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LA MUERTE EN VENECIA

 

AUTOR: Thomas Mann

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 1971


Es una historia breve, en apariencia sencilla si se lee de forma superficial, centrándose únicamente en lo que le ocurre al personaje. Sin embargo, en La muerte en Venecia, Mann construye una novela que invita a desnudarla, a que el lector mire en el interior del personaje y observe su evolución de principio a fin.

Antes de entrar en la historia y conocer al personaje en cuestión, el lector tiene el placer de leer el magnífico prólogo, a modo de ensayo, de Vargas Llosa, en la edición de Biblioteca de Plata publicada por Círculo de Lectores. En él se anticipa cómo la vida de un hombre que siempre ha vivido en la rectitud puede llegar a degradarse por culpa de una obsesión.

Gustav Aschenbach es un escritor consagrado, prestigioso y admirado públicamente. Sin embargo, en su presentación, mi percepción ha sido la de alguien con cierta rigidez y disciplina, con limitaciones a la hora de crear una obra y una inspiración que no surge con naturalidad.

Vive en Munich y, paseando un día cerca de un cementerio, sus ojos tropiezan con la figura de un extraño. Este breve encuentro lo deja pensativo de regreso a casa, al tiempo que le despierta el deseo de viajar. Ese instante termina ahí; Mann no lo desarrolla; parece algo simbólico; como una premonición de lo que va a suceder después.

Aunque es en Venecia donde todo parece comenzar y a derrumbarse, Aschenbach ya trae desde Munich una fisura apenas perceptible, pero no caí en ello hasta saber lo que le ocurre en Venecia. Instalado en el hotel, dispuesto a disfrutar de su estancia en esta ciudad, asistiremos al declive de un personaje que se enamora y obsesiona con un chico adolescente que intuyo muy joven.

La riqueza de esta historia está en la vida interior de Gustav. Todo lo que ocurre en su mente no llega a hacerse realidad. Solo él es testigo de las sensaciones que se le despiertan desde que conoce a Tadzio. Todo es una contemplación diaria que hace de su enamorado como figura idealizada de la juventud ante la madurez, de la inocencia ante la experiencia, y la belleza en su estado más puro haciendo alusión a figuras clásicas de la cultura griega.  

Tadzio, el chico adolescente que se aloja con su familia en el mismo hotel que Aschenbach y el objetivo de su obsesión, nunca llegará a saber nada de lo que ocurre.

Gustav es la imagen perfecta de un señor que pertenece a la alta burguesía, intelectual, respetado y reconocido como escritor. No es un personaje conflictivo en ningún sentido; nadie a su alrededor detecta nada; solo él es consciente de lo que Tadzio ha provocado en él.

¿Qué puede removerse entonces en su interior para llegar a tal degeneración? Quizá el encuentro de algo tan esencial en la vida como los sentimientos de deseo, emoción, sensibilidad, estuvieron reprimidos y olvidados e irrumpen de forma imprevista causando en Aschenbach sorpresa y una mala gestión.

Dos hechos destacan en la novela por su aparente brusquedad: la epidemia de cólera que inunda a Venecia y el final del protagonista. Ninguna es casual. La enfermedad se va insinuando no como foco de atención sino para advertir a Aschenbach a la hora de tomar la decisión de si debe continuar en Venecia.

La forma en que Mann resuelve el final de Gustav me ha parecido aún más repentina. Pero observando el deterioro progresivo en el que: evoluciona para mal, se centra en esa entrega interior, le provoca un abandono de sí mismo, y la decisión de quedarse en Venecia pese al cólera es definitiva, entonces es creíble su final.

Es una novela preciosa en la que destaco el estilo de Mann: discreto, contenido, elegante y respetuoso con el personaje por el tema que aborda y dotada con un vocabulario sibarita por el lenguaje refinado, culto y lleno de bellos matices.


CITAS:

—«Se le ve muy delicado y enfermizo, pensó Aschenbach. Es probable que no llegue a viejo» Y renunció a justificar ante sí mismo el sentimiento de satisfacción o de apaciguamiento que acompañaba esa idea.

—Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, …, a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna.

—Pues quien está fuera de sí nada aborrece tanto como volver a sí mismo.





ELOGIO DEL AMOR: De Platón a El Principito, una mirada única a la importancia de los afectos, los vínculos y los cuidados

 

AUTOR: Rafael Narbona

EDITORIAL: Rocaeditorial

PUBLICACIÓN: abril de 2009


Rafael Narbona, reconocido por su erudición, en este nuevo ensayo titulado Elogio del amor, pone de manifiesto la importancia del amor no como una emoción pasajera, sino como una forma de conocimiento y de compromiso. 

Parte de una sólida base filosófica y utiliza muchas referencias culturales a escritores, filósofos, actores y a su etapa como profesor. En cada una de ellas el amor se muestra distinto, según las personas, el tipo de relación que tengan estas o las situaciones límite en las que se vean inmersas.

Rafael Narbona hace un elogio del amor desde el dolor de la pérdida, el desgaste, la enfermedad, la renuncia, la fidelidad cuando ya no es fácil, desde todos esos miedos que nos inundan cuando llegan las desgracias.

Se trata de si estamos preparados para no fallar en el amor cuando de verdad importa; de no abandonar cuando todo se complica; de seguir estando, incluso cuando el amor ya no tiene respuesta inmediata. Él lo establece así, pero evidentemente son decisiones muy personales.

No tiene que ser fácil empezar desde muy niño a saborear los infortunios que trae la vida dejándote el alma destruida. Esto ocurre en «Maestros de la felicidad», donde resalta la importancia del conocimiento y su capacidad para transformar el presente cuando solo hay dolor; de buscar esa felicidad que tanto necesitó. Y ahora que la vida lo sigue poniendo a prueba, siente el amor desde dentro, y lo transmite en Elogio del amor reflexionando sobre la importancia de tener amor y poder darlo.

La principal inspiración nace de su experiencia personal con la enfermedad de su mujer, Piedad, como punto de partida y ejemplo principal para demostrar que el amor es un sentimiento que puede ayudar en estas situaciones.

No se dilata con su propia experiencia, más bien esta atraviesa la narración para hacer de ella una reflexión sobre como sostener el amor, incluso cuando desaparece lo idealizado y se vuelve vulnerable.

Cuando  Piedad y él entraron «dentro del fuselaje», así se refiere en el libro a una forma de estar dentro, encerrados, listos para realizar un viaje sin control que no saben cómo terminará, es cuando el amor se tambalea y puede derrumbarse.

Hay sinceridad emocional y una gran dosis de sencillez en lo que cuenta al mismo tiempo que transmite confianza. Estoy segura de que es así como lo siente. Es también un trabajo de reflexión, por parte del autor, para lograr el equilibrio entre lo que se siente y como aplicarlo en la vida real.

El autor plantea si en la sociedad actual estamos preparados para no fallar, para permanecer cuando todo invita a retirarse. El amor requiere un compromiso profundo hacia la pareja, los amigos, los hijos, …, que podría extenderse incluso más allá de las relaciones humanas.

Cuando en el caso de Rafael y Piedad, la enfermedad da la cara, es cuando también hay que darla en el amor. Mientras se está luchando todo se concentra en el esfuerzo de ganar esa guerra y si hay una victoria nos creemos que todo se ha solucionado.  

En realidad, solo hemos ganado la primera batalla. En la segunda entra en acción el amor. La diabólica enfermedad ha actuado también en la forma de ver, oír y sentir la vida, y es posible que llegue a destrozarlo todo.

Si sentimos eso, si se cae en la cuenta de que hay que empezar a luchar de nuevo, es el momento de preguntarse si estamos preparados para permanecer o rendirnos.

Concluyo con la reflexión de que el amor no debería medirse en los momentos felices sino cuando la situación se vuelve difícil, y preguntarnos si estamos preparados para sostener ese tipo de amor, o si se trata más bien de una aspiración ética que pocos logran alcanzar.

 

CITAS:

—El amor no es un simple efecto, sino la fuerza que nos arraiga a la vida y el cauce que nos comunica con todo lo existente.

—El amor está en el interior de cada ser humano, pero a veces se marchita o, simplemente, se esconde como un niño tímido. En estos casos todos morimos un poco, pues necesitamos el amor para vivir.

—Estamos acercándonos a la vejez, un tramo de la vida que exige una laboriosa adaptación, y nosotros no hemos logrado aclimatarnos del todo.




LOS MILAGROS DE PRATO

AUTORAS: Laurie Lico Albanese y Laura A. Morowitz

EDITORIAL: EDICIONES B, S.A

PUBLICACIÓN: abril de 2009


Los Milagros de Prato es una novela de ficción histórica que tiene lugar en el siglo XV, hacia los años 1439-1450. Es el trabajo de la escritora y periodista estadounidense Laurie Lico Albanese y en sus obras destacan figuras femeninas de la historia y del arte a lo largo del tiempo. Ha colaborado con ella en este libro la también estadounidense Laura A. Morowitz, como historiadora del arte y especializada en el arte europeo.

No fue un libro buscado ni recomendado. Fue su portada la que llamó mi atención y tras comprobar de qué trataba decidí leerlo. Esta representa una obra del pintor italiano Fra Filippo Lippi: «La Virgen con el Niño y dos Ángeles» expuesta en la Galeria de Los Uffizi, en Florencia.

El porqué de esta obra en la portada del libro es debido a la creencia de que el retrato de la Virgen podría ser el de Lucrecia Buti, una novicia que ingresó en el convento de Santa Margarita, en Prato, Italia. 

La novela se centra en el episodio más conocido de la vida de Fra Filippo Lippi, la etapa del pintor que más se presta a ser novelada: su relación con una novicia que ingresa en el convento de Santa Margarita.

Es una novela atractiva desde el gusto por la historia del arte y el Renacimiento italiano, y la  curiosidad de conocer más de cerca la vida ambos protagonistas: Fra Filippo Lippi y Lucrecia Buti, dos personajes reales que el destino quiso que se encontraran.

Lippi quedó huérfano a los ocho años y fue acogido en el convento carmelita de Florencia, el Convento del Carmine. No ingresó por vocación, sino que las circunstancias lo llevaron allí. La precocidad de su ingreso en el convento no significó para él llevar una vida estrictamente monástica, aunque llegó a convertirse en monje, allí también despertó su vocación artística. En este ambiente, fue formado en la disciplina del arte para convertirse en el creador de las obras que hoy le conocemos.

No estaba siempre recluido en el convento. Disponía de un taller que también usaba como alojamiento y le permitía vivir entre lo espiritual y lo mundano. Trabajó encargos de tema religioso, sobre todo procedentes de familias tan importantes y grandes mecenas del arte como los Medici.

La época en que se desarrolla la historia se ha relacionado con el entorno de los Medici, grandes mecenas del pintor, y a Cosme de Medici el que pudo encargar la conocida obra de «La Virgen con el Niño y dos ángeles». Sin embargo, la autora se toma la libertad literaria de atribuir el encargo a los Valenti, poniendo como excusa el nacimiento de un nuevo hijo.

Era habitual en esta época encargar imágenes de la Madonna con el Niño durante el embarazo o tras el nacimiento, y estaban muy vinculadas al mundo de la maternidad y la infancia. A veces era un mero regalo, pero sobre todo se solicitaban como una protección espiritual de la Virgen hacia las madres.

Fue precisamente mientras Fra Filippo pintaba este cuadro cuando conoció a Lucrecia. Fue en el convento de Santa Margarita, donde el monje estaba asignado a decir misa y dar confesión a las religiosas, y de donde tomaba algunos de los ingredientes que necesitaba para preparar las pinturas de sus obras.

Lucrecia y su hermana Spinetta llegaron al convento de Santa Margarita al morir su padre con los destinos ya decididos: convertirse en hermanas de la orden. Un destino que Lucrecia rechazó desde el principio ya que significaba pasar de la vida que anhelaba, despojada de todo lo que le pertenecía, a la clausura del convento.

Históricamente, Lippi se enamoró de Lucrezia Buti en el convento siendo esta novicia. Con una belleza deslumbrante y virginal, el pintor supo ver en su rostro la que sería la imagen de sus madonas. Solicitó el monje a la priora del convento el permiso para que Lucrecia pudiera salir y acudir a su taller para hacer de modelo.

De estos encuentros artísticos, vigilados según las normas religiosas, surgirá una inevitable atracción física entre ambos pese a sus luchas internas como condición de religiosos.

En este contexto histórico la autora pone el foco de atención en las relaciones de poder dentro de la Iglesia. Filippo Lippi y Lucrezia Buti viven en un mundo en el que la iglesia regula la vida cotidiana. Él tambien lo sufre, pero en especial Lucrecia, como todas las mujeres de la época que apenas disponían de autonomía. El abuso sexual, emocional o de autoridad queda plasmado en la novela, si no en forma de reivindicación, si para que el lector perciba esa incomodidad.

La parte más floja está en las pocas ocasiones en que los personajes transmiten sentimientos que puedan conmover, pese a los numerosos infortunios por los que pasaron. Esto puede ser debido a que la autora lo escribió más en calidad de periodista y, aunque no desmerece la novela, sí creo que podría haber profundizado más en los personajes y la historia en general.

Es, en conclusión, una novela interesante desde el punto de vista artístico y de investigación por parte de la autora y se nota la colaboración de Laura A. Morowitz especializada en arte.

En cualquier caso, es una lectura que recomiendo y de la que siempre se puede extraer una mirada más rica sobre el arte y su contexto.




La Virgen con el Niño y dos Ángeles

La dulzura y elegancia con la que está representada, los detalles de sus prendas de vestir y el peinado será un modelo de elegancia para pintores como Botticelli. La Virgen María está representada de perfil, rezando delante del niño sostenido por dos ángeles.

Obra expuesta en la Galería de los Ufizzi, Florencia, Italia.



CITAS:

—Si el sufrimiento nos acerca a Dios, ¿cómo es posible que la belleza tenga el mismo efecto? No hay duda de que algo procede de Satanás, hermana Pureza. ¿Es el sufrimiento o la belleza?

—Cuando era joven, la pintura era todo lo que tenía, dijo con voz queda. Era todo lo que tenía, así que se convirtió en lo más importante.

—En el monasterio me salvó la desesperación. En la cárcel, cuando temía por mi vida, imaginaba todos los cuadros que crearía a mayor gloria del Señor, si Él me dejaba vivir.

—Durante años he pintado como si rezara; he rezado como si pintara. Con el tiempo dejó de haber diferencia entre lo uno y lo otro.

 

 

 

EL AMOR DE ERIKA EWALD Y OTROS RELATOS DE JUVENTUD

 

AUTOR: Stefan Zweig

EDITORIAL: Hermida Editores

PUBLICACIÓN:  2 de marzo de 2026


El amor de Erika Ewald y otros relatos de juventud es un libro que reúne algunos de los primeros relatos de Stefan Zweig cuando apenas contaba veintitrés años. Son textos de juventud publicados por primera vez en 1904. Era el comienzo de su carrera como escritor, pero ya mostraba una gran sensibilidad en sus obras.

El amor, el deseo, la frustración, la desilusión, la idealización o la soledad son parte de los temas que Zweig aborda en sus relatos.

Los personajes son silenciosos porque están trabajados a través de sus conciencias. Sienten, imaginan y recuerdan más de lo que viven. Todo ello dotado de una gran intensidad emocional provocando en ellos reacciones dramáticas. 

La juventud del autor se refleja en ellos como jóvenes inexpertos ante la vida; otros no han despertado y al hacerlo quedan desconcertados; sienten el fracaso; sus vidas pierden sentido, pero lo llamativo es que parecen madurar mientras ocurre la historia.

Estas vidas, al final, quedan envueltas en la melancolía, quizá porque esa es la forma en que Zweig miró la vida; quizá tambien porque son instantes perecederos y por tanto más valorados.

Aunque los relatos narran historias diferentes comparten el momento en que un sentimiento despierta y transforma la conciencia de una persona. Entonces aparece la obsesión emocional, exagerada, buena o mala, pero la cuestión es que sus vidas cambian.

Sin apenas escenario, poca acción ocurre en el exterior. Todo parece transcurrir en el interior de estas vidas, algunas incluso con finales dramáticos. Se idealiza a la otra persona, como le ocurre a Erika; o al camarero del segundo relato; o la idea, como es el caso del peregrino.

Estas obsesiones, imposibles de mantener, llegado el momento chocan con la realidad, y provocan una crisis interior seguida del instante en que el personaje comprende qué ha ocurrido, pero no siempre se resuelve el conflicto.

Dicho de forma muy resumida: el sentimiento nace, se apodera del personaje, y al chocar con la realidad, la conciencia es más lúcida, pero también más triste.

Gracias al concurso de Masa Crítica de Babelio y a la editorial Hermida editores he podido disfrutar de tan magnífica obra.


CITAS:

—Se habían despertado en ella dulces y secretos sentimientos de amor, pero no pensaba en él, que iba a su lado, sino en todo lo que la rodeaba y vivía, …

—Es el bonito sueño de lo que quedó a medias, que solo desea y no se atreve a exigir nada, que solo promete y no da nada.




FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

 

AUTORA: Mary Shelley

EDITORIAL: Random House

PUBLICACIÓN: 22/10/2015


Esta obra me ha traído a la mente la película clásica de Frankenstein, que vi hace no sé cuántos años y que recuerdo con cierto horror. Debe ser que en aquel momento no tenía criterio para entender el significado de aquella historia y que la calidad cinematográfica tampoco acompañaba.

Más tarde he visto la adaptación de Guillermo del Toro que, con bastante semejanza a la original, me ha resultado una experiencia más agradable. El libro lo he dejado para el final porque así lo ha querido el destino, y he de decir que el orden no ha alterado mi opinión sobre esta historia, de la que he disfrutado por su riqueza narrativa.

El nombre de Frankenstein hace pensar en ese ser creado por su creador, y ambas películas ponen el centro de atención en el proceso de cómo es creado ese nuevo ser. Sin embargo, lo que la autora refleja en su libro es sobre todo una reflexión moral acerca de dicha creación y sobre lo que se despierta en la conciencia del creador.

Mary Shelley no fue creyente en el sentido tradicional y su relación con la religión estuvo marcada por el ambiente intelectual en el que creció, donde se valoraba más la filosofía que la fe. Sin embargo, en esta obra se reflejan ideas que tienen mucho que ver con el pensamiento religioso.

El proceso de la creación de Frankenstein ocurre bastante rápido en la narración, en apenas unas páginas. Sabemos que Víctor se prepara en conocimientos para llevar a cabo su ambicioso proyecto, pero la autora no explica cómo tiene lugar el procedimiento ni de qué manera cobra vida el nuevo ser. Solo menciona la noche final del experimento y el instante en que la criatura abre los ojos.

Ante la dificultad de expresar con imágenes la reacción moral del creador y la del ser creado, el cine encuentra su mejor recurso en representar el proceso de la creación. En mi opinión, cine y narración literaria se complementan en este punto.

El foco de atención de la novela está en la reacción que se produce en el creador en el preciso instante en que su obra cobra vida y aparece ante sus ojos. El horror y la repulsión al ver lo que ha creado provocan el caos en su interior.

Ese proyecto de ambición del doctor, de ser reconocido ante el mundo como creador, nada le auguraba la condena que le aguardaba.

¿Qué pudo ocurrir en el interior de Víctor para pasar de la emoción al horror? La autora no da una respuesta clara ante tal reacción; más bien deja abierta la reflexión al lector, al tratarse de una cuestión moral.

Porque algo que Víctor no contempló para su proyecto fueron las consecuencias de esta creación. Su fantasía, tan obsesionada con el experimento, no le permitió pensar en el resultado. O quizá no esperaba la realidad que tuvo lugar.

Es a partir de aquí cuando las preguntas empiezan a surgir: ¿En realidad Frankenstein era malvado cuando despertó? ¿Actuó de la forma en que lo hizo por el rechazo que recibió? ¿Debía ser tratado como un monstruo únicamente por su fealdad?

La fantasía de Víctor traspasó límites que ni él mismo esperaba, y el choque entre lo que había imaginado y la realidad lo dejó colapsado.

¿Era responsabilidad de Víctor preparar a este nuevo ser para la vida que comenzaba? La criatura lo busca porque se siente abandonada; está sola ante el mundo; necesita aprender.

Está bien que el ser humano quiera y necesite superarse; que en la fantasía todo parezca posible y que los avances sirvan para mejorar nuestra vida. Pero la naturaleza humana también está dotada de una ambición que, si no se acompaña de responsabilidad, puede originar el caos.

Quizá ahí reside la verdadera fuerza de esta novela: no tanto en el acto de crear vida como en lo que ocurre después, cuando el creador debe enfrentarse a las consecuencias de su propia obra.

 

CITAS:

— Una nueva especie me bendeciría como a su creador y su origen. Esas magníficas y felices criaturas naturales estarían en deuda conmigo por haberles concedido el ser.




PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS

 

AUTOR: Mario Vargas Llosa

EDITORIAL: Debolsillo

PUBLICACIÓN: 01/05/1973


Pantaleón y las visitadoras es una novela cargada de un humor satírico que aborda una ficción dentro de una realidad, algo que Vargas Llosa anticipa en el breve prólogo. Está ambientada en los años cincuenta, en Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana y a la que solo se accede por vía marítima o aérea.

Lo que pueda haber de real en esta historia, Vargas Llosa lo caricaturiza hasta el extremo de convertirla en un circo. Se inspiró en rumores y relatos para crear una misión que, al parecer, habría funcionado en el ejército peruano en la Amazonía durante los años cincuenta.

Verdadero o falso que este servicio se llevara a cabo en Iquitos, cabría pensar si fue peor el remedio que la enfermedad. La cuestión era mantener a los soldados aliviados en los deseos de la carne, dado su aislamiento, y evitar los abusos que se estaban cometiendo en la Amazonía peruana.

Por este motivo, la cúpula del regimiento destinado en Iquitos decide llevar a cabo una operación secreta: organizar un burdel ambulante para satisfacer las necesidades ya mencionadas.

El asunto es tan delicado que es necesario elegir a un militar íntegro, con buen expediente y un máximo sentido del deber: el capitán Pantaleón Pantoja. El cómo se fragua todo esto se sabrá si se decide leer la novela.

La trama es sencilla de seguir en términos generales, pero la lectura exige atención debido a los continuos cambios de escena y a la alternancia de diálogos. Es una sensación a la que el lector puede acostumbrarse según avanza la novela, pero recomiendo no despistarse.

Los reglamentos, informes, estadísticas y procedimientos que aparecen en la novela son desmesurados y muy divertidos, ya que tratan la misión con el mismo rigor y organización que una operación militar cuando el objetivo a conseguir resulta difícil de encajar en ese esquema.

Sin embargo, el lenguaje y la forma de esos documentos son perfectamente creíbles. No parecen inventados, sino inspirados en la manera real en que funcionan las organizaciones jerarquizadas como en este caso es el ejército peruano.

La extravagante misión recibe el nombre de «Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines», y consiste en llevar «visitadoras» por todos los cuarteles de Iquitos para que los soldados y rangos superiores, puedan beneficiarse de sus «prestaciones».

Vargas Llosa la lleva con buen humor, pero considero que esta situación habría que profundizarla y llevarla más allá de lo que es en apariencia.

La novela está construida en torno a Pantaleón Pantoja, un personaje con un gran sentido del deber, que cumple una orden dada y se concentra en ejecutarla de la manera más perfecta posible; no actúa por ambición ni por corrupción y no cuestiona las consecuencias que dicha misión le pueda acarrear en una realidad tan absurda.

Visto así, Pantaleón no es un hombre incapaz de cuestionar las órdenes, sino alguien que encarna el ideal militar de disciplina y cumplimiento del deber. Esto, en el contexto de un país de la época gobernado por un gobierno militar, la obediencia no es una elección personal.

Pantaleón cree que una planificación perfecta resolverá el problema, y al principio todo parece marchar bien. Pero si hay algo que no se puede planificar son las emociones, las pasiones, el punto de vista religioso, los que creen que la misión desprestigia la institución, la sociedad que no lo acepta, etc. Una serie de factores que hacen que la empresa de las visitadoras se tambalee y la responsabilidad recaiga en quien lo ha organizado.

El final deja una impresión agridulce: no termina mal, pero se puede considerar injusto según como se juzgue. Los mismos que juegan con la integridad de Pantaleón deciden para él un destino que quizá no merezca.

Concluyo diciendo que se trata de una crítica a ese intento de organizar la condición humana en la que el autor pone como ejemplo al ejército peruano, pero que puede estar dirigida a cualquier institución. es una novela cargada de un humor satírico que aborda una ficción dentro de una realidad, algo que Vargas Llosa anticipa en el breve prólogo. Está ambientada en los años cincuenta, en Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana y a la que solo se accede por vía marítima o aérea.

Lo que pueda haber de real en esta historia, Vargas Llosa lo caricaturiza hasta el extremo de convertirla en un circo. Se inspiró en rumores y relatos para crear una misión que, al parecer, habría funcionado en el ejército peruano en la Amazonía durante los años cincuenta.

Verdadero o falso que este servicio se llevara a cabo en Iquitos, cabría pensar si fue peor el remedio que la enfermedad. La cuestión era mantener a los soldados aliviados en los deseos de la carne, dado su aislamiento, y evitar los abusos que se estaban cometiendo en la Amazonía peruana.

Por este motivo, la cúpula del regimiento destinado en Iquitos decide llevar a cabo una operación secreta: organizar un burdel ambulante para satisfacer las necesidades ya mencionadas.

El asunto es tan delicado que es necesario elegir a un militar íntegro, con buen expediente y un máximo sentido del deber: el capitán Pantaleón Pantoja. El cómo se fragua todo esto se sabrá si se decide leer la novela.

 La trama es sencilla de seguir en términos generales, pero la lectura exige atención debido a los continuos cambios de escena y a la alternancia de diálogos. Es una sensación a la que el lector puede acostumbrarse según avanza la novela, pero recomiendo no despistarse.

Los reglamentos, informes, estadísticas y procedimientos que aparecen en la novela son desmesurados y muy divertidos, ya que tratan la misión con el mismo rigor y organización que una operación militar cuando el objetivo a conseguir resulta difícil de encajar en ese esquema.

Sin embargo, el lenguaje y la forma de esos documentos son perfectamente creíbles. No parecen inventados, sino inspirados en la manera real en que funcionan las organizaciones jerarquizadas como en este caso es el ejército peruano.

La extravagante misión recibe el nombre de «Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines», y consiste en llevar «visitadoras» por todos los cuarteles de Iquitos para que los soldados y rangos superiores, puedan beneficiarse de sus «prestaciones».

Vargas Llosa la lleva con buen humor, pero considero que esta situación habría que profundizarla y llevarla más allá de lo que es en apariencia.

La novela está construida en torno a Pantaleón Pantoja, un personaje con un gran sentido del deber, que cumple una orden dada y se concentra en ejecutarla de la manera más perfecta posible; no actúa por ambición ni por corrupción y no cuestiona las consecuencias que dicha misión le pueda acarrear en una realidad tan absurda.

Visto así, Pantaleón no es un hombre incapaz de cuestionar las órdenes, sino alguien que encarna el ideal militar de disciplina y cumplimiento del deber. Esto, en el contexto de un país de la época gobernado por un gobierno militar, la obediencia no es una elección personal.

Pantaleón cree que una planificación perfecta resolverá el problema, y al principio todo parece marchar bien. Pero si hay algo que no se puede planificar son las emociones, las pasiones, el punto de vista religioso, los que creen que la misión desprestigia la institución, la sociedad que no lo acepta, etc. Una serie de factores que hacen que la empresa de las visitadoras se tambalee y la responsabilidad recaiga en quien lo ha organizado.

El final deja una impresión agridulce: no termina mal, pero se puede considerar injusto según como se juzgue. Los mismos que juegan con la integridad de Pantaleón deciden para él un destino que quizá no merezca.

Concluyo diciendo que se trata de una crítica a ese intento de organizar la condición humana en la que el autor pone como ejemplo al ejército peruano, pero que puede estar dirigida a cualquier institución.




LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR

AUTOR: Mario Vargas Llosa

EDITORIAL: Punto de Lectura

PUBLICACIÓN: 2006


La tía Julia y el escribidor ha sido mi primera novela de Vargas Llosa y me ha quedado una impresión bastante satisfactoria. Es en parte autobiográfica y narra una etapa real de la vida del autor: su relación y posterior matrimonio, cuando tenía diecinueve años, con Julia Urquidi, que era mayor que él y además su tía política.

En la novela se alternan los capítulos impares, que cuentan la historia real de Mario y su tía Julia, con los capítulos pares, que narran las radionovelas de Pedro Camacho. Unos y otros se van alternando para dar forma a la obra.

La lectura es ligera, ágil y cargada de humor. Está escrita de forma muy sencilla, y aunque la prosa cuenta con un extenso vocabulario en el que abundan términos típicos del lugar, la novela resulta una lectura fascinante.

Esta forma de estructurar la novela me ha parecido interesante, y no sabría decir qué capítulos son más atrayentes, curiosos y divertidos. Creo que se complementan ya que, de no ser así, de haber sido escritos por separado, no le hubieran dado el mismo sentido a la novela.  

La historia de Mario se desarrolla en Lima, en los años cincuenta. Mario, Marito, Varguitas, son las distintas formas en que es llamado en la novela. Es un joven aspirante a escritor que trabaja en una radio de Lima y se enamora de su tía política, Julia, divorciada, y unos cuantos años mayor que él.

Aunque su historia se podría tratar de un melodrama, me lo he tomado más como una comedia por el tono irónico y deliberado con que el autor trata este episodio de su vida. Cuando Mario Vargas Llosa escribe La tía Julia y el escribidor ya no es el joven enamorado de diecinueve años, sino un novelista consagrado que mira hacia atrás con la distancia que le ha dado la madurez.

Lo que en su momento fue una secuencia de inconvenientes para poder casarse, y el gran conflicto ocasionado en su familia que no lo aceptaba, en especial su padre, no es para menos que una tragedia familiar.

Pero Mario no se rindió en ningún momento, se aprecia con gusto por como lo narra, y consigue ablandar a todos los miembros de la familia. A su padre al final, también.

En la distancia, marcada por el paso del tiempo, la memoria permite suavizar los momentos trágicos y lo que en su momento fue un conflicto, una angustia, una pasión intensa, Vargas Llosa lo narra desde la nostalgia y la ternura, y lo convierte en literatura.

Además, esta forma de enfocar los referidos capítulos encaja muy bien con los relatos cada vez más exagerados de Pedro Camacho, el «escribidor». Este personaje es una creación literaria, es posible que basado en algún conocido compañero de trabajo. Encarna a un guionista boliviano que escribe sin descanso unas historias que le darán el éxito. Disciplinado y productivo, se toma su trabajo tan al pie de la letra que no se le conoce otra vida.

Para mí, Pedro Camacho, ha sido un personaje muy relevante en esta novela. Como ya dije al principio, sin este complemento de relatos todo  hubiera quedado en una historia de amor y pasión.

Por como termina la historia de Varguitas, el toque final que le da Vargas Llosa me llevó a una conclusión muy agradable sobre este personaje no olvidándose de él.

La locura de Pedro Camacho por ser tan riguroso en su trabajo, al final, se hace realidad y la historia hace creer al lector que Camacho ya ha cumplido su función. Ese creador tan desbordado, cuyos relatos tenían una audiencia masiva no podía terminar sin más.

Cuando la historia parece haber concluido, el autor vuelve a mirar hacia Camacho, algo que he considerado como un pequeño homenaje. Y sí, es un poco triste comprobar que su éxito invisible no le sirvió para mucho, aunque a sí mismo tal vez sí. Durante un tiempo fue exactamente lo que quería ser: un creador absoluto de historias.

 

CITAS:

— Qué poca cosa debían sentirse, qué miserias debían ganar, para que yo les pareciera importante.

— La cárcel dorada lo está atontando. Amas y dómines deben ser despedidos y el niño matriculado en un colegio para que alterne con gente de su edad. ¡Será normal el día que un compañero le rompa la nariz!

 

 


CARTAS DE LA PRINCESA PALATINA

AUTORA: Liselotte von der Pfalz

EDITORIAL: Caparrós

PUBLICACIÓN: 27/10/2003


Isabel Carlota del Palatinado, en alemán Elisabeth Charlotte von der Pfalz, nació en Heidelberg, Alemania, el 27 de mayo de 1652 y murió en Saint-Cloud, Francia, el 8 de diciembre de 1722.

Fue princesa del Palatinado por nacimiento, hija de un conde palatino, y duquesa de Orleans al contraer matrimonio con Felipe de Francia, duque de Orleans y hermano del rey Luis XIV de Francia.

Desde la infancia fue más conocida como Liselotte. Convertida ya en duquesa también se la conocía como Madame porque Felipe, su marido, era conocido en la corte como Monsieur. Tal vez, de no ser por estas cartas, Madame, no hubiera pasado a la posteridad.

Su vida en la corte francesa dio para muchas cartas siendo estas el medio habitual para comunicarse. Se calcula que Liselotte escribió alrededor de sesenta mil cartas, de las que se conservan entre cinco y seis mil. Estas fueron escritas a sus amigos, familiares en Alemania, damas de confianza, etc. Se trata de una gran cifra, pero si tenemos en cuenta que permaneció en la corte desde su matrimonio, en 1671, hasta la muerte del rey Luis XIV, en 1715, cuarenta y cuatro años dan para mucho.

El gran valor de estas cartas radica en que no fueron escritas para publicarse. La espontaneidad y la visión de Madame de la corte de Versalles es sobre todo curiosa y una fuente histórica de primera mano sobre la vida cotidiana y política en la corte francesa.

Este pequeño libro, en edición bilingüe, que me costó encontrar, contiene solo doce cartas, una de ellas escrita a Luis XIV. Las once restantes, en su mayoría, están escritas a su tía Sofía de Hannóver y fueron enviadas desde Versalles, Fontainebleau, Saint-Cloud y por último desde París, cuando se instaló allí tras la muerte del rey.

Es un número de cartas muy limitado, pero en estas escribe sobre su llegada a la corte; de su matrimonio con Felipe de Orleans y la relación que había entre ellos; habla de su rivalidad con las dos amantes conocidas del rey, Mme. de Maintenon y Mme. de Montespan; de cómo se queja ante el rey por el trato que se le daba en la corte; por citar algunas.

Os dejo el retrato que hizo de ella el duque de Saint-Simon y que se cita en el libro:

«Madame tenía en todo más del hombre que de la mujer. Era fuerte, valiente, alemana a la extremidad, franca, recta, buena y bondadosa, noble y grande en todas sus maneras y mezquina a la extremidad con todo lo que atañía a lo que le era debido. Era agreste, siempre encerrada escribiendo salvo en los breves momentos de corte en sus aposentos; el resto del tiempo sola con sus damas; dura, ruda, proclive a la aversión y temible por las ocurrencias -sobre cualquiera- que tenía a veces; ninguna facilidad, ninguna muestra de ingenio, aunque ingenio no le faltara; ninguna flexibilidad; un celo extremo, como hemos dicho, sobre todo lo que se le debía; la apariencia y la villanía de un suizo; capaz con todo ello de un amistad tierna e inviolable».

En definitiva, estas doce cartas saben a poco, pero no dejan al lector indiferente. Este pequeño libro me ha permitido esbozar a la mujer que había detrás del título: una extranjera en Versalles que nunca terminó de sentirse parte de la corte, una observadora crítica y honesta que encontró en la escritura su refugio. Su ironía y dureza, pero también su lealtad y afecto me han dejado con el deseo de seguir leyéndola.

 

CITAS:

—Mis verdaderos sentimientos, pues, sobre este particular son que deseo creer en otro mundo y vivir de acuerdo con esta creencia, aunque ignoro lo que es y no pueda comprenderla.

—El rey se imagina que es devoto porque ya no se acuesta con ninguna mujer joven y todo su temor de Dios consiste en estar taciturno, en tener espías en todas partes, en proponer engaños a todo el mundo, en adular a los favoritos de su hermano y de manera general en torturar a todo el mundo.

—Beata vos que cagáis cuando queréis, cagad, pues, de todo corazón. Nosotros no podemos hacerlo aquí, donde tengo que guardarme el zurullo hasta la noche; no hay facilidades en los apartamentos del lado del bosque.




ROJO Y NEGRO

 AUTOR: Stendhal

EDITORIAL: Orbis

PUBLICACIÓN: 2 de enero de 1985


Rojo y Negro se publicó en 1830 con un título que ha sido objeto de numerosas interpretaciones. La más aceptada es que el Rojo representa el sueño frustrado de Julien de seguir los pasos de Napoleón, mientras que el Negro simboliza la iglesia, una vía más realista en la que también se ve atrapado. 

Otra interpretación del Rojo puede referirse al amor y el Negro, a la muerte. Mi impresión me lleva a poner el Rojo en la ambición y el orgullo de Julien en prosperar, y el Negro en una sombra que siempre le acompaña y le impide olvidar de donde procede.

La novela está ambientada en la época de la Restauración francesa, después de la abdicación de Napoleón. Con una prosa estimulante que incita a seguir leyendo, Stendhal narra el ascenso social de Julien Sorel, un joven ambicioso, inteligente, orgulloso, y con una excelente memoria que le vale para ejercer como preceptor de los hijos del señor de Rênal, alcalde de Verrières.

Así empieza la historia de un chico que no procede de la miseria, pero que vive en ella. Su padre y hermanos lo desprecian porque no ven con buenos ojos su intención de aprender. Ellos valoran la fuerza física y la rudeza y Julien representa lo contrario: lee y piensa demasiado. Por eso se convierte en el hijo fallido y queda privado no solo del afecto y del reconocimiento sino también en el aspecto económico.

Lo interesante y bello de esta novela es apreciar cómo evoluciona Julien en su interior. Cuáles son los motivos, circunstancias y acciones que se van desarrollando en él a partir de todo lo que ocurre a su alrededor.

Hay que partir de la base de que Julien es un muchacho que todo lo ha aprendido en los libros, y cuando toca enfrentarse al mundo no le queda otra que valerse de sus conocimientos. Él se rige por lo que sabe, pero en la práctica, en la sociedad que se mueve, con las personas que trata, surge la fricción entre el saber teórico y la vida real. Dicho de otra manera: Julien no aprende viviendo; primero aprende leyendo y luego ensaya en la vida. Toda la teoría que conoce la empieza a experimentar. Sus aciertos muestran su inteligencia; sus errores revelan hasta qué punto la realidad es más compleja que todo lo aprendido.

La vida de Julien transcurre en tres etapas:

La primera, tiene lugar en Verrières como tutor de los hijos del alcalde. El cambio de estatus que le proporciona este trabajo es para él todo un descubrimiento. Le sorprende el lujo que inunda la casa del alcalde; la esposa de este, una mujer bien vestida y desprendiendo aromas que nunca ha percibido, se le antoja como una visión. Esta salida al mundo produce en Julien unas expectativas que sabrá administrar, pero tendrán un precio.

Los libros no le han preparado para recibir a una sociedad que está por encima de sus posibilidades; que sus condiciones son inferiores y la posibilidad de un ascenso a este nivel está descartada. Sin embargo, el reconocimiento de ser un joven brillante por parte del alcalde y bien parecido por su esposa, serán dos armas que Julien utilizará para llevar a cabo sus progresos.

La segunda tiene lugar en Besançon, donde está ubicado el seminario. Julien está contento con sus avances, pero dos causas le llevan a ingresar en la carrera eclesiástica: una social, más fuerte e indispensable por carecer de fortuna. Ya no tiene a Napoleón para aspirar a la vida militar y solo le queda la iglesia. La otra es romántica, aunque pasa más desapercibida, no por ser menos importante sino porque la situación lo requiere.

El mundo del seminario se le presenta más crudo y siente que el mundo se le viene encima. El edificio lúgubre que tiene ante sus ojos le produce más miedo que otra cosa. Aquí encuentra una realidad que no había contemplado: el mérito no basta, ser inteligente le puede perjudicar, y  no siempre conviene mostrarte tal como eres.  

Gracias a una buena suerte, del seminario se traslada a París donde trabajará para el marqués de La Mole. Este entorno no difiere mucho de su estancia en Verrières: es un poco más aristocrático y coincide también en que Julien es reconocido por el marqués y de nuevo se ve involucrado en asuntos amorosos. Su comportamiento hace pensar que se está transformando, pero en realidad se trata de una adaptación que lleva a cabo para ser considerado digno de estar en el círculo social en que se encuentra. Es más, se da cuenta de que ese mundo, aunque le repugna, también le atrae.

Para no ser una novela romántica tiene bastantes tintes. A lo largo de la novela, Julien, vive dos historias de amor: en Verrières con la señora de Rênal y en París con Matilde. La primera es la esposa del alcalde y la segunda la hija del marqués de La Mole. Esto es lo que parece por cómo se desarrollan las dos historias, pero observando la forma de amar de Julien advertí que no se enamora de forma convencional; no hay que olvidar que su afirmación personal es igual o más importante que el hecho de amar.

El final es ambiguo y me ha planteado esta reflexión: ¿hasta qué punto somos dueños de nuestro destino o prisioneros de nuestra propia naturaleza? El orgullo que impulsa a Julien a ascender es el mismo que lo conduce a su final, pero con significado distinto.

 

Dos CURIOSIDADES:

—La novela está inspirada en un caso real ocurrido en Francia, en 1827. El protagonista histórico fue Antoine Berthet, hijo de un artesano, brillante intelectualmente, educado en un seminario y preceptor en casa de una familia acomodada. Tuvo un romance con la señora de la casa y cuando la relación terminó disparó contra ella en la iglesia durante la misa. La víctima no murió, pero el acto se consideró tan macabro que el juicio del seminarista se hizo mediático. Este fue condenado y guillotinado en 1828.

—El apellido del protagonista, Sorel, es el inverso de la palabra Eros. En francés se escribe l’Eros, que traducido sería el amor físico. Julián se comporta de acuerdo a la palabra invertida: en su vida amorosa el amor y la afirmación personal van unidos.

 

CITAS:

—Después de tanta coacción y tanta política hábil, al verse solo, lejos de las miradas de los hombres y, por instinto, sin temor de la señora de Rênal, se entregaba al placer de existir, tan fuerte a esa edad, en medio de las montañas más hermosas del mundo.

—La idea de un deber que cumplir o, más bien, del sentimiento de inferioridad que le proporcionaría el no conseguirlo, anularon inmediatamente todo el placer de su corazón.

—Lo más corriente en el siglo XIX suele ser que, cuando algún noble poderoso tropieza con un hombre de valía, lo mata, lo exilia, lo mete en la cárcel o bien lo humilla de tal forma que el otro comete la tontería de morir de dolor.




LO BELLO Y LO TRISTE

 

AUTOR: Yasunari Kawabata

EDITORIAL: Austral

PUBLICACIÓN: 25/10/2011



Lo bello y lo triste es una novela sutil cargada de matices emocionales; a veces romántica y muy poética, donde la seducción y el erotismo tienen su espacio. Están presentes los celos, la venganza, la obsesión, la indiferencia, la sumisión; formas del amor cuando este se tuerce.

Las descripciones de los paisajes, las montañas, jardines y campos de té japoneses son un deleite con las que el autor crea ambientes que envuelven, invitando a una lectura más introspectiva.

En toda la novela se percibe la tristeza de los personajes principales, Oki y Otoko. Guardan una relación que tuvieron en el pasado y las circunstancias que los separaron. El paso del tiempo no ha borrado las secuelas que dejó ese amor y, aunque no está vivo en ellos, si hay un sentimiento o fuerza que los ha mantenido ligados.

Hace al menos veinte años que no se ven; que todo terminó; cada uno construyó su vida; y no puedo evitar preguntarme: ¿qué sentido tiene volver a verse? ¿qué le atrae a Oki de Otoko para desear verla?

Su comportamiento me ha llevado a pensar que Oki no quiere dejar de sentirse culpable porque este sentimiento da sentido a su vida. Lo demuestra en la novela que escribe sobre Otoko, donde narra la relación que tuvieron y como ocurrió todo. Es una novela cruel y silenciosa porque no cuenta con ella en ningún sentido y la utiliza como si el personaje lo hubiera creado él. Le hace daño por segunda vez al convertirla en una historia.

Una segunda observación, consecuencia de la novela que escribe Oki, es el malestar que causa en su mujer cuando esta tiene que transcribir todo el texto. Ya estaban casados cuando tuvo la relación con Otoko, lo que demuestra que el sufrimiento de esta lo coloca en un segundo plano.

Otoko es más delicada, más elegante y sensata a la hora de construir su vida y transforma su dolor arte. Ella encarna lo bello y lo triste, por eso creo que es el personaje más interesante y se convierte en la columna vertebral de la trama. La forma en que gestiona sus sentimientos hacia Oki la convierte en un personaje fuerte. Cómo encaja la novela, cómo le afecta que una parte de su vida salga a la luz, lo hace de forma sumisa y en silencio. Su belleza nace de la herida.

Keiko es la joven protegida de Otoko, y tercer personaje importante en esta historia. No soporta la pasividad de su protectora y trata de transformar su dolor en acción.  Aquí entra en juego la venganza que interrumpe ese lazo que Oki y Otoko han construido entre lo bello y lo triste.

Es una novela para entretenerse en comprender como la belleza contrasta con la tristeza en la figura de Otoko: en cómo su herida no se cierra, pero no la convierte en venganza. Su dolor encuentra la forma en la belleza.