PUBLICACIÓN: 2002
EDITORIAL: Troa
Es la segunda obra de Shakespeare que leo,
la primera fue Hamlet. Por lo poco que he leído hasta ahora de Shakespeare,
compruebo que en ambas obras trabaja la conciencia humana, y convierte los fantasmas,
las visiones, y las dudas en un conflicto interior de los protagonistas.
Hamlet se enfrenta a tomar la decisión y la reflexión le deja paralizado, y Macbeth comete primero la acción y luego la culpa le atormenta. Hay una diferencia moral entre la acción de ambos.
Macbeth y Banquo con las brujas, por Johann Heinrich FüssliMacbeth
es un hombre que se deja llevar por los augurios de las Brujas. Es la tragedia
de un hombre que se cree una premonición, que se deja llevar y actúa para que
esta se cumpla. La ambición le lleva a cometer un crimen, y después descubre
que no puede escapar del sentimiento de culpa que le han producido sus actos.
No
puedo evitar comparar y preferir Hamlet a Macbeth. Hamlet es una obra más extensa.
Shakespeare explora todos los rincones de la conciencia de Hamlet: sus dudas,
contradicciones, miedos, ideas sobre la muerte, el amor, la verdad, la
apariencia. Es una obra que transcurre más despacio porque se centra en el
pensamiento del personaje.
En
Macbeth he sentido lo contrario. Es una tragedia mucho más breve y puede que
más concentrada. Da la impresión de que los personajes tienen menos profundidad;
no hay tiempo para explorarlos; todo acontece muy deprisa, tan solo hay tiempo
para darse cuenta de esa primera intención que luego lleva a la acción.
Escena de Macbeth: el conjuro de las brujas (acto IV, escena I)
Lady Macbeth sonámbula por Johann Heinrich Füssli
Esto puede deberse a la brevedad en las escenas, que apenas dan tiempo a distraerse creando un personaje más lineal.
Podría decir que ha sido breve pero intensa, y eso no le quita calidad a la obra. Aunque mi tendencia ha sido a comparar ambas obras, Macbeth ha sido igual de extraordinaria.
CITAS:
—La idea del crimen, que no es sino
quimera, a tal punto sacude mi entera humanidad que la acción se ahoga en
conjeturas y solo es lo que no es.
—Mis manos ya tienen tu color, pero me
avergonzaría llevar un corazón tan pálido.