EDITORIAL: EDICIONES B, S.A
PUBLICACIÓN: abril de 2009
Los
Milagros de Prato
es una novela de ficción histórica que tiene lugar en el siglo XV, hacia los
años 1439-1450. Es el trabajo de la escritora y periodista estadounidense
Laurie Lico Albanese y en sus obras destacan figuras femeninas de la historia y
del arte a lo largo del tiempo. Ha colaborado con ella en este libro la también
estadounidense Laura A. Morowitz, como historiadora del arte y especializada en
el arte europeo.
No
fue un libro buscado ni recomendado. Fue su portada la que llamó mi atención y
tras comprobar de qué trataba decidí leerlo. Esta representa una obra del
pintor italiano Fra Filippo Lippi: «La Virgen con el Niño y dos Ángeles»
expuesta en la Galeria de Los Uffizi, en Florencia.
El
porqué de esta obra en la portada del libro es debido a la creencia de que el
retrato de la Virgen podría ser el de Lucrecia Buti, una novicia que ingresó en
el convento de Santa Margarita, en Prato, Italia.
La
novela se centra en el episodio más conocido de la vida de Fra Filippo Lippi, la
etapa del pintor que más se presta a ser novelada: su relación con una novicia
que ingresa en el convento de Santa Margarita.
Es
una novela atractiva desde el gusto por la historia del arte y el Renacimiento
italiano, y la curiosidad de conocer más
de cerca la vida ambos protagonistas: Fra Filippo Lippi y Lucrecia Buti, dos
personajes reales que el destino quiso que se encontraran.
Lippi
quedó huérfano a los ocho años y fue acogido en el convento carmelita de
Florencia, el Convento del Carmine. No ingresó por vocación, sino que las
circunstancias lo llevaron allí. La precocidad de su ingreso en el convento no
significó para él llevar una vida estrictamente monástica, aunque llegó a
convertirse en monje, allí también despertó su vocación artística. En este
ambiente, fue formado en la disciplina del arte para convertirse en el creador
de las obras que hoy le conocemos.
No
estaba siempre recluido en el convento. Disponía de un taller que también usaba
como alojamiento y le permitía vivir entre lo espiritual y lo mundano. Trabajó
encargos de tema religioso, sobre todo procedentes de familias tan importantes y
grandes mecenas del arte como los Medici.
La
época en que se desarrolla la historia se ha relacionado con el entorno de los
Medici, grandes mecenas del pintor, y a Cosme de Medici quien pudo encargar la
conocida obra de «La Virgen con el Niño y dos ángeles». Sin embargo, la autora
se toma la libertad literaria de atribuir el encargo a los Valenti, poniendo
como excusa el nacimiento de un nuevo hijo.
Era
habitual en esta época encargar imágenes de la Madonna con el niño durante el
embarazo o tras el nacimiento, y estaban muy vinculadas al mundo de la
maternidad y la infancia. A veces era un mero regalo, pero sobre todo se
solicitaban como una protección espiritual de la Virgen hacia las madres.
Fue
precisamente mientras Fra Filippo pintaba este cuadro cuando este conoció a
Lucrecia. Fue en el convento de Santa Margarita, donde el monje estaba asignado
a decir misa y dar confesión a las religiosas, y de donde tomaba algunos de los
ingredientes que necesitaba para preparar las pinturas de sus obras.
Lucrecia
y su hermana Spinetta llegaron al convento de Santa Margarita, al morir su
padre con la intención de convertirse en hermanas de la orden, destino que Lucrecia
rechazó desde el principio ya que significaba pasar de la vida que anhelaba, despojada
de todo lo que le pertenecía, a la clausura del convento.
Históricamente,
Lippi se enamoró de Lucrezia Buti en el convento siendo esta novicia. Con una
belleza deslumbrante y virginal, el pintor supo ver en su rostro la que sería
la imagen de sus madonas. Solicitó el monje a la priora del convento el permiso
para que Lucrecia pudiera salir y acudir a su taller para hacer de modelo.
De
estos encuentros artísticos, vigilados según las normas religiosas, surgirá una
inevitable atracción física entre ambos pese a sus luchas internas como
condición de religiosos.
En
este contexto histórico he puesto foco de atención en las relaciones de poder
dentro de la Iglesia. Filippo Lippi y Lucrezia Buti viven en un mundo en el que
la iglesia regula la vida cotidiana. Él tambien lo sufre, pero en especial Lucrecia
como todas las mujeres de la época que apenas disponían de autonomía. El abuso
sexual, emocional o de autoridad queda plasmado en la novela quizá no en forma
de reivindicación sino expuesto para que el lector perciba esa incomodidad.
Es,
en conclusión, una novela interesante desde el punto de vista artístico y de
investigación por parte de las autoras. Se nota la colaboración de Laura A.
Morowitz especializada en arte por su deleita en lo referido a la pintura.
En
pocas ocasiones transmite sentimientos que me hayan conmovido y aunque es una
lectura entretenida creo que se podría haber profundizado más en las vidas de
los personajes.
En
cualquier caso, es una lectura que recomiendo y de la que siempre se puede
extraer una mirada más rica sobre el arte y su contexto.
La Virgen con el Niño y dos Ángeles
La
dulzura y elegancia con la que está representada, los detalles de sus prendas
de vestir y el peinado será un modelo de elegancia para pintores como
Botticelli. La Virgen María está representada de perfil, rezando delante del
niño sostenido por dos ángeles.
CITAS:
—Si el sufrimiento nos acerca a Dios,
¿cómo es posible que la belleza tenga el mismo efecto? No hay duda de que
algo procede de Satanás, hermana Pureza. ¿Es el sufrimiento o la belleza?
—Cuando era joven, la pintura era todo
lo que tenía, dijo con voz queda. Era todo lo que tenía, así que se convirtió
en lo más importante.
—En el
monasterio me salvó la desesperación. En la cárcel, cuando temía por mi vida,
imaginaba todos los cuadros que crearía a mayor gloria del Señor, si Él me
dejaba vivir.
—Durante
años he pintado como si rezara; he rezado como si pintara. Con el tiempo dejó
de haber diferencia entre lo uno y lo otro.