AUTORA: Amélie Nothomb
EDITORIAL: Circe
PUBLICACIÓN: 2026
Las
Catilinarias, es una novela breve de Amélie Nothomb que narra un episodio de la vida de Émile
y Juliette, un matrimonio de jubilados que compran una casa en el campo y
realizar el sueño de vivir, por fin, con paz y tranquilidad.
En
familia y entre amigos tenemos por norma contestar a quien dice: «qué a gustico estoy», con un «no lo digas en voz alta; que
no te escuche nadie», por eso de que puede traer mal presagio.
Eso
parece ocurrirle a este matrimonio de sesenta y cinco años: son tan felices que
lo manifiestan a diario. Sin embargo, esa sensación de felicidad se ve perturbada
por la llegada de su único vecino cercano, que comienza a visitarlos cada tarde
a la misma hora.
Lo
que en principio parece una visita cordial, que se prolonga dos horas, Émile y
Juliette, quedan desconcertados por el comportamiento de su vecino. El
siguiente día ocurre lo mismo, y al tercero deciden ausentarse a la hora habitual,
pero al regresar descubren que el vecino ha vuelto de nuevo. La situación se repite
hasta que las circunstancias caminan hacia un final que no imaginamos. ¿O sí?
La
forma en que el vecino invade la intimidad del matrimonio les provoca una
situación absurda, grotesca y cada vez más inquietante. El humor negro que recorre
la novela hace sonreír, pero con cierta incomodidad, y poco a poco se percibe que
hay algo más profundo.
La
autora abre la historia con una frase que recomiendo no olvidar porque cobra
sentido al final de la novela: «No
sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros
mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos
quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos».
Nothomb
construye una historia «singular» que, a
priori, parece sencilla por lo que cuenta, pero al mismo tiempo se aparta de lo
común por cómo lo cuenta y el efecto que produce en el matrimonio y en el
lector.
¿En qué me baso para decir que es singular?:
En que la autora parte de una situación
cotidiana, el vecino que los visita, que se acaba convirtiendo en insoportable.
Estas visitas inoportunas se van
transformando en un acontecimiento bastante molesto en la pareja que los acaba
descolocando. Se
mezclan diferentes tonos: a veces te hacen reír, otras generan incomodidad y otras
lleva juzgar lo que está pasando. El vecino pesado se convierte además
en un intruso; su comportamiento es exigente e irreal que pone a prueba la capacidad
del matrimonio para establecer límites.
El final lo veo irreal, pero tiene
su intención. La transformación de Émile es extrema. Ya no es el hombre
civilizado, y se convierte en alguien que ha cruzado una línea y lo reconoce. Este
desenlace revela aspectos que en la vida cotidiana están ocultos, y es probable
que nunca aflorasen si no es en una situación límite o extrema.
CITAS:
—No sabemos nada de nosotros mismos.
Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario.
Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre
hablamos y actuamos.
—Por primera vez en mi vida, comprendí
que era viejo. Y la causa de mi descubrimiento fue la mirada de una muchacha
afectuosa: la revelación era aún más terrible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario