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EL COMPLOT CONTRA EL PAPA

El complot contra el Papa; La lucha feroz por el poder en la iglesia católica par Ontoso Soto

 


AUTOR: Pedro Ontoso Soto


PUBLICACIÓN: 13/05/2025


EDITORIAL: Arzalia



El complot contra el Papa es el trabajo de investigación y documentación que Pedro Ontoso ha realizado sobre los ataques internos y externos a los que tuvo que enfrentarse el Papa Francisco durante su pontificado.

En este ensayo, crónica o biografía, que carece de sensacionalismo, el autor da cuenta del enfrentamiento entre un Papa con ansias de reforma y la oposición que encontró no solo en el sector interno, sino también en los apoyos del exterior. Una situación que ya se perfilaba durante la preparación de su candidatura.

Aunque hay pasajes más densos, sobre todo cuando Ontoso enumera listas de nombres, instituciones, dicasterios y breves biografías, la parte más interesante del libro es la figura de Francisco como jefe controvertido, querido y rechazado al mismo tiempo.

El aspecto humano del Papa, su proyecto como líder de la Iglesia Católica y las tensiones internas y externas del Vaticano son las partes que más me han interesado. Los nuevos aires que el Papa quiso introducir en el Vaticano causaron bastante revuelo:  Rechazó los protocolos y privilegios de la jerarquía eclesiástica; abogó por una Iglesia más universal, con representantes elegidos fuera de Europa; dio prioridad a los más necesitados y se acercó a colectivos excluidos, afirmando que lo importante era la fe, no la procedencia o condición; reformó la Curia Romana y buscó sanear las cuentas del Estado Vaticano.

Se enfrentó a una oposición interna y conservadora, los cardenales, y otra externa, figuras civiles que financiaban al Vaticano, que no aceptaban cambios en la doctrina o en los privilegios. Fue acusado de muchas cosas y su enfermedad fue utilizada como arma para exigir su dimisión.

Estas críticas, según se plantean en el libro, parecen tener más raíces políticas y económicas que teológicas. O al menos esa ha sido mi impresión.

Como conclusión a esta crónica, más que una figura carismática, el Papa Francisco aparece aquí como una persona que quiso limpiar lo que muchos preferían mantener oculto: las redes de poder, la corrupción y la falta de coherencia interna en el Vaticano.

El título hace homenaje al libro, ya que se trata de destacar la incomodidad que creó como jefe de la Iglesia más que mostrar el factor humano.

Acerca del libro, quizá por cosas del destino, fue escrito durante su pontificado y publicado a menos de un mes de su muerte. He echado en falta un epílogo o reflexión que mencionara su fallecimiento. 

Lo he valorado desde la curiosidad, por eso lo seleccioné en el concurso de Masa Crítica de Babelio y me fue adjudicado. Hay que tomar esta crónica del autor como una información que no viene mal a nadie y no tintarlo de religioso o político porque no es esto lo que se pretende.






UN FUTURO PROMETEDOR. Los años gloriosos

 

AUTOR: Pierre Lemaitre

EDITORIAL: Salamandra

PUBLICACIÓN: 13/03/2025


Un futuro prometedor es la tercera parte de la trilogía de Los años gloriosos. Ocurre a veces que las terceras partes presentan una trama más desgastada o un final que dice poco. En este caso no me ha parecido así: esta tercera novela está a la altura de las dos anteriores.

El tiempo ha transcurrido y los Pelletier ya están asentados entre París y su cinturón. En realidad, nada parece haber cambiado salvo la salud del señor Pelletier, Louis; Collete que ha cumplido los diez años; y la vida estable de François que se verá alterada por una situación repentina.

Esta sensación de que nada se ha movido se refleja en todos los personajes: no evolucionan, no cambian ni aprenden nada con el paso de los años. Son los mismos de principio a fin y no se contempla un aprendizaje moral en ninguno de ellos. Están estancados, incapaces de escapar de sí mismos. Tal vez por eso, lo interesante en la vida de los Pelletier, y lo que la hace atractiva, no es lo que la vida les enseña sino cómo la viven.

La dinámica de la novela es como en las anteriores: uno de los hermanos se convierte en personaje principal. En la primera parte fue Étienne, en la segunda Hélène y en la tercera François. A Jean y Geneviève, Lemaitre les concede el privilegio de estar presente en toda la trilogía y los convierte en el alma de la historia.

Son un matrimonio tóxico, aunque en distintas direcciones. En Jean se refleja una conducta amoral en la que no hay nada que rectificar: sin moral, el mal no necesita justificación. Geneviève, en cambio, resulta previsible; su crueldad es evidente y nadie en la familia la soporta.

Quienes verdaderamente sufren este comportamiento son sus hijos, Collete y Philippe, cuya vida diaria me parece inquietante porque no he percibido miedo en ellos. Aprenden de lo que ven: un padre indiferente e inseguro que necesita refugiarse en su mujer, aunque le incomode, y una madre dominante a la que solo le mueve la ambición.

En general, es una novela y una trilogía ajetreada con una trama que mantiene al lector en alerta. Sin embargo, la vida diaria de los personajes es apagada, triste, como si el ambiente estuviera cargado de negatividad. Cuesta entrar en sus vidas y sentir afinidad hacia alguno de ellos. Parecen resistentes y al mismo tiempo, vulnerables; extraños y carentes de moral.

Pese al buen estatus familiar creo que los progenitores, Louis y Angèle, cometen un error que influye en la educación de sus hijos. Aunque quizá sean los únicos que muestran cierta emotividad, no hay en ellos calor familiar. Los cuatro hijos se han educado dentro de un programa donde lo que prevalece son las normas: se enseña a comportarse, pero no a comprender.

Este aspecto es tal vez el único que sí evoluciona a lo largo de esta historia y agrava con el paso de las generaciones.

Esta evolución no la he percibido hasta llegar al tercer libro, donde se hace evidente que Lemaitre crea con estos personajes un modelo de vida que no se corrige, sino que se normaliza, y cuya transmisión es cada vez más empobrecida.

Donde mejor se ve este proceso es en Collete y Philippe que, aun siendo hermanos, el trato maternal es diferente al principio para terminar siendo despiadado en ambos, ya que Jean interviene poco en la educación de sus hijos. Colette se adapta y sobrevive sin provocar malestar quizá porque desde su nacimiento no fue deseada. No despierta expectativas en Geneviève y, por tanto, la normalidad es lo habitual. Philippe, en cambio, el hijo deseado y heredero correcto, deja de serlo cuando su madre descubre que su sensibilidad e inquietudes no encajan en los parámetros que ella había fijado.

El final de Un futuro prometedor queda abierto con un final feliz parcial. Se presenta de varias formas: el de Louis y François no sorprende porque se ajusta a lo esperado, como el de Hélène. Sin embargo, me ha desconcertado el último comportamiento de Collete con una sorpresa final que rompe el esquema de la novela: hace algo que es moralmente correcto sin tener conciencia de ello.

  

 

EL SILENCIO Y LA CÓLERA. Los años gloriosos

AUTOR: Pierre Lemaitre

PUBLICACIÓN: 2024

EDITORIAL: Salamandra Narrativa

 

El silencio y la cólera, de Pierre Lemaitre, es la segunda parte de la trilogía de «Los años gloriosos» que continúa con la saga de los Pelletier. Si El ancho mundo fue más explosivo y emocionante, la segunda parte se centra más en el conflicto moral, el silencio institucional y la lucha personal. Y quienes más lo van a sufrir son los personajes que toman el relevo del protagonismo: François y Hélène.

En François he visto a un personaje inconforme, inquieto, y la misma vena investigadora que su hermano Etienne. Comparten el impulso de no conformarse, de buscar algo más auténtico, más comprometido, más justo, tanto en la vida profesional como en la personal.

Y Hélène, que se la ve venir desde el principio, no ha dejado de buscarse complicaciones. Es la más libre de los cuatro hermanos, y desde que abandona el hogar familiar asume las consecuencias de su libertad en una época que no perdona a la mujer que rompe con los roles sociales.

En cambio, Jean y Geneviève, la esposa, quedan estancados en su mundo y la única evolución que se aprecia en ellos es lo que los ha caracterizado durante toda la novela:

Geneviève muestra todas sus perversidades más oscuras, la que más es la relación que tiene con su hija Colette. No solo la rechaza, sino que la llega a odiar hasta desear su muerte. Lemaitre las escribe con frialdad. Solo al final de la novela, y de forma imperceptible, el autor deja un pequeño matiz relacionado con Geneviève para redimirla de ser el personaje más perverso. 

En el caso de Jean el cambio es más significativo y positivo, aunque esto no lo salva de los crímenes que ha cometido de forma impulsiva. Se revelan en él dos comportamientos inesperados: cierta sensibilidad hacia Colette, a pesar de que sospecha que no es su hija y la capacidad de enfrentarse a la vida. Su personalidad dice mucho de su comportamiento, pero a medida que avanza la historia se muestra más humano que su mujer.

En realidad, la vida de los tres hermanos parece prosperar, pero esta sigue siendo lamentable; solo en el tramo final, para atar cabos, Lemaitre los deja en mejor situación.

Lemaitre pone en el epicentro a Hélène y los días que pasa en Chevrigny. Mientras prepara el reportaje sobre el caso de la presa que inundará el valle, unido a su situación personal que no está en su mejor momento, madura como personaje femenino.

Es cuando renace esa mujer que ha sido silenciada en lo profesional y se ha visto en la necesidad de ocultar su secreto para sobrevivir.

El silencio también se refleja en el pueblo ignorado, sin voz ni poder de decisión, y la cólera, que crece a medida que se acerca el abandono forzoso de un pueblo que no ha sido tenido en cuenta para tal decisión.

La parte que menos me ha gustado es el protagonismo que da a Lucien, el chico que Louis tiene empleado en la jabonería al lanzarlo al mundo del boxeo. No me ha resultado interesante. Desentona con el resto de la novela y solo me queda pensar que en la tercera parte Lemaitre le haya adjudicado más protagonismo.

Por supuesto nos deja un final abierto con situaciones familiares y personales sin resolver. Algunas se pueden intuir, pero otras quedan para la imaginación.