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LOLITA

AUTOR: Vladimir Nabokov

EDITORIAL: Anagrama

PUBLICACIÓN: 11/10/2017

 

Lolita, es una novela que me salió al encuentro leyendo el libro titulado La librería, de Penélope Fitzgerald, y el de Hombres fatales, de Elisenda Julibert.

En el primer libro, Florence monta una librería en el pueblo de Hardborough. Alguien de entre todos los habitantes que tiene interés en que no tenga éxito le recomienda poner dicha novela a la venta, a sabiendas de que Lolita es una historia conflictiva por la polémica que se creó cuando fue publicada.

Se la calificó de pornográfica, y aunque se describen escenas en las que Humbert babea imaginando cómo le gustaría poseer a Lolita, o cuando al final consuman, estas escenas están adornadas con matices que las estilizan evitando ser consideradas de sexo explícito.

Otra cuestión diferente es H.H. Este es un personaje enfermo y depravado, está en prisión y desde allí, dirigiéndose a un jurado ficticio y a nosotros los lectores, narra su historia con Lolita. 

Ella es su obsesión, es la reencarnación de Annabel Leigh, su primer amor. Se podría pensar que esa enfermedad ya estaba gestada en el personaje. Es consciente de su problema, pero ello no le impide seguir adelante en su empeño de poseer a Lo.

Se justifica reconociendo que no está bien, que tiene miedo a las consecuencias que le pueda ocasionar abusar de una menor; aun así sigue adelante. Actúa de forma premeditada, y en sus confesiones hacia el público ficticio quiere hacernos ver que es víctima de su enfermad para que no le condenemos.

No veo a Lolita como personaje principal, sino como el objeto de deseo de H.H. Es por ello que menciono el libro de Elisenda Julibert, Hombres fatales y su visión de cómo la mujer ha sido utilizada en la literatura como «mujer fatal».

Humbert nos dice que sus expectativas de ser amantes aún tendrían que esperar. Ese preludio que comienza en el momento en que se acomoda en la casa de Charlotte Haze para estar junto a Lo, bien vale esperar. Y tras maquinar un plan para conseguirla, que incluye darle narcóticos para manejarla mejor, sale con la frase:  —«Y voy a decirles algo que les sorprenderá: ella me sedujo». Esta creación del autor y no del personaje, puede llevar a pensar que Lolita es el origen del mal y Humbert pierde la cabeza por ella.

Lolita es un personaje casi pasivo en esta historia. Sus intervenciones son breves diálogos. No hace reflexiones, todo son preguntas, afirmaciones o negaciones. Es una chica de doce años creada por la mente enferma de su padrastro para manejarla a su antojo y conseguir su objetivo.

La edad de Lolita es factor llamativo. Aún así, H.H. piensa que ella está adelantada, sexualmente, para su edad y por tanto está preparada. Así es más fácil tranquilizar su conciencia. 

A excepción de que a veces Nabokov se extiende en descripciones que sobran, es una novela con prosa poética que merece la pena ser leída.

CITAS:

-Hay que ser un artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una gota de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad encendida en su sutil espinazo…, para reconocer de inmediato, por signos inefables, …, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; …

-Si procuro describir esas cosas, no es para revivirlas en mi infinita desdicha social, sino para discernir la parte infernal de la celestial en ese mundo extraño, terrible, enloquecedor, que es el amor que inspira una nínfula.

-Lo bestial y lo hermoso se juntaban en un punto, y es esa frontera la que desearía precisar. Pero siento que no puedo hacerlo por completo. ¿Por qué?

LAS ESCLAVAS DEL RINCÓN

AUTORA: Susana Cabrera

EDITORIAL: TIEMPO de PAPEL

PUBLICACIÓN: 2023



Las esclavas del rincón es una historia novelada que me ha sido asignada en el concurso de Masa Crítica de Babelio. Está ambientada en el Montevideo colonial de principios del siglo XIX, en Uruguay.

Montevideo, en esa época era una ciudad pequeña donde la población más numerosa eran españoles y criollos, y un  alto porcentaje de esclavos dedicados al servicio doméstico. El 4 de julio de 1821, Celedonia, el ama de la casa, fue asesinada por dos de sus esclavas. La autora se basó en este hecho real para reflejar una sociedad esclavizada y silenciada.

Elaboró una historia con delicadeza, para suavizar la crudeza que Celedonia arrojaba cuando azotaba a las esclavas hasta arrancarles la piel. No había piedad a la hora de usar el látigo, cualquier excusa era buena para mitigar el odio que sentía hacia una raza que culpaba de su desgracia.

El caso fue minuciosamente revisado por Susana Cabrera para darles protagonismo a todos esos esclavos que fueron maltratados por Celedonia. En este relato conoceremos las declaraciones de tres esclavas: -Mariquita, autora de la matanza, Encarnación, y Graciosita que estaba en la iglesia y cuenta como escuchó los gritos que venían de la casa, como rompieron el silencio que reinaba en la catedral. Y Luciano, hijo de Encarnación, que siguiendo las exigencias de Mariquita colaboró acercándole cuchillos y tenedores para encarnizarse con el ama.

Mediante la correspondencia establecida entre Joaquín Wich, hermano de Celedonia, y la condesa de Merlín, primera dueña de Mariquita conoceremos las personalidades de la señora y la esclava, y los motivos que fueron ocasionando el fatal desenlace. Dichas cartas también le valieron al abogado defensor de las esclavas  a preparar la defensa de estas y Luciano.

La autora no pretende hacer un juicio de lo ocurrido, ya lo tuvieron las acusadas en su momento, pero los lectores no podremos evitar hacerlo tras conocer los hechos. Lo que pretende es dar voz a todos los esclavos que fueron silenciadas por sus amos tomando como ejemplo el caso de Celedonia.

Porque el destino a veces cambia el curso de las cosas, y si María de las Mercedes hubiera sabido que Mariquita, su esclava, iba a terminar en el infierno no la hubiera mandado a casa de Celedonia. Nadie podía imaginar que la imagen distinguida, de puertas hacia fuera, era bien distinta en el interior.

Se reserva para el final el alegato transcrito del doctor Lucas Obes, abogado defensor de las acusadas. Aun sabiendo que era tarea difícil, con un bonito discurso intentó defender la libertad ante la esclavitud, el derecho de unas mujeres que toleraron el abuso de sus amos y como recompensa unos hijos que nacieron esclavos. También los malos tratos y las condiciones de  vida. La imparcialidad de una sociedad que se siente superior a otra por ser de diferente color.

No digo que Celedonia mereciera la muerte, pero tampoco la sentencia que fue impuesta a las esclavas que vivieron sin los privilegios más indispensables. Sin opción a decidir, solo a obedecer. Todos humillados y sometidos al autoritarismo de una sociedad que se creía más que otra.

Os invito a que leáis este gran relato. Las reflexiones nunca están demás. Aprendemos de los fracasos, no de los éxitos.

 

CITAS:

-…le dolía tanto la herida que decidió sentarse en el suelo, un sudor frío le recorría el cuerpo tembloroso, tenía miedo y hambre…

-…la muerte del amo sumió a todos los esclavos en un miedo permanente y pasaron a dormir en los sótanos de la casona, la humedad mojaba las paredes y durante el invierno no era posible calentar los cuerpos.

-…es la mirada sin expresión, en general perdida…, vacía, ni triste ni alegre, con una historia de sufrimientos ocultos que le dan una rigidez temible.

-Fue cuando Graciosita ya estaba en fila esperando recibir la Hostia Sagrada que oyó el grito y entonces tuvo el extraño presentimiento de que ese grito de alguna manera estaba unido a ella.

EL TEMOR DE UN HOMBRE SABIO


AUTOR: Patrick Rothfuss

PUBLICACIÓN: 03/01/2013

EDITORIAL: DEBOLSILLO


No sabría decir si El temor de un hombre sabio me ha gustado más que El nombre del viento. Creo que los dos están a la misma altura, y no he sabido apreciar la diferencia de que el segundo es mejor según que lectores. Aunque el final de este que reseño ha sido buenísimo,  seguimos estando a "dos velas".

Es el segundo día de la historia de Kvothe. Seguimos avanzando en la complicada vida de un personaje que parece envejecido en los Interludios, esos pequeños descansos que se toman, unas veces para reponer fuerzas y otras como descanso emocional.

No ha pasado más tiempo del que se toman para dormir y retomar la historia al día siguiente. Solo un día y parece que ha pasado toda una vida.

Kvothe continúa en la Universidad, trabajando para pagar las matrículas y buscando a Denna. Siempre se buscan el uno al otro y no siempre se encuentran. En realidad se atraen pero parecen destinados a vivir sus días encontrándose, o buscándose. ¿Están enamorados? Denna da a entender que si pero él solo siente cariño, al menos eso es lo que afirma. Aunque no puede negar que se siente atraído. Al mismo tiempo Denna le desconcierta, no la conoce lo suficiente como para amarla: -"No puedo amar algo que no comprendo".

Kvothe es orgulloso y se reconoce como persona inteligente. Falla en la paciencia, que no tiene y comete errores. En el segundo libro ha crecido como persona.

Un descanso de la Universidad, aconsejado por sus amigos y algunos profesores, lo llevan a Vintas. Allí están sus orígenes, eso es lo que creemos. Todo apunta a que lleva sangre noble pero él lo desconoce. Recomendado por Trephe, un conde que ejerce de mecenas, viaja hasta Severen para instalarse en el palacio del maer Alveron.

Una vida muy interesante le espera; también a los lectores. Lo aprendido en la Universidad le valdrá para descubrir el intento de asesinato contra Alveron. Esto no estaba previsto pero sí que corteje a Meluan, lady Lacklees. El maer quiere casarse con ella y manda a Kvothe para que haga de celestino y le prepare el terreno. De alguna forma tiene que conocer a la que suponemos que es la hermana de su madre.

Lo más interesante tiene lugar cuando el maer encomienda  Kvothe la misión de dirigir un grupo de mercenarios. El objetivo es acabar con los bandidos que atacan los caminos que recorren sus recaudadores.

En esta aventura ocurren muchas cosas, y otras se intuyen. Si hay algo que muchos de los lectores de esta novela hemos hecho ha sido sospechar, imaginar, intentar resolver,…Esto último es  imposible. Rothfuss da muchas pistas, muy bien administradas, de manera que el lector ha de estar atento en todo momento. Es un excelente contador de historias.

Estará con Felurian en el mundo Fata ,y vivirá con los Adem antes de volver al palacio del maer. Estas experiencias le aportarán dos elementos importantes de los que ya no prescindirá. Se perfecciona como Nominador. En realidad lo es desde siempre, pero tiene que descubrirlo. Tiene todas las cualidades para ser un Táborlin el Grande.

Se mantienen los personajes principales del primer libro y aparecen nuevos. De los primeros hay uno que adopta diferentes personalidades: -Se trata de Ceniza. Es un Chandrian que intervino en la matanza de la troupe y los padres de Kvothe en El nombre del viento.

Se cree que Ceniza es también el jefe de los bandidos que el maer quiere eliminar, Bredon que vive en la corte del maer, y el mecenas de Denna en El temor de un hombre sabio.

La canción de lady Lackless en el primer día es un acertijo que parece resolverse al final del segundo día. Pero no es así.

Lo que sí está claro es que Rothfuss nos vuelve a dejar con un montón de incógnitas que no podemos resolver, pero si debatir y sacar conclusiones personales.

Es cierto que ha tenido mucha crítica negativa, por la tardanza en las publicaciones y porque hay cierto público que tiene la opinión de que es una novela que le ha resultado aburrida.

En cualquier caso me ha parecido una novela fantástica, inusual por como la ha construido y muy gratificante. Las notas que he ido tomando de los dos libros dan para mucho. ¡Hay tanto que comentar…!

Lo que veo imposible es que en el tercer día Rothfuss lo resuelva todo. Sería resumir demasiado y eso no es lo que esperamos. A esperar toca.




EL NOMBRE DEL VIENTO

AUTOR: Patrick Rothfuss

PUBLICACIÓN: 2011

EDTORIAL: Plaza & Janes

 

No entraba en mis planes leer fantasía, en realidad nunca me lo había propuesto. Tampoco imaginé que alguien me pudiera convencer para que lo hiciera. Pues bien…, aquí estoy…, haciendo la reseña de El nombre del viento. Alguien con un gran poder de persuasión y conocimiento de esta obra de Rothfuss, ha conseguido traerme hasta aquí.

No me arrepiento de haber entrado en este mundo. Como si de una atracción se tratara, abrir las páginas de este libro ha sido como atravesar una puerta y entrar en un mundo fantástico, perfectamente creíble,  y vivir la historia al mismo tiempo que los personajes.

Esta novela no se puede abordar sin profundizar. Hay que convertirse en un Sherlock Holmes, coger lápiz y papel y empezar a tomar notas para resolver el enigma que ha creado Rothfuss.

No pretendo hacer una sinopsis. Quien lo ha leído sabe en que consiste esta novela, y para los que no lo habéis hecho, espero que esta reseña os anime a hacerlo.

El Prólogo ya es todo un acertijo, la canción sobre lady Lackless que canta Kvothe de niño, es otro. En realidad toda la novela lo es.

Nada es lo que parece. Una cosa es lo que aparentan los personajes, y otra es lo que de verdad son. Cualquier dato que pueda escribir aquí, por insignificante que sea, puede dar lugar a un anticipo que el lector tiene que descubrir a medida que lee.

En un tira y afloja entre el posadero y Cronista, el primero accede a contar su historia, en tres días, bajo la condición de que no debe cambiar nada. El nombre del viento es el primer día.

La novela se divide en dos tiempos: - el presente, donde Kote narra su vida mientras Cronista la escribe. Y el pasado, donde transcurre la mayor parte de la historia. En medio, hay interludios para recordarnos que la vida  continúa en la posada.

Cuenta con un extenso abanico de personajes, y a medida que van apareciendo, son una pieza más que hay que encajar. No importa. Solo nos complicaremos en la medida que sintamos curiosidad, intentado aclarar todo lo que ocurre, y por qué, en torno a cada uno de ellos.

El autor deja muchos cabos sueltos, supongo que con la intención de que el lector se rompa la cabeza, algo que a mí me ha resultado no solo entretenido, también maravilloso. La novela está escrita de forma sencilla, nos hace creer en una historia más de las que se cuentan.

Lo interesante es intentar atar cabos con la cantidad de información que se nos da, porque más que nada tenemos curiosidad por saber cómo va a terminar. De esto último hay que olvidarse.

Algunas de estas informaciones pueden pasar desapercibidas o no se consiguen enlazar hasta más avanzada la historia; por eso recomiendo tomar notas que nos pueden aportar datos en el afán que nos hemos propuesto de saber quién es en realidad Kote o Kvothe.

Aquí se sospecha de casi todo el mundo. En general, casi todos son buenos, pero se guardan un pasado, un secreto, y no todos dicen la verdad cuando hablan. También mienten.

Solo adelanto que al terminar este primer libro, la investigación sobre la historia de Kvothe no ha hecho más que empezar, pero con ventaja para el segundo libro. Ya tenemos información de la que tirar.

Es una lectura sencilla, entretenida y, a mí, me ha resultado apasionante por el reto que Rothfuss plantea. Es como un gran puzle en el que hay que ir encajando las piezas, pero ante todo hay que disfrutar de ella mientras se lee.

No sabía cómo hacer esta reseña, por la sencilla razón de que es una novela para disfrutarla, desde el Prólogo hasta el Epílogo, que son bastante semejantes. El primero no sabes por dónde cogerlo, al segundo ya le ves algún sentido.

Esta novela hay que descubrirla despacito, y con atención para no perder ningún detalle. Y animaros a que la leáis, o al menos lo intentéis, aunque la literatura fantástica no os llame.

Se ha dicho mucho, bueno y malo, sobre los dos libros ya publicados, y todo lo que se rumorea del tercero. Todos los que nos hemos metido en este barco queremos un final que ojalá no esté muy lejano. Yo, de momento, voy a por el segundo.

Os puedo asegurar que el "primer día" ha sido una aventura leerla,  y el intento de descubrir "todo", otra.

 

 CITAS:

-Volvía a ser de noche. En la posada Roca de Guía reinaba el silencio, un silencio triple.

-El hombre tenía el pelo rojo como el fuego. Sus ojos eran oscuros y distantes, y se movía con la sutil certeza de quienes saben muchas cosas.

 

 

ORDENANDO MI CABEZA

 AUTORA: Estrella Delgado Morillas

PUBLICACIÓN: 22 abril 2024


Ordenando mi cabeza es una entretenida novela que nos lleva a esa etapa de la vida en la que las hormonas andan revueltas y, según qué tipo de persona seas, puedes ir en una dirección u otra; lo malo es elegir la equivocada.

Lucía vive con sus padres, aunque su madre lleva ausente durante años postrada en una cama. Va a cumplir los dieciséis. Ojalá su madre estuviera consciente para contarle eso que le inquieta.

Casi nada es fácil en esta vida, pero Lucía es una chica resuelta que cometerá errores y también sabrá corregirlos.

El amor emerge en su vida gracias a Pablo, de quien se enamora y este le corresponde. Es una edad bella pero complicada. Nada está decidido y en ese caso, siempre se puede rectificar.

El carácter impulsivo de Lucía hace que tome decisiones precipitadas, de las que luego se arrepiente, y el arrepentimiento se manifiesta cuando ha reconocido el error.

El argumento es bueno y la autora nos deleita con una historia que forma parte de la vida misma.

Aprovechando la confianza que me une a la autora -fuimos juntas al colegio y nunca hemos perdido el contacto- me hubiera gustado que profundizara en los personajes, al menos en los principales; esto ayudaría a familiarizarse con ellos, a quererlos u odiarlos.

Sé que es una de sus aficiones el escribir y la animo a que lo siga haciendo, aunque piense que le queda camino que recorrer. Todo se consigue con esfuerzo y perseverancia.

Me ha encantado leer este libro, fruto de muchas horas dándole vueltas a la cabeza. Hay ficción pero también he percibido realidad; al final los escritores y escritoras siempre dejan un poquito de si mismos en cada una de sus obras.




A la busca del tiempo perdido II. DEL LADO DE GUERMANTES

AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Del lado de Guermantes, del que solo conozco el nombre del camino hasta llegar a este punto de la obra, y tan plasmado por el Narrador en Combray, quedó anclado en su infancia el día que Mme. de Guermantes apareció ante sus ojos en una boda aristocrática en Combray.

Entonces, estando en Combray, el Narrador escribía así:

«De los dos caminos que salían de Combray y que se diferenciaban tan completamente uno del otro, el de Swann y el de Guermantes, no podía ir por los dos el mismo día».

Guermantes, al otro lado del río Vivone, es un nombre en la imaginación del Narrador que asocia a la belleza y al misterio. Ha escuchado que la duquesa pasa veranos allí y la convierte en el alma de un lugar al que no puede llegar, pero alimenta su imaginación. De lo inaccesible nace el deseo, y el camino de Guermantes nunca recorrido quedará grabado en su memoria.

Este volumen recoge la transición de lo imaginario a la realidad. El nombre de Guermantes es algo más que un camino y un nombre, es el que representa a la alta sociedad parisina. No es casual este encuentro que propone Proust sino la consecuencia de su búsqueda interior, el deseo de alcanzar aquello que en la infancia solo existía en el sueño.

Así entra de lleno en la alta sociedad, en la que irá descubriendo que no todo es elegancia en los salones; detrás de estas fachadas se refleja ese afán por mantener las apariencias y lo frágiles que estas pueden ser.

A través de estos personajes tan aristocráticos, Proust desnuda sus fachadas y revela sus carencias. El Narrador hace una inmersión en un mundo que en el fondo tampoco le interesa demasiado, pero le sirve para compararlo con su riqueza interior. Y no es que Proust necesite descubrir algo, no, sino que hace uso de esta sociedad, aún sin saberlo, para recuperar ese tiempo que tanto le obsesiona. Cada uno de ellos viene a reflejar una parte de sí mismo.

En el salón de Mme. de Villeparisis, tía de Saint-Loup y pariente de Mme. de Guermantes, Proust convierte ese salón en el escenario donde se revela el declive de una sociedad que subsiste gracias a las formas sociales, y que le permitirá acceder al mundo de los Guermantes.

Hacer referencia al caso Dreyfus que tanto dio que hablar en su momento para reflejar cómo la sociedad francesa estaba dividida y ciega moralmente; a su mejor amigo, Saint-Loup, juzgado en el salón por su relación sentimental; M. de Charlus insinuando sus deseos sexuales al Narrador son unas cuantas de las variadas distracciones que tienen lugar en dichos salones.

La referencia a la homosexualidad empieza a ser más evidente en este volumen de la obra. Aunque era un tema tabú para la época, Proust lo aborda de manera sutil con Charlus. Convierte a este personaje en el centro de atención para retratar la homosexualidad que la sociedad obliga a ocultar y muestra sus propias luchas internas y conflictos emocionales.

Entre tanto ocurre la muerte de la abuela, que la presiente y la va anticipando de una forma muy poética y estremecedora. Estaba yo tan a la expectativa de saber qué sentiría el Narrador con su muerte que me alarmé al comprobar que no exterioriza ningún sentimiento. En apariencia todo sigue igual, lo que me hizo pensar que vive el duelo de la abuela en su interior. Y es tal vez ese silencio, ese no hablar de ella, esa ausencia, lo que en realidad le causa el dolor.

Y sí, hay un cambio en él y un punto de inflexión en la obra. A partir de aquí comienza su decepción con los Guermantes y la vida en general. Se puede comparar con lo que consideramos «entrar en la madurez», etapa en la que se pierde la ingenuidad, el mundo defrauda y, como consecuencia, viene la decepción. Pero el Narrador no ve negatividad en esa decepción, profundiza más, porque comprende que madurar no es perder la esperanza sino ver dónde hay que depositarla.

Es en la recta final de la obra donde los Guermantes y el resto de sus habituales cobran mayor protagonismo. Aquí, el Narrador utiliza la ironía de quien ha comprendido el mecanismo de ese mundo de la alta sociedad que antes lo había fascinado.

Esto ocurre cuando descubre que la brillantez es puro artificio; el ingenio sustituye a la inteligencia hasta el punto de que las jerarquías sociales están expuestas a descender un peldaño por carecer de este. Así, quienes parecían extraordinarios resultan ordinarios.

El mundo que el Narrador había soñado termina revelándose como un gran teatro social; y solo cuando esa ilusión que tanto había imaginado se desvanece, comienza el camino hacia la verdadera revelación: comprender que la vida solo adquiere sentido cuando puede ser transformada en memoria y en obra.

 

 CITAS:

—A medida que nos acercamos al nombre, el encanto se disipa. Lo que antes evocaba el misterio de los bosques, los reflejos del río y las antiguas leyendas, se reduce al rostro de una mujer que pasa ante nosotros por la calle.

—Pero como el viajero que, defraudado por el primer aspecto de una ciudad, se dice que quizá penetre su encanto visitando los museos, trabando conocimiento con el pueblo, …, yo me decía que, si hubiese sido recibido en casa de Mme. de Guermantes, si fuera uno de sus amigos, si penetrase en su existencia, conocería lo que, bajo su envoltura anaranjada y brillante, encerraría su nombre realmente, …

—Sentimos en un mundo, pensamos, nombramos en otro, podemos establecer entre ambos una concordancia, pero no colmar su intervalo.

—Cada uno es el hombre de su propia idea; hay muchas menos ideas que hombres, y por eso todos los hombres que tienen una misma idea se parecen. Como una idea no tiene nada de material, los hombres que sólo están materialmente alrededor del hombre de una idea no la modifican lo más mínimo.

—Después de todo, en una sociedad igualitaria la cortesía no sería un milagro más sensacional que el éxito de los ferrocarriles y la utilización militar del aeroplano. Además, aun cuando la cortesía desapareciese, nada prueba que sería una desgracia. En última instancia, una sociedad ¿no se iría jerarquizando en secreto a medida que fuese, de hecho, más democrática?

—Su espíritu, de una formación tan anterior al mío, era para mí el equivalente de lo que me habían ofrecido los pasos de las muchachas a orillas del mar.

—Solo que la duquesa era incapaz de comprender lo que yo había buscado en ella, el hechizo del nombre de Guermantes, y lo poco que había encontrado: un residuo provinciano de Guermantes.




A la busca del tiempo perdido I. NOMBRES DE LUGARES: EL NOMBRE

 AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar

 

Por la parte de Swann termina con una tercera lectura, de treinta y ocho páginas, en la edición de Valdemar, de la que no se ha hecho libro individual tal vez por su brevedad, pero merece una reseña aparte.

Proust hace una especie de remix tocando diferentes temas. Comienza haciendo referencia a la Naturaleza y el Arte en estado puro. Creo que hace alusión a Ruskin, quien tanto influyó en él en dicha especialidad. Los sentimientos que la naturaleza despertaba en Proust eran contrarios a la intervención del hombre; lo que hoy es un ecologista.

Sobre las estancias en París, Gilberte es la protagonista. Se encuentra con ella despues de su estancia en Combray. Tenía por costumbre ir todos los días a los Campos Elíseos acompañado de Françoise, criada al servicio de sus padres al morir tía Léonie. Un día de esos escucha el nombre de Gilberte, de la boca de una amiga de esta, y las alertas saltan en la cabeza del Narrador.

Ya se había fijado en sus ojos cuando la vio por primera vez en Combray, y al descubrir que es la hija de Swann y Odette siente que se enamora de ella.

Los sentimientos que describe hacia Gilberte, se asemejan bastante con los del señor Swann en Un amor de Swann; una razón más para convencerme de que él es el personaje de la obra. Utiliza las palabras: desconocida, inaccesible, doloroso, ante la cercanía que hay entre las niñas y no con él.

Los celos no se terminan. Como solemos decir, tiene celos hasta del aire que respira. También le preocupan las ausencias de Gilberte cuando no acude a jugar; solo si sabía de estas con previo aviso eran menos dolorosas.

El amor hacia Gilberte solo nace en él, como la necesidad de verla, porque de tanto imaginarla le cuesta tener una imagen real de ella. Todo es fruto de un deseo. En cambio, ella, solo lo ve como un amigo. Es el mismo sentimiento que Odette tiene hacia Swann.

Hay una frase de esta lectura que dice: -la impaciencia por verla hubiera sido menos imperiosa de ser adulto- . Me ha llamado la atención porque en Un amor de Swann el amor de este es igual de imperioso que el amor del Narrador hacia Gilberte. Es un vivo reflejo.

También se crea dos imágenes de Gilberte: -la que él había grabado en su mente y la que encuentra al verla de nuevo. Este pasaje me ha recordado al momento en que Swann recurre a la imagen de Séfora, de Botticelli, para reflejar la belleza de la obra en Odette y conseguir enamorarse.

Este enamoramiento hacia Mlle. Swann también le hace cambiar su opinión acerca de su padre. Ya no siente celos hacia ese hombre que acudía a cenar, de invitado de sus padres, y tenía que prescindir del beso de buenas noches de su madre. 

A Odette de Crèzy, Mme. Swann, la sitúa en el Bois de Boulogne, en los paseos que suele dar por la alameda de Las Acacias, un lugar muy frecuentado por la gente elegante de París. No varía en ella su estatus, aun estando casada con el señor Swann. Nos recuerda de nuevo la cocotte que frecuentaba los salones de París. Ella se pasea deslumbrante, y los hombres, al cruzarse con ella la reconocen y saludan, gesto que ella no rechaza y los responde con una discreta señal.

Tal vez sirva esta parte como preludio de A la sombra de las muchachas en flor que ya he empezado a leer.
Ya os contaré.




A la busca del tiempo perdido I. A LA SOMBRA DE LAS MUCHACHAS EN FLOR

AUTOR: Marcel Proust

EDOTORIAL: Valdemar

PUBLICACIÓN: 16/01/2015 


A la sombra de las muchachas en flor es la segunda obra de Marcel Proust. Se publicó en 1919, y con este volumen recibió el premio Goncourt que le dio fama y reconocimiento. Abarca dos etapas en la vida del autor, la adolescencia y la juventud, respectivamente. 

En esta obra, el Proust niño ha llegado a la etapa de la adolescencia, ha pasado de las estancias en Combray a la vida de París. De la primera se lleva grandes recuerdos a la ciudad, el que más, el de Gilberte Swann.

En París la verá de nuevo en los Campos Elíseos, jugando con sus amigas. El día que Proust escuchó su nombre en la voz de otra niña saltaron las alarmas en su cabeza. Por fin la iba a poder conocer, entablar relación con ella, y aunque es joven e inmaduro se obsesiona con Gilberte como Swann lo hizo con Odette en Un amor de Swann.

Con este singular matrimonio, muy sufrido por parte de Swann y relajado por parte de Odette, comienza esta obra. En realidad ellos no están presentes en ningún momento. Pero la afición de M. de Norpois, diplomático y amigo de M. Proust, por cotillear en las visitas que realiza a la familia, los Swann siguen manteniendo el protagonismo que les corresponde.

Estas conversaciones, de las que participa el joven Proust despiertan su interés al pensar que se podría valer del diplomático para ver de nuevo a Gilberte. Si este visita ambas casas, podría ser el mediador para que le hable a Gilberte de él y esta desee invitarlo a merendar a casa.

La inquietud y el desánimo del joven Proust porque no consigue escribir también están presentes. Sueña con conocer a Bergotte, el escritor que admiraba desde que su amigo Bloch le habló de él. Más tarde lo conocerá en casa de los Swann, y cuál será su decepción cuando apenas lo reconoce. La tendencia a idealizar e imaginar le llevó a crearse una imagen de la persona física acorde a su valoración como escritor. El aspecto físico del Bergotte real, su voz y comportamiento no se corresponden con el personaje que Proust ha creado en su mente.

El tema principal de esta primera parte gira en torno al amor que sintió hacia Gilberte. Es probable que fuera su primer amor, deseaba amarla y también se obsesionó con ella. Era un amor carente de emociones hasta el punto de ponerse pesado y ella comenzar a ignorarlo por su presencia constante. Lo que he percibido en ese sentimiento es obsesión y posesión.

La segunda parte de la obra comienza con el viaje de Proust y su abuela al Balneario de Balbec.  Durante los primeros días se siente un extraño y echa de menos a su madre, situación que le lleva a pensar en la posibilidad de que esta viva sin él y el alivio que supondría para ella no tener que cargar con su enfermedad.

Aunque los sentimientos de Gilberte se han debilitado, le acompañan en este viaje. El recuerdo de ella aún está presente, pero según pasan los días el sentimiento se va diluyendo.

El día en que se cruza con un grupo de muchachas que caminan por la playa las verá como algo inaccesible. Ellas tienen algo que a él le falta: -alegría, entusiasmo, vitalidad, … En ese grupo anda Albertine, de quien se enamora. El comportamiento de esta se asemeja al de Gilberte, con una diferencia: -con la misma facilidad que se entusiasma con ella la sustituye, y elige a Andrée, segunda en importancia en el grupo.

Dice de ellas que sus rostros aún no están definidos, que guardan los rasgos de la adolescencia, luego cambiarán. Aún están en esa edad en que son dignas de admirar; su juventud es lo mejor que tienen. La primera impresión que obtiene de ellas cambiará a medida que las conoce más.

La perfección en la búsqueda de esa verdad, minucioso y detallista como era, la encontraba en el Arte, en el amor a las cosas bellas. Lo asocia a la vida, a las personas, como algo imprescindible; es una continua búsqueda de sí mismo. Es lo que ocurre cuando Swann se enamora de Odette y Proust de Gilberte y de Albertine.

No oculta su temperamento neurótico, que le hace sufrir inmensamente. Cualquier gesto de indiferencia o desafecto lo coloca al borde de la desesperación. En cambio, entre olvidarse de Gilberte y enamorarse de Albertine, se nota una transición en la que olvida con más facilidad a la segunda. Afirma no sentirse mal por sustituirla.

Estas muchachas llevaron a Proust a ver un poco de luz en su amargada vida. Aunque ha superado a Gilberte, todas ellas tienen algo que es de la primera, por eso se quiere enamorar de todas. Pero elige a Albertine. Ya casi al final de la temporada, esta le hace una proposición que lo mantendrá ilusionado durante unas horas.

Pero no sería el Proust que conocemos si no cae de nuevo en la desilusión y el desánimo.

Nos vemos en El mundo de Guermantes.




A la busca del tiempo perdido I. Por la parte de Swann. UN AMOR DE SWANN


AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Un amor de Swann recoge la historia de amor entre Swann y Odette de Crézy y transcurre quince años antes de que el Narrador naciera. Proust hace esta intromisión entre su niñez y la adolescencia, entre Combray y A la sombra de las muchachas en flor, respectivamente. Todo apunta que esta parte recoge al Proust que era antes de escribir su obra, "el Proust de la prehistoria" como lo han llamado.

Entre el autor y el personaje hay semejanzas que hacen pensar que Proust utiliza a Swann para narrar esa etapa de su vida en la que se siente atormentado y enfermo, entre otras cosas porque no conseguía escribir su obra. Ambos eran judíos, burgueses, hombres de mundo, con una vida social ajetreada recorriendo los salones de París. Sueñan con la idea de escribir un libro y comparten una gran afición por el Arte; en este caso Swann trabaja en una obra de Vermeer, uno de los pintores favoritos de Proust.

En Combray ya aparecen ambos personajes casados y con una hija, Gilberte. Odette es un personaje ausente, dada su condición de amante que no está bien valorada en casa del Narrador ni en determinados círculos.

Charles Swann está inspirado en Charles Haas, hombre de mundo que Proust llevó a la inmortalidad desde el momento en que lo convirtió en uno de los personajes principales de la obra. Es un caballero educado y con dinero, respetado en los más altos niveles de la sociedad parisina y gran gusto por el arte. Gran afición esta que Proust resalta a menudo en su obra y que me atrevería a decir que la heredó de Ruskin.

Odette de Crézy fue inspirada en una cortesana, Mme. Laure Hayman, que Proust conoció cuando tenía 17 años. Existe una carta escrita del autor donde le hace saber a ella, de su inspiración para el personaje de Odette. Este es su papel en la obra, una "démi-mondaine" de los salones de París y una habitual de los Verdurín donde es bien acogida.

Ambos son presentados en el teatro, y aunque Odette es una mujer bastante atractiva a los ojos de los hombres, no así para Swann. Este es un mujeriego incorregible, con gustos particulares sin importarle la condición social de las mujeres y con especial predilección por las campesinas y criadas.

Un amor de Swann tiene como tema principal el amor, un amor enfermo y cargado de inseguridades. Desde niño, el Narrador, siente un amor obsesivo e inflamado de celos relacionados con su madre. Unos celos infantiles que irán madurando con él. La única víctima de estos es él mismo, porque no son producidos por hechos concretos como una traición, sino que todo está en el interior de la persona que los alimenta.

No hay romanticismo en el amor que Swann siente por Odette porque no es un amor de flechazo, no se enamora de ella en ningún sentido, al menos en lo que los comunes entendemos por enamorarse. Y es que Swann, como Proust y su amor por el arte, produce en ellos un sentimiento de adoración por la belleza que no es la física, es un sentimiento que resulta difícil explicar en términos racionales.

Eso explica, al menos para mí, que no siendo Odette el tipo de mujer que gusta a Swann, este se inspire en la imagen de Séfora, de Boticceli, para proyectarla en el rostro de ella.

Swann y Odette inician a partir de aquí una relación nada lejos de la realidad en la que Proust expone su propia concepción del amor.

A esta altura de la obra el único amor que obsesiona al autor es el que siente hacia su madre, que ya desde niño es un amor enfermo basado en la obsesión y los celos.

De ahí el beso de buenas noches que cada día espera recibir de ella y la aversión que siente hacia Swann; cada vez que este acude a cenar con sus padres se queda sin el beso.

A Swann le ocurre algo parecido. Cuando escucha la sonata de Vinteuil junto a Odette en el salón de los Verdurin, es para él lo que el episodio de la magdalena a Proust. Se desencadenan en él emociones y sentimientos difíciles de explicar que le hacen sentir que se ha enamorado de ella.

Desde ese momento se somete a Odette y se obsesiona cella. Siempre quiere tenerla controlada, y este comportamiento le irá desgastando más a medida que descubre que Odette no es solo suya, sino que tiene otros amantes.

Esta obsesión amorosa lo mantendrá encadenado hasta el punto de no querer actuar, ni para bien ni para mal. Si siente celos se vuelve loco, la odia, la desprecia, se desenamora, quiere abandonar. Si no hay dolor la relación no es intensa, si no es intensa no tiene mucho sentido porque una situación así le aburre.

Cuando ella le presta atención no quiere separarse, no es capaz. Entonces no concibe una vida sin Odette, no quiere disgustarla por temor a que se enfade, y de nuevo viene el sufrimiento.

Swann y su sentido del amor, el protagonista de sí mismo, no hay nadie más. Él con sus deseos insatisfechos, su desesperación por querer saber todo de ella, hasta lo peor. Solo entonces, cuando el dolor llega a la cumbre se da cuenta que está aliviado y descubre el error que ha cometido, el tiempo que ha perdido con una mujer que nunca le agradó, que no era su tipo. Solo entonces llegará la ruptura.

A la busca del tiempo perdido I. Por la parte de Swann. COMBRAY

 

Editorial: Valdemar

Autor: Marcel Proust

Publicación:1913-1927


Es difícil hacer una crítica de la obra de Proust sin extenderme, por eso he decidido hacer las críticas de forma individual ya que los libros se han publicado de forma independiente.

Durante largo tiempo me he acostado temprano, es la frase que da comienzo a Combray, escrita en 1909 y que pertenece a la primera parte del volumen Por la parte de Swann.

Combray comienza en el mismo entorno que Proust utilizó para escribir su obra, en una habitación dormitorio. Este pueblo francés, llamado Illiers, se mantuvo con este nombre hasta 1971, en que se le añadió el nombre de Combray para hacer homenaje a la obra de Proust; ahora se la conoce como Illiers-Combray.

Las primeras páginas de pueden decepcionar a determinados lectores. En ellas el Narrador manifiesta un estado en el que cuesta saber si está soñando, si está despierto o es una especie de delirio; hay que tener en cuenta que Proust estaba enfermo y su vida se estaba agotando en el momento de escribirla obra.

Combray es la etapa de la infancia y primera juventud del Narrador. Su salud era delicada debido a episodios de asma que lo fatigaban demasiado y le acompañaron durante su vida.

Su estilo de escritura no gustaba a los editores, que no entendían el porqué de esas frases interminables repletas de comas. Ahora, conocido como estilo proustiano, están los que afirman que ello era debido al asma que padecía desde niño, y los que dicen que era tan perfeccionista que constantemente revisaba los escritos a los que terminaba añadiendo fragmentos.

Con el tiempo, en la obra, sometida a infinidad de estudios, se han valorado su dimensión y amplitud de registro dentro de la literatura francesa y se le ha colocado en el gremio de Balzac y Victor Hugo.

A Proust le costó empezar a escribir. En Combray, hay un pasaje en el que cuenta la frustración que sentía cuando intentaba retener los pensamientos que le venían a la cabeza estando fuera de casa; de regreso intentaba escribirlos pero descubría que los había olvidado.

Lo más bonito e impresionante de toda la obra es la sensibilidad, la pureza que hay en su escritura. La prosa es poética, melancólica como él, cargada de pequeños matices que te sumergen en toda una vida construida a partir de recuerdos. ¿Es esta la búsqueda de ese tiempo perdido?

Mi interés por Proust surgió hace siete años durante mi estancia en París. Cuando caminaba por sus calles sentía que algo en mí se removía, y no hablo de la emoción de estar en una ciudad como esta, me refiero a la sensación de sentir que la ciudad quería hablarme, y no era su gente, era como si la ciudad tuviera alma, como si quisiera contarme una historia de cada lugar que visité. Esta sensación, que yo no sabía expresar, es la que me llevó a Marcel Proust. Cuando lo encontré comprendí que era eso lo que sentía.

Proust heredó de Ruskin un sentimiento capaz de ver los objetos más allá de un mero espectáculo, a creer en ellos, en su belleza. Es el caso de la descripción de la iglesia de San Hilario de Combray, fruto de su imaginación tomando como referencia las iglesias de Normandia.

La obra completa es un recuerdo, un paseo por su vida, y en Combray está el origen de todo. Un personaje llamado Narrador le sustituye y será quien mire hacia el interior de sí mismo y relate todo.

Me atrevería a llamar momentos estelares a esos que considero destacan en Combray:

El beso antes de irse a dormir era sagrado para el Narrador. Tras la cena, debía retirarse a su habitación y allí esperaba ansioso la llegada de su madre para recibir el beso de buenas noches. Sentía debilidad por ella, deseaba prolongar el momento de su llegada, estaba pendiente de escuchar los pasos antes de que entrara en la habitación y saborear ese instante, porque lo que venía después era el beso y la despedida hasta el día siguiente; cuanto más prolongara ese momento más tiempo duraba su felicidad.

Así, las noches que había invitados a cenar se iba triste a dormir; esa noche su madre no subiría a darle un beso. La mayoría de las veces era el señor Swann. Este acudía con frecuencia a cenar a la casa, de ahí los celos que toma el joven Narrador; significaba prescindir de su madre y del beso de buenas noches.

Quizá el más mencionado es La magdalena de Proust, reconocido como el instante en que de forma inesperada el sabor de dicha magdalena desencadena el torrente de su memoria y todo empieza a fluir.

No estoy segura de haberlo entendido pero interpreto que se refiere a todos esos recuerdos que se guardan en nuestra memoria a lo largo de la vida, quedan sumidos en el olvido y puede que jamás despierten. Depende de si surge este fenómeno involuntario causado por algún estímulo que el azar nos proporciona.

Luego están los caminos de Guermantes y de Méséglise o camino de Swann. Ambos senderos eran los elegidos para los paseos diarios de la familia y por los que el Narrador regresaba a casa. Estos dos caminos, llenos de pequeños instantes de los que él disfrutaba con los sentidos fueron los que le ayudaron a descubrir la vida.

En cuanto a los personajes, si no todos, los más importantes formaron parte de la vida de Marcel Proust. Fue muy dado a frecuentar los salones de la vida social de París, y estos le valieron para su obra usando otros nombres.

Aún no tengo claro el significado de la obra de Proust, qué buscaba en realidad ¿recobrar el tiempo perdido? Tal vez se buscaba a sí mismo, tal vez se preguntó si había malgastado su vida…A veces pienso que la reconstruyó mientras escribía la obra.

 

CITAS:

-Perdemos muchos instantes de nuestro tiempo en nuestra corta vida, esos instantes de los que no somos conscientes, esos en los que parece que no pensamos…

-Verdad es que, lo que así palpita en el fondo de mí mismo, debe ser la imagen, el recuerdo visual que, unido a ese sabor, trata de seguirlo hasta mí.

-…mamá era la primera persona que le daba esa dulce emoción de sentir que su vida, sus dichas y sus penas de aldeana podían presentar interés, ser motivo de alegría o de tristeza para alguien que no fuera ella misma.

-¡Ojalá siga siendo siempre azul el cielo para usted, joven amigo! Y hasta en esa hora, que a mí va llegándome, en que los bosques están ya en sombra, en que la noche cae rauda, habrá usted de consolarse como hago yo mirando hacia el cielo.

-El amor físico, tan injustamente denigrado, obliga de tal modo a toda criatura a manifestar hasta las menores parcelas que posee de bondad, de desprendimiento de sí, que terminan resplandeciendo a ojos del entorno inmediato.