AUTOR: Rafael Narbona
EDITORIAL: Rocaeditorial
PUBLICACIÓN: abril de 2009
Rafael
Narbona, reconocido por su erudición, en este nuevo ensayo titulado Elogio
del amor, pone de manifiesto la importancia del amor no como una emoción
pasajera, sino como una forma de conocimiento y de compromiso.
Parte
de una sólida base filosófica y utiliza
muchas referencias culturales a escritores, filósofos, actores
y a su etapa como profesor. En cada una de ellas el amor se muestra distinto, según
las personas, el tipo de relación que tengan estas o las situaciones límite en
las que se vean inmersas.
Rafael Narbona hace un elogio del amor
desde el dolor de la pérdida, el desgaste, la enfermedad, la renuncia, la
fidelidad cuando ya no es fácil, desde todos esos miedos que nos inundan cuando
llegan las desgracias.
Se trata de si estamos preparados para
no fallar en el amor cuando de verdad importa; de no abandonar cuando todo se
complica; de seguir estando, incluso cuando el amor ya no tiene respuesta
inmediata. Él lo establece así, pero evidentemente son decisiones muy
personales.
No tiene que ser fácil empezar desde
muy niño a saborear los infortunios que trae la vida dejándote el alma
destruida. Esto ocurre en «Maestros de la felicidad», donde resalta la
importancia del conocimiento y su capacidad para transformar el presente cuando
solo hay dolor; de buscar esa felicidad que tanto necesitó. Y ahora que la
vida lo sigue poniendo a prueba, siente el amor desde dentro, y lo transmite en Elogio
del amor reflexionando sobre la importancia de tener amor y poder darlo.
La
principal inspiración nace de su experiencia personal con la enfermedad de su
mujer, Piedad, como punto de partida y ejemplo principal para demostrar que el
amor es un sentimiento que puede ayudar en estas situaciones.
No
se dilata con su propia experiencia, más bien esta atraviesa la narración para
hacer de ella una reflexión sobre como sostener el amor, incluso cuando
desaparece lo idealizado y se vuelve vulnerable.
Cuando
Piedad y él entraron «dentro del fuselaje»,
así se refiere en el libro a una forma de estar dentro, encerrados,
listos para realizar un viaje sin control que no saben cómo terminará, es
cuando el amor se tambalea y puede derrumbarse.
Hay sinceridad emocional y una gran
dosis de sencillez en lo que cuenta al mismo tiempo que transmite confianza.
Estoy segura de que es así como lo siente. Es también un trabajo de reflexión,
por parte del autor, para lograr el equilibrio entre lo que se siente y como
aplicarlo en la vida real.
El autor plantea si en la sociedad actual
estamos preparados para no fallar, para permanecer cuando todo invita a
retirarse. El amor requiere un compromiso profundo hacia la pareja, los amigos,
los hijos, …, que podría extenderse incluso más allá de las relaciones humanas.
Cuando en el caso de Rafael y Piedad,
la enfermedad da la cara, es cuando también hay que darla en el amor. Mientras
se está luchando todo se concentra en el esfuerzo de ganar esa guerra y si hay una
victoria nos creemos que todo se ha solucionado.
En realidad, solo hemos ganado la
primera batalla. En la segunda entra en acción el amor. La diabólica enfermedad
ha actuado también en la forma de ver, oír y sentir la vida, y es posible que llegue
a destrozarlo todo.
Si sentimos eso, si se cae en la
cuenta de que hay que empezar a luchar de nuevo, es el momento de preguntarse
si estamos preparados para permanecer o rendirnos.
Concluyo con la reflexión de que el
amor no debería medirse en los momentos felices sino cuando la situación se
vuelve difícil, y preguntarnos si estamos preparados para sostener ese tipo de
amor, o si se trata más bien de una aspiración ética que pocos logran alcanzar.
CITAS:
—El amor no es un simple efecto, sino
la fuerza que nos arraiga a la vida y el cauce que nos comunica con todo lo
existente.
—El amor está en el interior de cada
ser humano, pero a veces se marchita o, simplemente, se esconde como un niño
tímido. En estos casos todos morimos un poco, pues necesitamos el amor para
vivir.
—Estamos acercándonos a la vejez, un
tramo de la vida que exige una laboriosa adaptación, y nosotros no hemos
logrado aclimatarnos del todo.