidad para elegir.

La desilusión del capitán Alegría fue descubrir que el final de la guerra no había traído la paz. Podemos pensar que su decisión fue absurda, pero cuando descubres que mantenerte fiel a ciertos valores no garantiza la vida ni la dignidad; cuando no encuentras una razón para seguir adelante; si no paras de girar buscando una luz que no existe, encuentras la muerte.

En la guerra, la derrota no solo está en la zona de combate. Sus consecuencias llegan más lejos, a cualquier rincón, y no por huir estás fuera de peligro. En el segundo relato, el poeta trata de salvar el amor que siente hacia Elena y el ser que esta lleva dentro. No desea luchar en la guerra porque su ideal de vida es escribir y formar una familia. Huyen porque ahora sienten que el mundo en el que están no les corresponde. La guerra le ha quitado aquello para lo que estaba hecho.

Juan Senra, personaje del tercer relato, en su instinto de librarse de la muerte teje una mentira del hijo del militar que lo interroga. Le dice lo que quiere oír y eso le salva la vida, día a día, mientras ve morir a sus compañeros de prisión. Pero a medida que aumenta su mentira, también lo hace la rabia que siente por la ficción que ha construido y cansado del héroe muerto decide contar la verdad. La derrota antes que vivir corrompido por crear la falsedad de un soldado muerto.

En el cuarto relato, y quizá el que más alusión hace al título, Ricardo y Elena viven con su hijo Lorenzo en la oscuridad para preservar la identidad del padre, a quien se le da por muerto cuando vive escondido en la casa. La supuesta viudedad de Elena es atractiva para un diácono que anda tras ella. La familia vive con el miedo a que su secreto sea descubierto destacando así el autor la situación de clandestinidad tras la posguerra y la falta de libertad.

No fueron derrotas individuales. Sus tragedias no dependen de quien gane o pierda, o de si están en el bando correcto, se trata de lo que cada uno de ellos cree que es justo y lo que se le permite hacer.

Un ser humano puede sentirse moralmente atrapado en cualquier bando si su conciencia entra en conflicto con lo que se le exige.

En el absurdo moral de las cuatro derrotas cada personaje intenta orientarse, como los girasoles, hacia una forma de luz, pero el mundo que habitan no permite que esa luz exista. Por eso todos son girasoles ciegos.




PEPITA JIMÉNEZ

 

AUTOR: Juan Valera

EDITORIAL: Club Internacional del Libro

PUBLICACIÓN: 2020



RESEÑA:

Pepita Jiménez, publicada en 1874, fue la primera novela de Juan Valera. Su estilo clásico, detallado, elegante y gracioso nos sitúa en el siglo XIX, con unos personajes cuyos comportamientos son el retrato de la lucha entre los deseos personales y las expectativas impuestas por la sociedad.

Aunque el argumento se basa en una historia de amor, no entra exactamente dentro de la novela romántica: en ella prevalece el compromiso, la complejidad de las relaciones humanas, las aspiraciones personales, las presiones sociales y el amor como sentimiento creador del conflicto.

El joven protagonista es un seminarista de veinte años que por encima de todo desea ser ordenado sacerdote. Unas prolongadas vacaciones en casa de su padre después de terminar en el seminario pondrán a prueba sus votos religiosos creándole un conflicto interno.

La primera parte del libro es epistolar: a través de numerosas cartas que el protagonista escribe a su tío, el deán, le cuenta su día a día en el pueblo, junto a su padre. Estas avanzan de forma muy ordenada y lleva al lector a conocer los sentimientos más íntimos del joven que aspira a ser sacerdote, y cómo descubre que todo empieza a desmoronarse.

En el pueblo vive también Pepita Jiménez, una mujer hermosa, apasionada de la vida, independiente, que desafía las normas sociales, despierta el interés de Luis y se convierte en su obsesión. Ella representa la tentación que interrumpe las aspiraciones espirituales del joven.

En la segunda parte hay una voz narradora implícita, el deán, tío del seminarista, quien está al tanto de la situación por todas las cartas que le escribió y conoce el desenlace. Lo que no queda aclarado es si el deán conoce el final de esta historia porque el sobrino se lo contó o porque lo dedujo. Es por tanto la persona más indicada para sacarnos de dudas.

Y aunque al comienzo de esta se diga que solo una persona conoce lo que allí ocurrió después: — Solo una persona, que por casualidad vino a saberlo, puede dar razón de lo que pasó después…, quiero señalar a un segundo personaje que también es testigo y cómplice de la situación, aunque no se la considere narradora.

Ambos representan dos formas de conocimiento que se complementan: el deán comprende la situación y la analiza y Antoñona tiene un conocimiento más emocional, lo siente más que lo entiende.

Y luego está el padre del seminarista, que si no lo he mencionado hasta el final es porque en este punto es donde mejor se muestra. Cuando ya todos estamos al tanto de la situación y esta se ha resuelto, aún el hijo, con miedo y vergüenza, tendrá que dar una doble explicación a su padre de lo ocurrido.

¿Cómo se resuelve todo? Para eso hay que leer esta bonita historia en la que, si la trama es buena, la forma en que está narrada lo es aún más.

 

CITAS:

— ...a menudo me inclino a creer que la viuda se ama a sí misma, sobre todo, y que para recreo y efusión de este amor tiene los gatos, las flores y al propio niño Jesús, que en el fondo de su alma tal vez no esté muy por encima de los canarios y de los gatos.

— Realizado así cuanto nos rodea, amando y estimando a las criaturas por lo que son y por más de lo que son, procurando no tenerse por superior a ellas en nada, antes bien, profundizando con valor en el fondo de nuestra conciencia para descubrir todas nuestras faltas y pecados, el corazón se sentirá lleno de afectos humanos, y no despreciará, sino valorará en mucho el mérito de las cosas...

— Porque yo me digo: si amo la hermosura de las cosas terrenales tales como ellas son, y si las amo con exceso, es idolatría; debo amarla como signo, como representación de una hermosura oculta y divina, que vale mil veces más, que es incomparablemente superior en todo.




PORQUE ÉRAMOS JOVENES

AUTORA: Josefina Aldecoa

EDITORIAL: Anagrama

PUBLICACIÓN: 1986


Porque éramos jóvenes es una de las primeras novelas de Josefina Aldecoa. Se ambienta en la posguerra española, en los años cincuenta, época arrastrada por la Guerra Civil y una generación marcada por la represión y la falta de horizontes, pero también con la ilusión y la necesidad de abrirse camino en un país cerrado.

Al parecer la obra tiene cierto carácter autobiográfico en algunos aspectos: Aldecoa recoge las vivencias de su propia juventud y las de quienes compartieron con ella la experiencia de crecer en un tiempo difícil, y vuelca en esta obra sus recuerdos de estudiante.

Es una novela íntima que invita a reflexionar sobre los personajes: jóvenes con vidas fragmentadas que, pese a sus diferencias, se ven obligados a elegir un único camino.

Toda gira en torno a la figura ausente de David, cuya vida y desaparición marca profundamente a los demás personajes.  David quiso vivir en un mundo que no le correspondía, pero en realidad no hizo nada por alcanzarlo.

Los sueños que no se persiguen pueden pesar tanto como las derrotas.  Creo que este es uno de los mensajes más importantes de la novela

Entre quienes lo rodearon, hubo alguien que sufrió por las decisiones de David. Su enfado, su rebeldía y la herida que arrastra son la prueba de que la pasividad de este tuvo consecuencias reales.

En cambio, otra mentalidad, en otro de los personajes, encontró horizontes nuevos; supo tomar distancia y reinventarse.

A otros los marcó el miedo, no tanto por la resignación, sino por la posibilidad de rendir cuentas no deseadas.

La novela, es un ejercicio de memoria compartida entre los personajes. A través de recuerdos, conversaciones y silencios, Aldecoa dibuja un retrato íntimo de una juventud que quiso más de lo que se atrevió a vivir.

La lectura nos devuelve a una España cerrada y gris, aunque lo más revelador es comprobar cómo las tensiones entre lo que deseamos y lo que hacemos siguen siendo parte de cualquier juventud.

 

CITAS:

—Su guerra fue muy corta y muy lejos. Nadie les ha pedido privaciones ni austeridades cuando terminó.

—Los padres viven obsesionados con la libertad de su hijos. No quieren reprimir nada en su conducta, en su forma espontánea de comportarse. No quieren castrar a sus hijos.




LA PENÍNSULA DE LAS CASAS VACIAS

AUTOR: David Uclés

EDITORIAL: Siruela

PUBLICACIÓN: 20/03/2024


Se ha escrito tanto sobre la Guerra Civil española que parece un conflicto nunca resuelto. Todo transcurre en un realismo mágico que el autor construye alternando hechos reales personales y la ficción, todo integrado en un rigor histórico más literario y evitar que se convierta en crónica.

En La península de las casas vacías, el autor ha elegido para su novela algo más personal, y carga el peso de la guerra sobre los habitantes del pueblo de Jándula, nombre ficticio de Quesada. Al principio, el conflicto llega como un rumor, mientras las desgracias del pueblo siguen su propio curso.

Sin embargo, poco a poco la guerra irrumpe en el pueblo, y rompe esa distancia aparente en el momento en que mueren los primeros habitantes, recordando que nadie está a salvo.

El autor muestra al lector que la tragedia bélica y la tragedia cotidiana acaban cruzándose hasta que ambas se confunden en un mismo tiempo.

Llegué a pensar que el desarrollo de la novela mantenía cierta distancia emocional, que no transmitía grandes sentimientos capaces de encoger el corazón.

Pero esta forma de narrar, viviendo la desgracia con los jandulenses, el lector puede percibir el dolor, la rabia, el enfrentamiento, el odio, la venganza, mientras se desangran unos a otros.

El autor se inspira a veces en la memoria familiar, y otras en experiencias ficticias que bien podrían haber ocurrido en cualquier aldea de entonces.

Uclés utiliza la metaliteratura, y se da el lujo de aparecer en la novela, procedente del futuro, para codearse con los protagonistas, algunos importantes. También se permite cambiar los finales de otros, quizá con la intención de evitarse el mal real y hacerlo más dulce.

De este libro, historia y novela, he tenido en todo momento la sensación de que fue una guerra basada más en el odio, en el orgullo que en ideología política, que también.

Hay imparcialidad en la novela, de forma que todo lo ocurrido se convierte en una tragedia, en derrota y dolores compartidos.

Hay muchas voces y destinos se entrecruzan dando una visión más panorámica de esta absurda guerra. Fueron muchos momentos trágicos, individuales y colectivos que siguen presentes en la memoria de todos.

Es una lectura que recomiendo por dos motivos principales: por ser una historia que a todos nos suena con más o menos intensidad, y porque está bien escrita.


Esta imagen tiene sentido en esta historia porque está relacionada con la toma de Madrid al final de la Guerra Civil española. Hay un momento en este libro en que el autor hace mención a este monumento situado en la Puerta del Sol, en Madrid.

 



CITAS:

—La guerra les había abierto una herida que aquellos hermanos no conseguirían cerrar nunca, que supuraría hasta que se apagara la memoria de los hombres.

—Pero Odisto, ante el gris de aquellos días de desapariciones, consideró que el cielo, pese a todo, y de existir, no sería para nada un mal lugar para su esposa.

—A la noche siguiente, los cuerpos formaron una columna de humo blanco de más de cuarenta varas en el cementerio. [...] Dicen que aquella primera madrugada de sangre y horror, la patrona de la ciudad, la Virgen de la Soledad, giró su rostro hacia un lado para intentar no presenciar la masacre.

—Cuántos soldados rasos habrá que solo obedecen. O actúan así tras haberle llenado la cabeza de ponzoña. En esta guerra hay más inocentes que culpables.

 




EL COMPLOT CONTRA EL PAPA

El complot contra el Papa; La lucha feroz por el poder en la iglesia católica par Ontoso Soto

 


AUTOR: Pedro Ontoso Soto


PUBLICACIÓN: 13/05/2025


EDITORIAL: Arzalia



El complot contra el Papa es el trabajo de investigación y documentación que Pedro Ontoso ha realizado sobre los ataques internos y externos a los que tuvo que enfrentarse el Papa Francisco durante su pontificado.

En este ensayo, crónica o biografía, que carece de sensacionalismo, el autor da cuenta del enfrentamiento entre un Papa con ansias de reforma y la oposición que encontró no solo en el sector interno, sino también en los apoyos del exterior. Una situación que ya se perfilaba durante la preparación de su candidatura.

Aunque hay pasajes más densos, sobre todo cuando Ontoso enumera listas de nombres, instituciones, dicasterios y breves biografías, la parte más interesante del libro es la figura de Francisco como jefe controvertido, querido y rechazado al mismo tiempo.

El aspecto humano del Papa, su proyecto como líder de la Iglesia Católica y las tensiones internas y externas del Vaticano son las partes que más me han interesado. Los nuevos aires que el Papa quiso introducir en el Vaticano causaron bastante revuelo:  Rechazó los protocolos y privilegios de la jerarquía eclesiástica; abogó por una Iglesia más universal, con representantes elegidos fuera de Europa; dio prioridad a los más necesitados y se acercó a colectivos excluidos, afirmando que lo importante era la fe, no la procedencia o condición; reformó la Curia Romana y buscó sanear las cuentas del Estado Vaticano.

Se enfrentó a una oposición interna y conservadora, los cardenales, y otra externa, figuras civiles que financiaban al Vaticano, que no aceptaban cambios en la doctrina o en los privilegios. Fue acusado de muchas cosas y su enfermedad fue utilizada como arma para exigir su dimisión.

Estas críticas, según se plantean en el libro, parecen tener más raíces políticas y económicas que teológicas. O al menos esa ha sido mi impresión.

Como conclusión a esta crónica, más que una figura carismática, el Papa Francisco aparece aquí como una persona que quiso limpiar lo que muchos preferían mantener oculto: las redes de poder, la corrupción y la falta de coherencia interna en el Vaticano.

El título hace homenaje al libro, ya que se trata de destacar la incomodidad que creó como jefe de la Iglesia más que mostrar el factor humano.

Acerca del libro, quizá por cosas del destino, fue escrito durante su pontificado y publicado a menos de un mes de su muerte. He echado en falta un epílogo o reflexión que mencionara su fallecimiento. 

Lo he valorado desde la curiosidad, por eso lo seleccioné en el concurso de Masa Crítica de Babelio y me fue adjudicado. Hay que tomar esta crónica del autor como una información que no viene mal a nadie y no tintarlo de religioso o político porque no es esto lo que se pretende.






EL CASTILLO DE BARBAZUL

AUTOR: Javier Cercas

EDITORIAL: TusQuets

PUBLICACIÓN: 2022


De los tres libros que forman la trilogía, me quedo con Terra Alta. Es el mejor de los tres. Cada uno presenta un caso diferente, aunque la continuidad de los personajes recomienda leerlos en el orden que se escribieron.

El castillo de Barbazul trata el caso relacionado con Cosette, la hija de Melchor, el cada vez más controvertido y polémico policía. En esta novela ya no ejerce como tal, pero el caso de su hija hará que se active en él su profesión.

Cosette decide desaparecer, por voluntad propia, cuando descubre que su padre la ha tenido siempre engañada acerca de la muerte de su madre. En un viaje a Mallorca, acompañada de su mejor amiga, aprovecha la ocasión para quedarse, en lugar de volver a casa.

Aunque Melchor conoce los motivos que han llevado a su hija a tomar esta decisión, queda extrañado al comprobar que también mantiene el silencio con su amiga. Parece que se la ha tragado la tierra. Su olfato de policía le llevará a sospechar que hay algo oscuro en este asunto, y acertará.

Mencionar en primer lugar que esta situación lleva a Melchor a sobrepasar los límites por tratarse de su hija. Siempre fue un personaje impulsivo, a veces violento, pero esta vez fuerza la situación, cegado por el miedo.

El comportamiento que adopta Melchor es el de una persona que no atiende a razones; se aprovecha de la confianza que sus antiguos compañeros le profesan para que muevan todo lo necesario en la búsqueda de su hija, exigiendo que todo ocurra de inmediato, como si su necesidad fuera la única que importa.

Pretende que la Guardia Civil se ponga a su servicio y les dice cómo deben trabajar. No admite pausas ni protocolos. El dolor lo desborda hasta el punto de cruzar todos los límites.

He visto a un hombre asustado, perdido, sin saber para donde tirar cuando comprende que se ha pasado; esto ha influido en que sienta cierta adversidad hacia el personaje de Melchor por su actitud implacable.

Esto se mantiene hasta que Cercas pone en su camino a un exguardia civil que valida algunas de sus sospechas cambiando de nuevo la percepción que yo había tenido.   Revelar que recupera a su hija no es destripar la historia, porque esto ocurre en menos de setenta y dos horas, lo que nos puede dar una idea de lo que viene después.

Es el punto de inflexión de la novela, que se acelera y cambia de tono en el momento en el que Melchor pasa a la acción. Lo que antes era una mezcla de intuiciones, miedos y desesperación, se convierte en una hipótesis solida compartida dando comienzo la investigación.

Melchor sabe a qué se enfrenta. El padre desesperado queda relegado a un segundo plano y actúa el policía que ha encontrado una situación peligrosa a resolver. Es una misión que no podrá hacer solo y es fácil imaginar con quienes formará equipo. La misión es visto y no visto: dura menos que el partido Barça-Madrid que se jugaba en ese momento y termina con el objetivo cumplido, una baja mortal y dos heridos.

El epílogo me ha gustado bastante. Es algo extenso, pero aquí Cercas hace una amplia aclaración de como se resuelven los hechos posteriores, dejando un final bastante creíble.

Finalizada la lectura, que me ha mantenido entretenida, esta novela no es más que sus predecesoras. Quizá porque Cercas nos tiene acostumbrados a otras expectativas, esta trilogía me ha parecido más convencional.