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DUELOS Y QUEBRANTOS

 AUTORA: Ana Girón

PUBLICACIÓN: 2022

EDITORIAL: Autopublicado


Agradezco a Ana Girón la oportunidad que me ha dado de leer esta novela.

Su narrativa es pulcra y con gran destreza en el vocabulario.

La prosa transmite seguridad y contundencia.

El título del libro me trajo a la mente a don Quijote, obra que está presente la novela.

Prueba de ello, es el diálogo que mantienen Paca y Manuel sobre la mencionada obra. Ambos se ensalzarán en una discusión en defensa del Quijote, por parte de Paca, cuyo razonamiento categórico surtirá efecto en Manuel. La escena es buena, con un toque de humor.

El sentido para los duelos y los quebrantos en la novela se va viendo a medida que avanza esta. Todos los personajes sufren de los unos y de los otros: —las adversidades, dificultades, sufrimientos y desgracias a las que han de enfrentarse.

Para unos supondrán un reto que los hará crecer y, para otros, aunque lo intenten, las desavenencias los conducirán a obtener lo que merecían.

Discernir si hay buenos y malos entre los personajes sería complicado. Es una cuestión moral sobre la que cada lector debe opinar.

Yo he sentido que la crueldad, el deseo de venganza y carecer de escrúpulos con respecto a los demás, se palpan en algunos personajes. Llegué a pensar que sus actuaciones eran el resultado de las dificultades a las que tiene que enfrentarse, luego me convencí de que algunos de estos ya nacieron con esa condición.

Haciendo alusión a la receta de «duelos y quebrantos», la autora ha guisado una novela con unos ingredientes difíciles de digerir, pero al catarla me ha parecido de un gusto exquisito.

Transcurre a saltos entre la realidad de la Clínica, gobernada ahora por Elisa, con los recuerdos de la Guerra Civil española vividos a través del Director y de Paca, siendo esta la precursora de su sobrina en la clínica.

No hay un prólogo o introducción que anticipe algo. En el comienzo de la lectura me sentí un poco confundida con la situación al no saber qué estaba pasando. A veces la impaciencia me la juega. Tal vez la fuerza con que la autora expone el punto de partida de la novela me cogió desprevenida.

No hay que pensar mal, porque todo se sabe en el momento justo. La narración de la historia nos va llevando al lugar que corresponde, al mismo tiempo que sorprende con situaciones inesperadas.

La trama principal es la adopción ilegal de bebés que se lleva a cabo en la clínica cuando la dirigía Paca, y un problema al que se enfrenta Elisa que no lo ve con buenos ojos. Es una cuestión moral que lleva a reflexionar y que la autora trata sutilmente. 

La más destacable es Elisa. Sus duelos y quebrantos son los más desmesurados, pero consigue vencerlos para después resurgir. Es el mejor personaje.

Para concluir, diré, que es una novela que me ha causado gran expectación. La autora con su prosa aporta motivo suficiente para disfrutar de la lectura. El placer de la lectura con «Duelos y Quebrantos» está garantizado

 

CITAS:

—El Director salió derrotado de casa de la Duquesa. Llevaba sobre su espalda la carga de Prometeo, revivida durante todos los días de los años que podía recordar. El rechazo continuado con el que se aísla a una persona no desaparece: empasta en un magma grumoso de desaliento, que, al final, desborda para arrasar. Hastiado por ser incapaz de digerir su vida tal y como era, decidió ponerle fin.

—La guerra reserva un efecto catalizador a todo lo que impregna. Los días transcurren apresurados y la muerte se anticipa. Los niños dejan de serlo, y los hombres, también.

—A veces lo sorprendía el recuerdo del final de la guerra cuando las nubes negras de su destino más lo acechaban. Si Hobbes señaló en el Leviatán que «la información es poder», el Director podría reafirmarlo argumentando que la falta de conocimiento había dejado a todos sin autoridad sobre su persona. Esa carencia permitió el camuflaje del otrora soldado entre los supervivientes de aquellos a los que arrasó, eso sí, siempre con el temor a ser descubierto. Como con cualquier falta, en el pecado también se carga con la penitencia. 

—Han sido muy pocos los que han reconocido haber hecho la guerra en el otro bando, uno de ellos ha sido ese al que tú has consagrado. Tantos hombres contando la misma historia… No es creíble; por eso los matan. Nadie cree que un ejército de inocentes haya podido mantener la guerra durante todo este tiempo. Y eso vale tanto para los que dicen haber ganado como para los que no —respiró apesadumbrada.

—Se llega a la indiferencia practicando la indiferencia.

—No sabría distinguirle, entre los muertos que dejé, quiénes eran de los míos y quiénes los otros, porque aquello era un enjambre sin Dios. Una locura. Lo único que recuerdo con nitidez es el miedo.

—Todos los golpes de la vida se pueden tratar o desatender. Tú decides cómo obrar con las heridas del cuerpo y también con las del alma. El tiempo, por sí solo, ni cura ni mata.

—Elegir por los demás atendiendo a indicios en principio desfavorables nunca ofrece garantías. Por poco que uno tenga, lo que todos queremos es decidir por nosotros mismos. No hay nada más bonito que disponer de esa soberanía. Eso es lo primero que se pierde cuando quien sea impone a otro una creencia o proceder.

— ¿Sabes? No fue por el asalto y luego el cambio político.  Y tampoco por el exilio de los que tuvieron que irse. Si la guerra cambió la vida de tanta gente, fue por estas atrocidades.

-Tocó fondo, si bien, su particular bajada a los infiernos le ofrecía una envidiable óptica desde donde, por fin, descubrir la dimensión real de los elementos que la rodeaban.

-No somos como nos compartamos en un momento determinado. Lo que nos define es la regularidad en nuestra manera de proceder.

 -Lo que a Manuel le indicaba ahora su lucidez era que todos podrían ser sus verdugos y, por anticipación, cualquiera corría el riesgo de convertirse en su víctima.

 



EDAD PROHIBIDA

 AUTOR: Torcuato Luca de Tena

EDITORIAL: Austral

PUBLICACIÓN: 02/10/2013

 

Hubiera sido bonito leer esta novela en esa época tan convulsa como es la adolescencia, esta que el autor titula Edad Prohibida.

La "salida del cascarón". Así llamaban los adultos en mi pueblo a la llegada de la adolescencia. El despertar de la sexualidad, descubrir el primer amor del que dicen que nunca se olvida y, aunque ahora no lo veamos, era también el momento de tomar decisiones. En realidad, pocas cosas se olvidan de esa época.

Es una novela escrita con ternura y de forma muy natural. No desentona en entre los que pertenecen a esas generaciones de la época en que fue publicada, o quedan cerca. De alguna manera pueden sentirse identificados. Era una edad en la que dominaba la inocencia, y también la ignorancia a todo lo que se venía encima.

¿Por qué llamarla Edad Prohibida? Tal vez por el desconcierto de ser considerado niño o ya un hombre, según para qué. O descubrir que la chica de quien te has enamorado se ha convertido, de un día para otro en mujer, y tú sigues siendo un crio.

Hay un capítulo del libro, que lleva el título de la novela, donde más claro se expresa esa sensación. Uno de los protagonistas no lo comprende, y se enfada consigo mismo diciéndose que la adolescencia debería estar prohibida.

El autor expone esta etapa de revuelos con cierto toque de exageración. Tal vez con la intención de hacer ver al lector que, entre la forma de vivir Enrique su Edad prohibida y la de Anastasio, hay un abismo que es necesario expresar para resaltar la importancia de las decisiones que se toman en esta edad.

La novela se sitúa en los finales de la Guerra Civil. Un escenario que no destaca demasiado porque no es relevante. En cuanto a la trama, es la historia de unos chicos que despiertan a la adolescencia y se descubren así mismos. El paso del tiempo los hará crecer y se convertirán en personas adultas.

Todos se recordarán entre si mientras recorren caminos diferentes, hasta el día que estos se crucen y los amigos se vuelvan a ver. Llegados a este punto se sabrá el resultado de las decisiones que tomó cada uno de ellos.

Nos lo avisa el autor desde el principio. Empieza en tiempo presente, con los dos personajes principales, y continúa narrando las adolescencias de ellos y sus amigos. Lo bello de esta novela es saborear la evolución de esta etapa de la vida que también considero complicada.

Desde la incertidumbre de no saber por qué te sientes así, descubrir el amor o sentir atracción hacia otra persona y no saber cómo actuar, dejarte llevar a veces por los impulsos, … Es un cúmulo de experiencias nuevas originando el caos en tu cabeza.

Y en el fondo es el paso necesario para llegar a la madurez.

 

 CITAS:

—La playa no pertenecía al continente, sino al océano. Era el último reducto de su jurisdicción. Y tenía, como él, la inconstancia de las formas y el hechizo de la soledad.

—Tienes una bendita enfermedad, hijo mío, … «La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido…» Todo eso que sientes dentro de ti, hijo mío, es la buena tierra que se mueve porque se sabe en sazón para recibir las semillas. (…) Recibe lo que se echa y cría igual lo santo que lo perverso.




LA MUERTE DE IVÁN ILICH


AUTOR:
Lev Tolstói

EDITORIAL: Mestas

PUBLICACIÓN: 07/2022


La vida y la muerte. El principio y el fin. Si no vives no mueres. Hay que vivir para morir.

Iván Ilich, se labra un buen porvenir escalando lo necesario. Esto exige un precio a pagar mientras se encamina hacia ese objetivo. Tampoco se libra de esos remordimientos que le van asaltando a medida que se da cuenta de lo que sacrifica.

Una de las fatalidades de la vida, ahora y siempre, es que no haya tiempo para saborear aquello por lo que se lucha, que al llegar a la meta solo se disponga de un breve tiempo para disfrutarla.

En el momento álgido de su vida social, no personal, ve venir la muerte, que se le acerca lentamente, se instala con él, se regodea en él, lo lleva a la desesperación, hasta agotarlo. No quisiera para mí este final.

En este caso lo importante no es el final, sino enfrentarse a esa transición que lleva a la muerte. Iván Ilich, se da cuenta de cómo es el ser humano. Lo ve en la sociedad que tiene a su alrededor.

Cuando ves morir a alguien se puede sentir un alivio, entre comillas, de no ser uno el finado. Se puede sentir miedo ya que somos conscientes de que otro día será el nuestro, pero no hoy. Y como cosa natural seguimos adelante porque es ley de vida. Es lo que se suele decir.

Me llama la atención esa alusión que hace Iván a la mentira y a la compasión. Tiene una lucha interna con la sensación que debe producir saber que te mueres. Que tu vida y tus prioridades desaparecen contigo.

Le atormenta la mentira que usan los demás, que al mismo tiempo suena a compasión. Porque la otra alternativa es decirle directamente:  —Lo siento, te estás muriendo.

No será agradable ver nuestro final. Lo que Tolstoi pone de manifiesto es precisamente esos últimos instantes que nos llevan a la muerte.

Es la historia de Iván Ilich. Una reflexión. Una historia sencilla, humana, que aún perdura porque vivimos y morimos. Como si la vida y muerte hicieran un pacto y le permitieran una transición, antes de llegar al final, para hacer balance de esa vida que nos ha tocado.

 

CITAS:

- «¿Qué ocurrirá cuando deje de existir? Nada pasará. ¿Dónde estaré cuando no exista? ¿La muerte? No, no quiero».

-La salud, la fuerza y la vitalidad de los demás era algo que ofendía a Iván Ilich; pero la fuerza y la vitalidad de Guerásim, lejos de afligirlo, contribuía a su tranquilidad.

- (…,) lo más doloroso para Iván Ilich era que nadie le compadeciese tal como él quería.

-Se debatía como el condenado a muerte que se debate en manos de su verdugo, sabiendo que no puede salvarse;(…)




EL CAMINO

 

AUTOR: Miguel Delibes

EDITORAL: DESTINO

PUBLICACIÓN: 2005


A la segunda va la vencida. Creo que han pasado más de diez años desde que decidí leer este libro por primera vez. Lo que me aburrió entonces fue la retahíla de nombres y motes que Delibes utilizó con sus personajes. Hoy en día me alegro de que esta joya literaria se haya cruzado de nuevo en mi camino. Lo he disfrutado muchísimo.

Aún no había nacido cuando esta obra fue publicada, pero la historia de Daniel, el Mochuelo, y sus amigos me ha recordado a mi niñez. Pertenezco a una de esas generaciones en las que divertirse en la calle y hacer travesuras de vez en cuando era lo habitual.

En esas décadas se evolucionaba más despacio y la forma de educar entre los años cincuenta y principios de los setenta no había cambiado mucho. Seguía vigente Moisés, el profesor, el Peón, castigando con un reglazo en la palma de la mano o aguantando el peso de los libros con los brazos en cruz.

El mundo rural que describe Delibes es sin duda muy familiar para los que nacimos por esos años en el pueblo. Era habitual ir al campo y robar fruta como hicieron Daniel, el Mochuelo, Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso, en la finca del Indiano y su hija Mica. El miedo a ser pillados por Mica hacía que ese momento fuera más emocionante.

Los motes era algo muy habitual. Se conocían mejor los habitantes del pueblo por los apodos, como dicen en mi pueblo, que por sus nombres propios. En esta novela muchos de ellos están relacionados con la vida rural.

Aunque la edad temprana de estos chicos es factor importante, creo que la inocencia de esos años lo era en la misma proporción a la educación que se recibía entonces. Que Daniel, a punto de irse a la ciudad, y Germán creían todavía en la cigüeña, y que Roque, más espabilado, compare el parto de una mujer con el de una coneja no deja de ser gracioso, pero es cierto que había muchos tabús.

Qué decir del amor. Esos amores platónicos que afloraban de repente, acompañados de un cosquilleo en el estómago y lo mismo que entraban, salían, porque a poco que nos descuidáramos se habían esfumado. Es lo que le ocurre a Daniel, el Mochuelo, con Mica.

 Es maravillosa la reflexión que hacen sobre las mujeres con cutis. La Mica era la única que lo tenía de seda. Pasaba temporadas en el pueblo, pero no era de allí. En cambio, las que si lo eran no gozaban de esa suerte porque «el sol les quema el pellejo o el agua lo arruga»

La muerte también crea en Daniel cierta decepción cuando por accidente muere Germán, el Tiñoso. Como también le entristece pensar que abandona el pueblo por un tiempo y lo más probable es que no vuelva a ver al cura con vida, aunque si en una hornacina, como se esperaba por lo de la santidad que le habían asignado.

Es una novela tierna hasta más no poder. Narrada en tercera persona, Delibes nos deleita con una historia de costumbres que casi han desaparecido. Es la historia de Daniel, el Mochuelo. Todos esos recuerdos que le abordan justo antes de marchar. Porque él no quería irse a la ciudad, sentía que su vida estaba en el pueblo. Lo más importante lo tenía allí. Pero su padre decide por él.

Ese es el camino, el verdadero mensaje de esta novela. El camino que Daniel no pudo elegir.  Quería quedarse en el pueblo, pero su padre le eligió un camino distinto.

 

CITAS:

- ¿Qué preferían no asfaltar la plaza antes de que les aumentasen los impuestos? Bien. Por eso la sangre no llegaba al río. «La cosa pública es un desastre», voceaba, a la menor oportunidad, don Ramón. «Cada uno mira demasiado lo propio y olvida que hay cosas que son de todos y hay que cuidar», añadía.

 - Eso es un decir. No creas que los santos huelen a colonia. Para Dios, sí, pero para los que olemos con las narices, no. Mira don José. Creo que no puede haber hombre más santo, ¿eh? ¿Y no le apesta la boca? Don José será todo lo santo que quieras, pero cuando se muera olerá mal, como la Mica, como tú, como yo y como todo el mundo.

LOLITA

AUTOR: Vladimir Nabokov

EDITORIAL: Anagrama

PUBLICACIÓN: 11/10/2017

 

Lolita, es una novela que me salió al encuentro leyendo el libro titulado La librería, de Penélope Fitzgerald, y el de Hombres fatales, de Elisenda Julibert.

En el primer libro, Florence monta una librería en el pueblo de Hardborough. Alguien de entre todos los habitantes que tiene interés en que no tenga éxito le recomienda poner dicha novela a la venta, a sabiendas de que Lolita es una historia conflictiva por la polémica que se creó cuando fue publicada.

Se la calificó de pornográfica, y aunque se describen escenas en las que Humbert babea imaginando cómo le gustaría poseer a Lolita, o cuando al final consuman, estas escenas están adornadas con matices que las estilizan evitando ser consideradas de sexo explícito.

Otra cuestión diferente es H.H. Este es un personaje enfermo y depravado, está en prisión y desde allí, dirigiéndose a un jurado ficticio y a nosotros los lectores, narra su historia con Lolita. 

Ella es su obsesión, es la reencarnación de Annabel Leigh, su primer amor. Se podría pensar que esa enfermedad ya estaba gestada en el personaje. Es consciente de su problema, pero ello no le impide seguir adelante en su empeño de poseer a Lo.

Se justifica reconociendo que no está bien, que tiene miedo a las consecuencias que le pueda ocasionar abusar de una menor; aun así sigue adelante. Actúa de forma premeditada, y en sus confesiones hacia el público ficticio quiere hacernos ver que es víctima de su enfermad para que no le condenemos.

No veo a Lolita como personaje principal, sino como el objeto de deseo de H.H. Es por ello que menciono el libro de Elisenda Julibert, Hombres fatales y su visión de cómo la mujer ha sido utilizada en la literatura como «mujer fatal».

Humbert nos dice que sus expectativas de ser amantes aún tendrían que esperar. Ese preludio que comienza en el momento en que se acomoda en la casa de Charlotte Haze para estar junto a Lo, bien vale esperar. Y tras maquinar un plan para conseguirla, que incluye darle narcóticos para manejarla mejor, sale con la frase:  —«Y voy a decirles algo que les sorprenderá: ella me sedujo». Esta creación del autor y no del personaje, puede llevar a pensar que Lolita es el origen del mal y Humbert pierde la cabeza por ella.

Lolita es un personaje casi pasivo en esta historia. Sus intervenciones son breves diálogos. No hace reflexiones, todo son preguntas, afirmaciones o negaciones. Es una chica de doce años creada por la mente enferma de su padrastro para manejarla a su antojo y conseguir su objetivo.

La edad de Lolita es factor llamativo. Aún así, H.H. piensa que ella está adelantada, sexualmente, para su edad y por tanto está preparada. Así es más fácil tranquilizar su conciencia. 

A excepción de que a veces Nabokov se extiende en descripciones que sobran, es una novela con prosa poética que merece la pena ser leída.

CITAS:

-Hay que ser un artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una gota de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad encendida en su sutil espinazo…, para reconocer de inmediato, por signos inefables, …, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; …

-Si procuro describir esas cosas, no es para revivirlas en mi infinita desdicha social, sino para discernir la parte infernal de la celestial en ese mundo extraño, terrible, enloquecedor, que es el amor que inspira una nínfula.

-Lo bestial y lo hermoso se juntaban en un punto, y es esa frontera la que desearía precisar. Pero siento que no puedo hacerlo por completo. ¿Por qué?

LAS ESCLAVAS DEL RINCÓN

AUTORA: Susana Cabrera

EDITORIAL: TIEMPO de PAPEL

PUBLICACIÓN: 2023



Las esclavas del rincón es una historia novelada que me ha sido asignada en el concurso de Masa Crítica de Babelio. Está ambientada en el Montevideo colonial de principios del siglo XIX, en Uruguay.

Montevideo, en esa época era una ciudad pequeña donde la población más numerosa eran españoles y criollos, y un  alto porcentaje de esclavos dedicados al servicio doméstico. El 4 de julio de 1821, Celedonia, el ama de la casa, fue asesinada por dos de sus esclavas. La autora se basó en este hecho real para reflejar una sociedad esclavizada y silenciada.

Elaboró una historia con delicadeza, para suavizar la crudeza que Celedonia arrojaba cuando azotaba a las esclavas hasta arrancarles la piel. No había piedad a la hora de usar el látigo, cualquier excusa era buena para mitigar el odio que sentía hacia una raza que culpaba de su desgracia.

El caso fue minuciosamente revisado por Susana Cabrera para darles protagonismo a todos esos esclavos que fueron maltratados por Celedonia. En este relato conoceremos las declaraciones de tres esclavas: -Mariquita, autora de la matanza, Encarnación, y Graciosita que estaba en la iglesia y cuenta como escuchó los gritos que venían de la casa, como rompieron el silencio que reinaba en la catedral. Y Luciano, hijo de Encarnación, que siguiendo las exigencias de Mariquita colaboró acercándole cuchillos y tenedores para encarnizarse con el ama.

Mediante la correspondencia establecida entre Joaquín Wich, hermano de Celedonia, y la condesa de Merlín, primera dueña de Mariquita conoceremos las personalidades de la señora y la esclava, y los motivos que fueron ocasionando el fatal desenlace. Dichas cartas también le valieron al abogado defensor de las esclavas  a preparar la defensa de estas y Luciano.

La autora no pretende hacer un juicio de lo ocurrido, ya lo tuvieron las acusadas en su momento, pero los lectores no podremos evitar hacerlo tras conocer los hechos. Lo que pretende es dar voz a todos los esclavos que fueron silenciadas por sus amos tomando como ejemplo el caso de Celedonia.

Porque el destino a veces cambia el curso de las cosas, y si María de las Mercedes hubiera sabido que Mariquita, su esclava, iba a terminar en el infierno no la hubiera mandado a casa de Celedonia. Nadie podía imaginar que la imagen distinguida, de puertas hacia fuera, era bien distinta en el interior.

Se reserva para el final el alegato transcrito del doctor Lucas Obes, abogado defensor de las acusadas. Aun sabiendo que era tarea difícil, con un bonito discurso intentó defender la libertad ante la esclavitud, el derecho de unas mujeres que toleraron el abuso de sus amos y como recompensa unos hijos que nacieron esclavos. También los malos tratos y las condiciones de  vida. La imparcialidad de una sociedad que se siente superior a otra por ser de diferente color.

No digo que Celedonia mereciera la muerte, pero tampoco la sentencia que fue impuesta a las esclavas que vivieron sin los privilegios más indispensables. Sin opción a decidir, solo a obedecer. Todos humillados y sometidos al autoritarismo de una sociedad que se creía más que otra.

Os invito a que leáis este gran relato. Las reflexiones nunca están demás. Aprendemos de los fracasos, no de los éxitos.

 

CITAS:

-…le dolía tanto la herida que decidió sentarse en el suelo, un sudor frío le recorría el cuerpo tembloroso, tenía miedo y hambre…

-…la muerte del amo sumió a todos los esclavos en un miedo permanente y pasaron a dormir en los sótanos de la casona, la humedad mojaba las paredes y durante el invierno no era posible calentar los cuerpos.

-…es la mirada sin expresión, en general perdida…, vacía, ni triste ni alegre, con una historia de sufrimientos ocultos que le dan una rigidez temible.

-Fue cuando Graciosita ya estaba en fila esperando recibir la Hostia Sagrada que oyó el grito y entonces tuvo el extraño presentimiento de que ese grito de alguna manera estaba unido a ella.

EL TEMOR DE UN HOMBRE SABIO


AUTOR: Patrick Rothfuss

PUBLICACIÓN: 03/01/2013

EDITORIAL: DEBOLSILLO


No sabría decir si El temor de un hombre sabio me ha gustado más que El nombre del viento. Creo que los dos están a la misma altura, y no he sabido apreciar la diferencia de que el segundo es mejor según que lectores. Aunque el final de este que reseño ha sido buenísimo,  seguimos estando a "dos velas".

Es el segundo día de la historia de Kvothe. Seguimos avanzando en la complicada vida de un personaje que parece envejecido en los Interludios, esos pequeños descansos que se toman, unas veces para reponer fuerzas y otras como descanso emocional.

No ha pasado más tiempo del que se toman para dormir y retomar la historia al día siguiente. Solo un día y parece que ha pasado toda una vida.

Kvothe continúa en la Universidad, trabajando para pagar las matrículas y buscando a Denna. Siempre se buscan el uno al otro y no siempre se encuentran. En realidad se atraen pero parecen destinados a vivir sus días encontrándose, o buscándose. ¿Están enamorados? Denna da a entender que si pero él solo siente cariño, al menos eso es lo que afirma. Aunque no puede negar que se siente atraído. Al mismo tiempo Denna le desconcierta, no la conoce lo suficiente como para amarla: -"No puedo amar algo que no comprendo".

Kvothe es orgulloso y se reconoce como persona inteligente. Falla en la paciencia, que no tiene y comete errores. En el segundo libro ha crecido como persona.

Un descanso de la Universidad, aconsejado por sus amigos y algunos profesores, lo llevan a Vintas. Allí están sus orígenes, eso es lo que creemos. Todo apunta a que lleva sangre noble pero él lo desconoce. Recomendado por Trephe, un conde que ejerce de mecenas, viaja hasta Severen para instalarse en el palacio del maer Alveron.

Una vida muy interesante le espera; también a los lectores. Lo aprendido en la Universidad le valdrá para descubrir el intento de asesinato contra Alveron. Esto no estaba previsto pero sí que corteje a Meluan, lady Lacklees. El maer quiere casarse con ella y manda a Kvothe para que haga de celestino y le prepare el terreno. De alguna forma tiene que conocer a la que suponemos que es la hermana de su madre.

Lo más interesante tiene lugar cuando el maer encomienda  Kvothe la misión de dirigir un grupo de mercenarios. El objetivo es acabar con los bandidos que atacan los caminos que recorren sus recaudadores.

En esta aventura ocurren muchas cosas, y otras se intuyen. Si hay algo que muchos de los lectores de esta novela hemos hecho ha sido sospechar, imaginar, intentar resolver,…Esto último es  imposible. Rothfuss da muchas pistas, muy bien administradas, de manera que el lector ha de estar atento en todo momento. Es un excelente contador de historias.

Estará con Felurian en el mundo Fata ,y vivirá con los Adem antes de volver al palacio del maer. Estas experiencias le aportarán dos elementos importantes de los que ya no prescindirá. Se perfecciona como Nominador. En realidad lo es desde siempre, pero tiene que descubrirlo. Tiene todas las cualidades para ser un Táborlin el Grande.

Se mantienen los personajes principales del primer libro y aparecen nuevos. De los primeros hay uno que adopta diferentes personalidades: -Se trata de Ceniza. Es un Chandrian que intervino en la matanza de la troupe y los padres de Kvothe en El nombre del viento.

Se cree que Ceniza es también el jefe de los bandidos que el maer quiere eliminar, Bredon que vive en la corte del maer, y el mecenas de Denna en El temor de un hombre sabio.

La canción de lady Lackless en el primer día es un acertijo que parece resolverse al final del segundo día. Pero no es así.

Lo que sí está claro es que Rothfuss nos vuelve a dejar con un montón de incógnitas que no podemos resolver, pero si debatir y sacar conclusiones personales.

Es cierto que ha tenido mucha crítica negativa, por la tardanza en las publicaciones y porque hay cierto público que tiene la opinión de que es una novela que le ha resultado aburrida.

En cualquier caso me ha parecido una novela fantástica, inusual por como la ha construido y muy gratificante. Las notas que he ido tomando de los dos libros dan para mucho. ¡Hay tanto que comentar…!

Lo que veo imposible es que en el tercer día Rothfuss lo resuelva todo. Sería resumir demasiado y eso no es lo que esperamos. A esperar toca.




EL NOMBRE DEL VIENTO

AUTOR: Patrick Rothfuss

PUBLICACIÓN: 2011

EDTORIAL: Plaza & Janes

 

No entraba en mis planes leer fantasía, en realidad nunca me lo había propuesto. Tampoco imaginé que alguien me pudiera convencer para que lo hiciera. Pues bien…, aquí estoy…, haciendo la reseña de El nombre del viento. Alguien con un gran poder de persuasión y conocimiento de esta obra de Rothfuss, ha conseguido traerme hasta aquí.

No me arrepiento de haber entrado en este mundo. Como si de una atracción se tratara, abrir las páginas de este libro ha sido como atravesar una puerta y entrar en un mundo fantástico, perfectamente creíble,  y vivir la historia al mismo tiempo que los personajes.

Esta novela no se puede abordar sin profundizar. Hay que convertirse en un Sherlock Holmes, coger lápiz y papel y empezar a tomar notas para resolver el enigma que ha creado Rothfuss.

No pretendo hacer una sinopsis. Quien lo ha leído sabe en que consiste esta novela, y para los que no lo habéis hecho, espero que esta reseña os anime a hacerlo.

El Prólogo ya es todo un acertijo, la canción sobre lady Lackless que canta Kvothe de niño, es otro. En realidad toda la novela lo es.

Nada es lo que parece. Una cosa es lo que aparentan los personajes, y otra es lo que de verdad son. Cualquier dato que pueda escribir aquí, por insignificante que sea, puede dar lugar a un anticipo que el lector tiene que descubrir a medida que lee.

En un tira y afloja entre el posadero y Cronista, el primero accede a contar su historia, en tres días, bajo la condición de que no debe cambiar nada. El nombre del viento es el primer día.

La novela se divide en dos tiempos: - el presente, donde Kote narra su vida mientras Cronista la escribe. Y el pasado, donde transcurre la mayor parte de la historia. En medio, hay interludios para recordarnos que la vida  continúa en la posada.

Cuenta con un extenso abanico de personajes, y a medida que van apareciendo, son una pieza más que hay que encajar. No importa. Solo nos complicaremos en la medida que sintamos curiosidad, intentado aclarar todo lo que ocurre, y por qué, en torno a cada uno de ellos.

El autor deja muchos cabos sueltos, supongo que con la intención de que el lector se rompa la cabeza, algo que a mí me ha resultado no solo entretenido, también maravilloso. La novela está escrita de forma sencilla, nos hace creer en una historia más de las que se cuentan.

Lo interesante es intentar atar cabos con la cantidad de información que se nos da, porque más que nada tenemos curiosidad por saber cómo va a terminar. De esto último hay que olvidarse.

Algunas de estas informaciones pueden pasar desapercibidas o no se consiguen enlazar hasta más avanzada la historia; por eso recomiendo tomar notas que nos pueden aportar datos en el afán que nos hemos propuesto de saber quién es en realidad Kote o Kvothe.

Aquí se sospecha de casi todo el mundo. En general, casi todos son buenos, pero se guardan un pasado, un secreto, y no todos dicen la verdad cuando hablan. También mienten.

Solo adelanto que al terminar este primer libro, la investigación sobre la historia de Kvothe no ha hecho más que empezar, pero con ventaja para el segundo libro. Ya tenemos información de la que tirar.

Es una lectura sencilla, entretenida y, a mí, me ha resultado apasionante por el reto que Rothfuss plantea. Es como un gran puzle en el que hay que ir encajando las piezas, pero ante todo hay que disfrutar de ella mientras se lee.

No sabía cómo hacer esta reseña, por la sencilla razón de que es una novela para disfrutarla, desde el Prólogo hasta el Epílogo, que son bastante semejantes. El primero no sabes por dónde cogerlo, al segundo ya le ves algún sentido.

Esta novela hay que descubrirla despacito, y con atención para no perder ningún detalle. Y animaros a que la leáis, o al menos lo intentéis, aunque la literatura fantástica no os llame.

Se ha dicho mucho, bueno y malo, sobre los dos libros ya publicados, y todo lo que se rumorea del tercero. Todos los que nos hemos metido en este barco queremos un final que ojalá no esté muy lejano. Yo, de momento, voy a por el segundo.

Os puedo asegurar que el "primer día" ha sido una aventura leerla,  y el intento de descubrir "todo", otra.

 

 CITAS:

-Volvía a ser de noche. En la posada Roca de Guía reinaba el silencio, un silencio triple.

-El hombre tenía el pelo rojo como el fuego. Sus ojos eran oscuros y distantes, y se movía con la sutil certeza de quienes saben muchas cosas.

 

 

ORDENANDO MI CABEZA

 AUTORA: Estrella Delgado Morillas

PUBLICACIÓN: 22 abril 2024


Ordenando mi cabeza es una entretenida novela que nos lleva a esa etapa de la vida en la que las hormonas andan revueltas y, según qué tipo de persona seas, puedes ir en una dirección u otra; lo malo es elegir la equivocada.

Lucía vive con sus padres, aunque su madre lleva ausente durante años postrada en una cama. Va a cumplir los dieciséis. Ojalá su madre estuviera consciente para contarle eso que le inquieta.

Casi nada es fácil en esta vida, pero Lucía es una chica resuelta que cometerá errores y también sabrá corregirlos.

El amor emerge en su vida gracias a Pablo, de quien se enamora y este le corresponde. Es una edad bella pero complicada. Nada está decidido y en ese caso, siempre se puede rectificar.

El carácter impulsivo de Lucía hace que tome decisiones precipitadas, de las que luego se arrepiente, y el arrepentimiento se manifiesta cuando ha reconocido el error.

El argumento es bueno y la autora nos deleita con una historia que forma parte de la vida misma.

Aprovechando la confianza que me une a la autora -fuimos juntas al colegio y nunca hemos perdido el contacto- me hubiera gustado que profundizara en los personajes, al menos en los principales; esto ayudaría a familiarizarse con ellos, a quererlos u odiarlos.

Sé que es una de sus aficiones el escribir y la animo a que lo siga haciendo, aunque piense que le queda camino que recorrer. Todo se consigue con esfuerzo y perseverancia.

Me ha encantado leer este libro, fruto de muchas horas dándole vueltas a la cabeza. Hay ficción pero también he percibido realidad; al final los escritores y escritoras siempre dejan un poquito de si mismos en cada una de sus obras.




A la busca del tiempo perdido II. DEL LADO DE GUERMANTES

AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Del lado de Guermantes, del que solo conozco el nombre del camino hasta llegar a este punto de la obra, y tan plasmado por el Narrador en Combray, quedó anclado en su infancia el día que Mme. de Guermantes apareció ante sus ojos en una boda aristocrática en Combray.

Entonces, estando en Combray, el Narrador escribía así:

«De los dos caminos que salían de Combray y que se diferenciaban tan completamente uno del otro, el de Swann y el de Guermantes, no podía ir por los dos el mismo día».

Guermantes, al otro lado del río Vivone, es un nombre en la imaginación del Narrador que asocia a la belleza y al misterio. Ha escuchado que la duquesa pasa veranos allí y la convierte en el alma de un lugar al que no puede llegar, pero alimenta su imaginación. De lo inaccesible nace el deseo, y el camino de Guermantes nunca recorrido quedará grabado en su memoria.

Este volumen recoge la transición de lo imaginario a la realidad. El nombre de Guermantes es algo más que un camino y un nombre, es el que representa a la alta sociedad parisina. No es casual este encuentro que propone Proust sino la consecuencia de su búsqueda interior, el deseo de alcanzar aquello que en la infancia solo existía en el sueño.

Así entra de lleno en la alta sociedad, en la que irá descubriendo que no todo es elegancia en los salones; detrás de estas fachadas se refleja ese afán por mantener las apariencias y lo frágiles que estas pueden ser.

A través de estos personajes tan aristocráticos, Proust desnuda sus fachadas y revela sus carencias. El Narrador hace una inmersión en un mundo que en el fondo tampoco le interesa demasiado, pero le sirve para compararlo con su riqueza interior. Y no es que Proust necesite descubrir algo, no, sino que hace uso de esta sociedad, aún sin saberlo, para recuperar ese tiempo que tanto le obsesiona. Cada uno de ellos viene a reflejar una parte de sí mismo.

En el salón de Mme. de Villeparisis, tía de Saint-Loup y pariente de Mme. de Guermantes, Proust convierte ese salón en el escenario donde se revela el declive de una sociedad que subsiste gracias a las formas sociales, y que le permitirá acceder al mundo de los Guermantes.

Hacer referencia al caso Dreyfus que tanto dio que hablar en su momento para reflejar cómo la sociedad francesa estaba dividida y ciega moralmente; a su mejor amigo, Saint-Loup, juzgado en el salón por su relación sentimental; M. de Charlus insinuando sus deseos sexuales al Narrador son unas cuantas de las variadas distracciones que tienen lugar en dichos salones.

La referencia a la homosexualidad empieza a ser más evidente en este volumen de la obra. Aunque era un tema tabú para la época, Proust lo aborda de manera sutil con Charlus. Convierte a este personaje en el centro de atención para retratar la homosexualidad que la sociedad obliga a ocultar y muestra sus propias luchas internas y conflictos emocionales.

Entre tanto ocurre la muerte de la abuela, que la presiente y la va anticipando de una forma muy poética y estremecedora. Estaba yo tan a la expectativa de saber qué sentiría el Narrador con su muerte que me alarmé al comprobar que no exterioriza ningún sentimiento. En apariencia todo sigue igual, lo que me hizo pensar que vive el duelo de la abuela en su interior. Y es tal vez ese silencio, ese no hablar de ella, esa ausencia, lo que en realidad le causa el dolor.

Y sí, hay un cambio en él y un punto de inflexión en la obra. A partir de aquí comienza su decepción con los Guermantes y la vida en general. Se puede comparar con lo que consideramos «entrar en la madurez», etapa en la que se pierde la ingenuidad, el mundo defrauda y, como consecuencia, viene la decepción. Pero el Narrador no ve negatividad en esa decepción, profundiza más, porque comprende que madurar no es perder la esperanza sino ver dónde hay que depositarla.

Es en la recta final de la obra donde los Guermantes y el resto de sus habituales cobran mayor protagonismo. Aquí, el Narrador utiliza la ironía de quien ha comprendido el mecanismo de ese mundo de la alta sociedad que antes lo había fascinado.

Esto ocurre cuando descubre que la brillantez es puro artificio; el ingenio sustituye a la inteligencia hasta el punto de que las jerarquías sociales están expuestas a descender un peldaño por carecer de este. Así, quienes parecían extraordinarios resultan ordinarios.

El mundo que el Narrador había soñado termina revelándose como un gran teatro social; y solo cuando esa ilusión que tanto había imaginado se desvanece, comienza el camino hacia la verdadera revelación: comprender que la vida solo adquiere sentido cuando puede ser transformada en memoria y en obra.

 

 CITAS:

—A medida que nos acercamos al nombre, el encanto se disipa. Lo que antes evocaba el misterio de los bosques, los reflejos del río y las antiguas leyendas, se reduce al rostro de una mujer que pasa ante nosotros por la calle.

—Pero como el viajero que, defraudado por el primer aspecto de una ciudad, se dice que quizá penetre su encanto visitando los museos, trabando conocimiento con el pueblo, …, yo me decía que, si hubiese sido recibido en casa de Mme. de Guermantes, si fuera uno de sus amigos, si penetrase en su existencia, conocería lo que, bajo su envoltura anaranjada y brillante, encerraría su nombre realmente, …

—Sentimos en un mundo, pensamos, nombramos en otro, podemos establecer entre ambos una concordancia, pero no colmar su intervalo.

—Cada uno es el hombre de su propia idea; hay muchas menos ideas que hombres, y por eso todos los hombres que tienen una misma idea se parecen. Como una idea no tiene nada de material, los hombres que sólo están materialmente alrededor del hombre de una idea no la modifican lo más mínimo.

—Después de todo, en una sociedad igualitaria la cortesía no sería un milagro más sensacional que el éxito de los ferrocarriles y la utilización militar del aeroplano. Además, aun cuando la cortesía desapareciese, nada prueba que sería una desgracia. En última instancia, una sociedad ¿no se iría jerarquizando en secreto a medida que fuese, de hecho, más democrática?

—Su espíritu, de una formación tan anterior al mío, era para mí el equivalente de lo que me habían ofrecido los pasos de las muchachas a orillas del mar.

—Solo que la duquesa era incapaz de comprender lo que yo había buscado en ella, el hechizo del nombre de Guermantes, y lo poco que había encontrado: un residuo provinciano de Guermantes.