AUTOR: Pierre Lemaitre
EDITORIAL: Salamandra
PUBLICIÓN: 13/03/2025
Un futuro prometedor es la tercera parte de la trilogía de Los años gloriosos. Ocurre a veces que las terceras partes presentan una trama más desgastada o un final que dice poco. En este caso no me ha parecido así: esta tercera novela está a la altura de las dos anteriores.
El tiempo ha transcurrido y los Pelletier ya están asentados entre
París y su cinturón. En realidad, nada parece haber cambiado salvo la salud del
señor Pelletier, Louis; Collete que ha cumplido los diez años; y la vida
estable de François que se verá alterada por una situación repentina.
Esta sensación de que nada se ha movido se refleja en todos los
personajes: no evolucionan, no cambian ni aprenden nada con el paso de los
años. Son los mismos de principio a fin y no se contempla un aprendizaje moral
en ninguno de ellos. Están estancados, incapaces de escapar de sí mismos. Tal
vez por eso, lo interesante en la vida de los Pelletier, y lo que la hace
atractiva, no es lo que la vida les enseña sino cómo la viven.
La dinámica de la novela es como en las anteriores: uno de los
hermanos se convierte en personaje principal. En la primera parte fue Étienne, en
la segunda Hélène y en la tercera François. A Jean y Geneviève, Lemaitre les
concede el privilegio de estar presente en toda la trilogía y los convierte en
el alma de la historia.
Son un matrimonio tóxico, aunque en distintas direcciones. En
Jean se refleja una conducta amoral en la que no hay nada que rectificar: sin
moral, el mal no necesita justificación. Geneviève, en
cambio, resulta previsible; su crueldad es evidente y nadie en la familia
la soporta.
Quienes verdaderamente sufren este comportamiento son sus
hijos, Collete y Philippe, cuya vida diaria me parece inquietante porque no he
percibido miedo en ellos. Aprenden de lo que ven: un padre indiferente e
inseguro que necesita refugiarse en su mujer, aunque le incomode, y una madre
dominante a la que solo le mueve la ambición.
En general, es una novela y una trilogía ajetreada con una
trama que mantiene al lector en alerta. Sin embargo, la vida diaria de los
personajes es apagada, triste, como si el ambiente estuviera cargado de
negatividad. Cuesta entrar en sus vidas y sentir afinidad hacia alguno de
ellos. Parecen resistentes y al mismo tiempo, vulnerables; extraños y carentes
de moral.
Pese al buen estatus familiar creo que los progenitores, Louis
y Angèle, cometen un error que influye en la educación de sus hijos. Aunque
quizá sean los únicos que muestran cierta emotividad, no hay en ellos calor
familiar. Los cuatro hijos se han educado dentro de un programa donde lo que
prevalece son las normas: se enseña a comportarse, pero no a comprender.
Este aspecto es tal vez el único que sí evoluciona a lo largo de
esta historia y agrava con el paso de las generaciones.
Esta evolución no la he percibido hasta llegar al tercer libro,
donde se hace evidente que Lemaitre crea con estos personajes un modelo de vida
que no se corrige, sino que se normaliza, y cuya transmisión es cada vez más
empobrecida.
Donde mejor se ve este proceso es en Collete y Philippe que, aun
siendo hermanos, el trato maternal es diferente al principio para terminar
siendo despiadado en ambos, ya que Jean interviene poco en la educación de sus
hijos. Colette se adapta y sobrevive sin provocar malestar quizá porque desde
su nacimiento no fue deseada. No despierta expectativas en Geneviève y, por
tanto, la normalidad es lo habitual. Philippe, en cambio, el hijo
deseado y heredero correcto, deja de serlo cuando su madre descubre que su
sensibilidad e inquietudes no encajan en los parámetros que ella había fijado.
El final de Un
futuro prometedor
queda abierto con un final feliz parcial. Se presenta de varias formas:
el de Louis y François no sorprende porque se ajusta a lo esperado, como el de
Hélène. Sin embargo, me ha desconcertado el último comportamiento de Collete con
una sorpresa final que rompe el esquema de la novela: hace algo que es
moralmente correcto sin tener conciencia de ello.
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