AUTORA:
Antoinette
Tidjani Alou
EDITORIAL:
Baile
del sol
PUBLICACIÓN:
2026
Mano, el hijo de oro, es una novela que me fue asignada gracias al concurso de Masa Crítica de Babelio y la editorial Baile del Sol.
La
autora, Antoinette Tidjani Alou, nació en Jamaica donde pasó su infancia; su
formación universitaria transcurrió en Francia y su vida profesional en Níger.
La novela arranca en Niamey, capital de Níger, en torno al río Níger, viaja
hasta Burdeos y vuelve al punto de partida.
Es
una narración en la que se aprecia la influencia africana de Tidjani Alou,
sobre todo en las creencias tradicionales de esta cultura. No estamos ante una
historia escrita para interpretarla solo en el sentido literal, también hay que
hacerlo desde los simbolismos y las creencias de la comunidad.
Esta
influencia unida a las circunstancias especiales en las que nace Mano le auguran
algo grande. Nace entre dos entornos desiguales que definen la ciudad de
Niamey: el lado de la orilla del Niger donde viven los blancos, los poderosos
que condicionan las vidas de los que viven en la orilla opuesta con menos
recursos. Pero él nace entre las dos y eso lo hace especial.
El
libro está narrado por tres voces:
El
Piragüista, padre
espiritual de Mano. Participa de su nacimiento; lo convierte en un
acontecimiento y lo interpreta como algo extraordinario. Esta interpretación
condiciona la relación que establece con el niño. Para él, la forma en que ha
ocurrido tiene un significado y, así, Mano crece rodeado de relatos sobre sí
mismo: es el niño nacido del agua; el hijo esperado; el niño del destino; el
protegido.
Mairam,
la madre de Mano aporta una mirada maternal, más íntima y humana y sobre todo
protectora; piensa que es más importante la supervivencia que la educación. Es
un hijo muy deseado en su vida. Sin embargo, más adelante se apoderará de ella el
resentimiento y se preguntará si el precio del destino no ha sido demasiado
alto.
Estas
dos voces condensan buena parte del simbolismo de esta comunidad africana donde
la memoria, la espiritualidad, la tradición oral y la importancia de la experiencia compartida.
La
tercera voz es la de Mano. Aquí se pierde, de forma temporal, el estilo
narrativo de la autora como literatura africana y lo transforma en literatura
europea. No esperaba este cambio significativo, pero tiene sentido si escucho la
voz de Mano narrando la experiencia de quien ha vivido las consecuencias que
los demás han creado de él. Este cambio se observa primero en los numerosos
viajes que realiza por el mundo con la familia que lo adopta y luego, instalado
finalmente en Burdeos, son experiencias que juegan un papel importante en su
vida.
Mano
sale del mundo donde nació su leyenda, y entra en otro donde esas creencias no
existen por la diferencia cultural. Empezará a moldearse según las costumbres y
tendrá un conflicto de identidad; tendrá que preguntarse cómo vive alguien
sobre quien los demás han construido una leyenda.
La
experiencia que vive es necesaria para el Hijo de Oro deje de ser leyenda y se
convierta en un hombre que ha conocido otros mundos y decidir qué hacer con la
herencia recibida.
Mano
parece sentir que todo lo anterior se difumina y cree haber perdido su origen, sin
embargo, no intenta rechazarlo sino comprender que la pérdida le lleva a
entender que su leyenda pertenece a otros y por fin su vida le pertenece.
La
novela hace hincapié en el origen de Mano para resaltar la importancia de
situarse en el mundo. Poco a poco he ido viendo que ese nacimiento no pretendía
convertirlo en alguien sobrenatural, sino darle un significado. El nacimiento y
su evolución es un relato para entender a Mano.
El
origen nos da unas raíces, pero no determina por completo quiénes somos. Solo
cuando hacemos un balance de lo vivido podemos construir una identidad
auténtica. Tidjani Alou dedica, con gran fuerza simbólica, numerosas páginas al
nacimiento y las voces que rodean a Manao porque quiere que el lector entienda
que una persona nunca nace aislada, sino que nace dentro de una familia con una
lengua, unas creencias y una memoria.
La
inmigración está presente al final de la narración y se puede interpretar de dos
formas: una es la búsqueda de identidad de Mano, no como un caso aislado que
afecta solo a África sino a cualquier persona que haya tenido que abandonar su
lugar de origen y adaptarse a otro y la inmigración planteada desde el punto de
vista racial y de explotación.
Al
final, yo también he encontrado mi sentido a la historia de Mano; porqué
le llaman El hijo de Oro. Mi conclusión es que se puede interpretar desde
el punto de vista que tienen el piragüista y Mairam, y el que la voz de Mano me
ha hecho ver. No voy a desvelar nada porque
lo bonito es descubrirlo uno mismo, y porque sería romper en cierto modo el
sentido de la novela.
Más
que una novela sobre un destino, Mano, el Hijo de Oro es una historia que
invita a reflexionar sobre el origen, la memoria y la identidad.
CITAS:
—Pero conocer el motivo de las cosas no era algo en lo que
pudiera meditar una mujer sencilla al levantarse por las mañanas. Y saber no
parecía hacer feliz a nadie. Pero ese latido calmo de su corazón era una buena
señal. Ella se aferraba a ese presentimiento sin apretujarlo demasiado.
—El hombre también necesita dudas.
Antes tenía un tesoro. Solo que lo he
perdido.
Así es la vida. Duniya, así es como la
llaman aquí.