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PERSUASIÓN

 

AUTORA: Jane Austen

EDITORIAL: Gribaudo

PUBLICACIÓN: 15/10/2025


De no haber leído «Orgullo y Prejuicio» podría decir que he empezado a leer las obras de Jane Austen por el final. Persuasión fue la última novela que escribió la autora y se publicó después de su muerte.

Creo que el estado emocional de una novela lo define el personaje principal, aunque la narración en general muestre otros registros. La obra, centrada en Anne Elliot, refleja a un personaje melancólico y con notable grado de madurez, tanto por su edad como por el paso de los años que la ha llevado a reflexionar sobre el fracaso amoroso que sigue vivo en ella.

Entrar en la novela romántica con Austen es emprender un viaje detallado y minucioso por los sentimientos, reflexiones, y todos esos estados que nos llevan a la introspección. Anne es un personaje más maduro, no son los veinte años de Elizabeth Bennet en «Orgullo y Prejuicio». Su comportamiento es más silencioso; observa y espera a que ocurran las cosas.

El romance entre Anne y el capitán Wentworth ocurrió hace ocho años y el paso de este tiempo empieza a sonar en su interior.  Aunque ahora solo cuenta veintisiete años, siente que ha perdido la juventud y su posición dentro de su propia familia. En su madurez emocional hay arrepentimiento, pero no resentimiento, cuando se da cuenta de la influencia que ejerció sobre ella su amiga, Lady Russell, quien la persuadió para rechazar la propuesta de matrimonio del capitán debido a su posición social inferior y su escasa riqueza.

Anne es un personaje solitario en un doble sentido: por un lado, los temas abordados se centran en su mundo interior y los sentimientos reprimidos. Podemos seguir sus pensamientos, sus recuerdos, sus silencios, sus pequeñas renuncias cotidianas. Sus sentimientos están contenidos, pero no apagados; parece vivir apartada del mundo, y el lector se convierte en su principal confidente.

Por otro lado, Anne se muestra diferente del resto de los personajes. Es invisible para su familia y, ante los demás, no se exhibe demasiado porque no se entusiasma con el ritmo social que mantienen. Su atracción se dirige hacia personajes marginales como la señora Smith, el capitán Harville que vive en Lyme por enfermedad, o Benwick por ser apocado y melancólico. Con ellos se siente ella misma, sin necesidad de aparentar.

Aunque el final sea el esperado, no es lo más importante. Solo puedo compararla con «Orgullo y Prejuicio» para afirmar que se trata de una novela menos romántica en el sentido convencional. El amor entre Anne y Wentworth ya existe, pero permanece en silencio hasta el final; lo que prevalece en esta historia es la vida interior de Anne. Creo que el mensaje de esta novela radica en que ella debe recuperarse a sí misma para recuperar al capitán Wentworth.

A modo de posdata quiero destacar a la señora Croft, esposa del almirante y hermana del capitán Wenthworth. A pesar de ser un personaje secundario, en ella se insinúa una mente más abierta, un carácter fuerte y unas opiniones avanzadas para su época.  Por sus comentarios, se percibe que estas ideas proceden de su forma de vida: es una mujer que ha viajado, que ha compartido experiencias y cuya visión del mundo no es teórica, sino experimentada.

Agradecer al concurso de Masa Crítica de Babelio que me asignaran esta maravillosa edición de la obra de Jane Austen, de la editorial Gribaudo.

 

CITAS:

...cuando alguien se traslada a vivir lejos de otro, aun mediando apenas cinco kilómetros de distancia, se produce a menudo un cambio absoluto en las conversaciones, opiniones e ideas.

Pero, justa o injustamente, hay ciertas combinaciones poco armoniosas que la razón no logra justificar, que el buen gusto no puede tolerar y que el ridículo no tarda en aprovechar.

Sí, pero detesto oírte hablar como si fueras un caballero refinado y como si todas las mujeres fueran damas delicadas, en lugar de criaturas racionales. Ninguna de nosotras espera navegar en aguas tranquilas.




LO BELLO Y LO TRISTE

 

AUTOR: Yasunari Kawabata

EDITORIAL: Austral

PUBLICACIÓN: 25/10/2011



Lo bello y lo triste es una novela sutil cargada de matices emocionales; a veces romántica y muy poética, donde la seducción y el erotismo tienen su espacio. Están presentes los celos, la venganza, la obsesión, la indiferencia, la sumisión; formas del amor cuando este se tuerce.

Las descripciones de los paisajes, las montañas, jardines y campos de té japoneses son un deleite con las que el autor crea ambientes que envuelven, invitando a una lectura más introspectiva.

En toda la novela se percibe la tristeza de los personajes principales, Oki y Otoko. Guardan una relación que tuvieron en el pasado y las circunstancias que los separaron. El paso del tiempo no ha borrado las secuelas que dejó ese amor y, aunque no está vivo en ellos, si hay un sentimiento o fuerza que los ha mantenido ligados.

Hace al menos veinte años que no se ven; que todo terminó; cada uno construyó su vida; y no puedo evitar preguntarme: ¿qué sentido tiene volver a verse? ¿qué le atrae a Oki de Otoko para desear verla?

Su comportamiento me ha llevado a pensar que Oki no quiere dejar de sentirse culpable porque este sentimiento da sentido a su vida. Lo demuestra en la novela que escribe sobre Otoko, donde narra la relación que tuvieron y como ocurrió todo. Es una novela cruel y silenciosa porque no cuenta con ella en ningún sentido y la utiliza como si el personaje lo hubiera creado él. Le hace daño por segunda vez al convertirla en una historia.

Una segunda observación, consecuencia de la novela que escribe Oki, es el malestar que causa en su mujer cuando esta tiene que transcribir todo el texto. Ya estaban casados cuando tuvo la relación con Otoko, lo que demuestra que el sufrimiento de esta lo coloca en un segundo plano.

Otoko es más delicada, más elegante y sensata a la hora de construir su vida y transforma su dolor arte. Ella encarna lo bello y lo triste, por eso creo que es el personaje más interesante y se convierte en la columna vertebral de la trama. La forma en que gestiona sus sentimientos hacia Oki la convierte en un personaje fuerte. Cómo encaja la novela, cómo le afecta que una parte de su vida salga a la luz, lo hace de forma sumisa y en silencio. Su belleza nace de la herida.

Keiko es la joven protegida de Otoko, y tercer personaje importante en esta historia. No soporta la pasividad de su protectora y trata de transformar su dolor en acción.  Aquí entra en juego la venganza que interrumpe ese lazo que Oki y Otoko han construido entre lo bello y lo triste.

Es una novela para entretenerse en comprender como la belleza contrasta con la tristeza en la figura de Otoko: en cómo su herida no se cierra, pero no la convierte en venganza. Su dolor encuentra la forma en la belleza.




MALASANTA

 

AUTOR: Antonio Tocornal

EDITORIAL: Fundación José Manuel Lara

PUBLICACIÓN: 27/04/2022



La historia de Malasanta puede inquietar a determinados lectores dependiendo de su nivel de sensibilidad. El autor narra la vida de esta mujer con crudeza y sin cortarse un ápice en llamar a las cosas por su nombre.

A veces, entre tanta crudeza, que termina doliendo, asoma un poco de humor que la suaviza. Esto se percibe en la descripción caricaturesca de los personajes y en los nombres que los definen.

El tema principal es la prostitución, profesión a la que Malasanta parece destinada antes de nacer. Pero la novela también hace referencia a los abusos que se cometen en esta profesión, a la situación de los discapacitados, a las personas trans, a la soledad de la vejez y a todos los indigentes que a menudo vemos tirados en las calles. Nos hace pensar en una realidad que existe, pero que con frecuencia ignoramos porque no nos atañe directamente.

La novela se divide en seis capítulos y cada uno narra un momento de la vida de Malasanta. El tiempo en el que transcurren sus días no es lineal, sino que salta en décadas, de modo que cada etapa se entiende como consecuencia de las anteriores y permite al lector ver cómo se va forjando su destino. Aunque el lenguaje es muy explícito no daña la lectura, que me ha parecido elegante.

Malasanta sobrevive como puede. Es el resultado de una vida marcada por la precariedad, la falta de educación y el abandono. Es víctima de las circunstancias y digna de lástima. La bondad y la generosidad están dentro de ella, aunque solo sabe expresarlo a través de las formas que aprendió en el prostíbulo, las únicas que la vida le permitió conocer.

Su comportamiento no nace de su carácter, sino de las experiencias de rechazo, aislamiento y violencia que ha sufrido, que la han llevado a protegerse mediante el silencio y la distancia.




BUENOS DÍAS, TRISTEZA


AUTORA: Françoise Sagan

EDITORIAL: TusQuets

PUBLICACIÓN: 2022


A Cécile no le ha resultado agradable que la saquen de su zona de confort a sus diecisiete años. La vida con su padre, hasta la llegada de Anne, una antigua amiga de su madre se basaba en la ligereza, la complicidad y la ausencia de normas. Esta presencia, previamente anunciada por Raymond, no solo alterará su rutina y su forma de vivir, sino que la obligará a enfrentarse a una madurez que aún no tenía prevista.

Raymond es un hombre, yo diría hedonista, que tiene la vida organizada en torno a la comodidad y disfrute, donde los conflictos no existen. Incluso evita todo lo que implique un esfuerzo moral, una responsabilidad y cualquier incomodidad emocional.

Padre e hija viven en un ambiente carente de disciplina, donde se vive el presente y el lema principal es: «mientras estemos bien ahora, todo está bien». Tampoco parece excesivamente preocupado por el futuro de su hija que, teniendo en cuenta que es una menor, comparten juntos el tren de vida del padre. Visto con la mirada crítica de hoy sería cuestionable.

Cécile, por su parte, es una chica feliz que disfruta de la complicidad afectiva con su padre, y vive instalada en el presente sin cuestionarse el sentido de sus emociones ni de sus actos.

El conflicto surge en ella con la llegada de Anne, que representa un modelo de vida completamente opuesto al que Cécile ha llevado hasta ahora. Esta no trata de desempeñar de forma explícita el papel de madrastra, pero ejerce sobre ella una disciplina que no acepta.

Es una mujer recta, culta, que profundiza en las emociones y le gustan las conversaciones intelectuales. Su aspecto es el de una mujer elegante; un modelo de feminidad que Cécile no conoce. Es sutil y delicada en el trato con ella porque conoce el modo de vida del padre y la hija.

Raymond, por supuesto, está encantado con Anne, mientras su hija la ve como una amenaza desde el momento en que es conocedora de que esta relación se puede convertir en perenne. Cécile, ante la posibilidad de perder su modo de vida intentará ingeniárselas para que esto no ocurra.

Su comportamiento puede resultar comprensible en esta historia, que todo es un capricho de la edad, pero en realidad da que pensar y puede ser preocupante. Porque Cécile, más que a perder a su padre, algo que no contempla, a lo que tiene miedo es a perder su modo de vida.

Sus maquinaciones secretas terminarán en un final trágico. Tal vez se pasó de la raya, podría haber pensado. Siempre le quedará la duda de cómo ocurrieron realmente los hechos: los intuye, pero solo ella los conoce en su totalidad.

En el final de esta historia, Cécile descubre que el dolor existe; es consciente de que sus actos pueden tener consecuencias terribles y que su vida ideal también se puede romper, pero nada cambia.

Es como si añadiera a los ingredientes de su vida uno más: la tristeza que siempre la acompañará.



LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX

AUTORA: Maggie O’Farrell

EDITORIAL: Salamandra

PUBLICACIÓN: 28/05/2009


Hay un desconcierto inicial en la lectura que indica que algo no está bien en Esme. A medida que la vamos conociendo, desde la infancia, es inevitable sospechar que su comportamiento no es el de una niña normal. Y esa es toda la información, a priori, que da la autora para hacer creer al lector lo que no es.

Crea un prejuicio falso en quien lo lee porque al mismo tiempo que se narra el pasado está ocurriendo el presente, y este confirma la idea que ya nos hemos creado sobre la protagonista.

Confunde también el hecho de que intervengan tres narradoras: Esme siempre en primera persona; Iris y Kity en tercera, pero la primera está en el presente y la segunda narra el pasado.

La visión «anormal» que cada lector se pueda crear de la protagonista es la habilidad de la autora para reflejar la rígida sociedad y el modelo familiar de Esme. Por eso, conforme avanza la lectura se hace cada vez más evidente que no hay patología en ella, sino la forma en que los demás la juzgan por no actuar en concordancia.

Esme no encaja en el modelo de feminidad de la época; no contempla la idea de que su vida se resuelva con un matrimonio y esto desespera bastante a sus padres.

Y entonces llega el momento más devastador del libro. Algo terrible le ocurre a Esme que la fractura por completo. La autora insiste menos en lo que ocurre que en el después, cuando Esme comprende el golpe brutal de lo sucedido. Este daño no deja huella social, solo está en su interior, y menos aún si no puede o no debe contarlo.

Este desorden interno, su repugnancia y la incapacidad para seguir como si nada, la condenan de por vida. ¿Debe fingir, callar e incorporarse a una sociedad en la que no encaja?

Se hace dura la novela cuando descubrimos que Esme ha sido borrada del árbol familiar y es llevada a uno de esos lugares que entierran en vida, y deja de existir para el resto del mundo; en el futuro nadie sabrá que ha existido.

Es un clamor, una incomodidad, lo que se instala en el cuerpo cuando se escucha la voz de Esme suplicando a su padre que no la saque del hogar familiar. Solo tiene dieciséis años y no entiende que maldad ha cometido. Pero sus padres son de los que piensan que «muerto el perro se acabó la rabia». Así es como lo ven, como una solución práctica para restablecer el orden familiar y social.

Una decisión administrativa hace que Esme tenga que abandonar el lugar en el que ha pasado décadas. ¿Se le puede llamar tener suerte o causa del destino que por fin vaya a ser libre?

Visto en el sentido de que se produce un cierre, es una circunstancia que nada tiene que ver con ella. Desde el punto de vista moral, Esme, no sale porque alguien la escuche, la crea o repare en la injusticia que se ha cometido con ella.

Ella no alberga esperanza, tan solo sobrevive encerrada por una sociedad que condena su forma de ser y de estar. Solo cuando ese sistema deja de existir, ella puede salir.

El final también me ha parecido desconcertante dejando que el lector saque su propia conclusión. No esperemos una reconciliación, ni un perdón, como tampoco hay consuelo. Es el resultado de una vida rota y gastada por el paso del tiempo sin posibilidad de recuperación.

Está más cuerda que nunca: recuerda lo que le hicieron, quienes participaron y qué le fue arrebatado sin retorno. No busca reconstruir el lazo familiar, sino afirmar su verdad, aunque sea tarde y no repare nada.