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EL SILENCIO Y LA CÓLERA. Los años gloriosos

AUTOR: Pierre Lemaitre

PUBLICACIÓN: 2024

EDITORIAL: Salamandra Narrativa

 

El silencio y la cólera, de Pierre Lemaitre, es la segunda parte de la trilogía de «Los años gloriosos» que continúa con la saga de los Pelletier. Si El ancho mundo fue más explosivo y emocionante, la segunda parte se centra más en el conflicto moral, el silencio institucional y la lucha personal. Y quienes más lo van a sufrir son los personajes que toman el relevo del protagonismo: François y Hélène.

En François he visto a un personaje inconforme, inquieto, y la misma vena investigadora que su hermano Etienne. Comparten el impulso de no conformarse, de buscar algo más auténtico, más comprometido, más justo, tanto en la vida profesional como en la personal.

Y Hélène, que se la ve venir desde el principio, no ha dejado de buscarse complicaciones. Es la más libre de los cuatro hermanos, y desde que abandona el hogar familiar asume las consecuencias de su libertad en una época que no perdona a la mujer que rompe con los roles sociales.

En cambio, Jean y Geneviève, la esposa, quedan estancados en su mundo y la única evolución que se aprecia en ellos es lo que los ha caracterizado durante toda la novela:

Geneviève muestra todas sus perversidades más oscuras, la que más es la relación que tiene con su hija Colette. No solo la rechaza, sino que la llega a odiar hasta desear su muerte. Lemaitre las escribe con frialdad. Solo al final de la novela, y de forma imperceptible, el autor deja un pequeño matiz relacionado con Geneviève para redimirla de ser el personaje más perverso. 

En el caso de Jean el cambio es más significativo y positivo, aunque esto no lo salva de los crímenes que ha cometido de forma impulsiva. Se revelan en él dos comportamientos inesperados: cierta sensibilidad hacia Colette, a pesar de que sospecha que no es su hija y la capacidad de enfrentarse a la vida. Su personalidad dice mucho de su comportamiento, pero a medida que avanza la historia se muestra más humano que su mujer.

En realidad, la vida de los tres hermanos parece prosperar, pero esta sigue siendo lamentable; solo en el tramo final, para atar cabos, Lemaitre los deja en mejor situación.

Lemaitre pone en el epicentro a Hélène y los días que pasa en Chevrigny. Mientras prepara el reportaje sobre el caso de la presa que inundará el valle, unido a su situación personal que no está en su mejor momento, madura como personaje femenino.

Es cuando renace esa mujer que ha sido silenciada en lo profesional y se ha visto en la necesidad de ocultar su secreto para sobrevivir.

El silencio también se refleja en el pueblo ignorado, sin voz ni poder de decisión, y la cólera, que crece a medida que se acerca el abandono forzoso de un pueblo que no ha sido tenido en cuenta para tal decisión.

La parte que menos me ha gustado es el protagonismo que da a Lucien, el chico que Louis tiene empleado en la jabonería al lanzarlo al mundo del boxeo. No me ha resultado interesante. Desentona con el resto de la novela y solo me queda pensar que en la tercera parte Lemaitre le haya adjudicado más protagonismo.

Por supuesto nos deja un final abierto con situaciones familiares y personales sin resolver. Algunas se pueden intuir, pero otras quedan para la imaginación. 




EL ANCHO MUNDO. Los años gloriosos



 AUTOR: Pierre Lemaitre

PUBLICACIÓN: 12/01/2023

EDITORIAL: Salamandra


RESEÑA:

El ancho mundo es una novela que me ha fascinado porque no deja de sorprender hasta el final. En ella se mezclan con naturalidad tres géneros: la novela negra, la histórica y la romántica.

El título, en su sentido geográfico, sugiere un mundo amplio. Beirut, Francia e Indochina ofrecen un recorrido lleno de contrastes culturales. Son países elegidos, quizá a propósito por el autor, ya que en esa época Beirut, aunque ya independiente desde 1943, seguía estrechamente vinculada a Francia en lo cultural y económico; Indochina, en cambio, era todavía colonia francesa, en plena guerra de independencia.

Aunque la familia Pelletier es de origen francés, el matrimonio se instaló en Beirut en un momento clave de sus vidas, y allí nacieron sus cuatro hijos. El nivel económico familiar es más que aceptable gracias a la empresa de jabones de la que el señor Pelletier es propietario.

Una segunda interpretación del título puede entenderse desde la evolución de los hijos, que rompen ese mundo cerrado que los padres intentan preservar. Uno a uno, van abandonando el hogar familiar para abrirse al ancho mundo, en busca de su propia identidad. Es un proceso de independencia que los aleja de su zona de confort.

La familia Pelletier parece una familia normal, pero solo en apariencia. Todos los personajes —excepto Joseph, el gato— guardan secretos: algunos del pasado, otros más recientes, y alguno que se mantiene en presente.

Los personajes están construidos de modo que los vamos conociendo por sus actos. No hay excesiva introspección, pero a través de su forma de hablar y actuar vamos descubriendo lo que esconden. Quedé atrapada con las historias individuales de cada uno porque todos evolucionan: son muy distintos al final respecto a cómo los conocemos al principio.

Lemaitre administra bien la información y la va desvelando a su debido tiempo, lo que da a la novela un ritmo muy ágil. Cada personaje muestra un perfil distinto, con rasgos sencillos que permiten al lector identificarse y seguirlos fácilmente. Aunque no todos reciben el mismo desarrollo, el autor trabaja con la dualidad: nos da una primera imagen, que luego matiza con luces y sombras. Esto da profundidad a los personajes y hace que, aunque sean ficticios, resulten extrañamente reales.

En conclusión, El ancho mundo es una novela rica en matices, que combina géneros y espacios, y nos ofrece un retrato complejo de una familia que, como muchas, esconde más de lo que muestra. Con personajes bien construidos, una narración envolvente y un trasfondo histórico muy bien integrado, Pierre Lemaitre logra que el lector se mantenga enganchado hasta la última página. 




EL PAPEL PINTADO AMARILLO

AUTORA: Charlotte Perkins Giman

PUBLICACIÓN: 04/04/2012

EDITORIAL: Contraseña

 

El papel pintado amarillo es un relato corto, escrito en primera persona y con un lenguaje sencillo y directo. Es una lectura fugaz que expresa la queja silenciosa de una mujer sin nombre que, tras dar a luz, comienza a experimentar una depresión postparto que evoluciona hacia la locura.

Este deterioro mental se debe, en gran parte, al tratamiento que recibe el nombre de «cura de reposo», impuesta por su marido John, que también es médico. Para llevarla a cabo, él decide instalarla en una finca en el campo. Sin embargo, lejos de ayudarla, el aislamiento y la prohibición de toda actividad intelectual o creativa solo consiguen agravar su estado y contribuyen a que pierda el contacto con la realidad.

Un detalle que me ha llamado la atención es que la protagonista no tenga nombre. Esta ausencia refuerza la idea de lo poco importante que era para su marido y sirve como una crítica directa a la situación de la mujer en la sociedad de la época.

Encerrada en una habitación que no ha elegido, ella se obsesiona con El papel pintado amarillo que cubre las paredes. El color, que describe como desagradable, enfermizo y sofocante, le provoca una creciente angustia mental. La textura del papel le sugiere la imagen de una figura atrapada detrás, lo que simboliza su propio encierro físico y emocional.

Aunque el relato no indica que su marido haya elegido ese papel con intención de dañarla, su negativa a cambiarla de habitación, a pesar de sus súplicas, evidencia el control que ejerce sobre ella y su falta de empatía.

Este relato está basado en la experiencia personal de su autora, Charlotte Perkins Gilman, escritora estadounidense que se enfrentó a las convenciones sociales de su tiempo. Escribió El papel pintado amarillo como una denuncia del tratamiento que ella misma recibió tras sufrir una depresión posparto.

Como conclusión, El papel pintado amarillo  refleja los efectos destructivos que pueden causar el aislamiento, y creo que es la peor de las soluciones cuando se trata de una enfermedad mental.

 

CITAS:

—En mi vida he visto un papel más feo. […] ¡No es de extrañar que los niños lo odiaran! Yo misma lo odiaría si tuviera que vivir en esta habitación mucho tiempo.

—Vive una vida tan hogareña como te sea posible, realiza no más de dos horas de actividad intelectual al día y no toques nunca más una pluma, un pincel o un lapicero.




MEMORIAS DE ADRIANO

AUTORA: Marguerite Yourcenar

EDITORIAL: Planeta-Bolsillo

PUBLICACIÓN: 1999


Marguerite Yourcenar crea una utopía del personaje de Adriano, en el sentido de su consideración como buen gobernante. Con una narrativa sencilla, pulcra y pausada, ofrece al lector las memorias de un hombre que, por encima de todo, fue humano. 

Esta extensa carta dirigida al joven Marco Aurelio, que al comienzo percibí cierta frialdad y un toque filosófico, se hace más íntima a medida que avanza. Más que el deseo de aconsejar a quien será su sucesor es la necesidad de encontrar la conciliación con uno mismo y prepararse para afrontar el momento inevitable y no deseado.

Es el testamento de alguien que intentó vivir conforme a sus valores y dentro de los límites que le imponía su época y condición de emperador. He encontrado en él a un hombre que buscó la paz más que la guerra. Mostró preocupación por el pueblo, entendiendo como este no solo a los ciudadanos romanos, sino al conjunto de seres humanos que formaban el Imperio.

Las reflexiones de Adriano están impregnadas de gran sabiduría. Fue un hombre que observó el mundo, en todos los aspectos, y también se observó a sí mismo.

Fue un esteta de la belleza, en el sentido más amplio. En sus narraciones se expresa como un hombre que vivió guiado por un ideal de belleza físico, intelectual, artístico y espiritual al mismo tiempo.

Una primera impresión del amor que siente Adriano hacia Antínoo me ha llevado a pensar en la identidad sexual del primero tal y como la entendemos hoy, pero en tiempos del emperador las relaciones entre hombres era algo que estaba normalizado.

La autora no es muy explícita en cuanto a la relación de ambos, que no digo que sea necesario. No trata de mostrar la relación física que pudo haber entre ambos sino hacernos sentir lo que ese amor significó para Adriano.

Tal vez el momento más trágico para este es la muerte de Antínoo, de la que tampoco Yourcenar da más explicaciones. ¿Es irrelevante?... Parece que sí, porque lo importante es el dolor que la pérdida causa en Adriano.

El emperador reflexiona con desconcierto, siente culpa por no haber estado atento y sus preguntas no encuentran respuestas. Esto contribuye a que el dolor sea más intenso.

Adriano no solo busca un sucesor que dé continuidad al Imperio, también que tenga los valores humanos e intelectuales en los que cree.

Es como si viera en Marco Aurelio una versión más pura de sí mismo, alguien que podría continuar su legado no solo en términos políticos, sino también como hombre.

Quizá porque Adriano esperaba la muerte con una sinceridad sigilosa, no he podido evitar sentir ternura y compasión hacia alguien que quiso hacer las cosas bien. Un hombre humilde, que reconoce sus errores y no se da aires de emperador. No hay soberbia, sino humanidad.

El momento más notable ha sido la aceptación de la muerte. Así, quien había contemplado la idea del suicidio como forma digna de morir, opta al final por una rendición voluntaria al curso natural de la vida. Es el gesto final de un hombre que, al comprenderlo todo, ya no teme nada.

 

CITAS:

—Pero lo que aquí me interesa es el misterio específico del sueño por el sueño mismo, la inevitable sumersión que noche a noche cumple osadamente el hombre desnudo, sol y desarmado, en un océano donde todo cambia, los colores y las densidades, hasta el ritmo del aliento, y donde nos encontramos con los muertos. Lo que nos tranquiliza en el sueño es que volvemos a salir de él.

—¿Qué valían esas particularidades que tanto cuentan para nosotros, si tampoco contaban para el libre durmiente, y si durante un segundo, antes de retornar descontento a la piel de Adriano, alcanzaba saborear casi conscientemente a ese hombre vacío, a esa existencia sin pasado?

— He amado a ese muchacho como se ama a una obra de arte perfecta... pero también como se ama a un ser humano lleno de sombras.




DE PARTE DE LA PRINCESA MUERTA


AUTORA: Kenizé Mourad

PUBLICACIÓN: 2017

EDITORIAL: Espasa

Esta novela no es un testimonio personal de la princesa otomana Selma Rauf Hanim, madre de Kenizé Mourad, sino una reconstrucción que hace la autora de la vida de su madre. Está basada en la investigación de documentos históricos, cartas y archivos familiares, entrevistas a personas cercanas y visitando los lugares donde Selma vivió. La autora no tuvo tiempo de conocer bien a su madre, ya que Selma murió cuando ella tenía dos años. 

La historia arranca en Turquía, donde prevalece la parte histórica y política de los acontecimientos que dieron lugar a la caída del Imperio Otomano, el exilio de la familia imperial y el cambio político que asumió el país.

Aquí, tuve la impresión de que se trataba de una novela histórica, sin más, por la ausencia de emociones y sentimientos en la narración de Selma. Resaltar quizá el momento en que la familia imperial se siente traicionada por el héroe en quien confiaron para liberar Turquía, el mismo que luego destruyó el mundo al que pertenecían. Primero tuvieron esperanza y luego vino la desilusión.

En Beirut, lugar de exilio de la familia imperial otomana y segunda parte del libro, Mourad se centra más en la vida de Selma, en cómo el ambiente y la situación fueron influyendo en la princesa. Selma crece y se convierte en adulta en esta etapa.

Aunque ha sido criada en un entorno tradicional y religioso, su carácter le lleva a cuestionar ciertas normas sociales, en especial el papel de la mujer y las limitaciones impuestas por la tradición y la religión. Siempre tuvo un punto rebelde e inquieto por la situación del país, creo que influenciada por su madre.

Por eso no acepta de forma pasiva su destino como princesa en el exilio. En ella se ven reflejadas las contradicciones de la época. Sus aspiraciones e inquietudes le llevan a descubrir que la ciudad en la que vive se le queda pequeña.

En contra de sus principios llega a la India, tercera parte del libro. Es la decisión de salir de Beirut la que lleva a Selma a aceptar el acuerdo elaborado por su madre.

Esta transición destaca por lo inesperada: la autora la presenta sin preparación ni mucho detalle. Parece una decisión tomada de la noche a la mañana, por la sultana, porque nada hasta ahora hace presagiar este cambio tan radical.

Sin embargo, podría quedar justificado pensando que el destino de Selma ha sido forzado por el delicado estado de salud de la sultana.

Esta parte es la más extensa. Selma parece difuminarse como protagonista. El relato más personal de su vida avanza más despacio, ya que la autora se centra más en describir el problema político de indios y musulmanes bajo dominación inglesa.

En esta etapa Selma comienza una segunda madurez. Tiene que enfrentarse a una cultura que no conoce y de la que no ha sido advertida por su madre. Sentirá la soledad, la decepción y el abandono porque siente que no encaja en esa sociedad.

Hay un punto de inflexión en su carácter que le lleva afirmarse como mujer, a tomar decisiones por sí misma, a comprender a Amir, su marido, y a luchar por su dignidad y la de otras mujeres. La influencia de la abuela de Amir es efectiva en Selma. Esta escena me llamó la atención porque refleja una nueva transformación de la princesa.

Si hay algo que hace la autora es marcar momentos concretos, con escenas inesperadas, para resaltar cambios importantes en la vida de Selma.

Es el caso de su viaje a París. Selma está embarazada, los conflictos políticos empeoran y su marido decide enviarla a París; allí, ¿estará a salvo?

No exactamente si tenemos en cuenta que estamos en 1939 y comienza a fraguarse la Segunda Guerra Mundial. Pero a Selma le dará tiempo a transformarse de nuevo. Por fin siente que está en el mundo. Aunque la situación es adversa, ella tendrá la sensación de autenticidad y libertad.

En París no hay imposiciones familiares, ni culturales, ni la necesidad de sobrevivir en un entorno como fue la India. Tendrá que seguir luchando, pero desde una posición más independiente. No solo es el lugar donde Selma elige por sí misma, sino también donde dará origen a quien décadas más tarde reconstruirá su historia.

 

CITAS

—Recordad esto, Selma: no porque crezcamos de dinero vamos a cambiar nuestra manera de comportarnos. Sois princesa, no lo olvidéis nunca.

— Todos estos días se ha mentido: solo se puede luchar cuando se tiene una tierra sobre la cual combatir palmo a palmo, una tierra donde se puede caer y levantarse.

— El mal es una noción relativa, que cambia según las latitudes.La historia arranca en Turquía, donde prevalece la parte histórica y política de los acontecimientos que dieron lugar a la caída del Imperio Otomano, el exilio de la familia imperial y el cambio político que asumió el país.

 

 


EL ALEPH

 AUTOR: Jorge Luis Borges

PUBLICACIÓN: 1998

EDITORIAL: Alianza

 

Decidí enfocar esta reseña buscando qué tienen en común estos cuentos, lo que pueden significar o intentar interpretar lo que el autor nos quiere decir. En cualquier caso, no ha sido una lectura fácil.

El estilo narrativo me ha resultado complicado y no he logrado adentrarme en todos los mundos que Borges crea en El Aleph. Unos me han resultado más comprensibles que otros, pero la impresión general es que en cada relato me ha ocurrido lo mismo, empezaba bien y mientras avanzaba no sé en qué momento me perdía.

Me he sentido abrumada, y atrapada, en unos cuentos abiertos a la reflexión y a abordar temas absurdos, pero realistas.  

Es un libro breve, pero intenso que no se debe tomar a la ligera. Me he enfrentado a unos personajes que encuentran o buscan situaciones complicadas, por no decir imposibles de realizar.

Entre mitología, espiritualidad, simbolismos, la idea del infinito, tiempo, inmortalidad, muerte, Borges se interpreta a sí mismo expresando sus pensamientos en estos relatos.

Lo hace de distintas maneras: Como un hombre obsesionado con la literatura donde crea un enfrentamiento entre sí mimo y el personaje de Carlos Argentino; como un escéptico en Los Teólogos quedándome con la impresión de que, aunque desmonta la existencia de Dios, mantiene cierta atracción hacia lo inexplicable; como un nostálgico recordando a Buenos Aires; como un obsesivo con el Zahir, donde refleja lo que puede suponer para el ser humano cuando una idea le obsesiona y olvida lo demás.

Del cuento El Aleph, me quedo con la idea de Borges, cuando afirma que querer comprenderlo todo es imposible porque nuestra perspectiva es limitada e influida por el olvido. Otra idea que me ha parecido buena es al final, cuando habla de Beatriz y plantea que «la felicidad es el olvido»

No sé si los escribió como otra forma de ver el mundo; tal vez la etapa que atravesaba le llevo a crear un mundo de fantasía, pero si algo he encontrado en estos relatos es un aprendizaje. Es el caso de El Inmortal, al que yo le he aplicado el refrán de «La curiosidad mata al hombre»; creo que no hace falta decir más.

«Sin embargo, algo recogeré», es la frase del final del cuento que me aplico para terminar esta reseña. Lo hago con una actitud positiva, porque sé que, ante tanta perplejidad, he aprendido un poco y he conseguido darme cuenta de lo bonitos que pueden resultar estos cuentos si se han comprendido bien.

 

CITAS:

—Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.

—El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemplé la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí, de nuevo me parezco a todos los hombres.

— Oscuramente creyó intuir que el pasado es la sustancia que el tiempo está hecho; por ello es que éste se vuelve pasado en seguida.

— Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.

 



JUANA DE ARCO

 

AUTORA: Vita Sackville-West

EDITORIAL: Siruela

PUBLICACIÓN: 1989


Es la primera obra que leo de esta autora y la primera biografía de Juana de Arco. No lo tenía en mente, pero no me pude resistir a una bonita portada de la heroína extraída de un óleo sobre pergamino del siglo XIX o del XX.

Lo primero que hace Vita es romper con la imagen que se ha creado de Juana en las portadas de libros, obras de arte o en el cine. De su apariencia física sabemos a través de los registros históricos y las declaraciones de quienes la conocieron. No existe una imagen real de ella.

Después hace un breve resumen de la Guerra de Los Cien Años, ambientación necesaria para entender la situación de Francia en ese momento y la actuación de Juana de Arco.

Esta biografía, está basada en la documentación histórica que hay disponible en los registros del juicio de condena de 1431 y del segundo juicio que tuvo lugar en la década de 1450. Ambos juicios proporcionan testimonios directos de personas que la conocieron o participaron en su proceso.

Me gusta el estilo literario de Vita, la manera en que reconstruye la vida de Juana que parece de novela. Algunos detalles históricos están incompletos, y la autora rellena esos huecos con suposiciones fundamentadas. No inventa nada.

Es fácil captar el carácter fuerte de Juana. Habla de ella con mucho cariño, como si en el proceso de documentación hubiera incrementado su admiración por ella.

En esta lectura me he preguntado cómo una joven inexperta en la guerra y la estrategia militar pudo llegar hasta el Delfín Carlos VII y convencerle de que la apoyara; cuando aprendió a montar a caballo; cuando a manejar una espada. Es un detalle que a Vita no se le ha escapado, porque a ella también le surgieron las mismas dudas. Ha sido un alivio comprobar que no he sido la única.

He llegado a la conclusión de que la empresa emprendida por Juana de Arco solo pudo estar motivada por su convicción religiosa. Y el hecho de que tantos la siguieran y creyeran en ella me ha generado cierta incertidumbre.

La forma en que se hizo valer frente a un mundo de hombres no tuvo que ser fácil, aunque según narra la autora, Juana nunca mostró dificultades en este aspecto. No era una mujer atractiva a los hombres y así lo declaran algunos testigos.

Es llamativo el giro que se produce en la vida de Juana tras la coronación de Carlos VII en Reims. Hasta ese momento, su fe la había guiado y fue aclamada por el pueblo, los soldados confiaron en su valor, y aunque el rey la respaldó sin demasiado interés, fue crucial para alcanzar sus objetivos.

Es posible que su propósito divino, unido al hecho de que Juana se relajara en su misión pudo afectar a su determinación y la forma en que los demás la percibieron. El objetivo principal de coronar al rey se había cumplido.

Que Juana de Arco murió quemada en la hoguera no es nada nuevo, y conocer los detalles de un juicio injusto y amañado me ha impactado. En las actuaciones de los jueces mientras se celebró el juicio se percibe el miedo que le tenían, sobre todo por lo que representaba. Su imagen era poderosa y no se podían permitir que continuara siendo un símbolo de resistencia para Francia.

Conocer el proceso de Juana a través de Vita Sackville-Wes ha sido magnífico. La narración es sencilla, clara y cómoda de leer. Pero también me ha quedado un regusto amargo por como se desarrolló este. No me quedaron ganas de continuar leyendo lo que viene después.

Lo triste es ser consciente de que la juzgaron y condenaron con la intención de borrar su memoria. Había que encontrar una excusa para condenarla y la encontraron. La duda y el miedo la hicieron flaquear, dándole una oportunidad para salvarse aun sabiendo que traicionaba sus convicciones. Ante la insistencia de los que no deseaban que esto ocurriera volvieron a la carga, y Juana no se doblegó por segunda vez.

Decidió morir por lo que ella creía. Su historia deja claro que la grandeza no siempre es recompensada, que el poder y la ambición pueden llevar a los hombres a cometer actos atroces, pero ella ha sobrevivido a quienes intentaron destruirla.




 

SIRENAS, AMAZONAS Y ADÚLTERAS

AUTORA: Patricia González Gutiérrez

EDITORIAL: Rocaeditorial

PUBLICACIÓN: 2024



Sirenas, Amazonas y Adúlteras hace un recorrido por figuras femeninas implicadas en la historia, la mitología y a nivel social. Es una visión crítica de la autora sobre cómo se ha construido la imagen de la mujer durante la Antigüedad en Grecia y Roma.

Las Sirenas evocaban la seducción y el peligro. Su canto era irresistible. Eran temidas porque «desviaban» a los hombres y los llevaban a la «perdición».

Las Amazonas representaban la independencia, la fuerza y la transgresión de los roles de género tradicionales. Eran guerreras que rechazaban el dominio masculino y representaban un ideal de independencia.

Las Adúlteras han sido castigadas en muchas sociedades, mientras que en el hombre ha sido tolerado, incluso celebrado.

Estos modelos femeninos muestran de forma clara cómo la mujer ha sido subordinada y excluida en la sociedad para desempeñar determinados cargos.

Pero Patricia nos revela más tipos de mujeres: Desde Medusa, Artemisa o Casandra como mitos clásicos hasta las brujas, las malas madres o las que sí ejercieron su poder y no les fue reconocido.

Sus historias se moldearon según los valores y expectativas de cada época. Las Sirenas pasaron a convertirse en tentaciones fatales; las Amazonas, en meros desafíos para héroes masculinos; y las Adúlteras fueron juzgadas dependiendo de quienes contaban sus historias.

Hace un recorrido de como las sociedades y culturas han ido creando un patrón de la mujer a su imagen y semejanza, de cómo han sido encasilladas, condicionadas y limitadas a desempeñar un rol específico en la sociedad.

La autora nos desvela mucho contenido histórico que, tal vez, desconocemos porque no se ha contado en los libros o porque hemos asumido que tiene que ser así.

Por su especialización, la autora se centra en la Antigüedad, lo que le permite abordar este período con mayor profundidad. No aporta una perspectiva nueva, no se trata de eso, sino dar a conocer con estos ejemplos de mujeres una visión de cómo han sido tratadas.

Aunque por desgracia hay que seguir hablando de feminismo y de machismo, el propósito de Patricia es ahondar en el pasado para hacernos ver donde se originaron las raíces de la desigualdad hacia la mujer. Solo así, con mucha información, podremos comprenderlo mejor.

La actualidad la tenemos servida y creo que es necesario ahondar en las raíces del problema.  Leer este libro me ha ayudado a reflexionar sobre el concepto que se ha creado y se sigue teniendo de la mujer. Es la mejor forma de entenderlo, razonarlo y ponerle fin.

Quiero terminar esta reseña con una frase de la autora con la que cierra el libro y, yo, mi reseña: —«Este es un libro en negativo para sacar a la luz lo terrible de esos positivos, de esos halagos que ataban, de esos modelos que someten»


CITAS:

— Por una vez increparon a sus padres, hijos y maridos. Les recordaron que ellas eran romanas, que ellas también importaban. Que igualmente debían tenerse en cuenta sus intereses.


 


MONSIEUR PROUST

AUTORA: Céleste Albaret

EDITORIAL: Capitán Swing

PUBLICACIÓN: 2013


 RESEÑA:

Desde que conocí el mundo de Proust no he parado de interesarme por él y su obra. Monsieur Proust es una obra escrita por alguien que consagró diez años de su juventud a servir y cuidar a un hombre que no recobró el tiempo hasta que vio su obra culminada.

La forma en que Celeste Albaret se expresa mientras narra los años que pasó junto a Proust es algo inusual. Habla de él con admiración, y su devoción llega a la sublimación, de lo contrario es imposible imaginar la forma en que vivió al ritmo que él le imponía.

Este comportamiento me choca, entre otras cosas, porque ella era una mujer joven, de unos veinte años. Entró a trabajar en la casa del boulevard Haussmann como «currière» poco antes de contraer matrimonio con Odilon, chófer ocasional de Proust.

Durante los ocho últimos le tuvo una dedicación exclusiva. La Primera Guerra Mundial obligó al matrimonio a separarse y ella eligió quedarse en París.

Céleste se convirtió en la asistente y confidente de Proust, aunque afirma que no llegó a saberlo todo de él ni de su obra. Abandonó todas sus actividades y, juntos, se aislaron prácticamente del mundo exterior. Este aislamiento permitió a Proust sumergirse en su memoria, reconstruir el pasado y convertirlo en literatura.

Organizaba la correspondencia, las visitas y, sobre todo, procuraba que el entorno de Proust estuviera en las condiciones ideales para su escritura. Convivió al lado de un hombre con un nivel de exigencia que superaba los límites. Era correcto y muy educado con Céleste, pero todo tenía que ocurrir según su criterio.

Mientras leía estas memorias, pensaba que el trabajo de ella no era un deber laboral, sino que la gran admiración y afecto que le tenía le llevaron a tal dedicación.

Al morir Proust en 1922, Céleste regresó a una vida convencional con su marido, Odilon. Vivió hasta los noventa y dos años y siempre mantuvo su vínculo con el autor.

Nunca se planteó dar testimonio de los años que estuvo a su lado, pero a sus setenta años, cansada de ciertas informaciones «falsas» publicadas sobre Proust, la llevaron a escribir estas memorias. El periodista Georges Belmont la convenció y así nació, en 1973, Monsieur Proust.

Gracias a estas declaraciones se ha podido tener un conocimiento más íntimo de la vida de Proust. Ella lo conoció mejor que nadie en sus últimos años. Dice de él que no era persona fácil, que era exigente, maniático, con rutinas, absorbente hasta el extremo, incluso con ella. Dormía durante el día, trabajaba de noche, siempre en un silencio absoluto y todo tenía que ser al instante.

Proust dependía de ella para todo. Cualquiera en su lugar habría terminado por abandonar, pero ella decidió mantenerse. Fue una servidora fiel, incondicional e imprescindible. La idea de que él la utilizó para su conveniencia es innegable. Ella fue su sostén, la persona que se encargó de todo para que él escribiera su obra.

Esta entrega tan desmesurada me ha llamado bastante la atención. Tal vez tuvo curiosidad por el mundo de Proust, pero ella nunca estuvo en él. Vivieron juntos, pero no revueltos, siempre hubo un respeto mutuo entre ambos.

Tampoco puedo evitar pensar que su vínculo con Proust tenía que estar sostenido por algo más profundo. Quizá se sintió como una madre, y él la sustituyó por la que ya no tenía. O encontró en el cuidado de este un propósito más fuerte que cualquier incomodidad. Habría que considerar que el entorno del que procedía ella era muy diferente al de Proust y pudo sentirse deslumbrada. Igual quedó encandilada de su carisma, cosa que dudo, pero esto es una incógnita más.

Tengo una teoría que no sé si será descabellada: —Desde que empecé a percibir la admiración de Céleste por Proust, llegué a pensar que tal vez estuvo enamorada de él. Si se quedó en París, en parte, fue porque Odilon quedó reclutado en la ciudad y eso le daría esperanza de poder verle. Esto solo ocurrió tres veces en los cuatro años que duró la guerra. Céleste idealizó a Proust como persona, pero no como escritor. He percibido que hay algo en su entrega que va más allá de la lealtad y el sentido del deber, algo más cercano a la admiración absoluta que se tiene por alguien a quien se ama.

En cuanto A la búsqueda del tiempo perdido, Céleste, estaba al tanto de casi todo. Las charlas que mantenían al regresar Proust de sus noches mundanas fueron cada vez más habituales.

Siempre pensé que Proust acudió a los salones para evadirse y relacionarse. Sin embargo, la versión que da Céleste es interesante:  —No era una cuestión de amistad ni buscaba relacionarse en el sentido estricto. Tampoco había implicación a nivel afectivo con las personas que se relacionaba, era solo una necesidad. Lo hacía por su obra. Veía en estas reuniones un escenario de teatro que luego analizaba para incluirlo en su obra. Buena parte de los personajes y escenarios salieron de aquí.

Aunque su obra está inspirada, en parte, en las personas que conoció en los salones, Proust escribió algo más que una crónica de la alta sociedad de la época. Las experiencias y observaciones que hizo las convirtió en una narración compleja, introspectiva y artística. Tal vez por eso no es del gusto de todos.

Según Céleste, Proust gozaba de una memoria excelente, y la obra estaba en su cabeza. Le faltaba desarrollarla.

Esto le permitió hacer una reinterpretación de los personajes reales que le inspiraron. Los moldeó, combinó y filtró a través de su imaginación para adaptarlos a sus necesidades narrativas mezclando rasgos de varias personas. Es el caso de Gilberte y Albertine. Algunos, como el barón de Charlus, inspirado en parte en el conde Robert de Montesquiou, se molestaron porque se vieron reflejados en la obra.

Céleste se adjudica el título de La Prisionera diciendo: aunque dicha obra no tenga nada que ver con ella, hubiera merecido ese calificativo.

Céleste me ha dejado con la intriga al no mencionar la homosexualidad de Marcel Proust; como si no existiera. Es más, la relación más sonada y de la que siempre se habla es de la que tuvo con Agostellini. Ella afirma que nada de eso es cierto. Si uno de los motivos de dar a conocer estas memorias fue para eliminar las falsedades que se dijeron de él, esta debería haberla desmentido, lo que me lleva a pensar que por algún motivo prefirió no exponerlo.

Ha sido una lectura interesante por la información que se revela de Proust y porque me ha permitido entender mejor el sentido de su búsqueda de la verdad y ese tiempo perdido. La verdad que recupera a través de la memoria y el tiempo recobrado al fijarlo en su obra.


CITAS:

—Si escribiera este libro, querida Céleste, se aprenderían en él muchas cosas. Nos daríamos cuenta de que aquello que hay en usted no le pertenece. Y no hay nada más apasionante en los hombres: saber de donde procede lo que somos. Usted tiene un alma hermosa.

—Quizá estos dos aspectos —el gusto por el pasado y la entrega total a la escritura— confluyeran en uno solo. Quizá, si luchó tan denodadamente contra el tiempo para acabar su libro cuanto antes, fue porque presentía el fin de muchas de las cosas que había amado y que solo eran ya meras sombras del recuerdo, y porque estaba él mismo acosado por la muerte. 




NUESTRO ÚLTIMO INVIERNO EN GRANADA

 AUTORA: María Dolores Gutiérrez Navas

PUBLICACIÓN:13/12/2024

EDITORIAL: Alhulia


El destino puso este libro en mi camino de una manera inesperada. Se trata de Nuestro último invierno en Granada, de María Dolores Gutiérrez Navas.

El libro se publicó en diciembre de 2024, pero un mes antes la autora me escribió a través de Gmail. Buscaba foto para la portada del libro y encontró mi perfil en Flickr. Era un álbum con fotos de la Plaza de la Trinidad, en Granada, lugar donde transcurre la historia y que sirve de punto de inicio y cierre de la novela. En el correo solicitaba mi permiso para usar una de las fotos como portada. Me hizo mucha ilusión que alguien se interesara por mis fotografías hasta el punto de usarlas como portada de libro.

Sin embargo, cuando vi su mensaje, ya había pasado un mes y medio. Contacté con ella, pero me respondió que no había podido esperar tanto porque el libro debía publicarse. Durante nuestra conversación, le pedí el título del libro, pues había despertado mi curiosidad. Amablemente accedió a enviarme un ejemplar y aquí os dejo mi opinión.

El argumento gira en torno a los acontecimientos que ocurrieron entre 1977 y 1978 en Granada, previos a la votación para la autonomía de Andalucía.

La autora refleja las protestas universitarias que tuvieron lugar en Granada durante la Transición, un periodo en el que todo estaba por decidir. Los estudiantes se manifestaban en defensa de la autonomía andaluza, la democracia, la mejora de sus derechos y contra la represión policial.

De manera breve, la autora reivindica la cultura gitana a través de un cantante al que Elena conoce por una compañera de universidad.

Pero no pensemos que es un libro que trata de política o de un acontecimiento relacionado con esta. La autora se limita a mencionar los hechos sin profundizar, lo que me ha llevado a pensar que usa este contexto para contarnos la historia de Elena y Miguel, dos universitarios que se conocen en medio de la agitación política.

Desde el inicio, la novela presenta dos historias paralelas que se mantienen hasta el final: la de Elena, estudiante universitaria, y la de José Luis, inspector de policía.

Pero la novela da un giro, si se puede decir así, desde el momento en que ambos estudiantes se conocen. Los asuntos políticos pasan a segundo plano para centrarse en lo que ocurre en sus vidas.

La narración es sencilla en todo momento y muy fácil de leer.

Teniendo en cuenta que los acontecimientos políticos son los que sostienen la historia de Elena y Miguel, creo que tendría que haber profundizado más en las vidas de ellos. Todo ocurre demasiado rápido y no me ha transmitido sensaciones. La he encontrado bastante plana.

Aunque es su primera novela, la autora tiene una trayectoria extensa en otras formas de escritura. Me ha gustado cómo recupera un momento clave de la historia de España. No debemos olvidar el pasado, y menos unos hechos tan importantes como los que narra.

Así fue el invierno de 1977 y 1978 en Granada. El 4 de diciembre de 1977 quedó marcado en la historia de esta comunidad. Se conmemora el Día Nacional de Andalucía en recuerdo de las manifestaciones que tuvieron lugar en defensa de la autonomía andaluza. Ese día, cerca de dos millones de andaluces salieron a las calles para exigir la autonomía plena para Andalucía, en un contexto de la Transición española.