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EXTRAÑA CONFESIÓN

AUTOR: Antón Chéjov

PUBLICACIÓN: 2022

EDITORIAL: Salvat



Es la historia de un juez, un conde y una chica, de la relación que hay entre ellos, de cómo la chica influye en la vida de estos y de un acontecimiento que tendrá lugar. Transcurre de forma bastante plana, quizá debido a que desde el principio el narrador anticipa lo que va a ocurrir.

La narrativa es sencilla, con diálogos sencillos, algo que me ha sorprendido porque esperaba una prosa más sesuda; no por nada en concreto, más bien es una idea que me había formado del escritor. Es la primera obra que leo de Chéjov y no he podido evitar juzgarlo antes de tiempo. Con la impresión ya obtenida y terminada la novela mi opinión es otra.

En esta andanza que parecía no llegar a ningún sitio, en esa sensación de que «no pasa nada», decidí observar el comportamiento de los personajes.

El narrador es el juez y quien adelanta al lector que la chica va a morir. Esto me generó desinterés y al mismo tiempo la pregunta de hacia donde debía enfocar la historia. 

Es quien introduce también más ambigüedad con respecto a la chica. Da la impresión de hombre seguro de sí mismo; de creer saber lo que siente, pero su comportamiento empieza a demostrarle que quizá no se conoce tan bien como cree; cuando más se percibe es en el momento en que la chica contrae matrimonio.

Ella, en cambio, parece sincera, acorde a la época, inexperta e inocente. Se deja llevar demasiado por los hombres que la rodean, el juez narrador y el conde principalmente, sin que se vea en ella ninguna intención. Pero la vida le lleva a tomar una decisión que luego le traerá consecuencias.

El conde, no parece un personaje complicado. Mas bien es un hombre inseguro, infeliz y sin rumbo, aunque tiene dinero y eso le da poder.

Llegué a tener la impresión de que los tres evolucionan negativamente, pero no es del todo así.

El juez narrador es quien pasa de contenerse a mostrarse irritado, celoso y posesivo con la chica, como si estuviera enamorado, pero en ningún momento lo manifiesta. Parecen no importarle las decisiones de ella, pero no es así. Entra en la contradicción de que mientras la chica esté disponible, él no parece decidirse por ella; pero cuando da el paso, aparece el sentimiento de pérdida y los celos.

¿Es amor propio herido? Pues no sabría decir, pero creo que le duele más perder el lugar que ocupaba en la vida de ella que su pérdida como persona.

Hasta aquí llegan las notas que había tomado mientras leía el libro, pero he de añadir lo que me ha ocurrido al terminar el relato: me he quedado “pillada” y mi opinión inicial ha cobrado sentido.

Lo que he estado leyendo es el manuscrito que Kamishov, el antiguo juez, lleva a un editor para que lo lea y considere su publicación. Este encuentro ocurre en una introducción de apenas dos páginas de la que me he olvidado y me he centrado cien por cien en el relato; digamos que la historia empezó a contar para mí cuando el editor decide leer dicho manuscrito, varios meses después de que le fuese entregado.

Solo al terminar he comprendido que Seriosa y Kamishov son la misma persona. Chéjov utiliza aquí el recurso metaliterario: Kamishov, el autor del manuscrito se desdobla dentro de su relato en Seriosa, el juez narrador, y al mismo tiempo aparece en el marco del relato.

Conociendo el final, vuelvo a Seriosa. Mantengo la interpretación que había hecho de sus contradicciones como juez y narrador, pero ahora las veo también como las de alguien que se oculta tras su propia narración.

Incluso la anticipación de la muerte de la chica la veo diferente. Si Kamishov escribe su relato después de ocurridos los hechos y sabe cómo terminaron, ¿tiene sentido anunciar la muerte desde el principio?

Quizá lo que pretende es que surja la intriga entre los personajes; que durante la investigación llevada a cabo por el juez narrador para encontrar un culpable la atención recaiga en los más cercanos a ella.

Y hay otra cuestión llamativa: Kamishov  escribe un relato en el que el lector sigue la conciencia de Seriosa, que bien puede ser la forma de construir su propia imagen. Intenta explicarse a sí mismo, justificarse, ocultarse y convertir un hecho criminal en una historia sobre otras personas.

El relato termina como empieza, con una cita entre el editor y Kamishov que vuelve para interesarse por su manuscrito. La revelación a la que asistimos como lectores en este final da sentido al relato. Yo no me lo esperaba, no sé vosotros.

La sencillez que he percibido en toda la lectura ahora no me parece tan plana. Es cierto que mi despiste quizá me haya impedido ver otra conclusión, pero la sorpresa que me he llevado ha valido la pena. El juego de quién lo cuenta está sumergido.

 

 

CITAS:

—El infortunio que leí en el fondo de sus ojos negros no fue sino el principio de un atroz desastre que se llevó de la superficie de la tierra a esa muchacha

 

NOCHES BLANCAS

 

AUTOR: Fiódor Dostoievski

EDITORIAL: Nórdica

PUBLICACIÓN: 2026


Noches Blancas es una obra impregnada de soledad, tristeza y búsqueda que habitan en el mundo interior del soñador, de quien no se revela su nombre. La novela trata la historia de un joven solitario que parece estar entre dos mundos, el suyo interno y la realidad.

El título, al que siempre me gusta encontrar una relación, tiene que ver con las noches del solsticio de verano en San Petersburgo. Se les llama blancas porque el sol no llega a ponerse del todo, y la ciudad permanece en un atardecer que se prolonga hasta el amanecer. Este fenómeno tiene lugar entre finales de mayo y mediados de julio, época en la que se realizan numerosas actividades culturales invitando el tiempo a salir y disfrutar del aire libre.

Sin embargo, el soñador, que también es el narrador, no se contagia de ese estado de ánimo que comparte el resto de la gente. Él no es como los demás, vive sumergido en un mundo que le resulta más cómodo y que contrasta con la dura realidad (la que él ve).

Vive en una dualidad constante que le hace infeliz y vivir sumido en una soledad y tristeza desmesurada. Su carácter sensible y soñador le llevan a aceptar la situación en la que vive al mismo tiempo que busca un ideal que quizá nunca llegue.

El relato del joven transmite desde el comienzo una soledad absoluta. Puede ver y tener impresiones de todo lo que observa, pero permanece al margen. Sus oídos tampoco escuchan, dando la impresión de querer vivir aislado del mundo.

Es alguien que se conoce a sí mismo, piensa mucho y siente de forma intensa, pero no vive la realidad. No se siente muy desgraciado en el sentido dramático, sino como alguien que vive en una especie de dulce melancolía. Aunque hay tristeza, su vida interior, llena de ensoñaciones, parece complacerle.

El encuentro casual con Nástenka, al escuchar su llanto, lo saca de su vida monótona. Encuentra en ella una esperanza de tener, por fin, alguien con quien compartir sentimientos, salir de sí mismo, y lo vive como un acontecimiento extraordinario. Aquí es donde ocurre la transformación y entra en el mundo real.

 Nástenka es su posibilidad de entrar en la realidad. Ella le cuenta su infortunio de amor, y en el tiempo que comparten este lo vive plenamente, cada gesto o palabra que viene de ella parece un descubrimiento, que todo nace de nuevo. En su estado de emoción de vivir la realidad deseada, construye una historia de amor que va más allá de lo abarcable. Vive entonces una felicidad auténtica porque cree posible que ella le ame también. Se siente parte de la vida.

Pero no olvidemos que ha sido necesario este encuentro para que su deseo se realice; Nástenka es lo único que tiene en la realidad.

De alguna manera su mundo interior lo traiciona porque le hace creer lo que no es y entonces viene la desilusión. La historia que había creado se rompe y todo vuelve a ser como antes, pero algo ha cambiado. En su descubrimiento encuentra algo importante que convierte su amargura en algo bonito.

Puede que en nuestras conciencias esto que le ocurre al soñador nos pueda parecer insuficiente, pero es su manera de procesar lo que ha vivido sin destruirse más si cabe. Ese pequeño refugio de felicidad no lo ha transformado en alguien distinto, pero decide quedarse con ese instante que antes no tenía y dispone de una realidad que guardar en su memoria.

Cuando comencé esta lectura me compadecí del soñador, sin embargo, al terminar, he pensado que «ese instante» es tan valioso para él que quizá ya no se siente del todo desgraciado.

Pero me ha hecho plantearme esta pregunta:

¿Dependemos entonces de los demás para ser felices o podríamos encontrarla sin necesidad del otro?

Yo creo tener una respuesta y os la dejo por si queréis responderos a vosotros mismos.

 

CITAS:

—Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con su bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento.

—Decirle que perezco en soledad para que ella no se aparte de mí, que no tengo métodos para conocer siquiera a una sola mujer, sugerirle que incluso es su obligación como mujer no rechazar una súplica tan tímida de alguien tan desgraciado como yo.