Wikipedia

Resultados de la búsqueda

A la busca del tiempo perdido I. Por la parte de Swann. UN AMOR DE SWANN


AUTOR: Marcel Proust

PUBLICACIÓN: 16/01/2015

EDITORIAL: Valdemar


Un amor de Swann recoge la historia de amor entre Swann y Odette de Crézy y transcurre quince años antes de que el Narrador naciera. Proust hace esta intromisión entre su niñez y la adolescencia, entre Combray y A la sombra de las muchachas en flor, respectivamente. Todo apunta que esta parte recoge al Proust que era antes de escribir su obra, "el Proust de la prehistoria" como lo han llamado.

Entre el autor y el personaje hay semejanzas que hacen pensar que Proust utiliza a Swann para narrar esa etapa de su vida en la que se siente atormentado y enfermo, entre otras cosas porque no conseguía escribir su obra. Ambos eran judíos, burgueses, hombres de mundo, con una vida social ajetreada recorriendo los salones de París. Sueñan con la idea de escribir un libro y comparten una gran afición por el Arte; en este caso Swann trabaja en una obra de Vermeer, uno de los pintores favoritos de Proust.

En Combray ya aparecen ambos personajes casados y con una hija, Gilberte. Odette es un personaje ausente, dada su condición de amante que no está bien valorada en casa del Narrador ni en determinados círculos.

Charles Swann está inspirado en Charles Haas, hombre de mundo que Proust llevó a la inmortalidad desde el momento en que lo convirtió en uno de los personajes principales de la obra. Es un caballero educado y con dinero, respetado en los más altos niveles de la sociedad parisina y gran gusto por el arte. Gran afición esta que Proust resalta a menudo en su obra y que me atrevería a decir que la heredó de Ruskin.

Odette de Crézy fue inspirada en una cortesana, Mme. Laure Hayman, que Proust conoció cuando tenía 17 años. Existe una carta escrita del autor donde le hace saber a ella, de su inspiración para el personaje de Odette. Este es su papel en la obra, una "démi-mondaine" de los salones de París y una habitual de los Verdurín donde es bien acogida.

Ambos son presentados en el teatro, y aunque Odette es una mujer bastante atractiva a los ojos de los hombres, no así para Swann. Este es un mujeriego incorregible, con gustos particulares sin importarle la condición social de las mujeres y con especial predilección por las campesinas y criadas.

Un amor de Swann tiene como tema principal el amor, un amor enfermo y cargado de inseguridades. Desde niño, el Narrador, siente un amor obsesivo e inflamado de celos relacionados con su madre. Unos celos infantiles que irán madurando con él. La única víctima de estos es él mismo, porque no son producidos por hechos concretos como una traición sino que todo está en el interior de la persona que los alimenta.

No hay romanticismo en el amor que Swann siente por Odette porque no es un amor de flechazo, no se enamora de ella en ningún sentido, al menos en lo que los comunes entendemos por enamorarse. Y es que Swann, como Proust y su amor por el arte, produce en ellos un sentimiento de adoración por la belleza que no es la física, es un sentimiento que resulta difícil explicar en términos racionales.

Eso explica, al menos para mí, que no siendo Odette el tipo de mujer que gusta a Swann, este se inspire en la imagen de Séfora, de Boticceli, para proyectarla en el rostro de ella.

Swann y Odette inician a partir de aquí una relación nada lejos de la realidad en la que Proust expone su propia concepción del amor.

A esta altura de la obra el único amor que obsesiona al autor es el que siente hacia su madre, que ya desde niño es un amor enfermo basado en la obsesión y los celos.

De ahí el beso de buenas noches que cada día espera recibir de ella y la aversión que siente hacia Swann; cada vez que este acude a cenar con sus padres se queda sin el beso.

A Swann le ocurre algo parecido. Cuando escucha la sonata de Vinteuil junto a Odette en el salón de los Verdurin, es para él lo que el episodio de la magdalena a Proust. Se desencadenan en él emociones y sentimientos difíciles de explicar que le hacen sentir que se ha enamorado de ella.

Desde ese momento se somete a Odette y se obsesiona cella. Siempre quiere tenerla controlada, y este comportamiento le irá desgastando más a medida que descubre que Odette no es solo suya sino que tiene otros amantes.

Esta obsesión amorosa lo mantendrá encadenado hasta el punto de no querer actuar, ni para bien ni para mal. Si siente celos se vuelve loco, la odia, la desprecia, se desenamora, quiere abandonar. Si no hay dolor la relación no es intensa, si no es intensa no tiene mucho sentido porque una situación así le aburre.

Cuando ella le presta atención no quiere separarse, no es capaz. Entonces no concibe una vida sin Odette, no quiere disgustarla por temor a que se enfade, y de nuevo viene el sufrimiento.

Swann y su sentido del amor, el protagonista de sí mismo, no hay nadie más. Él con sus deseos insatisfechos, su desesperación por querer saber todo de ella, hasta lo peor. Solo entonces, cuando el dolor llega a la cumbre se da cuenta que está aliviado y descubre el error que ha cometido, el tiempo que ha perdido con una mujer que nunca le agradó, que no era su tipo. Solo entonces llegará la ruptura.

 



A la busca del tiempo perdido I. Por la parte de Swann. COMBRAY

 

Editorial: Valdemar

Autor: Marcel Proust

Publicación:1913-1927


Es difícil hacer una crítica de la obra de Proust sin extenderme, por eso he decidido hacer las críticas de forma individual ya que los libros se han publicado de forma independiente.

Durante largo tiempo me he acostado temprano, es la frase que da comienzo a Combray, escrita en 1909 y que pertenece a la primera parte del volumen Por la parte de Swann.

Combray comienza en el mismo entorno que Proust utilizó para escribir su obra, en una habitación dormitorio. Este pueblo francés, llamado Illiers, se mantuvo con este nombre hasta 1971, en que se le añadió el nombre de Combray para hacer homenaje a la obra de Proust; ahora se la conoce como Illiers-Combray.

Las primeras páginas de pueden decepcionar a determinados lectores. En ellas el Narrador manifiesta un estado en el que cuesta saber si está soñando, si está despierto o es una especie de delirio; hay que tener en cuenta que Proust estaba enfermo y su vida se estaba agotando en el momento de escribirla obra.

Combray es la etapa de la infancia y primera juventud del Narrador. Su salud era delicada debido a episodios de asma que lo fatigaban demasiado y le acompañaron durante su vida.

Su estilo de escritura no gustaba a los editores, que no entendían el porqué de esas frases interminables repletas de comas. Ahora, conocido como estilo proustiano, están los que afirman que ello era debido al asma que padecía desde niño, y los que dicen que era tan perfeccionista que constantemente revisaba los escritos a los que terminaba añadiendo fragmentos.

Con el tiempo, en la obra, sometida a infinidad de estudios, se han valorado su dimensión y amplitud de registro dentro de la literatura francesa y se le ha colocado en el gremio de Balzac y Victor Hugo.

A Proust le costó empezar a escribir. En Combray, hay un pasaje en el que cuenta la frustración que sentía cuando intentaba retener los pensamientos que le venían a la cabeza estando fuera de casa; de regreso intentaba escribirlos pero descubría que los había olvidado.

Lo más bonito e impresionante de toda la obra es la sensibilidad, la pureza que hay en su escritura. La prosa es poética, melancólica como él, cargada de pequeños matices que te sumergen en toda una vida construida a partir de recuerdos. ¿Es esta la búsqueda de ese tiempo perdido?

Mi interés por Proust surgió hace siete años durante mi estancia en París. Cuando caminaba por sus calles sentía que algo en mí se removía, y no hablo de la emoción de estar en una ciudad como esta, me refiero a la sensación de sentir que la ciudad quería hablarme, y no era su gente, era como si la ciudad tuviera alma, como si quisiera contarme una historia de cada lugar que visité. Esta sensación, que yo no sabía expresar, es la que me llevó a Marcel Proust. Cuando lo encontré comprendí que era eso lo que sentía.

Proust heredó de Ruskin un sentimiento capaz de ver los objetos más allá de un mero espectáculo, a creer en ellos, en su belleza. Es el caso de la descripción de la iglesia de San Hilario de Combray, fruto de su imaginación tomando como referencia las iglesias de Normandia.

La obra completa es un recuerdo, un paseo por su vida, y en Combray está el origen de todo. Un personaje llamado Narrador le sustituye y será quien mire hacia el interior de sí mismo y relate todo.

Me atrevería a llamar momentos estelares a esos que considero destacan en Combray:

El beso antes de irse a dormir era sagrado para el Narrador. Tras la cena, debía retirarse a su habitación y allí esperaba ansioso la llegada de su madre para recibir el beso de buenas noches. Sentía debilidad por ella, deseaba prolongar el momento de su llegada, estaba pendiente de escuchar los pasos antes de que entrara en la habitación y saborear ese instante, porque lo que venía después era el beso y la despedida hasta el día siguiente; cuanto más prolongara ese momento más tiempo duraba su felicidad.

Así, las noches que había invitados a cenar se iba triste a dormir; esa noche su madre no subiría a darle un beso. La mayoría de las veces era el señor Swann. Este acudía con frecuencia a cenar a la casa, de ahí los celos que toma el joven Narrador; significaba prescindir de su madre y del beso de buenas noches.

Quizá el más mencionado es La magdalena de Proust, reconocido como el instante en que de forma inesperada el sabor de dicha magdalena desencadena el torrente de su memoria y todo empieza a fluir.

No estoy segura de haberlo entendido pero interpreto que se refiere a todos esos recuerdos que se guardan en nuestra memoria a lo largo de la vida, quedan sumidos en el olvido y puede que jamás despierten. Depende de si surge este fenómeno involuntario causado por algún estímulo que el azar nos proporciona.

Luego están los caminos de Guermantes y de Méséglise o camino de Swann. Ambos senderos eran los elegidos para los paseos diarios de la familia y por los que el Narrador regresaba a casa. Estos dos caminos, llenos de pequeños instantes de los que él disfrutaba con los sentidos fueron los que le ayudaron a descubrir la vida.

En cuanto a los personajes, si no todos, los más importantes formaron parte de la vida de Marcel Proust. Fue muy dado a frecuentar los salones de la vida social de París, y estos le valieron para su obra usando otros nombres.

Aún no tengo claro el significado de la obra de Proust, qué buscaba en realidad ¿recobrar el tiempo perdido? Tal vez se buscaba a sí mismo, tal vez se preguntó si había malgastado su vida…A veces pienso que la reconstruyó mientras escribía la obra.

 

CITAS:

-Perdemos muchos instantes de nuestro tiempo en nuestra corta vida, esos instantes de los que no somos conscientes, esos en los que parece que no pensamos…

-Verdad es que, lo que así palpita en el fondo de mí mismo, debe ser la imagen, el recuerdo visual que, unido a ese sabor, trata de seguirlo hasta mí.

-…mamá era la primera persona que le daba esa dulce emoción de sentir que su vida, sus dichas y sus penas de aldeana podían presentar interés, ser motivo de alegría o de tristeza para alguien que no fuera ella misma.

-¡Ojalá siga siendo siempre azul el cielo para usted, joven amigo! Y hasta en esa hora, que a mí va llegándome, en que los bosques están ya en sombra, en que la noche cae rauda, habrá usted de consolarse como hago yo mirando hacia el cielo.

-El amor físico, tan injustamente denigrado, obliga de tal modo a toda criatura a manifestar hasta las menores parcelas que posee de bondad, de desprendimiento de sí, que terminan resplandeciendo a ojos del entorno inmediato.

EL LIBRO SOLITARIO

 

AUTORA: Meg Greham

EDITORIAL: Kakao Books

PUBLICACIÓN: 14/02/2024


El libro solitario, del género literatura juvenil, me ha sido asignado en el último concurso de Masa Crítica de Babelio. Encantada con esta asignación, me propongo hacer la reseña de un libro en el que se resaltan temas actuales que de una forma u otra afectan a nuestra sociedad.

Es una lectura pensada para niños y niñas, hasta diez o doce años, que sienten curiosidad o se identifican con alguno de los problemas que se plantean en esta historia.

El libro trata temas diferentes que pueden ocurrir en cualquier familia. El más resaltado, desde mi punto de vista, es la identidad de género.

Para abordarlo, la autora, se vale de una librería mágica. Cada día, al abrirla, las dos madres de las hermanas Annie y Charlotte encuentran una serie de libros encima del mostrador, libros que a lo largo del día serán vendidos a las personas que se acerquen a la librería.

Esa es la magia, que adivina los gustos de los clientes que pasarán por la librería y tendrán esperando el libro que desean.

Un día, cuando llega el momento de cerrar, las mamás se dan cuenta de que ha quedado un libro sin vender en el mostrador. En principio no les preocupa porque piensan que se venderá al día siguiente.

El libro que no se vende, El libro solitario, es el libro que no ha encontrado a la persona que lo necesita o esta no lo ha querido coger por miedo, desconocimiento, por no estar segura de si debe cogerlo.

Utiliza la metáfora para explicar el malestar que se produce en una niña que no sabe dónde situar su identidad de género. El mundo de esta familia se vuelve complicado y se extrañan que nadie haya querido este libro.

El final es bonito, pero en realidad nos viene a decir que es un proceso que cuesta llegar a aceptar. Dicho esto en el sentido de que cuando descubres que no te sientes como la mayoría, hay un proceso de aceptación de ti mismo, y luego viene el miedo a lo que pensarán de mí y si me aceptarán.

Es un libro que, aunque esté pensado para un público juvenil, también puede ayudar a los padres a comprender esos momentos difíciles que atraviesan los hijos cuando no tienen clara cuál es su identidad de género.

 

ELECTRA

 

AUTOR: Benito Pérez Galdós

EDITORIAL: Cátedra

PUBLICACIÓN: 2002


Electra es un drama galdosiano que, a simple vista, es una historia más de la vida de aquella época, pero que guarda el trasfondo típico de las obras de Galdós.

Electra es hija de un matrimonio mal avenido. De padre desconocido y madre con mala reputación. Fue acogida en un convento a partir de los cinco años, y al morir su madre, su tía Evarista y su marido, don Urbano, se hicieron cargo de ella. 

A sus dieciocho años y de carácter alocado, desde que Electra llega a casa de sus tíos, se convierte en el centro de atención de familiares y amigos. Todos están interesados en conocerla, como si de una pieza de museo se tratara. 

Los más ajenos a este trasiego son la propia Electra y Máximo, que como buen reconocido científico anda atareado en su laboratorio.

Máximo es sobrino de don Urbano, en estado de viudedad y con dos hijos, de buen porvenir y de ideología liberal. Entre ellos surgirá el flechazo y se enamorarán, algo que no todos verán con buenos ojos y surgirán impedimentos hacia esta relación.

El rechazo lo pondrá don Salvador de Pantoja. De él se podría decir que, siendo sacerdote y la época en que tiene lugar el drama, no ve con buenos ojos la relación entre Electra y Máximo. Además, después de haber expiado todos sus pecados, o casi todos, para quedar libre de todo mal, se compromete a corregir a la muchacha y guiarla por el camino recto; es una excusa para conseguir otros fines. Usará artimañas con Electra para hacerle cambiar de parecer e intentar cambiar el curso de sus decisiones.

Es una obra de cinco actos en la que Galdós presenta a personajes con comportamientos propios de una burguesía bien acomodada.

Galdós siempre criticó la sociedad de su época y en el argumento de esta obra encontramos la defensa de la libertad y del amor, en el caso de Electra.

Pero la polémica estuvo servida, algo que no le vino mal a la obra pero si a su autor, que lo puso en contra de la Iglesia y vio limitada su fama. El papel que le atribuye al personaje de don Salvador de Pantoja, fue el verdadero alegato que el autor hizo contra de la Iglesia, suficiente para crear bastante malestar a la comunidad eclesiástica.

Os animo a que la leáis, pues no saldréis defraudados.

 

Como datos curiosos:

 - Todos los nombres femeninos empiezan por E.

 - Electra se llamaba Eleuteria, como su madre, pero en alusión a la tragedia de  Esquilo, Sófocles y Eurípides, se le llamó Electra. También en la obra el personaje del Marqués hace alusión al abuelo de Electra en el que dice: - a su desdichada madre, Eleuteria Díaz, los íntimos la llamábamos también Electra, no sólo por abreviar, sino porque a su padre, militar muy valiente, desgraciadísimo en la vida conyugal, le pusieron Agamenón.

 

CITAS:

-Al final, triunfará el amor sobre el fanatismo, la verdad sobre la mentira, la luz sobre el oscurantismo, el liberal Máximo sobre el conservador Pantoja.

-"Si el amor conyugal y los goces de la familia solicitan tu alma, déjate llevar de esa dulce atracción, y no pretendas aquí una santidad que no alcanzarías, Dios está en todas partes..."

-… a su desdichada madre, Eleuteria Díaz, los íntimos la llamábamos también Electra, no sólo por abreviar, sino porque a su padre, militar muy valiente, desgraciadísimo en la vida conyugal, le pusieron Agamenón.