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ROJO Y NEGRO

 AUTOR: Stendhal

EDITORIAL: Orbis

PUBLICACIÓN: 2 de enero de 1985


Rojo y Negro se publicó en 1830 con un título que ha sido objeto de numerosas interpretaciones. La más aceptada es que el Rojo representa el sueño frustrado de Julien de seguir los pasos de Napoleón, mientras que el Negro simboliza la iglesia, una vía más realista en la que también se ve atrapado. 

Otra interpretación del Rojo puede referirse al amor y el Negro, a la muerte. Mi impresión me lleva a poner el Rojo en la ambición y el orgullo de Julien en prosperar, y el Negro en una sombra que siempre le acompaña y le impide olvidar de donde procede.

La novela está ambientada en la época de la Restauración francesa, después de la abdicación de Napoleón. Con una prosa estimulante que incita a seguir leyendo, Stendhal narra el ascenso social de Julien Sorel, un joven ambicioso, inteligente, orgulloso, y con una excelente memoria que le vale para ejercer como preceptor de los hijos del señor de Rênal, alcalde de Verrières.

Así empieza la historia de un chico que no procede de la miseria, pero que vive en ella. Su padre y hermanos lo desprecian porque no ven con buenos ojos su intención de aprender. Ellos valoran la fuerza física y la rudeza y Julien representa lo contrario: lee y piensa demasiado. Por eso se convierte en el hijo fallido y queda privado no solo del afecto y del reconocimiento sino también en el aspecto económico.

Lo interesante y bello de esta novela es apreciar cómo evoluciona Julien en su interior. Cuáles son los motivos, circunstancias y acciones que se van desarrollando en él a partir de todo lo que ocurre a su alrededor.

Hay que partir de la base de que Julien es un muchacho que todo lo ha aprendido en los libros, y cuando toca enfrentarse al mundo no le queda otra que valerse de sus conocimientos. Él se rige por lo que sabe, pero en la práctica, en la sociedad que se mueve, con las personas que trata, surge la fricción entre el saber teórico y la vida real. Dicho de otra manera: Julien no aprende viviendo; primero aprende leyendo y luego ensaya en la vida. Toda la teoría que conoce la empieza a experimentar. Sus aciertos muestran su inteligencia; sus errores revelan hasta qué punto la realidad es más compleja que todo lo aprendido.

La vida de Julien transcurre en tres etapas:

La primera, tiene lugar en Verrières como tutor de los hijos del alcalde. El cambio de estatus que le proporciona este trabajo es para él todo un descubrimiento. Le sorprende el lujo que inunda la casa del alcalde; la esposa de este, una mujer bien vestida y desprendiendo aromas que nunca ha percibido, se le antoja como una visión. Esta salida al mundo produce en Julien unas expectativas que sabrá administrar, pero tendrán un precio.

Los libros no le han preparado para recibir a una sociedad que está por encima de sus posibilidades; que sus condiciones son inferiores y la posibilidad de un ascenso a este nivel está descartada. Sin embargo, el reconocimiento de ser un joven brillante por parte del alcalde y bien parecido por su esposa, serán dos armas que Julien utilizará para llevar a cabo sus progresos.

La segunda tiene lugar en Besançon, donde está ubicado el seminario. Julien está contento con sus avances, pero dos causas le llevan a ingresar en la carrera eclesiástica: una social, más fuerte e indispensable por carecer de fortuna. Ya no tiene a Napoleón para aspirar a la vida militar y solo le queda la iglesia. La otra es romántica, aunque pasa más desapercibida, no por ser menos importante sino porque la situación lo requiere.

El mundo del seminario se le presenta más crudo y siente que el mundo se le viene encima. El edificio lúgubre que tiene ante sus ojos le produce más miedo que otra cosa. Aquí encuentra una realidad que no había contemplado: el mérito no basta, ser inteligente le puede perjudicar, y  no siempre conviene mostrarte tal como eres.  

Gracias a una buena suerte, del seminario se traslada a París donde trabajará para el marqués de La Mole. Este entorno no difiere mucho de su estancia en Verrières: es un poco más aristocrático y coincide también en que Julien es reconocido por el marqués y de nuevo se ve involucrado en asuntos amorosos. Su comportamiento hace pensar que se está transformando, pero en realidad se trata de una adaptación que lleva a cabo para ser considerado digno de estar en el círculo social en que se encuentra. Es más, se da cuenta de que ese mundo, aunque le repugna, también le atrae.

Para no ser una novela romántica tiene bastantes tintes. A lo largo de la novela, Julien, vive dos historias de amor: en Verrières con la señora de Rênal y en París con Matilde. La primera es la esposa del alcalde y la segunda la hija del marqués de La Mole. Esto es lo que parece por cómo se desarrollan las dos historias, pero observando la forma de amar de Julien advertí que no se enamora de forma convencional; no hay que olvidar que su afirmación personal es igual o más importante que el hecho de amar.

El final es ambiguo y me ha planteado esta reflexión: ¿hasta qué punto somos dueños de nuestro destino o prisioneros de nuestra propia naturaleza? El orgullo que impulsa a Julien a ascender es el mismo que lo conduce a su final, pero con significado distinto.

 

Dos CURIOSIDADES:

La novela está inspirada en un caso real ocurrido en Francia, en 1827. El protagonista histórico fue Antoine Berthet, hijo de un artesano, brillante intelectualmente, educado en un seminario y preceptor en casa de una familia acomodada. Tuvo un romance con la señora de la casa y cuando la relación terminó disparó contra ella en la iglesia durante la misa. La víctima no murió, pero el acto se consideró tan macabro que el juicio del seminarista se hizo mediático. Este fue condenado y guillotinado en 1828.

El apellido del protagonista, Sorel, es el inverso de la palabra Eros. En francés se escribe l’Eros, que traducido sería el amor físico. Julián se comporta de acuerdo a la palabra invertida: en su vida amorosa el amor y la afirmación personal van unidos.

 

CITAS:

Después de tanta coacción y tanta política hábil, al verse solo, lejos de las miradas de los hombres y, por instinto, sin temor de la señora de Rênal, se entregaba al placer de existir, tan fuerte a esa edad, en medio de las montañas más hermosas del mundo.

La idea de un deber que cumplir o, más bien, del sentimiento de inferioridad que le proporcionaría el no conseguirlo, anularon inmediatamente todo el placer de su corazón.

Lo más corriente en el siglo XIX suele ser que, cuando algún noble poderoso tropieza con un hombre de valía, lo mata, lo exilia, lo mete en la cárcel o bien lo humilla de tal forma que el otro comete la tontería de morir de dolor.




LO BELLO Y LO TRISTE

 

AUTOR: Yasunari Kawabata

EDITORIAL: Austral

PUBLICACIÓN: 25/10/2011



Lo bello y lo triste es una novela sutil cargada de matices emocionales; a veces romántica y muy poética, donde la seducción y el erotismo tienen su espacio. Están presentes los celos, la venganza, la obsesión, la indiferencia, la sumisión; formas del amor cuando este se tuerce.

Las descripciones de los paisajes, las montañas, jardines y campos de té japoneses son un deleite con las que el autor crea ambientes que envuelven, invitando a una lectura más introspectiva.

En toda la novela se percibe la tristeza de los personajes principales, Oki y Otoko. Guardan una relación que tuvieron en el pasado y las circunstancias que los separaron. El paso del tiempo no ha borrado las secuelas que dejó ese amor y, aunque no está vivo en ellos, si hay un sentimiento o fuerza que los ha mantenido ligados.

Hace al menos veinte años que no se ven; que todo terminó; cada uno construyó su vida; y no puedo evitar preguntarme: ¿qué sentido tiene volver a verse? ¿qué le atrae a Oki de Otoko para desear verla?

Su comportamiento me ha llevado a pensar que Oki no quiere dejar de sentirse culpable porque este sentimiento da sentido a su vida. Lo demuestra en la novela que escribe sobre Otoko, donde narra la relación que tuvieron y como ocurrió todo. Es una novela cruel y silenciosa porque no cuenta con ella en ningún sentido y la utiliza como si el personaje lo hubiera creado él. Le hace daño por segunda vez al convertirla en una historia.

Una segunda observación, consecuencia de la novela que escribe Oki, es el malestar que causa en su mujer cuando esta tiene que transcribir todo el texto. Ya estaban casados cuando tuvo la relación con Otoko, lo que demuestra que el sufrimiento de esta lo coloca en un segundo plano.

Otoko es más delicada, más elegante y sensata a la hora de construir su vida y transforma su dolor arte. Ella encarna lo bello y lo triste, por eso creo que es el personaje más interesante y se convierte en la columna vertebral de la trama. La forma en que gestiona sus sentimientos hacia Oki la convierte en un personaje fuerte. Cómo encaja la novela, cómo le afecta que una parte de su vida salga a la luz, lo hace de forma sumisa y en silencio. Su belleza nace de la herida.

Keiko es la joven protegida de Otoko, y tercer personaje importante en esta historia. No soporta la pasividad de su protectora y trata de transformar su dolor en acción.  Aquí entra en juego la venganza que interrumpe ese lazo que Oki y Otoko han construido entre lo bello y lo triste.

Es una novela para entretenerse en comprender como la belleza contrasta con la tristeza en la figura de Otoko: en cómo su herida no se cierra, pero no la convierte en venganza. Su dolor encuentra la forma en la belleza.




MALASANTA

 

AUTOR: Antonio Tocornal

EDITORIAL: Fundación José Manuel Lara

PUBLICACIÓN: 27/04/2022



La historia de Malasanta puede inquietar a determinados lectores dependiendo de su nivel de sensibilidad. El autor narra la vida de esta mujer con crudeza y sin cortarse un ápice en llamar a las cosas por su nombre.

A veces, entre tanta crudeza, que termina doliendo, asoma un poco de humor que la suaviza. Esto se percibe en la descripción caricaturesca de los personajes y en los nombres que los definen.

El tema principal es la prostitución, profesión a la que Malasanta parece destinada antes de nacer. Pero la novela también hace referencia a los abusos que se cometen en esta profesión, a la situación de los discapacitados, a las personas trans, a la soledad de la vejez y a todos los indigentes que a menudo vemos tirados en las calles. Nos hace pensar en una realidad que existe, pero que con frecuencia ignoramos porque no nos atañe directamente.

La novela se divide en seis capítulos y cada uno narra un momento de la vida de Malasanta. El tiempo en el que transcurren sus días no es lineal, sino que salta en décadas, de modo que cada etapa se entiende como consecuencia de las anteriores y permite al lector ver cómo se va forjando su destino. Aunque el lenguaje es muy explícito no daña la lectura, que me ha parecido elegante.

Malasanta sobrevive como puede. Es el resultado de una vida marcada por la precariedad, la falta de educación y el abandono. Es víctima de las circunstancias y digna de lástima. La bondad y la generosidad están dentro de ella, aunque solo sabe expresarlo a través de las formas que aprendió en el prostíbulo, las únicas que la vida le permitió conocer.

Su comportamiento no nace de su carácter, sino de las experiencias de rechazo, aislamiento y violencia que ha sufrido, que la han llevado a protegerse mediante el silencio y la distancia.




BUENOS DÍAS, TRISTEZA


AUTORA: Françoise Sagan

EDITORIAL: TusQuets

PUBLICACIÓN: 2022


A Cécile no le ha resultado agradable que la saquen de su zona de confort a sus diecisiete años. La vida con su padre, hasta la llegada de Anne, una antigua amiga de su madre se basaba en la ligereza, la complicidad y la ausencia de normas. Esta presencia, previamente anunciada por Raymond, no solo alterará su rutina y su forma de vivir, sino que la obligará a enfrentarse a una madurez que aún no tenía prevista.

Raymond es un hombre, yo diría hedonista, que tiene la vida organizada en torno a la comodidad y disfrute, donde los conflictos no existen. Incluso evita todo lo que implique un esfuerzo moral, una responsabilidad y cualquier incomodidad emocional.

Padre e hija viven en un ambiente carente de disciplina, donde se vive el presente y el lema principal es: «mientras estemos bien ahora, todo está bien». Tampoco parece excesivamente preocupado por el futuro de su hija que, teniendo en cuenta que es una menor, comparten juntos el tren de vida del padre. Visto con la mirada crítica de hoy sería cuestionable.

Cécile, por su parte, es una chica feliz que disfruta de la complicidad afectiva con su padre, y vive instalada en el presente sin cuestionarse el sentido de sus emociones ni de sus actos.

El conflicto surge en ella con la llegada de Anne, que representa un modelo de vida completamente opuesto al que Cécile ha llevado hasta ahora. Esta no trata de desempeñar de forma explícita el papel de madrastra, pero ejerce sobre ella una disciplina que no acepta.

Es una mujer recta, culta, que profundiza en las emociones y le gustan las conversaciones intelectuales. Su aspecto es el de una mujer elegante; un modelo de feminidad que Cécile no conoce. Es sutil y delicada en el trato con ella porque conoce el modo de vida del padre y la hija.

Raymond, por supuesto, está encantado con Anne, mientras su hija la ve como una amenaza desde el momento en que es conocedora de que esta relación se puede convertir en perenne. Cécile, ante la posibilidad de perder su modo de vida intentará ingeniárselas para que esto no ocurra.

Su comportamiento puede resultar comprensible en esta historia, que todo es un capricho de la edad, pero en realidad da que pensar y puede ser preocupante. Porque Cécile, más que a perder a su padre, algo que no contempla, a lo que tiene miedo es a perder su modo de vida.

Sus maquinaciones secretas terminarán en un final trágico. Tal vez se pasó de la raya, podría haber pensado. Siempre le quedará la duda de cómo ocurrieron realmente los hechos: los intuye, pero solo ella los conoce en su totalidad.

En el final de esta historia, Cécile descubre que el dolor existe; es consciente de que sus actos pueden tener consecuencias terribles y que su vida ideal también se puede romper, pero nada cambia.

Es como si añadiera a los ingredientes de su vida uno más: la tristeza que siempre la acompañará.



LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX

AUTORA: Maggie O’Farrell

EDITORIAL: Salamandra

PUBLICACIÓN: 28/05/2009


Hay un desconcierto inicial en la lectura que indica que algo no está bien en Esme. A medida que la vamos conociendo, desde la infancia, es inevitable sospechar que su comportamiento no es el de una niña normal. Y esa es toda la información, a priori, que da la autora para hacer creer al lector lo que no es.

Crea un prejuicio falso en quien lo lee porque al mismo tiempo que se narra el pasado está ocurriendo el presente, y este confirma la idea que ya nos hemos creado sobre la protagonista.

Confunde también el hecho de que intervengan tres narradoras: Esme siempre en primera persona; Iris y Kity en tercera, pero la primera está en el presente y la segunda narra el pasado.

La visión «anormal» que cada lector se pueda crear de la protagonista es la habilidad de la autora para reflejar la rígida sociedad y el modelo familiar de Esme. Por eso, conforme avanza la lectura se hace cada vez más evidente que no hay patología en ella, sino la forma en que los demás la juzgan por no actuar en concordancia.

Esme no encaja en el modelo de feminidad de la época; no contempla la idea de que su vida se resuelva con un matrimonio y esto desespera bastante a sus padres.

Y entonces llega el momento más devastador del libro. Algo terrible le ocurre a Esme que la fractura por completo. La autora insiste menos en lo que ocurre que en el después, cuando Esme comprende el golpe brutal de lo sucedido. Este daño no deja huella social, solo está en su interior, y menos aún si no puede o no debe contarlo.

Este desorden interno, su repugnancia y la incapacidad para seguir como si nada, la condenan de por vida. ¿Debe fingir, callar e incorporarse a una sociedad en la que no encaja?

Se hace dura la novela cuando descubrimos que Esme ha sido borrada del árbol familiar y es llevada a uno de esos lugares que entierran en vida, y deja de existir para el resto del mundo; en el futuro nadie sabrá que ha existido.

Es un clamor, una incomodidad, lo que se instala en el cuerpo cuando se escucha la voz de Esme suplicando a su padre que no la saque del hogar familiar. Solo tiene dieciséis años y no entiende que maldad ha cometido. Pero sus padres son de los que piensan que «muerto el perro se acabó la rabia». Así es como lo ven, como una solución práctica para restablecer el orden familiar y social.

Una decisión administrativa hace que Esme tenga que abandonar el lugar en el que ha pasado décadas. ¿Se le puede llamar tener suerte o causa del destino que por fin vaya a ser libre?

Visto en el sentido de que se produce un cierre, es una circunstancia que nada tiene que ver con ella. Desde el punto de vista moral, Esme, no sale porque alguien la escuche, la crea o repare en la injusticia que se ha cometido con ella.

Ella no alberga esperanza, tan solo sobrevive encerrada por una sociedad que condena su forma de ser y de estar. Solo cuando ese sistema deja de existir, ella puede salir.

El final también me ha parecido desconcertante dejando que el lector saque su propia conclusión. No esperemos una reconciliación, ni un perdón, como tampoco hay consuelo. Es el resultado de una vida rota y gastada por el paso del tiempo sin posibilidad de recuperación.

Está más cuerda que nunca: recuerda lo que le hicieron, quienes participaron y qué le fue arrebatado sin retorno. No busca reconstruir el lazo familiar, sino afirmar su verdad, aunque sea tarde y no repare nada.





 

 

LA JAURÍA HUMANA

 

AUTOR: Horton Foote

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 1996

Incluso el vínculo materno puede quedar paralizado por el miedo y la presión. El amor materno no desaparece, pero se ve atrapado entre el instinto de proteger y el terror a la comunidad.

La jauría humana se narra despacio, en capítulos cortos, contando la vida cotidiana de un territorio donde sus habitantes conviven con aparente tranquilidad. Sabremos lo que guardan en su interior cuando reciben la noticia de que Bubber Reeves ha huido de la cárcel donde cumple condena.

Los Reeves forman parte de esta vecindad y el hijo de ambos es el fugitivo. También en ellos se crea la alarma y preocupación al pensar que Bubber se dirige al pueblo donde creció con un objetivo que no puedo desvelar.

El comienzo de la lectura induce a pensar que Bubber es el personaje central, para descubrir después que Foote lo utiliza como detonante para revelar la degradación de toda una comunidad.

Esa inquietud general que se crea es indicador de que algo empieza a fraguarse entre los vecinos: el verdadero drama de que el pueblo empieza a devorarse a sí mismo. Y esto es quizá lo más perturbador. No hay nada peor que una jauría.

Es llamativo sentir cierto sosiego durante la lectura y al mismo tiempo notar como va creciendo la tensión entre la comunidad.

Se trata de una madre que quiere, por encima de todo, salvar la vida de su hijo; de un sheriff hastiado de su trabajo que pone en marcha a su equipo para encontrar al fugitivo y cumplir la ley. Y luego están los que convierten la búsqueda en una persecución: son la verdadera jauría, que no solo desean la muerte de Bubber, también se ponen en contra de la ley y desean hacer su justicia.

Este acontecimiento saca a la luz los peores aspectos de una comunidad de vecinos trastornada que ve en Bubber el objetivo ideal para expiar sus culpas. Ya sean frustraciones personales, sensaciones de impotencia, resentimientos sociales, incluso aburrimiento moral, lo convierten en el blanco ideal.

Es una novela excelente por su narrativa y, sobre todo, por la reflexión que plantea sobre la capacidad del ser humano para llevar a cabo tales acciones. La fuerza de la novela no reside en el final, sino en como Foote retrata el declive de una comunidad.




EL HALCÓN PEREGRINO

 

AUTOR: Glenway Wescott

EDITORIAL: Lumen

PUBLICACIÓN: 2004



El halcón peregrino es de esas historias que, a simple vista, parecen normales y cotidianas, una superficie donde no ocurre nada extraordinario, pero en todo momento se siente una tensión que hace pensar que algo se enconde detrás.

Los Cullen son un matrimonio que viaja desde Irlanda hasta Budapest y decide hacer un alto en el camino para visitar a Alex, una antigua conocida que vive en la campiña francesa con su compatriota americano Alwyn.  Con la solemnidad de quienes se saben económicamente seguros, los Cullen bajan del coche en el que viajan y entran en casa de Alex acompañados de Lucy, el halcón de la señora Cullen.

Es Alwyn quien abre la puerta y se convierte en el narrador de la historia. La sutileza con la que Wescott construye este personaje resulta acogedora. Entre conversaciones sencillas y gestos amables, Alwyn se siente con la confianza de ejercer también de anfitrión y no pierde el tiempo. Mientras observa con atención y escucha con cuidado, crea un monólogo interior que va desvelando lo que ocurre esa tarde en casa de Alex. Es el único que no conoce a los visitantes, y eso le permite juzgarlos sin prejuicios.

Pero quizá lo más intrigante, y desconcertante, sean las descripciones que Alwyn hace del halcón. Aunque se trate de un animal, cumple una función esencial en el relato. Lucy no está ahí por casualidad, ni como simple mascota de la señora Cullen; el narrador convierte sus palabras en forma de metáfora que permite intuir lo que el matrimonio oculta y no quiere mostrar.

Cuando Alwyn se refiere al animal, sus palabras lo humanizan y, en su transparencia natural, no se oculta nada. En cambio, los Cullen, tan refinados, educados y civilizados, quedan envueltos en cierta oscuridad.  A ello se suman los diálogos entre marido y mujer, como si se tratara de dos actores que se lanzan pullas con la intención de humillarse o herirse, y que constituyen la parte más viva y tensa de la tarde.

Lo que Wescott parece mostrar al lector, cuando los Cullen confiesan amarse y sentirse correspondidos, es que bajo esa afirmación hay amargura y una decisión de consentimiento. El señor Cullen sufre porque no puede poseer del todo a su mujer: ama algo que siempre se le escapa. Ella, por su parte, acepta este vínculo que no la anula, pero tampoco la colma.

No hay pasión sino un pacto que incluye reconocimiento y lealtad de un amor que existe porque ambos han decido sostenerlo, no porque brote del impulso. Es un acuerdo respetable y triste al mismo tiempo.

 

CITAS:

La juventud persiste hasta mucho después que uno ha dejado de ser joven. El amor por la vida permanece indefinidamente, con menos probabilidad de ser amado, menos habilidad de amar, y con el aguijón de la pasión tan acuciante como siempre.

Pero existen circunstancias en las que un ser humano reclama de forma inconfundible su derecho a la libertad, y es algo que uno lamenta con amargura porque lo que necesita es mantener al otro cautivo.

Quizá los amantes dignos de compasión son aquellos a quien no tienen a quien odiar: aquellos que concentran el objeto y la razón de esas ansias de matar en una misma persona, el ser amado, cuyo asesinato solo puede tener lugar en la imaginación, y, por tanto, nunca les concede el descanso que proporciona ver cumplido el sueño.




LOS SALONES Y LA VIDA DE PARÍS

 

AUTOR: Marcel Proust

EDITORIAL: Espuela de Plata

PUBLICACIÓN: 29/11/2011


Los salones y la vida de París son un conjunto de artículos en los que Proust ya anticipa la que luego será su obra. En total son once: seis están dedicados a la vida mundana en los salones de París, cuatro a su vida en Combray, y el último es un texto aparte, y de naturaleza distinta, que no está relacionado con su obra. Se titula La muerte de las catedrales.

Este último es un ensayo publicado en 1904, a propósito de una polémica que se originó sobre la separación entre la Iglesia y el Estado en Francia, y el peligro de que las catedrales quedaran privadas de su función. Proust lo escribe como crítico cultural.

En cuanto a los artículos dedicados a los salones todos llevan nombre de mujer, y en el caso del salón de la princesa Mathilde, de apellido Bonaparte porque era sobrina del Emperador, es una figura histórica real y gran animadora de tales eventos. Es la única que después reaparece evocada en A la busca del tiempo perdido.

Los personajes que intervienen en los demás salones son reconocibles para el París mundano de fin de siglo, personas que circulaban en los salones, cuyos nombres tenían valor social en su momento, aunque hoy nos digan poco o nada.

Proust ya desarrolla aquí el sentido crítico que proviene de su sensibilidad, y aunque su narrativa todavía es un poco verde si la comparamos con la Obra, ya anticipa a esa sociedad de la que fue partícipe y luego lo desencantó. Se podría decir también que ya estaba alimentando el mundo de Guermantes.

Los relatos de Combray me han refrescado la memoria de ese tiempo en el que aún era un niño. Porque habiendo ya leído parte de la obra puedo saber cuánto iba a descubrir.

Me han hecho sentir la fragilidad de la inocencia, la intimidad de su conciencia, la soledad que siempre he percibido en torno a él, aunque estuviera rodeado de familia. Es como si este Combray inicial fuera más puro que el que incluye su obra porque es un Combray vivido sin haber sido aún comprendido; porque sus recuerdos no han despertado; porque no ha sido salvado por el arte.

 

CITAS:

Sus palabras, como las abejas del Himeto natal, tienen rápidas las alas, destilan una miel deliciosa y no carecen, a pesar de eso, de un aguijón.

A partir de ese instante, ya no tenía que dar un solo paso, pues el suelo caminaba por mí en ese jardín en el que después de mucho tiempo mis actos habían cesado de acompañarse de una atención voluntaria: la costumbre me tomaba en sus brazos y me llevaba hasta mi lecho como a un niño.

—…las catedrales no son únicamente los más hermosos ornamentos de nuestro arte, sino los únicos que viven todavía su vida integral, y han permanecido en relación estrecha con el objeto para el cual fueron construidos.




LAS INSEPARABLES

AUTORA: Simone de Beauvoir

EDITORIAL: Lumen

PUBLICACIÓN: 15/10/2020


Las Inseparables es la historia de dos mujeres, Zaza y Simone de Beauvoir, interpretadas en la novela por Andrée y Sylvie, respectivamente.

La narradora es Sylvie y la protagonista es Andrée, a quien está dedicada la novela. Esta permaneció inédita hasta después de la muerte de la autora, y fue su hija adoptiva quien decidió publicarla al convertirse en la albacea literaria.

Basada en sus vidas reales, la novela narra la amistad apasionada que hubo entre ellas desde que se conocieron en la escuela con tan solo nueve años. Una relación influenciada por las convenciones sociales y la religión, aunque esto no fue impedimento para que la amistad creciera.

Sus diferencias eran evidentes desde el principio, pero entre ellas surgió una gran conexión y un vínculo, tan intenso por parte de Sylvie, que puede llevar a pensar que estaba enamorada de su amiga.

Cuando se conocen en el colegio lo primero que surge es la admiración de Sylvie hacia Andrée, que la ve como una niña vital y alegre. Andrée representa lo que ella quisiera ser. Sylvie, más retraída y formal, percibe en Andrée una fuerza que más adelante dejará al descubierto una profunda fragilidad interior.

Lo que Beauvoir narra es una historia delicada y conmovedora de dos niñas de familias bien acomodadas, con estrictas normas sociales y unas expectativas de futuro que les ocasionaron angustia y desasosiego dando a la novela cierto matiz trágico.

A través de la amistad dieron sentido a sus vidas; crecieron desde la inocencia propia de la edad, y a medida que esta avanzaba descubrían que sus destinos no se correspondían con sus formas de pensar.  Ambas buscaban libertad para llevar a cabo sus ideales en un mundo lleno de prejuicios y restricciones y romper los límites de los roles impuestos.

La novela provoca en el lector la reflexión sobre la concepción del amor de ambas jóvenes y la soledad que las rodea, sobre todo en Andrée, a quien al principio de la novela muestra una personalidad arrolladora para comprobar después que en su interior habitaba otra persona y eso le pasará factura.

El estilo de Simone de Beauvoir es un lenguaje sencillo y con una sensibilidad que plasma en los sentimientos de las protagonistas. Es fácil entrar en sus interiores y observar la fragilidad de su amistad.

En el ambiente general de la novela se percibe también cierta melancolía, tal vez debido a que la autora no pudo evitar lo ocurrido, motivo por el cual existe esta novela, y porque en su conciencia siempre llevó la sombra de Zaza.




LOS GIRASOLES CIEGOS

AUTOR: Alberto Méndez

EDITORIAL: Círculo de Lectores

PUBLICACIÓN: 2006


El título Los girasoles ciegos lo interpreto como una metáfora de los cuatro relatos que en este libro se narran. Sus connotaciones políticas son bastante evidentes, pero mi lectura, y ahora esta reseña, se centran en el sentido moral y emocional de cada historia.

Aunque son relatos independientes, comparten una misma situación: los años de la posguerra, desde 1939 a 1942.

¿Pudieron evitar la muerte el capitán Alegría, el poeta, Juan Senra y Ricardo? Ciertamente sí. Tuvieron la oportunidad y casi llegaron hasta el final, pero las circunstancias agotaron su capacidad para elegir.

La desilusión del capitán Alegría fue descubrir que el final de la guerra no había traído la paz. Podemos pensar que su decisión fue absurda, pero cuando descubres que mantenerte fiel a ciertos valores no garantiza la vida ni la dignidad; cuando no encuentras una razón para seguir adelante; si no paras de girar buscando una luz que no existe, encuentras la muerte.

En la guerra, la derrota no solo está en la zona de combate. Sus consecuencias llegan más lejos, a cualquier rincón, y no por huir estás fuera de peligro. En el segundo relato, el poeta trata de salvar el amor que siente hacia Elena y el ser que esta lleva dentro. No desea luchar en la guerra porque su ideal de vida es escribir y formar una familia. Huyen porque ahora sienten que el mundo en el que están no les corresponde. La guerra le ha quitado aquello para lo que estaba hecho.

Juan Senra, personaje del tercer relato, en su instinto de librarse de la muerte teje una mentira del hijo del militar que lo interroga. Le dice lo que quiere oír y eso le salva la vida, día a día, mientras ve morir a sus compañeros de prisión. Pero a medida que aumenta su mentira, también lo hace la rabia que siente por la ficción que ha construido y cansado del héroe muerto decide contar la verdad. La derrota antes que vivir corrompido por crear la falsedad de un soldado muerto.

En el cuarto relato, y quizá el que más alusión hace al título, Ricardo y Elena viven con su hijo Lorenzo en la oscuridad para preservar la identidad del padre, a quien se le da por muerto cuando vive escondido en la casa. La supuesta viudedad de Elena es atractiva para un diácono que anda tras ella. La familia vive con el miedo a que su secreto sea descubierto destacando así el autor la situación de clandestinidad tras la posguerra y la falta de libertad.

No fueron derrotas individuales. Sus tragedias no dependen de quien gane o pierda, o de si están en el bando correcto, se trata de lo que cada uno de ellos cree que es justo y lo que se le permite hacer.

Un ser humano puede sentirse moralmente atrapado en cualquier bando si su conciencia entra en conflicto con lo que se le exige.

En el absurdo moral de las cuatro derrotas cada personaje intenta orientarse, como los girasoles, hacia una forma de luz, pero el mundo que habitan no permite que esa luz exista. Por eso todos son girasoles ciegos.